Los enigmas del 11-M

Septiembre 2007


Sentido común y confianza

30 de Septiembre de 2007 - 11:20:46 - Luis del Pino - 641 comentarios

Recomiendo a todos la lectura del artículo que hoy publica Fernando Lázaro en El Mundo, donde una serie de víctimas del 11-M manifiestan su angustia y su preocupación por el contenido de la sentencia que el tribunal emitirá próximamente.

Hablan esas víctimas de las profundísimas incógnitas, de las numerosas contradicciones, que perciben en la historia oficial con la que se ha pretendido dar por cerradas las investigaciones. Hablan de la sensación que tienen de que les han mentido, de que se pretende encubrir con una falsa historia y con un manto de olvido a aquéllos que les arrebataron a sus seres queridos. Hablan de su temor de que todos - los partidos políticos, la Justicia, la sociedad - quieran dar por cerrado el caso. Alguna de ellas llega, incluso, a expresar su miedo de que nunca se llegue a saber toda la verdad de lo que sucedió en Madrid.

Me gustaría decirles a esas víctimas que no creo que esos temores estén justificados. Yo creo, por el contrario, que hemos tenido una gran suerte con el tribunal al que le ha correspondido el caso. Se trata de tres buenos jueces, de tres jueces honestos, que no van a permitir que ninguna consideración extrajudicial interfiera con su obligación legal de juzgar de manera imparcial, y de acuerdo con las pruebas aportadas.

Y son esas pruebas aportadas, valoradas de acuerdo con la lógica y el sentido común, las que dicen que la sentencia no puede ir más que en un solo sentido.

¿Pueden los jueces dar por buena la mochila de Vallecas, cuando tienen en su mano comprobar que, como hemos denunciado nosotros, en las autopsias de las víctimas mortales no aparecieron esos clavos y tornillos que en la mochila de Vallecas sí que aparecen? No se trata de que se fíen de las informaciones periodísticas: se trata, simplemente, de que comprueben la documentación que tienen en su poder, como parte del sumario.

¿Pueden los jueces dar por buena la historia de la venta de unos teléfonos Trium a unos supuestos búlgaros? De nuevo, no se trata de fiarse de lo que diga un periodista, que podría perfectamente estar contaminado o equivocado. Basta con acudir a la documentación bancaria y contable de esos hindúes que vendieron supuestamente los teléfonos. Esa documentación obra en el sumario y parte de ella se ha exhibido, incluso, en el propio acto del juicio.

¿Pueden los jueces dar por buena la historia de que El Tunecino compró un Skoda Fabia a ese testigo chileno, luego expulsado de España, que no supo identificar ni el color de ese coche que decía haber robado? Otra vez más, no se trata de atender a lo que informaciones periodísticas, no necesariamente veraces, puedan decir. Basta con acudir a la declaración del chileno, a la del portero que avistó el Skoda tres meses antes del atentado y a los propios informes policiales. Todo ello obra en el sumario.

Y lo malo no es que esas falsas pruebas tengan que ser anuladas. Lo malo es que esas pruebas demuestran que existió una voluntad consciente de colocar pruebas falsas. Lo cual tiene dos efectos, o debería tenerlos, en pura lógica jurídica. En primer lugar, constatada la falsedad, deben iniciarse los procedimientos oportunos para determinar quiénes son los responsables de esas falsificaciones. En segundo lugar, todo el resto de pruebas aportadas quedan afectadas de la misma sospecha de falsificación, máxime cuando se combina esa sospecha con la constatación de que todas las pruebas directas (restos de los trenes, efectos de las víctimas) han sido destruidas.

Constatada la falsedad en al menos tres ocasiones, la valoración de otras pruebas no puede prescindir de esa constatación. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de valorar si los restos de explosivo encontrados en la Kangoo estaban en Alcalá (donde los perros no los olieron), o fueron colocados en comisaría. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de extraer conclusiones del hecho de que se mandaran faxes o se realizaran llamadas desde fuera del piso de Leganés en nombre de los presuntos suicidas. No puede prescindirse de esas falsedades, por ejemplo, a la hora de determinar la fiabilidad de unos informes telefónicos donde han quedado constatadas las omisiones, las sustituciones de teléfonos o las equivocadas atribuciones de titularidad. No puede prescindirse de esas falsedades, en fin, a la hora de valorar si pudo existir dolo en la ocultación de los informes de análisis de los explosivos o en la destrucción de las pruebas de los trenes.

Yo tengo confianza en que la sentencia responderá a la lógica y al sentido común. Y en que esa sentencia, si bien no aclarará quiénes fueron los autores de la masacre, sí que abrirá el camino para que sepamos quiénes pudieron participar en la trama de falsificación. Y de ahí a los verdaderos autores tan sólo hay un pequeño paso.

Así pues, me gustaría decirle a esas víctimas con las que Fernando Lázaro hablaba que tengan confianza: la sentencia va a servir para mucho. Y me gustaría también decirles que no es cierta una de las cosas de las que se quejaban: no es cierto que la sociedad esté dispuesta a pasar la página. Por lo menos, no toda la sociedad. Somos muchos los que compartimos con esas víctimas el deseo de que esta masacre se aclare. Somos muchos los que trabajamos para que así sea. Y somos muchos los que sabemos que la cuestión no es si los verdaderos autores terminarán pagando, porque eso lo damos por descontado. La única duda es cuándo tendrán que hacer frente a sus responsabilidades penales.

Y ahí, por supuesto, la sentencia que el tribunal emita tendrá una gran influencia: cuanto más lejos vaya la sentencia a la hora de desmontar la patraña, más cercano estará el día en que los verdaderos terroristas del 11-M se sienten en el banquillo.

Y yo estoy seguro de que el día en que la sentencia se emita habremos dado un paso de gigante. Y algunos verán la cárcel mucho más cercana de lo que les habían prometido.

P.D.: Excelente también la carta de Pedro J. y el oportuno recordatorio de la obra de Ionesco. Enlazando ambos artículos, la diferencia entre la actual situación y la obra del dramaturgo francés de origen rumano es que, en España, somos una mayoría los que no estamos dispuestos a convertirnos en rinoceronte.

P.D. 2: Estos son los enlaces para acceder a los dos últimos programas de "11-M: El Juicio", esa media hora que dedicamos semanalmente a analizar las últimas novedades en las investigaciones de los atentados:

Programa del 20 de septiembre de 2007

Programa del 27 de septiembre de 2007

Apuntes para una crisis (XIV): Infiltrar, controlar, desactivar

29 de Septiembre de 2007 - 12:31:13 - Luis del Pino - 215 comentarios

¿Quién quema retratos de los Reyes?

La respuesta a esa pregunta es: ¿y qué más da? Lo que verdaderamente importa no es quién quema los retratos de los Reyes, sino quién paga a los que los queman. En otras palabras, la pregunta verdaderamente relevante es: ¿quién ha puesto en marcha esa campaña y qué objetivos espera conseguir?

Ya advertí en un artículo anterior que los Servicios del Estado tenían información puntual de lo que iba a ocurrir en Gerona, cuando se produjo la quema del primer retrato. A pesar de lo cual no se impidió. Para entender qué está pasando, y qué puede llegar a pasar, es necesario primero comprender algunos aspectos importantes del funcionamiento y objetivos de los Servicios del Estado españoles.

Permítanme que plantee la cuestión comenzando por una pregunta aparentemente irrelevante. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué no existe una extrema derecha en España? ¿Es que acaso la extrema derecha española está formada por personas con menor capacidad organizativa que en otros países o en otras partes del propio espectro político español?

La respuesta es que la extrema derecha no existe en España porque el Estado lleva treinta años dedicando una ingente cantidad de recursos a evitar que pueda llegar a existir. Los servicios de información de la Policía o del CNI han dispuesto de abundante personal específico y de los suficientes medios como para controlar todo lo que se movía a la derecha de Alianza Popular, primero, y del Partido Popular, después. Dentro de la Policía funcionaron, desde finales de los 70, la Brigada Antigolpe y la Brigada de Involución, brigadas en las que, por cierto, jugaron un papel relevante algunos de los mandos policiales cuyos nombres aparecen después en las investigaciones del 11-M. El CNI, por su parte, no escatimó esfuerzos para la infiltración en las extremas derechas de distinto pelaje que han pululado por el panorama político de nuestro país. Por decirlo de manera jocosa, si la extrema derecha no existe en España es porque cinco de cada cuatro afiliados a grupúsculos de extrema derecha trabajan para los propios Servicios del Estado.

