Los enigmas del 11-M

Noviembre 2007


El lenguaraz

30 de Noviembre de 2007 - 20:59:33 - Luis del Pino - 212 comentarios

Continúa la campaña de acoso del Gobierno y sus aliados contra todo aquél que se niega a transitar por el sendero luminoso de la venezuelización.

A las gangsteriles amenazas y denuncias contra Pío Moa, se unían ayer los insultos y descalificaciones de Alvaro Cuesta, diputado socialista, contra el presidente de la AVT. Dando muestras de un profundo respeto hacia las víctimas y de un sutil humor británico, el prohombre de la patria Alvaro Cuesta decía que sentía "repugnancia" hacia el presidente de la AVT y hacía juegos de palabras con el nombre de Alcaraz, llamándole "lenguaraz". Enormemente gracioso. Supongo que, si hubiera vivido en la Alemania nazi, Alvaro Cuesta haría unos chistes de judíos que serían para mondarse.

Es ya lo que nos faltaba. Al frente político, al militar, al financiero, al internacional y al de presos, ETA le añade ahora un nuevo frente: el humorístico, de la mano de un diputado socialista. Para el Partido Socialista, Alcaraz es lenguaraz y Otegui, un hombre de paz. Creo que el otro día entendimos todos mal a Zapatero: lo que pedía no era un contrato con el planeta, sino un contrato con el plan de ETA.

¿Le cabe a alguien alguna duda de que ETA será la que marque la agenda de Gobierno en España en caso de que Zapatero gane las elecciones? ¿Le cabe a alguien alguna duda de que los terroristas conseguirán, si Zapatero gana, todos y cada uno de los objetivos por los que más de un millar de españoles fueron asesinados? Pues si a alguien le quedaba alguna duda, los insultos de Alvaro Cuesta son una buena demostración de hasta dónde está dispuesto a llegar el actual Gobierno.

Aunque también cabe deducir algunas otras cosas de esos insultos de Alvaro Cuesta. Por ejemplo, que su nerviosismo les está haciendo perder el pudor. O, por ejemplo, que la AVT es, hoy por hoy, el principal obstáculo en un proceso ya trazado que se les está poniendo mucho más cuesta arriba de lo previsto.

O también, y quizá a eso se deba el exabrupto del diputado socialista, que el libro de memorias de Alcaraz les está haciendo muchísimo daño, porque proporciona detalles que revelan, puestos uno detrás de otro, cómo todo este proceso estaba trazado desde el principio de la legislatura y probablemente desde antes. Porque revela conversaciones donde muchos personajes quedan perfectamente retratados en su inmoralidad: el presidente Zapatero, pero también José Bono o Gregorio Peces-Barba. Porque ese libro sí que constituye un verdadero ejercicio de memoria histórica, ahora que las elecciones se aproximan y el lobo se disfraza con piel de cordero para acometer la cita con las urnas.

¿Es por eso que ha elegido usted concretamente el adjetivo "lenguaraz" para insultar al presidente de la AVT, señor Alvaro Cuesta? ¿Porque cuenta, quizá, demasiadas cosas en ese libro? ¿Les escuece a ustedes que se ponga por escrito la memoria de la infamia? Pues no se preocupe, que trataremos de difundir ese libro lo máximo que podamos. Más que nada, para que todo el mundo recuerde, cuando se acerque el 9 de marzo, quiénes son ustedes y lo que han hecho con las víctimas durante todo este tiempo.

Nos encantará darles a ustedes motivos para seguir insultando. Es una buena forma de hacerles retratarse.

Lee y difunde: "Francisco José Alcaraz: Una rebelión Cívica"

De error en error

29 de Noviembre de 2007 - 19:09:22 - Luis del Pino - 210 comentarios

De error en error, lo cierto es que la sentencia constituye una auténtica bomba de relojería. Para la metedura de pata del teléfono con el que los presuntos suicidas de Leganés se despidieron, el tribunal ha tenido que cometer un doble error. Me explico: como ya denunciamos en el Enigma 26, los primeros informes policiales hablaban de que los de Leganés se despidieron usando tres tarjetas telefónicas. Sin embargo, los informes posteriores dejaron caer una de esas tarjetas, porque los datos de Amena revelaban que el teléfono correspondiente seguía funcionando después de la explosión. En consecuencia, el tribunal comete un primer error (rescatar esa tercera tarjeta que había sido ya descartada por la Policía), que además se mezcla con otro (confundir el número de la tarjeta).

El auto de aclaración corrige el segundo de los errores, pero el que ya no se puede corregir es el primero. La razón de que no se pueda corregir es que afectaría a la propia argumentación de la sentencia, porque la existencia de esa tercera tarjeta de los "suicidas" y el hecho de que pertenezcan al mismo lote que la de la mochila de Vallecas se utilizan como indicio inculpatorio contra los acusados y se utilizan también como soporte para la peregrina idea de que los muertos de Leganés colocaron las bombas en los trenes.

En consecuencia, ese doble error del tribunal tiene una consecuencia curiosa: queda demostrado, como Hecho Probado, que al menos una parte de las llamadas "de despedida" de los muertos de Leganés se realizaron usando un teléfono que no apareció en el desescombro del piso y que seguía operativo después del atentado. Lo cual equivale a reconocer, con todas las bendiciones jurídicas, que alguien hizo esas llamadas "de despedida" desde fuera del piso.

La metedura de pata es tan garrafal, que sólo se me ocurren dos explicaciones:

  1. Que el tribunal no se haya molestado en leerse a fondo el sumario. Ni tampoco los artículos publicados por los medios de comunicación que hemos estado escrutando ese sumario, donde hemos señalado bien claritas todas las contradicciones, incluida ésta en que ahora incurre el tribunal.
  2. Que no sea una metedura de pata, sino un "seguro" en forma de espoleta retardada, que se podría activar en el futuro en caso de que alguien flaquee. ¿Es posible que estemos ante una sutil puñalada dirigida hacia quienquiera que realizara esas falsas llamadas de despedida? Tendría una cierta lógica, porque el pacto a varias bandas conseguido en la sentencia es inherentemente inestable: depende de que todas las partes contratantes se tengan suficientemente agarradas unas a otras.

La segunda posibilidad me parece improbable, pero es que la primera también me resulta difícil de creer. A no ser, claro, que fueran muy sobrados y les diera igual que los detalles cuadraran o no.

Para Jaguar: muchas gracias por el testimonio del reencuentro de Pilar y Antonio. Me parece que mucha gente tendría que leerlo:

http://www.letraslibres.net/testimonios%20victimas.htm#REENCUENTRO

Cloaca Productions

28 de Noviembre de 2007 - 20:44:53 - Luis del Pino - 212 comentarios

La factoría de ideas de Cloaca Productions no descansa nunca. Los guiones que hace son muy malos (no hay más que ver la chapuza de Leganés), pero dispone de recursos en abundancia y algunos de sus empleados estrella suplen la pobreza de los argumentos con una incontinencia imaginativa digna de mejor causa. Y de mejor resultado.

A lo largo del tiempo que han durado las investigaciones del 11-M, Cloaca Productions se ha destacado por poner en circulación intoxicaciones a cual más cutre. Recuerden ustedes el famoso vídeo de la explosión de Atocha que hicieron circular por Internet para tratar de hacernos buscar etarras entre aquellas imágenes del horror. O recuerden también aquel famoso SMS de un etarra llamado Balbino que habría, según Cloaca Productions, ayudado a diseñar las bombas del 11-M.

La sección de medios de comunicación de Cloaca Productions ha estado también particularmente activa en este tema, utilizando a sus terminales en determinados (y sorprendentes) grupos mediáticos para, por ejemplo, dar cobertura a las amenazas a periodistas vertidas por algún sindicato policial venido a menos. O para, por ejemplo, contribuir a la campaña garzonita de criminalización de los peritos de la Policía Científica que osaron cumplir con su trabajo de manera escrupulosa, a pesar del acoso al que les sometieron algunos mandos más políticos que policiales.

Cloaca Productions tuvo un papel destacado en la detención ilegal de dos militantes del PP por una inexistente agresión a ese mentiroso compulsivo llamado José Bono, al igual que la ha tenido, más recientemente, en la puesta en marcha de esa campaña de presión a la Monarquía iniciada con la quema de retratos de los Reyes en Gerona.

Pero la factoría de ideas está muy nerviosa, porque algunos de sus últimos estrenos han dejado al descubierto partes de su estructura y el olor es detectable desde hace ya tiempo en todo el vecindario. Tanto, que alguna gente está comenzando a perder la paciencia y ha puesto plazo a los miembros de la factoría para solventar el problema: o se cubren los flancos expuestos, o habrá que empezar a pensar en cómo tirar de la cadena sin que la taza del water se cuartee.

Así que Cloaca Productions trabaja día y noche a pleno rendimiento, tratando de encontrar una solución a tanto desaguisado. La campaña contra la AVT y contra Alcaraz, por ejemplo, o la campaña contra los medios que insisten en investigar el 11-M o la corrupción gubernamental, ha arreciado de manera particularmente intensa en los últimos días. Algunos de los episodios, que en su momento denunciaremos, son tan siniestros, recuerdan tanto a otras campañas de descrédito que ya se utilizaron en el pasado, que uno tiene la sospecha de que, ante la sobreabundancia de trabajo, los empleados de la factoría están empezando a reciclar guiones.

Tiempo habrá de comentar a qué nos referimos.

Por el momento, permítanme que haga una observación sobre algunas casualidades curiosas, por si acaso resulta que Cloaca Productions pudiera estar preparando alguna de sus "brillantes" jugadas. Me refiero a casualidades como, por ejemplo, el hecho de que al presidente de la AVT se le cite primero para ir a declarar a la Audiencia Nacional el día 21, para luego atrasarle la comparecencia al 29, el mismo día, curiosamente, que Pilar Manjón decide acudir también a la Audiencia Nacional para hablar con la fiscal Olga Sánchez. Me refiero a casualidades como que CNN+ dedique varios días seguidos, en vísperas de esas comparecencias, a emitir un programa donde se descalifica, con la ayuda de alguno de esos "terminales periodísticos" a los que antes aludía, tanto a la AVT como a esos Peones Negros que reclaman la verdad del 11-M

¿Estamos ante otro de esos guiones cutres de Cloaca Productions que tanto empiezan a parecerse a sí mismos? ¿Mandará Cloaca Productions a alguno de sus empleados, disfrazado de ultraderechista, o con una camiseta que diga "11-Mentira", para que se produzca algún grito contra la Presidenta de la Asociación de Afectados por el 11-M, o cualquier otro tipo de incidente? ¿Qué nos tendrán reservado para mañana los amigos de Cloaca Productions?

No sé si nos tienen reservado algo, pero, como ya nos vamos conociendo, más vale comentarlo de antemano. Aunque sólo sea para obligar a los miembros de la factoría a darle un poco más al caletre, porque últimamente están muy poco brillantes.

Análisis de la sentencia (IX): Arrastrando los errores

27 de Noviembre de 2007 - 12:52:09 - Luis del Pino - 334 comentarios

El tribunal del 11-M ha hecho público el segundo auto de aclaración de la sentencia, donde se da respuesta a diversas cuestiones relacionadas con las indemnizaciones a las víctimas, se contesta a algunas alegaciones de las defensas y... se corrigen determinados aspectos que los medios independientes habíamos denunciado.

Por ejemplo, el tribunal no ha tenido otro remedio que rectificar la parte de la sentencia en la que se afirmaba, como LD había denunciado, que los suicidas de Leganés se habían despedido de sus familias usando una tarjeta telefónica que seguía activa meses después de la explosión de la C/ Carmen Martín Gaite. Según el tribunal, se trata de un error "arrastrado".

Al final, hasta los medios oficialistas tendrán que concedernos que, aunque sólo sea por la corrección de errores y el control de calidad, a los "conspiranoicos" deberían declararnos de utilidad pública.

Es una pena que el tribunal no haya aprovechado el auto para corregir otros "errores" que, más que arrastrarse, reptan por la sentencia de forma harto llamativa: por ejemplo, la errónea afirmación de que las bolsas de basura de la mochila de Vallecas, de la furgoneta Kangoo y del piso de Leganés eran todas iguales. ¿Cómo nos comemos esa afirmación cuando disponemos del informe pericial que dice justo lo contrario, señores magistrados? Y no se trata de un error sin importancia, porque esa inexistente "igualdad" entre las bolsas de basura se utiliza como argumento indiciario en la sentencia para tratar de "demostrar" la veracidad de las pruebas. Por eso es más complicado efectuar la corrección, ¿verdad, señor juez?

Quizá lo más sorprendente de la sentencia sea, precisamente, la escasa atención al detalle y la pobre calidad de los argumentos. Si se quería hacer un pastel de sentencia, se podía por lo menos haber hecho un mayor esfuerzo. Algunos de los errores de la sentencia son sencillamente inexplicables. A no ser que es que alguien se esperara que todo atisbo de discrepancia fuera a quedar triturado, el día de la lectura de la sentencia, por una escenificación cuidadosamente preparada. Si eso es así, es decir, si alguien pensó que una simple escenificación bastaría para imponer "el cierre oficial" del 11-M, entonces es que la capacidad de ese alguien para calibrar las situaciones deja mucho que desear.

Para ser precisos, no es el tema de las bolsas de basura el único que ha quedado en el aire después del segundo auto de aclaración del tribunal. Mucho me temo que esa nueva aclaración no aclara nada, como tendremos oportunidad de comentar próximamente.

Si quieren saber mi opinión, la sentencia toda del 11-M no es más que una inmensa equivocación. Una equivocación que, al igual que sucede con ese teléfono de los de Leganés, también se viene "arrastrando" desde hace mucho tiempo. Concretamente, desde que en la propia mañana del 11-M alguien decidiera iniciar una investigación de guardarropía para poder ocultar la verdadera autoría de los atentados.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Y a ver cómo nos quitamos ahora todos ese polvo del camino, que tanto le gusta, o le gustaba, a Cándido Conde Pumpido. Porque estamos de fango hasta las orejas.

Esquizofrenia y coherencia

26 de Noviembre de 2007 - 11:50:19 - Luis del Pino - 220 comentarios

Ernesto Ekaizer afirmaba ayer en El País que "el juez Bermúdez se siente perseguido por los derrotados en su sentencia". Esa persecución utilizaría como excusa, siempre según Ekaizer, el libro escrito por la mujer de Gómez Bermúdez, que será presentado hoy. Teniendo en cuenta que, hasta el momento, los únicos que han anunciado o presentado quejas formales por el contenido del libro son el juez Guevara y Pilar Manjón, y teniendo en cuenta que la Fiscalía acaba de volver a pedir que se anule el nombramiento de Gómez Bermúdez como Presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, ¿está sugiriendo Ekaizer que a quien ha derrotado la sentencia es a la Fiscalía, a Pilar Manjón y a los propios compañeros de tribunal del juez Gómez Bermúdez?

Gabriel Elorriaga declara hoy en El País, por su parte, que está claro que lo ideal sería que no hubiese habido comisión de investigación del 11-M. ¿Está sugiriendo el Secretario de Comunicación del PP, entonces, que su partido se equivocó al solicitar la apertura de esa comisión de investigación, ya que fue el PP el partido que primero la propuso?

Zapatero pidió ayer, en el acto donde se le proclamó candidato a las elecciones generales, que se pase página del 11-M y nos quedemos, tan sólo, "con el abrazo y apoyo permanente a las víctimas y a sus familias". No explicó Zapatero cómo se concilia eso con la búsqueda de los aún no identificados autores intelectuales del 11-M. Como tampoco explicó por qué el Gobierno niega ese "abrazo y apoyo permanente" a las víctimas de ETA y a sus familias, que se manifestaron el sábado en Madrid, junto con centenares de miles de ciudadanos, para pedirle, entre otras cosas, que revoque la resolución parlamentaria que permite al Gobierno seguir negociando con los asesinos.

Horas después, el ex-ministro de defensa José Bono concretaba en qué consiste el "abrazo y el apoyo" reservados por el PSOE para las víctimas de ETA: los socialistas no van a las marchas de la AVT "porque les pegan", ha dicho Bono. Dejando aparte lo indigno de su mentira, que no puede retratarle más porque ya está muy retratado, el señor Bono ha perdido una ocasión de oro para aclarar, a continuación, por qué los socialistas sí se sientan a la mesa de negociación con quienes lo que les "pegan" son tiros en la nuca.

Miguel Sanz, Presidente de Navarra, afirma que el PSOE ya no negocia con ETA, contradiciendo así a sus compañeros de filas del País Vasco, que vienen denunciando sistemáticamente, desde hace semanas, que nos encontramos tan sólo en el intermedio del partido, y que las negociaciones con los etarras volverán a aflorar después de las elecciones. Tampoco explica Sanz qué es lo que le impide al Gobierno retirar la autorización parlamentaria para unas negociaciones que, según el político navarro, no existen.

Siguiendo con José Bono, el político manchego declara en una entrevista en el diario La Razón que "antes de soportar golpes separatistas, prefiero un Gobierno con el PP". No nos ha aclarado el ex-ministro por qué no abogó entonces, al principio de la legislatura, por un gobierno de coalición entre los dos grandes partidos nacionales, para ahorrarnos así cuatro años de "golpes separatistas" estatutarios.

Los mensajes esquizofrénicos se multiplican. Cada vez más personajes están presos de un discurso en el que la ausencia de lógica conduce inevitablemente a contradicciones internas insalvables. Un teatro político del absurdo en el que esos personajes no carecen de autor, ni tampoco de guión, pero corren cada vez más riesgo de quedarse sin decorado y sin público.

Frente a quienes tienen que recurrir al método Ollendorf para elaborar sus mensajes políticos, otros muchos siguen haciendo de la coherencia su principal arma, lo que los convierte, a la larga, en indestructibles.

Es el caso, por ejemplo, de la AVT, que representa a la inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo y que, con su presidente Francisco José Alcaraz a la cabeza, volvió a llenar las calles de Madrid para pedir el fin de la negociación con ETA  y la ilegalización de los partidos que actúan como brazo político de los asesinos y que han vuelto a las instituciones gracias a Zapatero.

Es el caso, asimismo, de los Peones Negros, también presentes en la manifestación del sábado y que celebraron este domingo su primer Congreso Nacional con la asistencia de 130 representantes de todas las provincias españolas. En ese Congreso se valoró la situación creada tras la primera de las sentencias del 11-M, que ha echado por tierra la mitad de la versión oficial de los atentados, y se discutieron las líneas programáticas de actuación para los próximos meses, que irán encaminadas a echar por tierra la otra mitad que aún se mantiene en pie.

Es el caso, también, del Foro de Ermua, que tampoco faltó el sábado a la cita con las víctimas y cuyo presidente, Iñaki Ezquerra, ha resumido perfectamente, en La Mañana de la Cope, esa radical diferencia entre quienes se dirigen a los ciudadanos con la verdad por delante y quienes los tratan, tan sólo, como un objeto permanentemente manipulable: "Cuando se dice la verdad", ha afirmado Ezquerra, no necesitas "estrategias extrañas".

Ni mensajes esquizofrénicos, añadiría yo.

Salsa rosa judicial

23 de Noviembre de 2007 - 15:10:19 - Luis del Pino - 360 comentarios

El juez Guevara, uno de los tres miembros que componían el tribunal del 11-M, ha formalizado ya su queja por el contenido del libro escrito por la esposa del juez Gómez Bermúdez, tal como adelantaba hoy en exclusiva el periódico El Mundo.

Según Guevara, el presidente de la sala que ha juzgado la masacre del 11-M sería alguien que ha actuado con deslealtad personal y profesional, al permitir que su esposa volcara en ese libro una serie de reflexiones sobre el propio Guevara y sobre otras personas que resultan en cierto grado ofensivas.

El espectáculo que estamos viviendo constituye una total falta de respeto hacia todos aquéllos que confiábamos en que el juicio nos aproximara a una verdad que desde instancias políticas se nos quería ocultar. Pero supongo que a quien más debe de ofender este penoso espectáculo es a aquellas personas, las directamente afectadas por la masacre, que esperaban encontrar simplemente Justicia y que se han encontrado, en su lugar, con un juicio dirigido, con una sentencia política y, como remate de la farsa, con una bochornosa salsa rosa judicial carente del más mínimo pudor.

No voy a entrar a discutir si la esposa del juez Gómez Bermúdez tiene o no derecho a escribir los libros que quiera. Como tampoco voy a entrar a enjuiciar la procedencia de escribir un texto sobre cómo su marido ha ejercido su labor jurisdiccional, al mismo tiempo que su marido la estaba ejerciendo, como si fuera un documental del estilo de "Así se rodó el juicio televisado del 11-M". Creo que si el contenido del libro fuera correcto, ese tipo de cuestiones serían accesorias.

Pero el contenido del libro no es correcto. Porque en él se vierten descalificaciones contra otros profesionales que han tenido una relación directa o indirecta con el juicio, además de transcribir conversaciones que el juez Gómez Bermúdez ha mantenido y en las que la autora no ha podido estar presente. Por tanto, estamos ante un libro que resulta, cuando menos, poco delicado, y que en el peor de los casos podría tener consecuencias jurídicas imprevisibles. El juez Guevara tiene razón, en consecuencia, cuando se queja por la publicación de esta obra.

¿Puede el contenido del libro servir, por ejemplo, a alguna de las defensas para sustanciar sus recursos? Pues desgraciadamente sí, porque ciertos comentarios deslizados por la autora podrían interpretarse como síntoma de parcialidad en un presidente de sala de quien todas las partes tienen derecho a exigir una imparcialidad exquisita. O al menos una exquisita apariencia de imparcialidad. Así que, en el mejor de los casos, el libro es inoportuno, porque puede interferir de manera indeterminada en un proceso que se encuentra todavía en fase de recurso ante el Supremo.

Pero también hay que decir, con la misma claridad, que no podemos consentir que la discusión sobre el libro de Elisa Beni oscurezca el debate que verdaderamente importa, que es el que se refiere al propio contenido de la sentencia.

Porque, al final, el que el libro de la esposa de Gómez Bermúdez sea más o menos atinado resulta casi irrelevante. Lo verdaderamente triste es que, después de confiar en la Justicia, las víctimas del atentado, y todos los ciudadanos, nos hemos encontrado con una sentencia que constituye una auténtica tomadura de pelo. Y hay que recordar que esa tomadura de pelo está firmada por los tres magistrados que componían la sala, no sólo por Gómez Bermúdez.

La salsa rosa judicial resulta ofensiva, pero aún más ofensiva resulta la falta de Justicia.

Gabinete negro

21 de Noviembre de 2007 - 13:26:26 - Luis del Pino - 451 comentarios

El diario El Mundo publicaba este lunes una información de Antonio Rubio en la que se daba cuenta, basándose en un informe policial, de una reunión que miembros del Partido Socialista y de ETA habrían mantenido durante el mes de octubre en algún lugar de la frontera entre Austria y Alemania. La emisora City FM Radio ya había avanzado esa información en la segunda semana de octubre, en una noticia firmada por Javier Oyarzábal.

El periódico El País contesta hoy a las informaciones de El Mundo, pero contesta de una manera tan asombrosa que uno no tiene más remedio que preguntarse si es que Rubalcaba está ya mayor o es que la inspiración le ha abandonado definitivamente.

En esencia, El País dice lo siguiente:

  1. Que City FM Radio ya publicó en octubre esa información sobre la presunta reunión Gobierno-ETA en la frontera entre Austria y Alemania, y que se trata de una información falsa.
  2. Que a raíz de la información publicada por City FM Radio, un miembro de la AVT denunció esa posible reunión a la Policía.
  3. Que la Policía elaboró un informe donde se decían dos cosas: (a) que les había llegado esa información sobre la posible reunión Gobierno-ETA y (b) que esa información carecía de cualquier credibilidad.

A partir de esos tres puntos, El País viene a sugerir que en realidad todo es un montaje, y titula la noticia con una frase claramente destinada a desacreditar a esa organización que ha convocado a los españoles a manifestarse este sábado contra la política antiterrorista del Gobierno: "Un miembro de la AVT informó a la policía de contactos con ETA falsos", dice el titular de El País.

¿Está el PSOE perdiendo facultades? Me lo pregunto porque en otros tiempos jamás habrían cometido un error del calibre del que hoy cometen con la información que publica El País. Porque lo que El País viene a decirnos es todavía más tétrico que la supuesta reunión entre el Gobierno y ETA a la que aludían las informaciones de El Mundo.