Esa tarea de infiltración fue dirigida, desde el principio, a dos objetivos distintos: obtener información sobre los distintos grupos de extrema derecha y asegurar su no consolidación en un partido que pudiera tener una mínima posibilidad de representación parlamentaria. La manera de garantizar que no apareciera una opción electoral sólida de extrema derecha consistió en ir dinamitando desde dentro los grupos existentes, provocando una atomización que, en la práctica, equivale a dejar reducidas a la nada sus aspiraciones electorales. El caso más evidente es el de Falange, donde se indujeron desde fuera escisiones, escisiones de las escisiones y escisiones de las escisiones de las escisiones, hasta conseguir que existieran no menos de media docena de "Falanges" de distintas especies. Lo mismo ha sucedido con los partidos de corte neonazi o con los de orientación lepenista.

Dinamitar desde dentro cualquier grupo que represente una amenaza es sencillo. Cuanto más bunkerizada está una formación política, cuanto más radicales son sus planteamientos, cuanto más antisistema es su discurso, más sencillo resulta aprovechar las debilidades humanas para provocar enfrentamientos personales, luchas por el mando o discusiones puristas sobre los "principios" del partido. Ni siquiera hace falta, en realidad, aprovechar las debilidades de ese grupo que ha sido infiltrado: ¿qué impide, por ejemplo, que dos de tus agentes infiltrados se enzarcen en una lucha ficticia y la disfracen de enfrentamiento ideológico? Esa lucha ficticia, provocada ex-profeso por tus infiltrados, terminará inevitablemente contagiándose al resto del grupo, que no es consciente de estar siendo manipulado. El resultado final es, casi siempre, la desactivación del grupo.

Toda la panoplia de técnicas de infiltración y atomización de grupos potencialmente molestos es conocida y está estudiada, y se aplica tanto a formaciones políticas como, también, a grupos de carácter violento o con tentaciones terroristas. Y esas técnicas no sólo se han aplicado en España a la desarticulación de la extrema derecha. El mismo procedimiento se ha seguido, desde los Servicios del Estado, con todas las organizaciones situadas a la izquierda del PCE, primero, y de IU, después.

¿Es lícito que los Servicios del Estado dediquen sus esfuerzos a impedir que puedan consolidarse determinadas opciones políticas? La verdad es que se trata de una discusión interesante. Por un lado, muchos nos sentiríamos tentados de felicitarnos de que se inviertan recursos públicos en evitar el crecimiento de los extremismos. ¿A quién puede parecerle mal, por ejemplo, que se evite a cualquier precio que el nazismo pueda resurgir de sus cenizas?

El problema surge cuando esa labor de infiltración y control se extiende a otros ámbitos del espectro político o de los movimientos ciudadanos. No me consta (y por tanto no puedo afirmarlo) que los Servicios del Estado hayan dinamitado también, por ejemplo, los partidos de corte ecologista. Pero, si uno analiza el panorama actual de esos partidos dentro del espectro político español, resulta muy llamativa la proliferación de movimientos, muy al estilo de lo que sucede con Falange. La pregunta inevitable es: ¿esa proliferación de movimientos ecologistas es casual, o también ha sido inducida desde los Servicios del Estado para evitar la aparición de un partido ecologista fuerte?

Donde sí me consta que los Servicios del Estado han actuado de manera consciente es, por ejemplo, en el campo de las asociaciones de víctimas del terrorismo, donde se ha intentado aplicar exactamente las mismas técnicas de infiltración y control para desactivar la resistencia a la Hoja de Ruta puesta en marcha tras el 11-M. Aunque, en este caso, el fracaso de esa labor de neutralización de las víctimas ha sido clamoroso.

Y aquí es donde surge el dilema moral. Si la infiltración y desactivación de los movimientos de corte neonazi nos parece a todos un objetivo loable, ¿podemos decir lo mismo de la infiltración y desactivación de los partidos ecologistas o de las asociaciones de víctimas? ¿Qué sucede cuando los Servicios del Estado, en lugar de limitar su actividad de infiltración a los grupos potencialmente peligrosos, amplía el ámbito de su actuación y comienza a dinamitar cualquier tipo de partido, o de movimiento ciudadano, que represente un peligro para el poder de turno o para el simple statu quo?

Esa posible conversión de los Servicios del Estado en un instrumento de dominación social es la primera de las grandes preguntas que cabría plantearse con respecto al papel de esos Servicios del Estado en nuestro actual sistema democrático. En términos abstractos, cabría plantear esa pregunta de la forma siguiente: ¿están haciendo esos Servicios del Estado cosas que no deberían hacer en un régimen democrático?

Pero hay una segunda pregunta muchísimo más inquietante que ésa, y que enlaza directamente con las reflexiones que apuntaba al principio del artículo. En términos abstractos, la pregunta sería: ¿están dejando de hacer los Servicios del Estado otras cosas que sí deberían hacer? Dicho así, no suena muy inquietante, ¿verdad? Pero déjenme que les plantee la pregunta en términos más concretos:

Sabemos que los Servicios del Estado han invertido una ingente cantidad de recursos en desarticular esas potenciales amenazas al Estado llamadas "extrema derecha" y "extrema izquierda". ¿Podría alguien explicarnos, entonces, por qué no se ha invertido una cantidad de recursos similar en infiltrar, controlar y desactivar esas otras amenazas al Estado llamadas "nacionalismos radicales"?

¿Por qué los Servicios del Estado no han invertido sus esfuerzos en infiltrar, controlar y dinamitar, por ejemplo, los movimientos nacionalistas radicales en Galicia, en Cataluña o en el País Vasco? ¿De quién han partido las órdenes para desarticular a cualquier precio a la extrema derecha y a la extrema izquierda, al mismo tiempo que se "dejaba hacer" a organizaciones políticas cuya vocación declarada es la voladura de la Constitución y la ruptura de la Nación española? ¿Por qué se han dedicado los esfuerzos a dinamitar, por ejemplo, a la AVT, en lugar de a ERC?

La pregunta es todavía más inquietante cuando se constata que, en realidad, los Servicios del Estado sí que se han infiltrado desde hace treinta años en los movimientos nacionalistas radicales. Pero esa labor de infiltración no se ha dirigido a acabar con esos movimientos, sino justamente a lo contrario: a consolidarlos en una opción con posibilidades electorales. Dejando aparte el caso vasco, donde el fenómeno terrorista hace que la situación sea infinitamente más compleja, en Cataluña y en Galicia la labor de los Servicios del Estado ha ido dirigida, precisamente, a consolidar ERC y BNG como opciones nacionalistas radicales. En Cataluña, por ejemplo, se ha puesto especial cuidado en evitar que una dispersión del voto independentista radical diera al traste con las posibilidades electorales de ERC. En Galicia, donde el BNG está compuesto de una multiplicidad de grupúsculos que serían presa fácil de una operación de atomización bien diseñada, se ha intentado por todos los medios consolidar esos grupúsculos en un frente unificado que garantizara la obtención de representación parlamentaria.

Así que podemos replantear la pregunta anterior de una manera mucho más cruda: ¿Por qué los Servicios del Estado no sólo no han dinamitado, sino que han contribuido a mantener los nacionalismos radicales? ¿Para qué es útil, a quién sirve, el mantenimiento de la presión nacionalista? ¿Quién marca, en realidad, los objetivos de los Servicios del Estado? ¿Estamos seguros de que los Servicios del Estado trabajan realmente para el Estado?

Volvamos ahora a la cuestión que planteaba al principio y analicemos lo que está pasando en Cataluña, y en toda España, con la ofensiva contra la Corona. Esas quemas de imágenes de los Reyes no son algo improvisado. Se trata, por el contrario, de una campaña perfectamente orquestada y perfectamente temporizada.

Una campaña que dio comienzo con el inexplicable secuestro de la revista El Jueves, secuestro que dio publicidad a una viñeta que, de no ser por ello, nunca hubiera llegado a ser vista por un número significativo de personas. Campaña que ha continuado con la aprobación de mociones en favor de la III República por parte de PSOE e IU en diversos ayuntamientos. Campaña que tiene su plasmación gráfica más llamativa en esas quemas de retratos de los Reyes.

Decía al principio que la primera de las quemas, en Gerona, era conocida por los Servicios del Estado antes de que se produjera, a pesar de lo cual no se impidió. Permítanme que vaya un poco más lejos y que pregunte con toda la crudeza: ¿están participando colaboradores de los Servicios del Estado en la organización o implementación de esa campaña de quema de retratos? ¿Están participando en esas quemas, directa o indirectamente, algunas de las personas que trabajan para esos Servicios del Estado desde el ámbito de las organizaciones independentistas radicales catalanas? ¿Qué información tiene, por ejemplo, el CNI sobre los movimientos que han hecho posible esa campaña?

Si yo fuera el PP, solicitaría por vía parlamentaria que se remita a la Comisión de Secretos Oficiales toda la documentación que el CNI haya elaborado para analizar o informar de esos ataques contra la institución monárquica. Y creo que tampoco estaría de más que alguien iniciara las acciones judiciales oportunas para que quedara constancia de quién o quienes están permitiendo esas quemas. Por ejemplo, creo que sería muy interesante conocer cuál es la cadena de mando que permitió que la primera de las quemas se produjera en Gerona. Más que nada, para que cada cual tenga que hacer frente a sus responsabilidades cuando llegue el momento de pedirlas.

La pregunta que quedaría por responder es la siguiente: ¿qué objetivo se persigue con esa campaña de ataque contra la figura de los Reyes? En realidad, no es un único objetivo, sino varios. Entre otras cosas, pretenden disfrazar de ataque a la Monarquía lo que no es sino un asalto frontal, a bayoneta calada, tanto a la Nación como al edificio constitucional en que ésta se plasma. Pero responder en condiciones a esa pregunta nos llevaría muy lejos, así que dejaremos el análisis para un futuro artículo.

¿De dónde salió verdaderamente el teléfono de Vallecas?

27 de Septiembre de 2007 - 23:34:27 - Luis del Pino - 358 comentarios

El teléfono de Vallecas no fue adquirido en la tienda de los hindúes detenidos el 13-M. Así se desprende de la información que hoy publicamos en LD.

Ya habíamos demostrado que los libros de contabilidad de la tienda de los hindúes fueron retocados y que los datos bancarios no cuadran con la supuesta compra de móviles Trium por parte de los hindúes.

Hoy, en el programa "11-M: El juicio" de Libertad Digital TV, hemos desvelado un nuevo dato que termina de confirmar que es falso que los hindúes compraran ninguna partida de móviles Trium el 21 de octubre de 2003.

El móvil de la mochila de Vallecas, y los demás móviles relacionados con él, fueron activados el 28 de noviembre de 2003, según la propia compañía Movistar. Esa es la fecha en que el distribuidor, supuestamente, efectuó una primera llamada con el móvil, para así cobrar de Movistar la correspondiente comisión de activación. Sin embargo, es imposible que esa activación fuera realizada por los hindúes, porque éstos no tenían la condición de distribuidor oficial de Movistar y no se dedicaban, por tanto, a activar ningún teléfono. Los compraban ya activados. Así nos lo ha confirmado el propio dueño de Bazar Top.

También hemos desvelado en el programa las peripecias por las que los hindúes pasaron después de su detención y posterior puesta en libertad. Por ejemplo, se revela cómo esos hindúes han quedado en una especie de limbo jurídico, sin ningún tipo de documentación acreditativa de su nacionalidad, ya que aún no han conseguido que nadie les restituya los pasaportes que les fueron robados en abril de 2004.

Por cierto, con ese robo, ya son cuatro los domicilios de personas relacionadas con las investigaciones del 11-M que sufrieron asaltos en los días y semanas posteriores a la masacre. Curioso.

Se dice en una revista que hoy ha presentado el director del CNI, Alberto Saiz, que aún quedan por esclarecer aspectos del 11-M. Por ejemplo, dice la revista, queda por esclarecer la autoría intelectual de los atentados. Cosas nimias, vamos.

No le quepa ninguna duda, don Alberto, de que quedan cosas por esclarecer. Por ejemplo, con el dato que hoy revelamos en LD, queda claro que el teléfono móvil de la mochila de Vallecas no salió de la tienda de los hindúes. ¿De dónde salió entonces? ¿Quién lo aportó para poder confeccionar esa mochila milagrosa?

Aunque prefiero, Don Alberto, esta otra pregunta: de la misma forma que alguien falsificó los papeles necesarios para prestar soporte documental a la falsa historia de la compra de los teléfonos, ¿se falsificaron igualmente los soportes documentales relativos a la compra de las tarjetas en la tienda de Jamal Zougham? Es una buena pregunta, ¿verdad?

Si quiere saber qué más cosas quedan por esclarecer, Don Alberto, no se olvide de ver el programa "11-M: El juicio" de la semana que viene. Le daremos más material para que su gente investigue.

Un día histórico

25 de Septiembre de 2007 - 13:19:12 - Luis del Pino - 667 comentarios

Mañana será un día histórico para el panorama de los medios de comunicación en España. Pero no porque vaya salir a la venta un nuevo periódico, sino por las consecuencias que esa salida va a tener. Porque lo que mañana va a producirse es ese sorpasso tan temido por el imperio Prisa: tanto El País como El Público se dirigen a un mismo segmento de mercado, ése que podríamos denominar del votante de izquierdas, así que el periódico de Escolar no puede alcanzar un nivel de ventas apreciable si no es, principalmente, a costa del de Moreno. Y cualquier mínimo descenso en la difusión de El País significará la pérdida de la escasa ventaja que aún conservaba sobre El Mundo. A partir de mañana, El País será ya, tan sólo, el segundo periódico más importante de España, el segundo más influyente, por detrás del de Pedro J.

Para entender las consecuencias que esto tiene, hay que poner la noticia en el contexto, más amplio, de la guerra entre Prisa y Mediapro. Esa guerra desatada por el fútbol es una cuestión de dinero, pero no sólo de dinero. Lo que se ventila es otra cosa, que se llama poder e influencia. Todo el imperio mediático de Prisa descansa, descansaba, sobre la apariencia de poder. Desde este punto de vista, que El País pierda la batalla del fútbol o que pase a ser el segundo periódico de España es tan letal para la imagen del imperio como lo era en otro tiempo que Antena 3 sobrepasara en número de oyentes a la Cadena Ser. Ya sabemos cómo acabó aquel otro episodio: en un antenicidio que no ha terminado de malcerrarse desde el punto de vista jurídico hasta hace bien poco.

Ahora, los amigos de Zapatero vuelven a poner en jaque al imperio. Y el imperio reacciona, como entonces lo hizo, con la soberbia del poderoso. Nada les hubiera importado que Zapatero se inventara un tingladillo para jugar en los medios, pero Zapatero ha ido más allá: pretende sustituirles, pretende hacer de Mediapro el nuevo referente mediático de una izquierda que ha perdido ya sus señas de identidad socialistas, para instalarse en una tierra de nadie, a caballo entre lo antisistema y el nacionalismo filofascista.

Y el imperio no perdona que Zapatero pretenda arrinconarle. Como tampoco lo perdonan los dinosaurios de la época felipista, que ven esfumarse la poca influencia que aún les quedaba sobre un Zapatero desquiciado que, en su opinión, lleva a la izquierda al abismo.

Y el imperio no se anda con chiquitas. No ha tenido ni que desperezarse para destrozar el Plan de Vivienda que tan primorosamente lanzara la Chacón desde las escalinatas de Moncloa. Le han bastado una portada y dos editoriales para convertir ese plan lleno de humo en un boomerang letal en términos de votos. Felipe, mientras tanto, manda sutiles mensajes: "No toleraremos fuego amigo". Lo que, traducido al lenguaje diplomático, significa: "No nos toques las pelotas, José Luis, porque vamos a partirte las piernas". En efecto, el episodio del Plan de Vivienda no pasa de ser un aviso: si Zapatero no arregla lo del fútbol, el Grupo Prisa está dispuesto a subir las apuestas. Y tiene munición suficiente para hacer mucho más daño a Zapatero del que éste puede soportar. Cada sábana de la Moncloa oculta una cabeza de caballo.

Pero también Zapatero les está haciendo resentirse. Porque aunque el Presidente hincara la rodilla en tierra en el asunto del fútbol, la salida de El Público obliga al Grupo Prisa a competir con él por la cuota de mercado. La única esperanza de los prisaicos es que el periódico de Mediapro pase a engrosar, más pronto que tarde, la larga lista de aventuras editoriales que terminaron en la nada, incapaces ya de seguir aguantando las pérdidas. Pero el fútbol es, una fuente jugosa de ingresos y Zapatero, además, no está por la labor de dejarles caer . No ha cortado las amarras con el felipismo para ahora tirar la toalla. Y la guerra de desgaste entre ambos bandos del socialismo puede ser terrible.