Vamos a suponer que lo que dice El País fuera cierto. Según El País, es verdad que existe un informe policial donde se da cuenta de las informaciones sobre esa reunión Gobierno-ETA, pero en ese informe hay una segunda parte donde se resta credibilidad a esas informaciones.

Entonces, ¿nos está diciendo El País que alguien, quizá desde el Ministerio de Interior, filtró al periodista de El Mundo Antonio Rubio una parte de ese informe (la parte donde se habla de esa posible reunión), pero no el resto del informe (donde se restaría credibilidad a esa supuesta reunión)?

¿Nos está diciendo El País que una noticia que había pasado en su dia desapercibida (la publicada por City FM en octubre) es "rescatada" por alguien, quizá en el Ministerio de Interior, para intentar tender una trampa al periódico El Mundo?

¿Nos está diciendo El País que alguien filtró a El Mundo sólo una parte del informe policial, para ver si el periódico de Pedro J. Ramírez "picaba" y publicaba la noticia de la supuesta reunión?

¿Nos está diciendo El País que el Gobierno del PSOE realiza esa intoxicación deliberadamente, con el fin de sacar luego el informe completo y tratar de desacreditar a la AVT en vísperas de su manifestación?

En otras palabras, ¿nos está reconociendo El País que dentro de los aparatos del Estado hay una o más personas cuyo trabajo consiste en intoxicar a los medios de acuerdo con los objetivos políticos del Gobierno del PSOE?

¿Y quiénes son los funcionarios que componen ese Gabinete de Intoxicación Informativa, señor Zapatero? ¿Son, quizá, las mismas "tres fuentes de la lucha antiterrorista" que informaron a la SER de la existencia de suicidas en los trenes? ¿Son los mismos que en la propia mañana del 11-M se dedicaron a llamar a los medios informativos contrarios al Partido Popular, para decirles "Fíate de mí, ha sido Al Qaeda", mientras que a los medios no favorables al PSOE les llamaban para decirles "Fíate de mí, ha sido ETA"? ¿Son los mismos que difundieron el bulo de que el PP quería suspender las elecciones?

¿Son, tal vez, los mismos que efectuaron falsas llamadas de despedida "en nombre" de los muertos de Leganés? ¿Son los mismos que firmaron con caracteres latinos el falso "testamento" de Abdenabi Kounjaa? ¿Son los mismos que filtraron a El País un supuesto informe de un experto internacional en el que se "demostraba" la vinculación entre Jamal Zougham y Al Zarkawi, el número 2 de Al Qaeda?

¿Son, señor Zapatero, los mismos que depositaron el coche Skoda Fabia en Alcalá de Henares tres meses después de los atentados?

¿Quiénes son, y a qué se dedican los que componen ese Gabinete Negro? ¿Y desde cuándo opera ese Gabinete?

Sin lugar a dudas, a estos tíos se les ha ido definitivamente la olla.

Nos vemos en la manifestación del día 24.

El oscuro papel de Trashorras

19 de Noviembre de 2007 - 20:41:46 - Luis del Pino - 355 comentarios

Enormemente interesante el artículo que Fernando Múgica publica hoy en El Mundo, dentro de su serie de "Los agujeros negros del 11-M", con la valoración que José Emilio Suárez Trashorras hace de la sentencia que le condena a decenas de miles de años de cárcel.

Una simple lectura del artículo revela la multitud de detalles absurdos en los que está basada la versión oficial con la que se ha condenado a Trashorras como presunto suministrador de al menos una parte del explosivo supuestamente empleado en los atentados.

Tiene razón Trashorras cuando señala las incongruencias relativas al presunto transporte de los explosivos en autobús: ¿qué sentido tenía ese transporte, si era más fácil y seguro realizarlo en coche, como luego nos dicen que se hizo en el fin de semana del 28 de febrero?

Tiene también razón cuando llama la atención sobre la multitud de peregrinos "indicios inculpatorios" con la que se pretende "demostrar" el episodio del suministro de explosivos a los marroquíes, como por ejemplo cuando la sentencia dice que Trashorras fue visto desayunando con chándal el domingo en que se realizó el supuesto transporte de los explosivos en coche, lo que "demostraría" que había estado esa noche trabajando en el acarreo de dinamita para los marroquíes.

Tiene razón, asimismo, cuando denuncia las múltiples contradicciones en las declaraciones del entonces menor Gabriel Montoya Vidal, que son, fundamentalmente, las que le han servido al tribunal para "construir" el armazón acusatorio contra Trashorras (y, de paso, contra los muertos de Leganés).

Pero la lectura de ese testimonio de Trashorras deja una sensación agridulce, porque se percibe que el ex-minero sigue jugando con la información. Y no puede evitarse la sospecha de que continúa sin contar toda la verdad.

Afirma Trashorras que fueron los policías Gamonal y Parrilla los que le convencieron de que dijera que había visto a Jamal Ahmidan con explosivos (si esto fuera cierto, ¡vaya gol nos metieron con el asunto del encarcelamiento de Parrilla, ¿eh?!). Eso resulta plausible; yo no sé si es verdad o no, pero podría serlo. Lo que no tiene un pase es la contradicción en la que incurre Trashorras al decir, por un lado, que él no suministró explosivos a Jamal Ahmidan, para luego decir, por otro lado, que fue él (Trashorras) quien comunicó a la Policía sus sospechas sobre la posible participación de Jamal Ahmidan en la masacre.

Si Trashorras tan sólo comerciaba con Jamal Ahmidan por temas de hachís, como afirma en la entrevista, ¿qué motivo podía tener Trashorras para sospechar que Jamal Ahmidan estaba relacionado con el 11-M? ¿Simplemente porque era "moro"?

El discurso de Trashorras no es coherente. Dice cosas con mucho sentido común, pero hay otras que hacen que uno sospeche que sigue cumpliendo un papel prefijado dentro del entramado de las cortinas de humo.

Esperemos y veamos.

Una pregunta para Trashorras: ¿por qué en su primera declaración no utiliza nunca el nombre de Jamal Ahmidan, ni el apodo de El Chino, para referirse a ese marroquí al que, supuestamente, conocía tan bien? Es simple curiosidad malsana.

Consejos y desmarques

18 de Noviembre de 2007 - 13:35:15 - Luis del Pino - 382 comentarios

Parece que la cosa va de consejos. La carta dominical de Pedro J. es un mensaje dirigido al Partido Popular, con una serie de recomendaciones sobre cómo acometer la recta final de la legislatura, a cuatro meses de las elecciones generales.

Según la carta dominical de Pedro J. "el PP no debía haber dado la batalla contra el matrimonio homosexual... Tampoco debería oponerse a la investigación con embriones... Y tampoco debería ser beligerante contra la existencia de una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía".

En lugar de ello, sigue diciendo Pedro J., en lo que el PP debería concentrar su mensaje es en "la protección de los derechos civiles de todos los españoles contra las concesiones arrancadas por los nacionalistas" a Zapatero.

Pero eso, según el director de El Mundo, no hay que hacerlo de forma contundente: "No es la hora de volver a llenar las calles detrás de las pancartas de la, por tantas razones admirable, pero no pocas veces demasiado radical, Asociación de Víctimas del Terrorismo, pues las negociaciones del mal llamado «proceso de paz» han terminado sin que los peores augurios sobre concesiones a los etarras se hayan consumado."

En lugar de la pancarta, dice la carta dominical, es "el momento de proponer cómo neutralizar el chantaje permanente de las minorías soberanistas... cómo garantizar el derecho de todos los padres a que sus hijos reciban enseñanza en castellano... cómo blindar a los comerciantes frente a la persecución inquisitorial de la policía lingüística...".

Es el momento, continúa la misiva, de hacer "un programa... que apueste por estimular la participación política... que vuelva a reducir los impuestos... y que no escatime recursos para la enseñanza, la seguridad ciudadana, la investigación científica... o la lucha contra el cambio climático."

En resumen, que el PP debe, según Pedro J.:

  1. Renunciar a los aspectos morales de su programa (dejando huérfanos de representación parlamentaria a lo que la propia carta reconoce que son varios millones de votantes).
  2. Renunciar a echarle en cara a Zapatero el proceso de negociación con ETA (ese engaño masivo, a todas luces delictivo, que todavía continúa y que se retomará después de las elecciones).
  3. Incluir en su programa una serie de medidas destinadas a reforzar la cohesión nacional (pero que son de imposible cumplimiento, ante unos nacionalismos dispuestos a romper la baraja).
  4. Y añadir los restantes ingredientes de cualquier programa comme il faut (es decir, blablablá diverso, políticamente correcto, sobre la educación, los impuestos y el cambio climático)

Por supuesto, el 11-M ni nombrarlo. El Estatuto de Cataluña no se menta. La voladura del Tribunal Constitucional no es objeto de debate. La putrefacción de la vida pública española, instalada en la mordida perpetua a bajo y alto nivel, no es motivo de reflexión. El lastimoso estado de la separación de poderes no se afronta... Un programa virtual para un país virtual.

No sé si Pedro J. se da cuenta, pero la asunción de ese discurso lleva de manera inmediata a una pregunta: ¿qué objeto tiene, entonces, que el PP se presente a las elecciones?

Si lo que se nos está diciendo es que, gane quien gane las elecciones siguientes, se van a consolidar los pasos dados en el terreno moral/social; se van a dar por buenos los Estatutos que ponen fin a la existencia de la Nación; no se va a clarificar quiénes son los responsables del golpe del 11-M; no se va a acometer reforma alguna que nos saque del patio de monipodio en que se ha convertido la vida pública y no se va a hacer nada por recuperar el Estado de Derecho y restaurar la independencia del poder judicial,... ¿para qué hace falta molestarse en convocar comicios? Que se reúnan los cónclaves pertinentes en algún despacho; que se declaren prescritos todos los delitos de terrorismo (incluido el 11-M); que decreten que España es, desde ahora, un territorio (porque lo de "Estado" lo mismo le molesta a alguien) plurinacional y confederal; que decidan qué leyes hay que impulsar (por ejemplo, la de la eutanasia, que preocupa mucho a los españoles); y que se haga una purga en la carrera judicial, sustituyendo a los jueces de oposición por otros designados por los partidos, de forma que a la cárcel vaya el que ha afanado una gallina, pero no el que ha robado mil millones en connivencia con el partido de turno.

¿Pero de qué estamos hablando?

A lo largo de tres años y medio, se ha estado de manera perpetua (desde distintos ámbitos) embridando a las bases del PP, y al propio PP, en una estrategia de la inacción, desaconsejando cualquier enfrentamiento con el Gobierno, desaconsejando las manifestaciones, desaconsejando la transmisión de mensajes claros y firmes, desaconsejando el aprovechamiento de los errores del Gobierno Zapatero...

A lo largo de tres años y medio, se han estado publicando sistemáticamente encuestas en las que se lanzaba el mensaje de que el PSOE sigue por encima del PP en intención de voto. Y, en lugar de extraer las consecuencias lógicas de ese hecho (si el PP sigue por debajo, después de lo que ha llovido, es que la estrategia de la inacción que se ha seguido hasta ahora es incorrecta), se han estado empleando esas encuestas para aconsejar al PP justo lo contrario: que se sumerja todavía más en la inacción...

A lo largo de tres años y medio, se le ha estado pidiendo al PP que dejara pasar las oportunidades de lanzarse a la yugular del Gobierno, incluido el tema del Estatuto catalán, incluido el infame proceso de negociación con los asesinos... Y a cuatro meses de las elecciones se le vuelve a pedir al PP que plantee estas elecciones como si no fueran unos comicios donde lo que está en juego es la existencia de la propia Nación española.

¿Qué mensaje se intenta trasladar al PP? ¿Que debe continuar haciendo el Don Tancredo? ¿Que no recuerde en campaña electoral que está en marcha un plan de confederalización de España? ¿Que ignore a esos "varios millones" de españoles a los que sí les importan los aspectos morales, para lograr unos supuestos votos centristas que nadie sabe cuantificar? ¿Qué no le restriegue a Zapatero por la cara la indignidad moral de sentarse con los asesinos mientras persigue a las víctimas? ¿Que haga como si en España no hubiera tenido lugar el 11-M y como si ese 11-M no hubiera sido hecho precisamente para poner en marcha el proceso vivido desde entonces?