Hemos estado tres años jugando a ver quién estallaba antes, si el PP o el PSOE. Y el partido socialista está empezando a estallar en directo mientras las acciones de Zapatero cotizan a la baja en las encuestas. La vez anterior que se produjo una guerra semejante, la batalla de dossieres terminó desembocando en la reapertura del caso GAL, cuando políticos socialistas filtraban informaciones a unos u otros medios para destrozar a otros políticos socialistas. Quizá no sean tan suicidas hoy como para convertir el 11-M en un arma arrojadiza para sus luchas intestinas, pero las guerras se suele saber cómo empiezan, no cómo acaban. Según Rodríguez Ibarra, las terminan pagando los pobres. Lo cual, traducido al lenguaje de la cloaca, quiere decir que los sectores enfrentados terminarán dándose de patadas, pero en el culo de quienes sólo cumplen órdenes.

Mientras tanto, a los amos de ETA se les muda también la color. Una cosa es hacer tambalearse la estructura del Estado, y otra muy distinta que Zapatero sea tan descerebrado como para haber permitido que las cosas lleguen a un punto donde ya nadie controla la deriva de la situación. Ya lo dice el refrán castellano: con un tonto, ni a mear. La nueva legislatura que la hoja de ruta necesitaba para consumarse parece cada vez más improbable. Zapatero huele a caballo perdedor y todo el mundo empieza a replantear sus estrategias. Así que entramos en una fase crítica. Y peligrosa. El que escoja el bando equivocado en la guerra fratricida que se avecina no va a tener una segunda oportunidad, y todos son conscientes de ello.

No es de extrañar que se multipliquen las reuniones en la sombra. Ni que en esas reuniones se lleguen a plantear ideas peregrinas sobre el cartel electoral del PSOE o se digan de Zapatero cosas, por parte de diputados socialistas, que ni yo mismo me atrevería a escribir.

José Bono, mientras tanto, gallardonea de boquilla y se aparta del teatro de operaciones donde las tropas de Prisa y Mediapro se enzarzan en misión humanitaria. No quiere que le alcance ninguna bala perdida. Desde los cajones de su mesa, y mientras el ex-ministro espera sentado a que llegue su momento, dieciséis mil folios le contemplan.

Para que luego digan que no existen las armas de destrucción masiva. Mañana sale una a la venta.

Uno se siente pequeño

24 de Septiembre de 2007 - 18:30:38 - Luis del Pino - 211 comentarios

Si hasta el momento estaba acompañado, y bien acompañado, por esos excelentes blogs que Pio Moa, Juan Manuel Rodríguez y Alvaro Vermoet mantienen en Libertad Digital, he de confesar que desde esta mañana me siento muy pequeño, tras la apertura del blog de Regina Otaola.

Regina pertenece al único partido, el Partido Popular, que ha seguido enfrentándose al nacionalismo totalitario durante estos tres últimos años en los pueblos y ciudades del País Vasco. Mientras los demás flaqueaban, o estaban ausentes, los hombres y mujeres del PP vasco han dado una lección de valentía y coraje a toda España. Y Regina, formando parte de esa comunidad de hombres y mujeres valientes, ha conseguido el más difícil todavía de volver a asombrarnos por su determinación y su entereza, asumiendo la alcaldía de Lizarza y plantando allí cara a los nuevos nazis.

Cada día que la bandera de España ondea en Lizarza gracias a una alcaldesa valiente como Regina, es un nuevo recordatorio para ese cobarde que, ocupando el sillón de la Moncloa, es incapaz de hacer que sus propios compañeros de partido respeten la Ley de Banderas en numerosos ayuntamientos de Cataluña o del País Vasco. Cada día que esa alcaldesa planta cara a quienes llevan más de treinta años negando la democracia a los vascos, queda un poco más en evidencia ese presidente de gobierno que prefiere conversar con los asesinos antes que con las víctimas, que prefiere negociar con los que esgrimen la pistola antes que con los que no tienen más arma que la palabra y la dignidad.

Yo mismo me siento también, al lado de esa persona valiente, de esa persona capaz de plantar cara en Lizarza a los amigos de los asesinos, un poco pequeño y un poco cobarde. Porque defender ciertas cosas desde la comodidad de tu casa, alzar la voz cuando uno vive a muchos kilómetros del País Vasco, es enormemente fácil. Pero, ¿me atrevería yo a hacer lo que hace Regina? ¿Me atrevería a hacer lo que hacen los demás miembros del PP Vasco? ¿Me atrevería, viviendo en el País Vasco, a soportar la presión, a vencer el miedo y a mirar a la cara a los nuevos nazis, con la fuerza y la convicción que a uno le da el saber que está defendiendo el simple derecho de todos a vivir en democracia? ¿Me atrevería a hacer eso allí? Probablemente no.

Me siento honrado de ser tu compañero de blog, Regina. Intentaré con todas mis fuerzas estar a la altura. Un abrazo muy fuerte de alguien que te admira y a quien le gustaría poder tener, algún día, la mitad del coraje que tú, día a día, demuestras.

Diligencias previas (II)

23 de Septiembre de 2007 - 16:11:54 - Luis del Pino - 293 comentarios

Hablábamos ayer, en el plano estrictamente teórico, de las posibilidades de perversión de los mecanismos de incoación de Diligencias Previas. Veamos hoy un ejemplo práctico: ¿cuándo comenzaron las investigaciones sobre la famosa célula española de Al Qaida que terminaron desembocando en el juicio contra Abu Dahdah y su grupo?

Si rastreamos en la Audiencia Nacional, resulta que ese sumario tuvo su origen en las Diligencias Previas 447/94 abiertas por Garzón el 20 de septiembre de 1994 en el Juzgado Central de Instrucción nº 5. Esas diligencias se abrieron por colaboración con banda armada a solicitud del Servicio de Información Exterior (antecesor de la UCIE), acusando a un tal Abdelkader H. A. de ser miembro de Hamas. A lo largo de los meses siguientes, a través de esas diligencias previas se fueron realizando y prorrogando una serie de escuchas telefónicas a diversos personajes, entre los cuales, como veremos, aparecen algunos conocidos nuestros.

El 30 de julio de 1996, la UCIE solicita por enésima vez, dentro de esas diligencias previas, la prórroga de las escuchas a Abu Dahdah, Ousama Darra y Mohamed Needl Acaid (el dueño de la casa de Morata). Pero la fiscalía había pedido que se cerraran esas diligencias, dado el tiempo transcurrido desde su apertura, así que Garzón, al día siguiente de recibir el escrito de la UCIE, hace lo que se denomina un desglose, cerrando las diligencias previas anteriores y abriendo otras: las Diligencias Previas 209/96.

Esas diligencias previas continuarían abiertas varios años, prorrogando las observaciones telefónicas de diversos individuos, entre ellos Abu Dahdah, Mohamed Needl Acaid y ... Allekema Lamari (el de la oreja de Leganés).

Pero tanta prórroga de las escuchas y tanto mantener abiertas unas diligencias previas sin llegar a concretarlas en un sumario judicial también tiene su límite, así que las escuchas telefónicas terminaron por cancelarse el 11 de noviembre de 1999 y las propias diligencias 209/96 fueron sobreseídas provisionalmente y archivadas por Garzón el 10 de julio de 2000 (después de casi cuatro años, o seis, si nos remontamos a las diligencias originales 447/94).

Pero no se crean ustedes que aquí acabaron las peripecias. Diecinueve días después de cancelarse las escuchas a Abu Dahdah en el Juzgado Central nº 5, la UCIE solicitaba que se interviniera de nuevo su teléfono a través del Juzgado Central nº 1, que abrió las Diligencias Previas 321/99 el 1 de diciembre de 1999.

Pero, de nuevo, los meses siguieron pasando, así que estas nuevas diligencias también terminaron por cerrarse el 29 de diciembre de 2000.

Trece días después, la UCIE volvía a solicitar la intervención del teléfono de Abu Dahdah, pero esta vez al Juzgado Central nº 3, que abrió las Diligencias Previas 24/01. Con esta, ya tenemos cuatro Diligencias Previas sucesivas sobre el mismo asunto, en tres juzgados distintos. Como vemos, para la UCIE no hay nada imposible: si se cierran unas diligencias en un juzgado, se las vuelve a abrir en otro y santas pascuas. Vamos, que con el mecanismo de las diligencias previas, uno puede tener el teléfono intervenido toda su vida, sin que ni siquiera llegue a enterarse ni nunca le lleguen a acusar de nada.

Pero hete aquí que suceden los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Uno esperaría que, existiendo unas diligencias abiertas en el Juzgado Central nº 3, las investigaciones sobre la posible relación de Abu Dahdah y el 11-S se investigaran a través de ese juzgado. Pero tampoco fue así.

En lugar de ello, el 17 de octubre de 2001, el jefe de la UCIE, Mariano Rayón, solicita a Garzón la reapertura de las diligencias previas 209/96 (las que habían sido cerradas en julio de 2000), cosa que Garzón hace inmediatamente. Veinte días después, Garzón solicita al Juzgado Central nº 3 que se inhiba en su favor con respecto a las Diligencias Previas 24/01, y termina quedándose con el caso, tras lo cual se decreta la apertura (¡por fin, después de siete años!) del famoso sumario 35/2001 contra la célula de Al Qaida en España.

Como ven, todo muy edificante y muy ajustado a derecho. No es de extrañar que el Tribunal Supremo pusiera el grito en el cielo al resolver los recursos contra la sentencia del sumario 35/2001, haciendo especial énfasis en el fraude de ley que supone prorrogar indefinidamente escuchas telefónicas saltando de juzgado en juzgado y sin llegar nunca a concretar un sumario. Creo recordar que el Supremo no hizo ninguna mención a la peculiar forma con que Garzón arrebató el caso al Juzgado Central nº 3, pero es un dato que a mí me parece tan significativo o más que el de esas escuchas "itinerantes" realizadas por la UCIE.

Al final, después de las rebajas del Supremo, todo el asunto quedó en un inmenso fiasco, porque no se pudo demostrar ninguna conexión de la célula de Abu Dahdah con los atentados del 11-S, y las condenas fueron misérrimas, pero ¿y el partido que Garzón le sacó mediáticamente al asunto, tanto dentro como, especialmente, fuera de España?

Creo que este ejemplo demuestra como pocos de qué manera se puede pervertir el funcionamiento de la Justicia utilizando para fines espurios una serie de mecanismos que, en principio, están pensados para garantizar la seguridad jurídica. Viendo las peripecias de las investigaciones judiciales contra Abu Dahdah, uno se da cuenta de hasta qué punto tenía razón Julio Cerón cuando decía aquello de "el fin lubrifica los medios".

Diligencias previas

22 de Septiembre de 2007 - 21:22:05 - Luis del Pino - 205 comentarios

Preguntaba el otro día que para qué sirven unas diligencias previas y Darane nos decía que "las diligencias previas son actos de investigación preliminar a la apertura de un procedimiento, para determinar si estamos ante un ilícito penal o no y qué tipo de procedimiento hay que aplicar a ese ilícito: juicio de faltas, juicio rápido, sumario".

La respuesta de Darane es correcta y en un país democrático unas diligencias previas deberían servir para eso y sólo para eso. Pero no estamos, por desgracia, en un país plenamente democrático, así que, además de para su fin natural, unas diligencias previas pueden servir en España para muchas otras cosas.

Fijémonos, por ejemplo, en el mecanismo de asunción de un caso por un juez debido a la existencia de diligencias previas. Si un juez está investigando un cierto delito mediante unas diligencias previas y otro juez abre otras diligencias relacionadas con ese delito, lo lógico es que el primer juez (o el juez de rango superior) reclame para sí el caso del otro juzgado. En esas situaciones, cuando hay más de un juez investigando lo mismo, uno de los jueces puede pedir al otro que se inhiba en su favor y la Ley prevé una serie de mecanismos para dirimir los posibles conflictos de competencias que surjan.

Hasta ahí, todo es lógico y normal. Pero ese mecanismo de la asunción de competencias, en manos de un juez corrupto, puede convertirse en una herramienta muy útil, ya que existen muchas formas de pervertir el sistema. Una de esas formas sería lo que podríamos denominar "diligencias preventivas". Vamos a poner un ejemplo hipotético exagerado: el juez XXX, amigo de un estafador YYY, abre con la ayuda de algún policía amigo unas diligencias previas para investigar un delito menor cometido por una persona del entorno de YYY. A continuación, el juez XXX, después de recabar unos cuantos datos básicos, deja que esas diligencias previas duerman el sueño de los justos. Si surge alguna razón por la cual esas diligencias deban cerrarse, se abren otras similares y se las vuelve a congelar. Con ese sistema, el juez XXX tiene esas diligencias en el cajón por si llegaran a hacer falta. Si alguien, en algún momento futuro, inicia una verdadera investigación sobre el estafador YYY, entonces el juez XXX saca a la luz las diligencias previas que tiene abiertas y reclama para sí el caso que afecta a YYY, con el fin, por supuesto, de controlar el asunto y evitar que se realice ninguna verdadera investigación sobre su amigo estafador.

El mecanismo también se puede intentar pervertir a posteriori de un hecho. Supongamos, por ejemplo, que se produce un caso de gran repercusión mediática o política y que alguien desea que un juez determinado asuma la competencia. Entonces, ese alguien podría tener la tentación de fabricar o colocar las pruebas necesarias para relacionar el caso con alguna de las diligencias previas que ese juez tenga abiertas.

Traigo todo esto a colación porque una de las preguntas que muchas veces me hacen es la siguiente: las investigaciones del 11-M han ido como han ido porque tocó el juez que tocó, así que ¿fue casual que la instrucción del caso le tocara a Del Olmo? Porque está claro que los que organizaron la masacre no podían jugárselo todo a la carta de que asumiera la competencia precisamente ese juez.

La respuesta a esta pregunta es la siguiente: el hecho de que el 11-M le cayera a Del Olmo es casual (hasta donde yo sé) y fue una auténtica suerte para los organizadores de la masacre, porque a otro juez distinto quizá no le hubieran podido torear. Pero si el caso le hubiera caído a algún juez "peligroso", tampoco hubiera pasado nada, porque entonces hubieran entrado en acción algunos de los mecanismos de perversión del sistema de diligencias previas, y el caso habría terminado siendo asumido por algún juez afín.

De hecho, ¿es posible que algunas de las contradicciones en la versión oficial se deban a que alguien intentó introducir en las investigaciones determinados elementos que permitieran relacionar el 11-M con algunas de las diligencias previas que había abiertas en determinados juzgados? Tal vez.

Ibarra, un icono pop

21 de Septiembre de 2007 - 18:55:02 - Luis del Pino - 249 comentarios

Leo con estupor las noticias sobre esa exposición que se ha inaugurado en Cáceres en honor de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. En ella, el ex-presidente extremeño es presentado como "un icono pop". Yo me supongo que se trata de una errata, y que lo que querían escribir era "Ibarra, único no pop", porque creo que no se me ocurre nadie tan alejado del pop como Ibarra.

Puedo imaginarme a Ibarra cantando canciones de Los Panchos en un karaoke vacío, puedo concebirlo templando una guitarra en un tablao flamenco o incluso puedo visualizarlo haciendo un espectáculo de música rítmica con latas de basura atadas a los pies. Pero, desde luego, mi concepto musical de Ibarra no es pop. Lo más cerca del pop que me lo imagino, en el terreno musical, es tarareando el porrom pop pop, porrom pop pero.

Y si al aspecto estético nos referimos, pues qué les voy decir. Esa especie de aparición a lo Popeye, esa especie de apopteosis de Ibarra, me parece tan chocante, tan intelectualmente perturbadora, tan a contrapelo, como si María Teresa Fernández de la Vega posara como maja desnuda para un Goya redivivo. De auténtica apoplejía.

El propio Ibarra ha declarado, al ir a visitar la muestra, que le hubiera gustado que le retrataran no en latas de pimentón de La Vera, ni en botes de mayonesa. sino como un champú anticaspa. Porque ha dedicado su vida política, dice este Robopop del cuero cabelludo, a exterminar la caspa de Extremadura. Yo, si fuera extremeño, me sentiría ofendido: puesto que Ibarra ha invertido nada menos que cinco lustros en esa cruzada contra la caspa y viendo que no ha conseguido exterminarla, como su propia despedida demuestra, lo que viene a sugerir el bellotari es que Extremadura está anegada en un mar de caspa infinito, que sólo unos centenares de años de gobierno socialista conseguirían limpiar.