¿O es que el mensaje no está dirigido a los dirigentes del PP, sino a sus votantes? ¿Se nos está, acaso, lanzando el mensaje de que hay que renunciar a todos los planteamientos ideológicos, incluida la propia existencia de la Nación española, para que el PP gane las elecciones?

Pues, en lo que a mi respecta, lo siento, pero no considero el triunfo electoral del PP un objetivo en sí mismo. Si ese triunfo no va a servir para parar el Golpe de Régimen, si ese triunfo no va a servir para anular las leyes aprobadas por un Gobierno ilegítimo (aunque legal), si ese triunfo no va a servir para acabar con el asalto nacionalista a las estructuras del Estado, si ese triunfo no va a servir para poner al Estado entero a trabajar para acabar con los asesinos por vía policial, si ese triunfo no va a servir para conseguir que los tribunales vuelvan a hacer Justicia... entonces me da igual que el PP triunfe o no.

Si de lo que se trata es de llevar a su culminación una Hoja de Ruta decidida al margen de los ciudadanos, me es indiferente quién se encargue de llevarla a la práctica.

Lo que yo quiero es, precisamente, abortar esa Hoja de Ruta. Y quien no lance un mensaje claro dirigido en ese sentido no contará con mi voto, llámese PP o llámese de cualquier otra forma.

A lo mejor tiene razón Pedro J. en que, para atraerse al electorado centrista (sea eso lo que sea), el PP tiene que adoptar un discurso idéntico al del PSOE. Pero, en ese caso, que el PP se dedique a ese electorado "centrista" y que nos lo diga claramente a los que no pertenecemos a ese segmento del electorado (que somos muchos millones, como el propio Pedro J. reconoce), para buscar otras opciones a las que votar.

Y, en cuanto a la estrategia de aquí a las elecciones, el próximo día 24 yo volveré a salir a la calle, convocado por esa AVT que parece que a algunos les causa desasosiego. Y volveré a salir a la calle para decir una cosa muy clara: que sabemos que lo que ha conseguido que se interrumpiera temporalmente el "proceso" de cesión a los asesinos ha sido, única y exclusivamente, la contestación social. Que sabemos que, si fuera por los apóstoles de la moderación, a estas horas el proceso de "presentación en sociedad" de los asesinos estaría culminado. Que sabemos que ese proceso no está muerto, sino que tan sólo se espera al resultado de las elecciones para acometer la segunda parte del mismo (el famoso "Año del Perdón" en 2008, según terminología de Mikel Antza): Que sabemos que lo único que va a poder detener el proceso de confederalización de España es una reforma de la Constitución que corte de raíz los movimientos centrífugos nacionalistas. Y que sabemos que el Golpe de Régimen del 11-M se llevó a cabo, con asesinato de 200 personas incluido, precisamente para poner en marcha esta dinámica que sólo la contestación social podrá detener.

Algún columnista con buenos contactos en la calle Génova señalaba hace unos días en elconfidencial.com que "El PP marca distancias con la AVT" y que Rajoy no asistiría a la manifestación del próximo sábado, lo cual parece estar en línea con las recomendaciones contenidas en la carta dominical de Pedro J.

En realidad, supongo que ese columnista de El Confidencial se referirá a que es "el entorno de Rajoy" el que se desmarca de la manifestación, porque en el PP hay mucha, muchísima gente a la que no se le pasaría nunca por la cabeza la indignidad moral de desmarcarse de las víctimas del terrorismo. Como tampoco se le pasaría por la cabeza plantear la campaña de las siguientes elecciones como si viviéramos en un país virtual donde nuestro problema más acuciante fuera el cambio climático y no el asalto frontal a la Constitución del 78.

Creo que va a ser muy instructivo comprobar, el próximo sábado, si ese columnista de El Confidencial tenía razón en sus pronósticos. Porque, a lo mejor, lo que resulta es que el PP de lo que tiene que desmarcarse, y desmarcarse ya, es del entorno de Rajoy.

Antes de que sean los ciudadanos los que empiecen a desmarcarse del propio PP.

Análisis de la sentencia (VIII): El carrete

17 de Noviembre de 2007 - 10:36:48 - Luis del Pino - 276 comentarios

Como denunciábamos en el programa semanal que Libertad Digital dedica al análisis de la sentencia, uno de los razonamientos más escandalosos incluidos en la misma es el que se refiere a las fotografías desaparecidas de la mochila de Vallecas.

Como recordarán los lectores de LD, porque así lo publicamos en su día, dos miembros de la Policía Científica se presentaron en Parque Azorín en la madrugada del 11 al 12 de marzo, antes de que diera comienzo la desactivación de la mochila de Vallecas, para fotografiar aquel artefacto que acababa de ser encontrado en la comisaría de Puente de Vallecas. Al llegar a Parque Azorín, les dijeron que, para evitar riesgos, entregaran la cámara a un tedax, que se encargaría de hacer las fotografías. Así lo hicieron. Al poco tiempo, el tedax les devolvió la cámara. Una vez desactivada la mochila, los fotógrafos de la Policía Cientítifca fueron a acercarse a aquel artefacto, para tomar una serie de instantáneas de la mochila y sus componentes. Sin embargo, el Comisario General de Seguridad Ciudadana les dijo que no hacían falta más fotografías y, a continuación, se incautó del carrete que la cámara contenía. Ese carrete de fotografías nunca volvió a aparecer.

El tribunal reconoce que los hechos son así, tal como los habíamos denunciado. Reconoce que los dos miembros de la Policía Científica fueron a Parque Azorín. Reconoce que tuvieron que entregar la cámara a un tedax, supuestamente para que éste fotografiara la mochila antes de la desactivación. Reconoce que luego les devolvieron la cámara. Reconoce que no les dejaron fotografiar la mochila después de la desactivación. Reconoce que el Comisario General de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, se incautó del carrete de fotos. Reconoce que ahora ese carrete de fotos no aparece... Lo reconoce todo.

¿Y cuál es la consecuencia que el tribunal extrae de ese relato de los hechos? Pues ninguna. El tribunal dice que todo eso es cierto... pero que no está constatado que el carrete del que se incautó el Comisario General contuviera ninguna fotografía.

En otras palabras: el tribunal nos está diciendo que el Comisario General se incautó de un carrete... vacío.

¿Me permiten que les haga una pregunta tonta, señores miembros del tribunal? ¿Para qué narices querría incautarse de un carrete vacío el Comisario General de Seguridad Ciudadana?

Lo peor de la sentencia no es que retuerza la lógica y el sentido común. Lo peor es el descaro con el que lo hace.

Análisis de la sentencia (VII): La lenta tomadura de pelo

15 de Noviembre de 2007 - 10:31:19 - Luis del Pino - 443 comentarios

Hagamos unos cuantos números para analizar un aspecto de la sentencia no muy comentado hasta ahora. Esos números se relacionan con una pregunta que resulta fundamental para ver en qué han quedado esas maravillosas investigaciones judiciales y policiales que tan contundente respaldo han recibido en la sentencia. La pregunta es: ¿a cuánta gente se ha condenado por el 11-M?

Repasemos la historia:

  1. A lo largo de la instrucción del sumario, se detuvo a un total de 116 personas por su presunta relación con los hechos. Todas, o prácticamente todas, las detenciones se produjeron mientras la Comisión 11-M estuvo abierta en el Congreso: cada pocos días se detenía a algún grupo de magrebíes y el entonces ministro de Interior, Alonso, salía a dar explicaciones a los medios sobre esa "trama islamista" cuyos tentáculos parecían crecer y ramificarse de semana en semana. Esa catarata de detenciones y esas comparecencias del ministro Alonso se terminaron, como por arte de magia, en julio de 2005, cuando la Comisión 11-M echó el cierre sin haber aclarado a los españoles nada de nada.
  2. De esos 116 detenidos, sólo 29 personas (9 de ellas españolas) llegaron a juicio. Los demás, un total de 87 personas, fueron exonerados de cualquier tipo de cargo. Es decir, durante la instrucción del sumario se detuvo a 87 personas no relacionadas con la trama del 11-M. Por regla general, a esos detenidos se los ponía en la calle a los pocos días o semanas de su detención. Eso sí, sin rueda de prensa del ministro Alonso en la que se ofreciera ningún tipo de explicación.
  3. De los 29 imputados que llegaron a juicio, sólo 28 lo terminaron, ya que tanto la Fiscalía como todas las acusaciones retiraron durante el juicio todos los cargos contra uno de los hermanos Moussaten, que quedó inmediatamente en libertad.
  4. De los 28 imputados que llegaron al final del juicio, 7 han sido absueltos por el tribunal, con lo que sólo ha habido 21 condenas. Cinco de esos 21 condenados ya están en la calle, al haber cumplido ya la pena de prisión impuesta por el tribunal.
  5. ¿Y cuántos de los condenados han sido condenados por el 11-M? Pues exactamente 3: Emilio Suárez Trashorras, Jamal Zougham y Otman El Gnaoui. Todos los demás condenados, un total de 18, lo han sido por diversos delitos, pero no por los hechos del 11-M. Y buena prueba de ello es que sólo esos tres condenados que hemos mencionado tendrán que indemnizar a las víctimas de la masacre. Los restantes 18 condenados no tendrán que pagar un duro a las víctimas, porque no se los condena por el atentado.

Es decir, que el resultado de tres años y medio de investigación policial y judicial es que se ha condenado a 3 personas por el 11-M: un español y dos marroquíes. Y ninguno de los dos marroquíes condenados es islamista.

Como diría Zapatero: todo está claro. Demasiado claro, añadiría yo.

Calendario y consideraciones sobre la circularidad

13 de Noviembre de 2007 - 18:50:42 - Luis del Pino - 406 comentarios

Repasemos brevemente lo que van a ser los próximos días, porque la agenda está de lo más cargada.

  • El miércoles 14 de noviembre, a las 20:00 h, en el Salón de Actos del Centro Cívico San Agustín, en Burgos, María San Gil dará una conferencia con el título "Terrorismo, nacionalismo y Contitución en la España actual". El acto está organizado por el Foro Burgalés de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo.
  • El lunes 19 de noviembre, a las 13:00 h, en el Hotel Intercontinental de Madrid (Paseo de la Castellana 49), tendrá lugar la presentación del libro de Francisco José Alcaraz "Una rebelión cívica", que acaba de ser publicado hace unos días.
  • El miércoles 21 de noviembre, el presidente de la AVT tendrá que ir a declarar a la Audiencia Nacional, como consecuencia de la querella-basura presentada por una asociación de abogados próxima al PSOE.
  • El sábado 24 de noviembre, a las 17:00 h, tendrá lugar la manifestación convocada por la AVT en Madrid, con el lema: "Por un futuro en libertad. Juntos, derrotemos a ETA".
  • El domingo 25 de noviembre, por la mañana, se celebrará la primera reunión nacional de la Plataforma Cívica Peones Negros, en la que se analizará la estrategia para los meses venideros.

Por lo demás, siguen las reacciones a la sentencia. Publica hoy El Mundo una encuesta de la que se desprende que 3 de cada 4 españoles quieren que se siga investigando el 11-M y que a más de la mitad de la población la sentencia le ha parecido regular, mala o muy mala.

Enrique Gimbernat publica también en El Mundo un análisis de la sentencia en el que defiende que la argumentación utilizada por el tribunal del 11-M es no sólo correcta, sino "antológica". Sin embargo, la argumentación reflejada por Gimbernat en su artículo constituye un perfecto ejemplo de "razonamiento circular":

  1. Dice el artículo que hay cuatro datos que apuntan a que los muertos de Leganés fueron autores materiales de la masacre. Uno de esos cuatro datos es que las bombas de los trenes usaban como temporizadores unos teléfonos móviles que fueron encendidos en Morata el día anterior a los atentados.
  2. ¿Cómo sabemos que las bombas de los trenes usaban teléfonos móviles como temporizadores? Pues porque la mochila de Vallecas incluía un teléfono móvil como temporizador.
  3. ¿Y cómo sabemos que la mochila de Vallecas no es una prueba falsa? Pues porque no tiene sentido que sea falsa si nos ha conducido a los verdaderos culpables (los muertos de Leganés)

Es decir, los muertos de Leganés son culpables porque así lo indica la mochila de Vallecas y la mochila de Vallecas es verdadera porque conduce a los de Leganés, que son los auténticos culpables.