De todos modos, tampoco hay que hacer mucho caso de las cosas que Ibarra dice. El ya ex-presidente extremeño está aquejado de incontinencia verbal aguda, de una logorrea desbordante, así que no hay quien lo pare una vez que empieza a desvariar: cuando hace pop, ya no hay stop. Y lo mismo le da decir hoy una cosa y mañana la contraria, arremetiendo aquí con la boca pequeña contra la rapiña nacionalista para luego darle un beso de tornillo ante las cámaras a Josep Lluis Carod-Rovira. Ha representado durante mucho tiempo el papel de "españoleitor" en el teatrillo socialista, pero todo eso no era más que pose e impostura. Si a Savater la idea de España se la sopla, podríamos decir que a Ibarra, en realidad, se la popla. En lo único en lo que ha mantenido una línea constante es en la defensa de las más siniestras actuaciones del PSOE. Recientemente le hemos visto en su salsa, arremetiendo contra esa jueza que ha tenido la desfachatez de rechazar su querella contra Pedro J. Ramírez, a quien Ibarra quería empapelar.

Ibarra cogió una Extremadura a la cola de España y lega a sus paisanos una Extremadura a la cola de España. Ni ha sabido gobernar ni ha conseguido tampoco, a lo que se ve, acabar con la caspa. Pero, eso sí, ha logrado convertir su retirada en un auténtico circo. Ibarra, un icono Popoff.

El escrito

20 de Septiembre de 2007 - 16:08:35 - Luis del Pino - 387 comentarios

Pues resulta que el 21 de abril de 2004 ya sabía el juez Del Olmo que los móviles supuestamente utilizados en las bombas del 11-M habían sido liberados en la tienda de un policía nacional, Ayman Maussili Kalaji. Así constaba en un escrito presentado ante la Audiencia ese día. Escrito que, por cierto, no está incorporado a la pieza principal del sumario, a diferencia del resto de escritos presentados por los abogados de los imputados. Supongo, claro, que no se incorporaría por un despiste de alguien.

Lo que ya me parece más difícil de explicar es que a Maussili Kalaji no se le citara a declarar hasta el 27 de mayo, más de un mes después, y que en esa declaración no se hiciera constar su condición de policía.

Vistas las cosas a fecha de hoy, resulta escandaloso el asunto. Pero, si retrocedemos en el tiempo, más que escandaloso es siniestro. ¿Qué hubiera pasado si la sociedad española, que estaba todavía presa de la conmoción en aquel abril de 2004, hubiera sabido entonces, seis semanas después del atentado, que había sido un policía quien había liberado los teléfonos supuestamente usados en las bombas? ¿Hubiera podido consolidarse la versión oficial, como se consolidó? ¿Hubiera podido mantener el juez el secreto de sumario hasta el fin de la instrucción? ¿Se hubiera celebrado la comisión de investigación del 11-M con el mismo enfoque? ¿Se habría podido sostener la patraña tanto tiempo?

En realidad, es más que dudoso que el policía Kalaji liberara ningún móvil de ninguna bomba. Igual que es más que dudoso que en la tienda de esos hindúes se comprara móvil ninguno relacionado con las bombas. Más que nada, porque es más que dudoso que en las bombas del 11-M hubiera ningún móvil; si así fuera, hubiéramos encontrado sus restos en los focos de explosión. Pero, además, es que las falsificaciones de los libros de caja de los hindúes revelan que todo aquello fue un montaje.

Con lo que la pregunta pertinente es: ¿qué participación tuvo el policía Kalaji en el montaje, que no en la liberación de ningún móvil? ¿Y por qué el juez Del Olmo no quiso hincarle el diente a ese montaje y lo dio por válido?

El escrito cuya existencia desvelamos hoy, y que comentaremos esta noche en el programa de Libertad Digital TV "11-M: El Juicio", tiene todavía mucha más importancia de la que aparenta, como tendremos oportunidad de ver pronto. Y esa fecha, 21 de abril, es más significativa de lo que podría pensarse: muchas cosas pasaron en torno a esa fecha. Aunque quizá sea necesario, para ver el significado de algunas de ellas, mirarlas desde un punto de vista distinto. Para ello, nada mejor que hacerse una pregunta: ¿para qué pueden servir unas diligencias previas?

Razones políticas

19 de Septiembre de 2007 - 15:57:42 - Luis del Pino - 296 comentarios

La noticia que hoy desvelamos vuelve a poner el foco sobre los efectos aparecidos en los distintos registros efectuados en los inmuebles de los implicados en la trama y en los distintos escenarios de los hechos.

Como cuenta la noticia, en el piso de los hermanos de Jamal Ahmidan, en la C/ Aceuchal de Madrid, aparecieron diversos efectos, entre los cuales se encontraban numerosos documentos y algunas tarjetas telefónicas. Una de esas tarjetas tenía el número 654641456.

Sin embargo, y aquí viene lo extraño, el análisis de las transcripciones que obran en la causa revela que ese teléfono 654641456 no pertenecía a ningún miembro de la famlia Ahmidan, sino a un español de nombre Antolín, cuñado de ese misterioso personaje llamado José Urrutia que tenía relaciones con los Ahmidan y que realizaba viajes al País Vasco "por motivos políticos" y cuya identidad nunca ha sido aclarada.

¿Cómo apareció en el registro de esa casa una tarjeta que no pertenecía a los hermanos de Jamal? ¿Quién la depositó allí? ¿Quiénes eran esos dos personajes, José y Antolín, que al parecer traficaban con los hermanos Ahmidan? Y, sobre todo, ¿por qué el juez Del Olmo se negó una y otra vez a realizar las diligencias que le solicitaban las acusaciones, dirigidas a aclarar la identidad de esos individuos?

Horizonte penal

18 de Septiembre de 2007 - 14:06:14 - Luis del Pino - 358 comentarios

- Parece que la marea de fondo arrecia. Como siga así, van a levantar bandera roja de un momento a otro.

- ¿Por qué? ¿Qué te llega?

- Hay mucha gente que se está empezando a poner de los nervios. Especialmente los mandos policiales que podrían resultar imputables.

- ¿Es que hay filtraciones sobre posibles deducciones de testimonio?

- No, que yo sepa. El tribunal está blindado. Pero, teniendo en cuenta lo que hay en juego, tampoco me extrañaría que alguien hubiera puesto a funcionar los medios técnicos necesarios.

- ¿Y quiénes son los que han incrementado la ingesta de tila?

- Fundamentalmente, los que han estado más en el foco durante el juicio. Y especialmente sus familias. De hecho, alguna de ellas ha hecho ya más de un comentario. Supongo que todos tienen muy presente que el principal deporte en este país, después del fútbol, es uno que se titula "A ver quién se come el marrón", en el que gana sistemáticamente el más pringado. Aunque, curiosamente, hay alguno para el que no se ha pedido deducción de testimonio y que, sin embargo, es de los más nerviosos. Por ejemplo, García Castaño, no sé si porque tiene más información o porque no la tiene.

- Supongo que porque la que tiene no le gusta.

- Ni a él, ni a ninguno. Por cierto, lo que decías el otro día no es verdad: los mensajes del Gobierno acerca de la sentencia no van dirigidos a tranquilizar a los miembros del partido, sino a tranquilizar a los mandos policiales. Por eso sale también Mesquida a la palestra. Pero, a estas alturas, nadie se fía ya un pelo de esos mensajes. Saben que, como empiece a rodar la bola de mierda, todos ésos que ahora les dicen que estén tranquilos van a tardar una milésima de segundo en quitarse de en medio, no sea que tengan que llevar el traje de Armani al tinte.

- ¿Y qué sabes del juicio de Santano?

- Que ha caído en la Sección 15 de la Audiencia Provincial, que creo que es la que preside Pilar Oliván. Supongo que intentarán por todos los medios atrasar el proceso, pero saben que la cosa está complicada. Aunque la batalla judicial más interesante no es ésa, sino la que se está librando en el Consejo General del Poder Judicial.

- ¿Qué tiene que ver el CGPJ en este tema?

- Mucho más de lo que te piensas. Además de las repercusiones sobre la composición del Tribunal Constitucional, se está jugando en esa batalla otra partida de enorme importancia: el horizonte penal de todos ésos que últimamente andan tan nerviosos. Saben que el control del Consejo puede significar la diferencia entre la cárcel y la calle. Así que podemos esperar, con total seguridad, que la batalla se vuelva tremendamente sucia en los próximos meses. Saben que se lo juegan todo.

ohcereD ed odatsE

17 de Septiembre de 2007 - 12:04:56 - Luis del Pino - 397 comentarios

Publica hoy El Mundo una crónica de Antonio Rubio sobre Mario Gascón, testigo supuestamente protegido del 11-M que se halla en estos momentos huido de España. Resulta estremecedor leer cosas como que dicho testigo no acudió a declarar al juicio del 11-M por miedo a que acabaran con su vida. O que un mando de la Guardia Civil le puso una pistola en el pecho para advertirle de que no dijera determinadas cosas sobre el tráfico de los explosivos previo al 11-M. O que el juez Del Olmo le recomendó, cuando fue a prestar declaración a la Audiencia, que se olvidara de todo y se volviera al convento (Gascón había sido fraile mercedario en su juventud).