Pues lo siento, pero no. Si se quiere demostrar que la mochila de Vallecas es cierta utilizando el hecho de que conduce a los muertos de Leganés, entonces habrá que demostrar la culpabilidad de los muertos de Leganés usando cualquier cosa, menos la mochila de Vallecas. Si no, entramos en un razonamiento circular, que no demuestra nada de nada y que en términos lógicos no es sino una trampa.

Intentemos, por tanto, recurrir a los otros indicios de culpabilidad de los muertos de Leganés. ¿Cuáles son los otros tres datos que apuntan a que los muertos de Leganés son culpables? Según el artículo, serían los siguientes:

  • Uno de los suicidas de Leganés (El Chino) había comprado explosivos a Trashorras. De nuevo un ejemplo de razonamiento circular: en los trenes estalló Goma2-ECO de Mina Conchita porque los de Leganés (que son los culpables) tenían ese tipo de explosivo, y los de Leganés son los culpables porque tenían Goma2-ECO de Mina Conchita.
  • En el piso de Leganés se hallaron comunicados y reivindicaciones del 11-M. Olvida el artículo que ni siquiera sabemos a estas alturas quiénes son las personas que aparecen en los dos vídeos encontrados en Leganés, puesto que la credibilidad de los teóricos reconocimientos de la voz de El Chino por parte de su mujer quedó destruida en el momento en que ésta reconoció delante del tribunal que las manos de Jamal Ahmidan no eran como las de la persona que lee los comunicados en esos vídeos.
  • Otro de los suicidas de Leganés (Abdenabi Kounjaa) dejó un testamento de despedida a su familia. De nuevo se obvian, para usar ese "testamento" como argumento de culpabilidad, varios datos cruciales: que los informes periciales reconocen que no sabemos si la escritura árabe de ese testamento corresponde a Abdenabi Kounjaa; que no tiene sentido que un árabe firme en caracteres latinos un manuscrito árabe; y que el propio hermano de Kounjaa declaró en el juicio que el presunto suicida nunca firmaba sus cartas en caracteres latinos.

En resumen, que si quitamos los razonamientos circulares, lo que nos encontramos en la sentencia como "demostración" de que los presuntos suicidas de Leganés eran los culpables no resiste el más mínimo análisis. Los razonamientos usados por el tribunal, perfectamente descritos en el artículo, carecen de cualquier tipo de rigor lógico.

Análisis de la sentencia (VI): Mano de obra

11 de Noviembre de 2007 - 19:41:59 - Luis del Pino - 512 comentarios

Tenemos, como hemos visto en los artículos anteriores, una sentencia-pacto donde se dejan fuera del relato de los hechos a Irak y a Al Qaida y donde se absuelve a los supuestos autores intelectuales, a cambio de condenar a una serie de pelanas y confidentes y cerrar las investigaciones.

De cara a aquellas víctimas que han estado defendiendo en estos tres años la versión oficial, la sentencia les proporciona el caramelito de unos islamistas de opereta ("¿Veis como sí que había islamistas en el 11-M?"), mientras que a aquellas víctimas que han estado cuestionando las investigaciones les proporciona, gracias a la absolución de los autores intelectuales, la falsa esperanza de que se terminará condenando en el futuro a los "restantes" culpables del atentado.

Ya hemos hablado en artículos anteriores de cómo se ha engañado con esta sentencia a aquellas víctimas y a aquellos sectores de la opinión pública a quienes se vendió la idea de que el atentado era consecuencia de la Guerra de Irak. Hablemos ahora de la otra mentira con la que se intenta contentar a la otra parte de la opinión pública: hablemos del mito de la "sentencia abierta".

Cuando se intenta vender el concepto de "sentencia abierta", lo que se está diciendo es: "en este juicio se ha condenado a algunos de los culpables de la matanza pero hemos absuelto a los autores intelectuales, así que seguiremos investigando para ver quién dio las órdenes". En realidad, ese concepto está basado en una mentira: la de que los que han sido condenados eran la "mano de obra" de otras mentes criminales aún desconocidas.

¿Es verdad que los que han sido condenados actuaron como mano de obra en el atentado? De ninguna de las maneras. Para poder establecer que los ahora condenados fueron la mano de obra utilizada en el atentado, hay que dar por buena alguna de las pruebas presentadas. ¿Qué pruebas hay que relacionen a los condenados con las bombas de los trenes? ¿La mochila de Vallecas? ¿La furgoneta Kangoo? ¿Las identificaciones oculares contradictorias? En realidad, ése es el drama de la sentencia: al no haber confesiones (porque no puede haberlas), al no haber testimonios directos (porque no puede haberlos) que permitan afirmar que estos cabezas de turco fueron la mano de obra del atentado, el tribunal se ha visto obligado a conservar esa mochila y esa furgoneta y esos reconocimientos oculares (junto con la infumable "confesión" del menor apodado El Gitanillo), porque de otro modo se caía todo el edificio acusatorio.

Pero si las pruebas básicas son falsas, y lo son, entonces no hay nada que demuestre la afirmación de que los ahora condenados fueron la "mano de obra" del atentado. Eso es, sencillamente, y a falta de pruebas que demuestren lo contrario, una mentira. O, si quieren que sea más suave, es una afirmación no sustentada sobre pruebas mínimamente sólidas.

Pero, además, se trata de una mentira con trampa. Porque, al endosar a estos cabezas de turco la responsabilidad del atentado, nunca vamos a poder llegar a esas "mentes criminales" que les dieron las órdenes, por la sencilla razón de que no existen. Si Jamal Zougham no tiene, en realidad, nada que ver con los atentados, ¿cómo podría llevarnos a quienes dieron las órdenes en el 11-M? Si Fouad El Morabit es un islamista peligroso, pero no participó en el 11-M, ¿cómo podría decirnos quién lo organizó?

Esa promesa que se le hace a la mitad de la sociedad española, esa promesa de investigación a partir de la sentencia es, sencillamente, un brindis al sol. Nada se va a poder investigar a partir de los resultados de la sentencia, por la sencilla razón de que la sentencia tan sólo ha venido a condenar a quienes participaron en las cortinas de humo, no en el propio 11-M.

Pero existe, además, otro peligro oculto en la aceptación de esa sentencia falsamente salomónica. Al aceptar la mentira de que estos cabezas de turco fueron la mano de obra del atentado, y al aceptar la mentira de que detrás de ellos podemos encontrar a las mentes criminales que les dieron las órdenes, estamos extendiendo un cheque en blanco para que el 11-M se "cuadre" en el futuro de la forma que más convenga. Si se admite que una mochila de Vallecas que nunca estuvo en los trenes sirve para condenar a los cabezas de turco que actuaron como supuesta "mano de obra", nada impide que otra prueba igualmente fabricada sirva para presentarnos, en el momento oportuno, a cualquier autor intelectual convenientemente elegido.

Algunas personas tratan de hacerse la ilusión de que, si algunos de los actualmente condenados son cabezas de turco "voluntarios", podríamos tratar de tirar del hilo correspondiente para ver quién les dio la orden de participar en el paripé, y de esa forma avanzar en el conocimiento de lo que pasó el 11-M. Pero esa vía está muerta: aquellos de los condenados que han participado voluntariamente en la farsa irán siendo puestos en la calle de acuerdo con los planes establecidos. Es lo que ha pasado ahora, por ejemplo, con los hermanos Toro: una cosa es comerse temporalmente el marrón y otra muy distinta pasarse cuarenta años en la cárcel. Los hermanos Toro cumplieron ya su papel, así que desaparecen de escena. Es lo que pasará también con Trashorras, a quien el asunto de la esquizofrenia le servirá antes o después para irse a su casa. Es lo que pasará, asimismo, con los restantes confidentes condenados: el Tribunal Supremo les aliviará las condenas (como sucedió, por ejemplo, en el caso de la célula de Abu Dahdah, cuyo juicio en la Audiencia Nacional presidió también Bermúdez) y más pronto que tarde estarán en la calle, y cobrarán el precio estipulado. Los únicos que quedarán en la cárcel serán aquéllos que nunca podrán contarnos nada, por la sencilla razón de que ni participaron en el 11-M, ni participaron tampoco en la farsa montada para ocultar a los verdaderos autores.

La única vía posible para averiguar la verdad del 11-M es acudir a las pruebas directas o tirar del hilo de quienes crearon las pruebas falsas. Hablaremos de ello en próximos artículos.

P.D: La AVT necesita voluntarios para organizar la manifestación del próximo día 24, así como aportaciones económicas para sufragar los gastos correspondientes. Podreis encontrar más información a partir de mañana en http://www.avt.org.

Análisis de la sentencia (V): Sí, no, blanco, negro

9 de Noviembre de 2007 - 18:06:59 - Luis del Pino - 685 comentarios

Se trata de uno de esos juegos de niños ancestrales: te hacen una pregunta y tú tienes que responder sin usar ninguna de las palabras prohibidas. Si tu frase de respuesta incluye las palabras "sí", "no", "blanco" o "negro", has perdido. La idea está recogida en un juego de mesa que se comercializa actualmente, creo que con el nombre de Tabú, aunque en esta versión moderna, cada pregunta del juego tiene asociada su propia lista de palabras que no pueden utilizarse en la respuesta.

Desde hace casi cuatro años, y exceptuándonos a aquellos medios que hemos investigado el 11-M, los analistas políticos españoles viven inmersos en un permanente juego del tabú. Si la pregunta es "¿Por qué considera usted que ETA está ahora más fuerte que hace cuatro años?", el sesudo analista tiene que improvisar una explicación sin mencionar que en España se produjo el 11-M. Si le preguntan "¿Por qué cree usted que se ha puesto en marcha un proceso de centrifugación territorial?", el analista recurrirá a los circunloquios necesarios para explicar tan curiosa circunstancia sin mencionar en ningún momento que alguien asesinó a 192 personas el 11-M. Si le preguntan: "¿Por qué Zapatero optó por una política rupturista radical tras su acceso al poder?", tendrá que encontrar una explicación donde no se mencione para nada que alguien voló cuatro trenes de cercanías cargados de viajeros tres días antes de unas elecciones.

Lo más peculiar es que, a medida que va disipándose el ruido que ha rodeado a la lectura de la sentencia, ese juego del tabú parece extender su ámbito de aplicación, hasta el punto de que se hace casi preceptivo hablar del 11-M sin mencionar el 11-M. "¿Por qué cree usted que la Fiscalía llegó a un pacto para que no se condenara a los autores intelectuales y ahora hace el paripé de que recurre, cuando en realidad no recurre nada relativo a la autoría intelectual?", y el analista tiene que buscar explicaciones externas al 11-M que justifiquen semejante teatrillo. "¿Por qué cree usted que el Tribunal ha incumplido sus compromisos con las víctimas y no ha deducido testimonio contra ningún perjuro?", y hay que encontrar alguna explicación que no requiera bucear en las cloacas insondables del 11-M. "¿Por qué cree usted que el Gobierno se ha visto forzado a admitir que se elimine la Guerra de Irak como móvil del crimen?", y el analista tiene que devanarse los sesos para explicar, sin nombrar el 11-M, ese extraordinario cambio de postura.

Todo, menos reconocer lo evidente: que es imposible explicar nada de lo que ha sucedido en España desde el 11-M sin el 11-M.

Es imposible, por ejemplo, explicar la sentencia del 11-M sin entender que el propio 11-M requería de esa sentencia. Sin entender que es la propia naturaleza del 11-M la que necesita del pacto de silencio. Que son las implicaciones del 11-M las que exigen el blindaje de quienes manipularon las investigaciones. Que es la necesidad de encubrir la autoría real del 11-M lo que hacía imprescindible establecer un cortafuegos.

Decía, en el primer artículo de esta serie, que el rápido intercambio de fichas representado por la sentencia iba a traer consigo un tablero de juego más despejado. Y así ha sido. Sabemos ahora, gracias a la sentencia, muchas cosas.

Sabemos, por ejemplo, que la naturaleza del 11-M es tal como para que el Gobierno se vea obligado a ofrecer tablas al PP, a cambio de cerrar las investigaciones y dejar de hablar de la masacre. Ni las inicialmente agresivas declaraciones de José Blanco; ni el desganado vídeo elaborado por el PSOE; ni las contundentes amenazas de querellas; ni las grandes alharacas de los medios oficialistas al día siguiente de la sentencia, en las que se anunciaba la supuesta derrota de la teoría de la conspiración, pasan de ser sino parte de la escenificación. Al final, lo que se busca con la sentencia es el silencio, y en esa dirección apuntaban las apelaciones gubernamentales a la "sensatez" y el "sentido de Estado" del PP.