Supongo que el Fiscal General del Estado y el Ministro de Interior tomarán hoy mismo las medidas oportunas: o se presenta una querella de manera inmediata contra ese testigo por atentar gravemente contra el honor de un miembro de la Guardia Civil y otro miembro de la Judicatura; o se toman medidas contra esos funcionarios públicos, que habrían actuado de manera delictiva; o se inicia, si no se sabe con certeza si ese testigo dice la verdad, una investigación a fondo que permita determinar qué hay de cierto en lo que Gascón declara. Lo que no puede ser es que Conde-Pumpido y Pérez Rubalcaba no hagan ninguna de esas tres cosas.

De todos modos, he de confesar que a mí hay otra cosa publicada por El Mundo que me resulta muchísimo más estremecedora que el testimonio de Mario Gascón. Me estoy refiriendo al libro que Luis Herrero ha escrito sobre Adolfo Suárez y que sale a la venta mañana. El Mundo publicaba ayer un par de capítulos de ese libro y en ellos se relata un episodio que es el que a mí verdaderamente me espanta.

En concreto, cuenta Luis Herrero que Sabino Fernández Campo, ex-jefe de la Casa Real, había depositado sus apuntes personales en una notaría, con instrucciones expresas de hacer públicos los documentos en caso de que a él le pasara algo.

¿Pero en qué especie de país vivimos, para que alguien que ha sido jefe de la Casa Real tema por su vida? ¿En qué especie de fango se mueven determinados asuntos para que un ex-jefe de la Casa Real conozca informaciones que puedan significar para él un peligro? ¿De qué naturaleza son esas informaciones para que ese ex-jefe de la Casa Real considere que la amenaza de hacerlas públicas representa, en sí misma, una protección?

Sólo en un país muy enfermo se puede publicar algo así sin que se organice inmediatamente un escándalo mayúsculo.

¿En manos de qué especie de mafia estamos? ¿Sigue existiendo en España, verdaderamente, el Estado de Derecho?

Olor a caspa en Gerona

16 de Septiembre de 2007 - 12:58:13 - Luis del Pino - 400 comentarios

Preguntaba nuestro contertulio hos, en el hilo anterior, si el diagnóstico que yo hacía de la situación no era demasiado cándido, ya que de él parecía desprenderse el convencimiento de que quienes ejecutaron el golpe del 11-M tolerarían una victoria del PP sin hacer nada. "Si hicieron lo que hicieron para cambiar el gobierno", preguntaba hos, "¿qué no van a hacer para seguir manteniéndolo?". Otro de nuestros contertulios, Zapallar, lo ha expresado de manera similar en alguna ocasión: "No hicieron el 11-M para perder 4 años después las elecciones".

En realidad, la candidez no es uno de mis numerosos defectos. Por supuesto que soy consciente, como creo que lo somos todos, de que no van a estarse quietos, viendo tranquilamente cómo el PP desaloja a Zapatero de la Moncloa. De hecho, las informaciones que nos van llegando dibujan un panorama inquietante, en el que van perfilándose algunas de las operaciones que hay en marcha. Y digo operaciones, en plural, porque en las partidas importantes nunca se juega a una sola carta.

Hay dos factores, sin embargo, que me hacen ser optimista. El primero es que ninguna operación de inteligencia que se intente ejecutar puede ya coger desprevenida a la sociedad española. El factor sorpresa utilizado en el 11-M ya no existe: cada paso que dan está siendo escrutado por un número creciente de ojos. Ni las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ni los Servicios de Inteligencia españoles, son entes monolíticos. Habrá quienes se presten, dentro de los Servicios del Estado, a alguna de las operaciones en marcha, pero hay también muchos otros que hace mucho se empezaron a preguntar a quién narices sirven realmente ciertas operaciones. Y que han empezado a comprender, hace ya mucho, que una parte de los Servicios del Estado ha venido actuando, en realidad, como un auténtico "Servicio contra el Estado". Los golpistas, por tanto, no lo van a tener fácil.

El segundo factor que me mueve al optimismo es lo que podríamos llamar "el factor caspa". Hace mucho tiempo que hubieran debido jubilar a los guionistas oficiales, porque se va notando el paso de los años en que las escenas se repiten y son cada vez más casposas. Un ejemplo reciente es el episodio de la quema del retrato del Rey en Gerona, a escasa distancia de donde el Monarca estaba pronunciando su discurso. En realidad, la escena está casi calcada de otra escena anterior. Hagamos un poco de memoria histórica.

El día 4 de febrero de 1981, diecinueve días antes del Golpe de Estado del 23-F, el Rey Juan Carlos comenzó su discurso en la Casa de Juntas de Guernica con las siguientes palabras: "Siempre había sentido el anhelo de que mi primera visita...". En ese momento, los parlamentarios autonómicos de Herri Batasuna se levantaron e, interrumpiendo el discurso del Rey, comenzaron a entonar, puño en alto, el Eusko Gudariak. Se tardó doce minutos en desalojarlos, pasados los cuales, el Rey prosiguió así su alocución: "Frente a quienes practican la intolerancia, desprecian la convivencia, no respetan ni las instituciones ni las normas más elementales de una ordenada libertad de expresión, yo quiero proclamar una vez más mi fe en la democracia y mi confianza en el pueblo vasco".

Esa continuación del discurso del Rey estaba, evidentemente, preparada. En esos doce minutos que duró el desalojo, Sabino Fernández Campo eligió esa continuación entre las seis alternativas que habían sido redactadas el día anterior, 3 de febrero, después de analizar todas las posibilidades existentes.

Lo importante de la escena son dos cosas. Lo primero, el hecho de que la escena se produjera. Lo segundo, el hecho de que se supiera perfectamente que iba a haber incidentes. Recordemos el contexto en que se produce la escena: en los preludios del 23-F, la clase política era un hervidero de rumores sobre la necesidad de darle la patada a Suárez y formar un gobierno de gran coalición presidido por un general monárquico como Armada. En la creación del ambiente propicio para la defenestración de Suárez, el Cesid jugó un papel esencial, poniendo en marcha, y controlando, distintos grupos golpistas que contribuían, con su latente amenaza, a crear en la clase política el miedo necesario para aceptar esa "solución Armada" dudosamente democrática.

Sin embargo, Suárez se encargó de desbaratar aquel "golpe palaciego", presentando su dimisión por sorpresa el 29 de enero, y nominando a Calvo Sotelo como sucesor. En realidad, se trataba de un órdago en toda regla por parte de Suárez: si alguien quería imponer la "solución Armada", se tendría que colocar al margen de la Ley y dar un golpe de estado. El resto de la historia (cómo se produjo al final ese golpe, cómo fracasó en apariencia y cómo se recondujo ese fracaso para consolidar el régimen autonómico) es conocido.

Pero lo importante, de cara a lo que nos ocupa, es el hecho de que la visita del Monarca a Guernica no se suspendiera en aquellas circunstancias. Habiendo presentado Suárez su dimisión, la prudencia aconsejaba que se aplazara el viaje del Rey al País Vasco. Especialmente porque se sabía con certeza que iba a haber incidentes. ¿Por qué no se suspendió el viaje? Pues quizá porque esos incidentes convenían para terminar de crear el caldo de cultivo que explicara el golpe que se iba a dar unos días después.

El reciente episodio de Gerona recuerda demasiado a aquella escena. Por eso es tan casposo. Hoy, como entonces, la escena se produce en un ambiente plagado de rumores, donde se fraguan desde los despachos todo tipo de operaciones y movimientos políticos. Hoy, como entonces, a nuestros Servicios de Inteligencia les constaba que se iban a producir incidentes con ocasión de la visita del Rey a Gerona. Hoy, como entonces, esos incidentes no se impidieron, a pesar de tener la información.

¿Estamos hoy, como entonces, ante una escena perfectamente calculada, destinada a contribuir al caldo de cultivo que justifique alguna de las operaciones que hay en marcha? ¿Estamos hoy, como entonces, ante unos Servicios del Estado que juegan con la figura del Rey, explotando el simbolismo de esos ataques a la institución monárquica?