Sabemos, por ejemplo, que habrá dentro del PP quien tendrá la tentación de aceptar ese pacto de no agresión. Y que hay, por el contrario, otros sectores dispuestos a acentuar las contradicciones que la sentencia hace aflorar dentro del frente oficialista.

Sabemos, por ejemplo, que nada cabe esperar de la Justicia, al menos de momento. Nadie va a mover un dedo, desde las altas instancias judiciales, para tumbar los eslabones débiles de la cadena del perjurio, ni tampoco va a hacer nada por impulsar las investigaciones desde sede judicial. Si el que era, teóricamente, el mejor de los posibles tribunales de la Audiencia Nacional no ha vacilado en enviar un mensaje desaconsejando las investigaciones, ¿cabe esperar un mayor celo justiciero en el Tribunal Supremo? Los recursos que se presenten no van a conducir, desgraciadamente, a nada.

Sabemos, como consecuencia, que a la investigación del 11-M no le quedan ya más que dos armas, descartada la vía judicial: la investigación periodística y la concienciación social. Con respecto a la investigación periodística, seguiremos tirando del carro los mismos medios que hemos estado dando la cara desde hace tres años. De ahí los intentos de silenciar a esos medios, que irán ganando intensidad a medida que se acerque la fecha de las elecciones. En cuanto a la movilización ciudadana, la sentencia ha venido, paradójicamente, a facilitar el camino a quienes llevan desde hace mucho tiempo tratando de socializar la duda. La absolución de los autores intelectuales y la eliminación de la Guerra de Irak como móvil de los atentados han hecho que la duda aparezca en un amplio segmento de la población que hasta ahora era refractario a los mensajes que se le enviaban. Además, esa absolución de los autores intelectuales nos ha dado el trabajo hecho en lo que respecta a la internacionalización de las informaciones: hasta ahora, nuestros esfuerzos tropezaban siempre con la incredulidad o el escepticismo de los medios extranjeros, Ahora, el propio tribunal se ha encargado de lanzar a esos medios el único mensaje que ninguno se esperaba: Al Qaida no fue la responsable y no sabemos aún quién organizó el 11-M.

Tenemos un panorama, por tanto, mucho más claro. Al menos vamos sabiendo cuál es el color real de muchas piezas hasta ahora embozadas. Y vamos distinguiendo de forma más precisa a qué es a lo que nos enfrentamos. Y sabemos mejor en qué concentrar los esfuerzos y en qué no merece la pena que perdamos el tiempo.

Lo cual no quiere decir que las cosas vayan a ser fáciles. Todo lo contrario. El mensaje del tribunal ha sido, desgraciadamente, el adecuado como para disuadir a potenciales amedos, así que las investigaciones serán mucho más arduas. Al mismo tiempo, se ha perdido la última oportunidad existente de abortar de raíz el golpe de régimen: el tribunal tenía en sus manos detener la deriva de la situación política simplemente aplicando justicia, y no lo ha hecho. Así que habrá que bregar en un mar mucho más encrespado.

Es cierto que a nuestro favor juega que las contradicciones internas al golpe se irán acentuando a medida que marzo se acerque. Desaparecido el freno que la sentencia podía haber representado, algunos de los actores optarán por apretar aún más el acelerador, por si acaso los idus de marzo traen consigo una cosecha de votos insuficiente como para poder representar la segunda parte de la función. Y es posible que los nervios les lleven a cometer errores. Pero si no es así, es decir, si son capaces de jugar con finura, tienen en sus manos, desgraciadamente, la victoria electoral. Y, si esa victoria se produjera, no habrá ya nadie que pueda detener el golpe. Ni aclarar el 11-M.

Hasta entonces, de todos modos, algunos seguiremos diciendo "sí", "no", "blanco" y "negro" cuantas veces creamos oportuno. Por lo menos lograremos articular un discurso coherente.

Una gravísima decisión

8 de Noviembre de 2007 - 10:59:45 - Luis del Pino - 333 comentarios

Interrumpo la serie de comentarios de la sentencia del 11-M para hablar de algo que me parece de una gravedad extraordinaria.

Si la información que hoy publica María Peral en el diario El Mundo es correcta, el Tribunal Constitucional habría aprobado ayer por mayoría, de acuerdo con la ponencia elaborada por Eugeni Gay, juez del sector llamado "progresista", declarar inconstitucional el artículo del Código Penal que castiga con penas de uno a dos años de prisión la negación o justificación de los delitos de genocidio. Por ejemplo, la negación o justificación del holocausto judío.

En concreto, el artículo del Código Penal que el Tribunal habría declarado inconstitucional dice lo siguiente:

La difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen los delitos tipificados en el apartado anterior de este artículo [delitos de genocidio], o pretendan la rehabilitación de regímenes o instituciones que amparen prácticas generadoras de los mismos, se castigará con la pena de prisión de uno a dos años.

A partir de ahora, según el Tribunal Constitucional, y de acuerdo con la ponencia elaborada por Eugeni Gay, juez del sector llamado "progresista", ya no se puede castigar con pena de cárcel el hecho de negar que los judíos fueran exterminados, ni tampoco el hecho de justificar que fueran exterminados.

Si es verdad la información adelantada por El Mundo (porque, al parecer, la sentencia del Tribunal Constitucional no se hará pública hasta la semana que viene), esta sentencia sería un auténtico escándalo. Y lo sería porque la libertad de expresión no lo ampara todo. Buena prueba de ello es que yo puedo querellarme contra alguien, o alguien querellarse contra mí, si considero que ese alguien ha ofendido injustificadamente mi honor con sus manifestaciones, o si ese alguien cree que yo soy el que le ha ofendido a él.

La libertad de expresión no puede utilizarse nunca como escudo para amparar que se restrinjan o mutilen los derechos humanos más básicos. Es intolerable que el Tribunal Constitucional diga que no es delito justificar que se extermine a los judíos o a los armenios, porque eso equivale a dar vía libre a la propagación de doctrinas que promueven el racismo más descarnado y que proporcionan coartadas intelectuales a la violencia y al genocidio.

¿Quién es más responsable del genocidio, el guardián del campo de concentración que conduce a los judíos a las cámaras de gas, o el que contribuye con sus escritos a crear el ambiente social que hace las cámaras de gas posibles? ¿Quién es el verdadero responsable de los delitos, el que materialmente los ejecuta o el que intelectualmente los hace posibles?

Si es verdad lo que El Mundo publica hoy, me parecería una vergüenza.

Y me parece incomprensible que esa resolución se tome de acuerdo con la ponencia presentada por un juez que se autodenomina progresista. ¿Qué es lo que puede hacer que un juez del sector llamado "progresista" presente una ponencia que va en contra del sentido común, en contra de causas que la izquierda europea ha venido defendiendo durante décadas, en contra de la doctrina de lo "políticamente correcto" instaurada por la propia izquierda europea y en contra de la tendencia dominante dentro de la Unión Europea? ¿Qué puede hacer que un juez autodenominado "progresista" proponga el disparate de dar vía libre para la propagación de la ideología nazi? ¿Qué es lo que se pretende con ello?

Porque no quiero pensar que esta sentencia vaya a servir de coartada para otras venideras. No quiero pensarlo... pero no puedo evitar hacerme la pregunta: si negar o justificar los delitos de genocidio ya no es un delito, ¿cuánto tiempo va a pasar antes de que deje de ser delito negar o justificar los delitos de terrorismo?

Si la apología del genocidio deja de ser delito, ¿qué razonamiento se piensa invocar para mantener la figura delictiva de la apología del terrorismo?

Si ya no es delito "la difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen" el genocidio, ¿cómo piensan mantener el artículo del Código Penal que dice que es delito "el enaltecimiento o la justificación" del terrorismo (art. 578)?

No quiero pensar que esta decisión abiertamente inmoral se toma pensando en otras decisiones venideras. No quiero pensar que el Tribunal Constitucional abre la puerta a la justificación del genocidio para luego poder justificar una amnistía encubierta a buena parte del entorno proetarra. No quiero pensar que sea eso lo que mueve a jueces supuestamente "progresistas" a proponer algo tan aberrante como lo que nos dicen que ha aprobado ayer el Tribunal Constitucional.

No quiero pensarlo. Sería demasiado canalla incluso para los canallas que nos gobiernan, ¿verdad?

Así que, mejor, no lo pensamos. ¿Vale?

P.D.: El programa semanal sobre el 11-M en Libertad Digital TV se ha trasladado a los miércoles. Como siempre, podéis ver el programa de ayer, en el que hicimos un análisis general de la sentencia, en la página http://www.libertaddigital.tv/ldtv.php/programas/11m.

Análisis de la sentencia (IV): Los traicionados

6 de Noviembre de 2007 - 11:32:14 - Luis del Pino - 724 comentarios

¡Vaya, vaya, vaya! ¡Resulta que la Brigada de la conspiración no había sido aniquilada! ¡Era otra patraña más! ¡Ahora sale la Fiscalía diciendo que va a recurrir esa sentencia tan maravillosa que se suponía que nos derrotaba a nosotros! ¡Toma castaña!

¿Qué ha podido pasar para que, en sólo cinco días, la situación dé un vuelco de 180 grados?

Pues que, de nuevo, las lumbreras que deciden, desde despachos enmoquetados, cómo se manipula a la opinión pública han vuelto a calcular mal los efectos de la jugada. Hace tanto tiempo que viajan en coche oficial con los cristales tintados que se han olvidado hasta del color que tienen las aceras. Difícilmente pueden prever cómo van a reaccionar los seres humanos aquéllos para quienes las personas son sólo una fracción de porcentaje en las encuestas.

Pensaron que podían engañar a todos, a los de un lado y a los del otro, y encaminar el 11-M a su cierre definitivo. Y, al final, no han conseguido engañar a nadie.

Porque, en cuanto hicimos la primera lectura rápida de la sentencia, pudimos detectar por dónde nos la habían clavado a todos.

El engaño fundamental estaba en la abismal diferencia entre lo que la sentencia dice y la forma en que se la había querido presentar mediáticamente. Siendo una sentencia que destroza la mitad de la versión oficial, se escogieron cuidadosamente los párrafos de resumen, para presentarla como si fuera una derrota definitiva de la "teoría de la conspiración". Es decir: se presentó conscientemente un resumen engañoso de la sentencia con el fin de conseguir un determinado efecto en la opinión pública.

Y ahora, pasados cinco días, queda claro quiénes eran los destinatarios de ese efecto, queda claro a quiénes se quería engañar, queda claro quiénes tenían que pagar el pato del cierre del 11-M. Por un lado, nosotros, los que llevamos tres años denunciando cómo se nos ha mentido a todos. Y por otro lado, todos aquellos sectores de la opinión pública, incluida buena parte de las víctimas, a quienes se estuvo vendiendo durante tres años el rollo de la Guerra de Irak, para ahora dejarles tirados y a los pies de los caballos.

Porque con la pantomima de la "derrota de la versión oficial", con la pantomima de la ejecución sumarísima de todos los conspiranoicos durante la lectura de la sentencia, lo que se ha hecho es meterle un gol por toda la escuadra a quienes creyeron de buena fe que la versión oficial era cierta.

Mientras aparentaban, con un resumen mentiroso, que nos estaban dando un varapalo definitivo a los conspiranoicos, mientras aparentaban con ese resumen que la versión oficial salía airosa y triunfante, hacían desaparecer, en el texto de la sentencia, a los autores intelectuales y las referencias a la Guerra de Irak.

Traicionando así a todos aquéllos a los que durante tres años se les estuvo diciendo que el atentado del 11-M se debía a la política exterior de Aznar. Traicionando a todas aquéllos, incluidas muchas víctimas, cuya rabia se alimentó y se utilizó sin ningún escrúpulo para apuntalar una versión oficial construida a base de mentiras y pruebas falsas. Traicionando así a todos aquéllos a los que, durante tres años, se les ha estado haciendo comulgar con ruedas de molino, para ahora dejarles en la estacada, colándoles, mediante una pantomima perfectamente escenificada, una sentencia que elimina toda referencia tanto a Al Qaida como a Irak.

Nosotros no hemos sido los traicionados por este apaño infumable denominado "sentencia del 11-M". Nosotros hemos sido tan sólo la excusa, la víctima propiciatoria, los presuntamente sacrificados en una jugada destinada a traicionar precisamente a aquéllos que más ardientemente defendieron la versión oficial en estos tres años.

Pero la jugada les ha salido mal. Y les ha salido mal en las dos direcciones. Porque con la bofetada mediática que nos dieron a nosotros pensaban que podían silenciarnos o achantarnos. Y no se dieron cuenta de que son muchas, muchísimas, las personas que han sentido esa bofetada como si fuera dirigida personalmente a ellos. Porque lo que ellos llaman "conspiranoicos" no son media docena de periodistas y veinte chalados más que reparten folletitos, sino que son muchos los millones de españoles que no están dispuestos a dejar que se tape la masacre. Y que no están dispuestos a aceptar que se eche tierra sin más sobre las investigaciones. Y que han seguido las noticias. Y que han podido ver el juicio. Y que no toleran que a los argumentos se les conteste con otra cosa que no sean argumentos.

Y, en el otro lado, son también muchísimos los españoles que creyeron sinceramente en las patrañas que les contaban. Que defendieron a capa y espada pruebas que no se aceptarían ni en Birmania. Que estuvieron dispuestas a pasar por alto las falsedades y perjurios evidentes. Que creyeron a pies juntillas que la inverosímil versión oficial era posible. Y, si estuvieron dispuestos a aceptarlo todo, era simplemente porque tenían claro cuál era el móvil del crimen: la Guerra de Irak, porque eso es lo que les dijeron. Y ahora se les quita ese móvil del crimen, y resulta que de la versión oficial que les vendieron sólo quedan ya los aspectos inverosímiles. Sólo queda una historia patética según la cual un asturiano esquizofrénico, dos camellos, tres confidentes y cuatro macarras de discoteca se juntaron de repente para poner doce bombas en los trenes, sin que se sepa por qué, ni con qué objetivo. No es de extrañar que se sientan traicionados.

Y la Fiscalía se ve forzada a reaccionar porque, igual que nos hemos dado cuenta nosotros los sacrificados, también los traicionados se han dado cuenta. Y están pidiendo explicaciones.

Bienvenidos al club de los engañados, vosotros que creísteis en la versión oficial. Cada día somos más en este club.

Permitidme que reformule para vosotros la pregunta que hacía implícitamente en el artículo del otro día: ¿Qué hay tan siniestro detrás de los atentados del 11-M como para que estén dispuestos a traicionaros incluso a vosotros, con tal de que no se toque a los aparatos del Estado?

Análisis de la sentencia (III): El alcance de la derrota

4 de Noviembre de 2007 - 14:43:49 - Luis del Pino - 759 comentarios

¿Han sido "derrotadas" las tesis que cuestionaban la versión oficial?

Ése es el mensaje que se pretendió trasladar con la escenificación de la lectura de la sentencia, pero ¿es cierto que han sido derrotadas?

A lo largo de las investigaciones, hemos ido poniendo sobre la mesa indicio tras indicio de la falsedad de las pruebas del caso. Por ejemplo, de la mochila de Vallecas. Nunca ha habido nadie que pudiera contestarnos que alguno de esos indicios era falso, es decir: nunca ha habido nadie que pudiera argumentar que nos habíamos inventado un indicio o nos lo habíamos sacado de la manga. Porque los datos que publicábamos eran ciertos. Era cierto, por ejemplo, que la mochila de Vallecas tenía dos cables desconectados. Era cierto, por ejemplo, que esa mochila no figura en el listado de objetos catalogados en la comisaría de Puente de Vallecas, y así sucesivamente... La única argumentación que hemos recibido como respuesta, a lo largo de tres años, es que todos esos indicios, que son veraces, no "demostraban" nada. Que se trataba de meros indicios que no implicaban que las pruebas fueran falsas.

Además de acumular indicio tras indicio de la falsedad de las pruebas, hemos ido poniendo de manifiesto en estos tres años las falsificaciones documentales que del propio sumario se desprendían. ¿Alguien ha sido capaz, en estos tres años, de contestar a las evidencias que publicábamos al respecto? No. Porque cuando hemos denunciado, por ejemplo, que el teléfono de un policía fue sustituido por el del inspector Parrilla en los listados telefónicos es porque disponíamos de las evidencias documentales que lo acreditaban. En consecuencia, ¿cuál ha sido la política de aquéllos que defienden la versión oficial, a la hora de contestar a estas denuncias de falsificación documental? El silencio.

Además de poner sobre la mesa los indicios de falsedad de las pruebas y las evidencias de falsificación documental, hemos ido también denunciando, de manera sistemática, la ocultación de datos y la destrucción de pruebas en las investigaciones. ¿Ha podido alguien decir que mentíamos cuando denunciábamos que los trenes habían sido desguazados, que las prendas de ropa de las víctimas habían sido incineradas, que las cintas de la intervención policial de Leganés habían sido borradas? Por supuesto que no, porque era cierto. ¿Cuál ha sido, entonces, la contestación? Pues en unos casos el silencio, y en otros afirmar que se trata de algo irrelevante. ¿Qué más da, por ejemplo, nos decían, que se hayan destruido los trenes?

Así pues, a lo largo de tres años, hemos estado sacando a la luz pública indicios de falsedad de las pruebas, evidencias de falsificación documental y denuncias de destrucción u ocultación de pruebas. Sin que en ningún momento nadie haya sido capaz de cogernos en una sola mentira. Sin que en ningún momento nadie haya podido echarnos en cara ni una sola manipulación de los datos. Sin que en ningún momento nadie haya podido decirnos que estábamos intentando engañar a aquéllos que nos leen.

Pero no sólo eso. A lo largo de estos tres años, nuestras denuncias no sólo no han sido nunca refutadas, sino que algunas de ellas han tenido consecuencias antes de la propia conclusión del juicio. Así, por ejemplo, cuando denunciamos que nos estaban ocultando los análisis efectuados en la mañana del 11-M y que no se sabía en realidad qué fue lo que estalló en los trenes, y el tribunal nos dio la razón al ordenar un nuevo análisis de los explosivos. O cuando denunciamos que era mentira el episodio del tiroteo en Zarzaquemada previo a la localización del piso de Leganés, y la Fiscalía se vio obligada a dejar caer ese episodio en su escrito final de calificación.

En estas condiciones, para que las tesis de los que cuestionamos la versión oficial hubieran sido derrotadas, habría sido necesario que las sesiones del juicio o la propia sentencia nos pillaran en algún renuncio. No fue así durante el juicio, desde luego, en el que cada una de las declaraciones confirmó, punto por punto, lo que habíamos venido escribiendo y diciendo.

¿Y qué pasa con la sentencia?

¿Ha conseguido demostrar la sentencia que alguna vez hemos publicado un dato falso, aunque sea uno solo? No.

¿Refuta la sentencia alguna, aunque sea una sola, de las denuncias de falsedad documental que hemos formulado? No.

¿Niega la sentencia alguno, aunque sea uno solo, de los episodios de ocultación o destrucción de pruebas? No.

No sólo eso, sino que la sentencia viene a corroborar, con toda la solemnidad del "hecho juzgado", las denuncias que en su día formulamos contra una de las cuatro pruebas fundamentales del caso, el Skoda Fabia, que queda descartado como prueba por la propia sentencia. Igual que viene a corroborar, de manera explícita, que "no sabemos con exactitud la marca del explosivo que estalló en los trenes", tal como nosotros denunciamos en su día

Es decir, que la sentencia no sólo no cuestiona ni uno sólo de los datos que hemos publicado, sino que nos da la razón en lo que al Skoda y a los explosivos se refiere. ¿Dónde está la "derrota" de nuestras tesis?

Se ha querido "vender" la idea de que nuestras tesis habían sido derrotadas porque el tribunal ha admitido como "pruebas ciertas" los otros tres pilares fundamentales del caso: la furgoneta Kangoo, la mochila de Vallecas y el suicidio de Leganés. Bien. Entonces, si ése es el criterio para ver si hemos sido derrotados, habrá que entrar a analizar en detalle la argumentación que el tribunal proporciona para cada una de esas tres pruebas.

Por ejemplo, imaginemos que el tribunal hubiera escrito: "Estas tres pruebas son ciertas porque a mí me da la gana". ¿Sería eso una derrota? Evidentemente, no. Sería un trágala, pero nunca una derrota, porque nuestras tesis estarían muy lejos de haber sido refutadas.

Nuestras tesis habrán sido refutadas si el tribunal proporciona en la sentencia una argumentación razonable que permita descartar como irrelevantes los indicios de manipulación que nosotros hemos puesto sobre la mesa, ¿verdad?

¿Y es eso lo que hace la sentencia? Lo veremos en próximos artículos. Pero antes hablaremos de algunas cuestiones previas importantes.

Análisis de la sentencia (II): La última carga de la brigada ligera

3 de Noviembre de 2007 - 13:40:29 - Luis del Pino - 408 comentarios

"Baraja siempre tú, Woody. Quizá pierdas de todos modos, pero ni tanto, ni con tanta frecuencia. Y cuando pierdas, sonríe" (Robert Heinlein)

Lo que más sorprende de la sentencia, una vez leída en su totalidad, es comprobar que se trata de la mejor sentencia que el PP podría lograr. Que el PP podría lograr sin entrar a cuestionar el funcionamiento de los aparatos del Estado, quiero decir.

Antes del juicio, toda la "verdad judicial", recogida en los sucesivos autos del juez instructor, en los diversos escritos de la Fiscalía y en los diversos informes policiales, afirmaba que ETA no tenía nada que ver con el 11-M; que el 11-M era un atentado yihadista provocado por la guerra de Irak; que la instrucción del caso había sido correcta; que las pruebas eran verdaderas y suficientes, que los inductores eran unos personajes claramente vinculados a organizaciones islamistas... Y que, por tanto, estaba claro que el PP mintió entre el 11 y el 14 de marzo, cuando se empeñaba en atribuir el atentado a una ETA de la que no había pista alguna en las investigaciones.

Después del juicio, sin embargo, nos encontramos con un panorama radicalmente distinto. Con una nueva "verdad judicial" que altera de manera llamativa la posición que antes existía. La desaparición de los autores intelectuales y la eliminación de la Guerra de Irak como motivación de los atentados convierten al PP en el gran beneficiario de la sentencia.

Después del pronunciamiento del tribunal, si el PSOE afirma "No fue ETA", el PP tiene ahora la respuesta: "Tampoco fue Al Qaida". Si el Gobierno dice que "Todo estaba claro", el PP contesta: "No sabemos quién fue el que dio las órdenes, lo que demuestra que hay que seguir investigando". Si alguien acusa al PP de mentir entre el 11 y el 14-M, la respuesta es inmediata: "Entonces mintieron también aquéllos que vincularon la masacre con el tema de la Guerra de Irak".

¿Qué puede haber sucedido para que el PP arranque un empate técnico partiendo de una posición de perdedor? O, dicho de otro modo, ¿qué puede haber forzado al Gobierno a conceder ese empate técnico a última hora?

Antes de responder a estas preguntas, déjenme que haga una precisión: en realidad, no creo que ese empate técnico haya sido concedido "a última hora". Personalmente, una de las cosas que más me llamó la atención en el juicio fue todo lo relacionado con la prueba pericial de traducción de las conversaciones de El Egipcio. Y me llamó la atención por un aspecto que entonces no supe cómo interpretar: por primera y única vez durante el juicio, los peritos nombrados por la Policía (en concreto, por la UCIE) se alinearon con las tesis de la defensa y en contra de sus colegas italianos, que sostenían una traducción de las conversaciones mucho más comprometedora para ese supuesto autor intelectual de los atentados.

Si tan importante era conseguir al menos un autor intelectual, el Ministerio de Interior podía haber dado la batalla. Podía haber elegido otros peritos, dispuestos a defender a capa y espada la posición de la Fiscalía, aunque esa posición fuera aberrante. Como hizo, por ejemplo, en el caso de los análisis de explosivos, en el que los peritos oficiales fueron capaces de sostener tesis sonrojantes con el mayor desparpajo, con tal de que el chiringuito de la versión oficial no se derrumbara. Eso es lo que me sorprendió: que la UCIE podría perfectamente haber nombrado otros traductores que avalaran las tesis de los italianos, en lugar de las de la defensa. Y no lo hizo.

No creo que sea casual. Como tampoco creo que sea casual que el mismo Ekaizer señalara, desde las páginas de El País, durante el desarrollo de la vista oral, la endeblez de las acusaciones contra los autores intelectuales. Preparando el terreno, que se llama. Pero estoy dispuesto a conceder que todo eso no son sino paranoias mías. En realidad, lo importante no es el cuándo, sino el por qué se ha llegado a conceder el empate. Lo importante es determinar qué puede haber sucedido para que el Gobierno renunciara a pelear por las piezas que se han entregado.

Para entender el por qué, nada mejor que fijarse en el profundo divorcio existente entre la propia sentencia y su escenificación. Mientras que la sentencia en sí representa un retroceso de las tesis oficiales que devuelve al PP a la situación de empate, el resumen de la sentencia estaba cuidadosamente elegido para poner en la picota a aquéllos que hemos estado cuestionando la validez de las pruebas.

Incluso aunque la propia sentencia certifica la caída de una de esas pruebas fundamentales del caso (el Skoda Fabia), el resumen leído en la sala del juicio evitaba cuidadosamente cualquier mención al tema, lanzando un mensaje contundente de apoyo a la instrucción judicial, de apoyo a las investigaciones policiales y de corroboración de las pruebas sometidas a cuestión.

Algunos de los periodistas presentes en la sala de prensa de la Casa de Campo interpretaron correctamente quiénes eran los destinatarios del mensaje emitido por el Tribunal: "¡Pobre Luis del Pino!", decían, mientras celebraban visiblemente cada párrafo leído por Bermúdez. Por supuesto, el destinatario del mensaje no era sólo yo, sino todos aquéllos que se han atrevido a poner el dedo en la llaga de la falsedad de las pruebas: Luis del Pino, pero también los restantes periodistas que han estado investigando la masacre o difundiendo los resultados de esas investigaciones. Y no sólo los periodistas, sino cualquier otra persona que se atreva a cuestionar la lógica absurda de lo que nos han contado y, en especial, ese hatajo de conspiranoicos que se hacen llamar peones negros y que han cometido la osadía de ayudar en investigaciones paralelas, que son, por definición, absolutamente intolerables.

El mensaje no podía estar más claro, y he de decirle a los miembros del tribunal que lo hemos entendido todos a la perfección: el funcionamiento de los aparatos del Estado no se discute. Y pobre del que lo haga, porque será sometido a escarnio público en vivo y en directo. Mensaje recibido, señorías. Muchas gracias.

Lo cual nos lleva a contestar a la pregunta que planteábamos antes: ¿por qué el Gobierno concede un empate, si partía de posición ganadora? Creo que la respuesta es obvia: porque hace mucho tiempo que la Brigada de los conspiranoicos había puesto el dedo en la única llaga donde, por definición, no se puede poner: en el papel que las cloacas del Estado jugaron en el golpe de régimen del 11-M.

Desde el principio, nos intentaron encerrar a todos los españoles en la falsa disyuntiva: o ETA o Al Qaida. Desde el principio, intentaron asociar esa imaginaria "teoría de la conspiración" con una inexistente defensa de la autoría de ETA.

Pero el problema surgió cuando algunos nos negamos a aceptar el terreno de juego que nos planteaban. Cuando algunos empezamos a cuestionar la propia validez de las pruebas que nos estaban presentando. Cuando algunos nos empeñamos en señalar algo que resulta evidente para cualquiera que no esté cegado por sus propias convicciones: que las pruebas falsas no las pudo poner ni ETA, ni Al Qaida. No fue Josu Ternera quien depositó un Skoda Fabia en Alcalá tres meses después de los atentados. Ni tampoco Ben Laden.

Por eso hacía falta conceder el empate: para clarificar una posición en la que los propios servicios del Estado estaban empezando a ser sometidos a escrutinio. Y por eso hacía falta que el Tribunal lanzara un mensaje contundente desaconsejando semejante osadía.

Y con esto podemos responder también a una pregunta que dejé en el aire en el artículo anterior: ¿qué piezas han caído a cambio de aquéllas que las blancas se han visto obligadas a ceder? ¿Qué piezas exigieron las blancas que fueran entregadas a cambio, por ejemplo, de renunciar a disponer de autores intelectuales, o a cambio de renunciar a la Guerra de Irak como motivo de los atentados?

¿De qué piezas se exigió el sacrificio para conceder ese empate del que antes hablábamos? Pues está muy claro: de nosotros, de la Brigada de los conspiranoicos. Al fin y al cabo, para eso estamos los soldados de a pie: para hacer de carne de cañon. Cañón mediático en este caso, pero cañón.

¿Y cuál ha sido el resultado de esa masacre mediática, de ese fusilamiento público? ¿Son ciertas las noticias que nos hablan de que esa Brigada fue gloriosamente aniquilada en su última carga?

Veremos la respuesta en futuros artículos.

P.D. para achiperr: Muy buena tu observación sobre el papel de Bouchar en Leganés y lo absurdo que resulta que no le consideren autor material. Como verás, he incluido una referencia a ese aspecto en el artículo de El Mundo de hoy.

Análisis de la sentencia (I): De derrota en derrota...

2 de Noviembre de 2007 - 11:32:05 - Luis del Pino - 427 comentarios

Iniciamos hoy una serie de artículos con el análisis de la sentencia. Iremos cubriendo a lo largo de sucesivas entregas el contenido del fallo judicial, su interpretación, sus consecuencias y los aspectos políticos colaterales.

Comencemos con una constatación: la teoría de la conspiración ha sido derrotada. O al menos eso dicen algunos medios. Por decimotercera o decimocuarta vez, desde que en noviembre de 2004 Zapatero anunciara en la Comisión de Investigación del 11-M que "todo estaba claro", la teoría de la conspiración ha muerto, nos anuncian los heraldos.

Así que aquí andamos, alanceados, derrotados y hundidos, los que queremos saber la verdad de ese Golpe de Régimen que se produjo el 11-M. O, mejor dicho, los que queremos demostrarla, porque la verdad ya la intuimos todos.

¿Estamos de verdad derrotados, como nos dicen? Admitamos provisionalmente que sí. Vamos a suponer que lo estuviéramos. ¿En qué habría consistido esta derrota definitiva?

En algunas partidas de ajedrez, a veces las posiciones se complican tanto, son tan cerradas, que aquel jugador al que el reloj le aprieta más, o aquél que pierde los nervios, o aquél que teme que esa complejidad termine derivando en una amenaza, se decide a "limpiar" el tablero por el simple procedimiento de intercambiar piezas: "te como un caballo, me comes un alfil, te como un peón, me comes otro, te como una torre y tú, una de las mías". El resultado es una posición mucho más despejada.

Eso es lo que ha sucedido anteayer en la sala de la Casa de Campo: una auténtica orgía de intercambio de fichas. Los defensores de la versión oficial reclaman su victoria, afirmando que en ese intercambio de piezas han terminado por devorar, de manera irremisible, las pocas que les quedaban a las negras en el tablero de juego. Como ya he dicho, supongamos que es así.

¿Y qué piezas son las que las blancas han tenido que entregar a cambio, para derrotar definitivamente a los teóricos de la conspiración? Pues lo que resulta, cuando uno analiza la totalidad de la sentencia, es que ese intercambio de fichas le ha salido tremendamente oneroso a las blancas. Si los teóricos de la conspiración han sido derrotados, desde luego lo han sido a costa de que los defensores de la versión oficial cedan tres piezas de enorme importancia estratégica. Porque en esta derrota definitiva, en este vapuleo a las negras, en este auto de fe en el que hemos sido quemados en la hoguera los conspiranoicos, la versión oficial ha perdido:

  • a los autores intelectuales del crimen,
  • todas las referencias a la Guerra de Irak como motivación de los atentados
  • y una de las cuatro pruebas principales del caso: el Skoda Fabia.

Las referencias a Al Qaeda ya se habían perdido hace mucho en la versión oficial de los atentados, en cuanto comenzaron a aparecer las primeras conexiones inconvenientes que obligaron a cortar los hilos que llevaban a los dueños de la casa de Morata. Pero la Fiscalía había conservado un "modelo teórico" en el que la masacre se justificaba por el apoyo de España a la Guerra de Irak, y en el que tres personas de aparente perfil islamista figuraban como presuntos inductores o cerebros de la masacre. Y todo eso ha desaparecido, junto con las referencias a ese Skoda Fabia colocado en Alcalá tres meses después de los atentados y cuya falsedad habíamos puesto en evidencia nosotros, los conspiranoicos.

Que esas piezas tienen una importancia estratégica lo pone de manifiesto el hecho de que ése ha sido el titular principal en todos los medios internacionales. En los titulares de urgencia publicados inmediatamente después de la masacre, esos medios no centraban su atención en si la teoría de la conspiración ha sido derrotada o en si las condenas eran más altas o más bajas, sino en el hecho de que el 11-M se había quedado sin cerebros, al haber sido absueltos los acusados de ser autores intelectuales de la matanza.

Analizaremos lo referido al Skoda en un futuro artículo. Por el momento, quedémonos con que el 11-M, según la sentencia, fue cometido por una célula de islamistas en conjunción con una serie de delincuentes/mercenarios marroquíes y con la colaboración de un grupo de asturianos que traficaban con explosivos y que estaban comandados por un confidente policial.

¿O es al revés? ¿Fue el 11-M cometido por un grupo de asturianos comandado por un confidente policial, utilizando a una serie de delincuentes/mercenarios marroquíes y a una célula de islamistas? ¿O el 11-M fue cometido por un grupo de delincuentes/mercenarios marroquíes, utilizando a una célula de islamistas y a un grupo de asturianos comandados por un confidente policial?

Al haber desaparecido la "motivación" del atentado representada por la Guerra de Irak, la sentencia vale tanto para un roto como para un descosido. ¿A quién correspondía la voz cantante, puesto que los "cerebros" han desaparecido? En realidad, el cuerpo de la sentencia, y en especial el episodio de Leganés, parecen poner el foco sobre el aspecto islamista, pero lo cierto es que la autoría intelectual queda en el aire. Además, ninguna de las tres máximas condenas ha recaído sobre ningún islamista. Tenemos a Trashorras, el confidente policial asturiano; a Otman el Gnaoui, delincuente de origen marroquí, del que las mismas conversaciones telefónicas grabadas que han servido para condenarle revelan que nada tiene de islamista; y, finalmente, Jamal Zougham, que nada tiene que ver con ninguno de los tres grupos mencionados: ni el de islamistas, ni el de asturianos, ni el de delincuentes marroquíes.

¿Quién decidió poner 12 bombas en los trenes de cercanías madrileños a tres días de unas elecciones, matando a 192 personas? ¿El autor intelectual era alguien perteneciente al grupo de los islamistas? ¿O estaba, por el contrario, relacionado con ese grupo que Trashorras comandaba? ¿O era alguien que daba órdenes a los delincuentes/mercenarios marroquíes? ¿O se trata de alguna persona o conjunto de personas situados completamente al margen de uno u otro de los grupos en que los condenados se estructuraban?

En futuros artículos, analizaremos el por qué ha sido necesario para las blancas ceder las tres piezas que mencionábamos. También analizaremos la letra pequeña de la sentencia, veremos qué piezas hemos tenido nosotros que ceder y veremos en qué queda la afirmación de que la teoría de la conspiración ha sido definitivamente derrotada.

Quedémonos por el momento con el hecho de que alguna de las piezas que la versión oficial se ha visto obligada a ceder tienen, como revela la reacción internacional a la sentencia, una importancia capital. Entonces, si es verdad que hemos sido definitivamente derrotados, habrá que añadir la constatación de que los daños causados al enemigo durante la batalla definitiva convierten nuestro final en una pírrica victoria de las blancas.

¡Pues me siento orgulloso, oiga! ¡Por lo menos han servido de algo todos nuestros trabajos! Tres varapalos más a la teoría de la conspiración como éste que hemos que acabamos de vivir y la versión oficial se queda sin piezas que ceder.

Pero todo esto que comentamos presupone, como decíamos al principio, que estamos dando por cierto que quienes buscan la verdad han sido derrotados.

En realidad, ¿qué piezas hemos perdido nosotros como resultado de la sentencia? Lo veremos en próximos artículos.

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