¿Qué especie de jugada tienen preparada ahora? ¿Nos encontraremos, quizá, con un macroatentado de ETA? ¿U optarán nuestros Servicios del Estado por movilizar a sus terminales en el Ejército, para que algún militar lance alguna proclama toscamente golpista? La respuesta es que, a estas alturas, probablemente no lo sepan ni ellos mismos. Las dinámicas se ponen en marcha y después, según sea el rumbo de los acontecimientos, se va eligiendo entre distintas alternativas.

El 23-F sirvió para consolidar la primera ronda de desarrollo autonómico. El 11-M se usó para superarla. Pero, tras una y otra operaciones, siempre se percibe, medio oculto entre las sombras, el mismo hilo conductor, el mismo impulso de manipulación de la sociedad española, el mismo principio rector de la democracia tutelada. El mismo omnipresente olor a caspa.

El paso de página

15 de Septiembre de 2007 - 12:30:42 - Luis del Pino - 305 comentarios

En los últimos hilos se ha producido un interesantísimo debate de carácter estratégico entre los participantes del blog, en el que se analizaban las consecuencias que un triunfo del PP en las elecciones tendría para la investigación del 11-M. Y el debate era interesantísimo porque resumía muy bien las dos posturas existentes entre aquellos que intentan, que intentamos, contribuir a que los responsables de aquella masacre acaben respondiendo ante la Justicia.

La primera de las posturas la defendía, entre otros, el bloguero Yeda. Según esta manera de ver las cosas, no podremos resolver el 11-M si el PP no gana las elecciones, porque los mecanismos de bloqueo y de presión que actualmente operan sobre políticos, jueces, periodistas y policías no desaparecerán mientras no caiga el Gobierno de Zapatero. Sólo si el PSOE pierde el poder dejarán de ser ascendidos los mentirosos, dejarán de ser presionados los jueces y dejará de imperar la Ley del Silencio entre los medios. El 11-M, según esta visión, fue un atentado dirigido fundamentalmente a expulsar al PP del poder y el PP, como víctima indirecta del atentado, sería el primer interesado en contribuir al esclarecimiento de la masacre. De hecho, el PP es el único partido que ha hecho algo por ayudar a que el 11-M se esclarezca.

La segunda de las posturas la defendía, entre otros, el bloguero Repasmao. Desde ese punto de vista, la victoria electoral del PP, lejos de contribuir a esclarecer el 11-M, lo que haría sería garantizar que las investigaciones quedaran definitivamente enterradas. Los argumentos utilizados para sostener esta posición son, básicamente, dos. El primero es que, habiendo sido desalojado el PSOE del Gobierno, parte de la gente que hoy pregunta por el 11-M dejaría de preguntar, porque sólo les interesaba la vuelta del PP al poder. El segundo argumento es de carácter comparativo: al llegar el PP al poder, su comportamiento sería igual al que tuvo cuando el caso GAL y el PP se limitaría a pasar página. Desde el punto de vista de este segundo grupo de blogueros, la masacre del 11-M no fue un atentado dirigido contra el PP, sino un autogolpe del actual Régimen para garantizar su propia pervivencia; Régimen del que el PP, al fin y al cabo, forma también parte, lo que garantizaría que nunca vaya a hacer nada que implique su desaparición. De hecho, el silencio del PP sobre el 11-M indicaría que el PP no tiene la menor intención de ayudar a que se descubra la verdad.

Espero haber resumido las dos posturas correctamente. Vayamos ahora por partes a la hora de analizarlas.

1) ¿Ha hecho algo el PP para tratar de esclarecer el 11-M? La respuesta es que sí. Desde luego, si hablamos de acciones parlamentarias, el PP es el único que ha tratado de mover ficha. Pero eso no es lo importante: como señalaba Yeda en uno de sus mensajes, lo que hay que analizar es, fundamentalmente, lo que se ha hecho en la sombra. Y doy fe de que se ha hecho mucho. ¿Me gustaría que se hubiera hecho más? Por supuesto. Creo que se podría haber llegado mucho más lejos a estas alturas y que a veces el PP peca de excesiva timidez, pero también soy consciente de los condicionantes que existen. Y os puedo asegurar que cuando se afirma que "el PP no ha movido un dedo para resolver el 11-M" se está siendo profundamente injusto. O, si lo preferís, lo expresaré de una forma más tajante: sin lo que el PP ha hecho hasta ahora, no estaríamos donde estamos. Y sé de lo que hablo.

2) ¿A qué se debe el silencio del PP en lo referente a las investigaciones? Uno de los reproches que más frecuentemente se le dirigen al PP es que guarda silencio sobre aquellos días clave que van del 11-M al 3-A. El PP era el Gobierno en funciones, así que algo de información tuvo que recopilar. ¿Por qué no la proporciona? Para explicar este silencio, se recurre en las discusiones a una disyuntiva: o el Gobierno en funciones del PP no se enteró de nada (lo cual sería malo), o tiene algo que ocultar (lo cual sería aún peor). A estas alturas, resulta indudable que, si la cúpula policial jugó el papel que parece que jugó durante aquellos días terribles, es dudoso que al Ministro de Interior le llegara ninguna información verdaderamente útil entre el 11-M y el 3-A. Lo cual nos llevaría a decantarnos por la primera de las dos opciones. Pero, en realidad, se trata de una disyuntiva falsa, porque habría otras explicaciones posibles para ese silencio del PP. Por ejemplo, el miedo: ¿qué consecuencias tendría que se conocieran ciertos detalles antes de que la sociedad estuviera preparada para enfrentarse a las posibles reacciones de quienes cometieron la masacre? O, por ejemplo, la desconfianza: si el 11-M fue un golpe de estado, ese golpe no pudo triunfar sin el concurso de determinadas personas del propio PP; desde este punto de vista, ¿cómo hablar de determinadas cosas sin antes haber acotado perfectamente hasta dónde llegaba el cáncer interno?

3) ¿Contra quién iba dirigido el golpe? Podemos teorizar todo lo que queramos acerca de esa cosa llamada Régimen y tratar de pensar quién forma parte del mismo, pero al final lo que importan son las consecuencias visibles de las acciones. Y la consecuencia del 11-M fue la puesta en marcha de un proceso de centrifugación del Estado, que debía ejecutarse en paralelo con un proceso de abandono de las armas por parte de ETA. El esquema básico era muy simple: superación de la Constitución del 78 a cambio de la disolución de la banda terrorista. Pero para eso hacían falta dos cosas: expulsar del poder a un PP (o, al menos, a un sector del PP) que había declarado cerrado el desarrollo autonómico, y revivir a una ETA moribunda, porque, sin ETA, no había nada que ofrecer a la sociedad española para que aceptara la muerte de la Constitución. ¿Es posible que haya algún sector del PP dispuesto a entrar en el juego de esa "Segunda Transición"? Por supuesto que lo hay. En todas partes hay gente "pa tó". Pero, precisamente por eso, es obligación nuestra que se impongan dentro del PP las posturas, absolutamente mayoritarias, de quienes están dispuestos a hacer frente a ese proceso de destrucción de la Nación.

4) ¿Tendría el PP la tentación de pasar página, en caso de llegar al poder? Yo lo expresaría de otro modo: en caso de llegar el PP al poder, las presiones para que pase página (presiones de sectores políticos, policiales, periodísticos y, sobre todo, económicos) serán brutales. Y habrá personas, dentro del PP, que estén dispuestas a dejarse vencer por esas presiones. Pero igual que habrá otras personas que estarán dispuestas a hacer frente a la presión. Y será, de nuevo, responsabilidad nuestra ayudar a que se impongan las tesis de quienes quieran que se haga Justicia. Vamos a ponernos en el peor de los casos: vamos a suponer que en el PP triunfara la tesis de pasar página y que el PP decidiera, una vez llegado al Gobierno, no mover un dedo para ayudar a esclarecer el 11-M. Incluso en ese caso, la diferencia (a nuestro favor) con la situación actual sería brutal, porque lo que el PP no podría hacer nunca es comprar silencios de policías, ni machacar a jueces que se atrevieran a investigar. Es teóricamente posible (aunque yo no lo creo)que el PP decidiera no ayudar, pero lo que no podría hacer nunca es entorpecer activamente las investigaciones. Pero, además, es que en el caso del 11-M no podrían actuar los mecanismos sociales de "justificación moral" que se usaron en el GAL. El GAL fue una aberración ética, pero lo cierto es que en la sociedad española existía una tendencia muy mayoritaria a "mirar hacia otro lado"; al fin y al cabo, ¿no se dedicaba el GAL a matar terroristas? Esa justificación perversa e inaceptable fue la que permitió que el PP pasara página, con la complicidad activa de amplios sectores de la izquierda y la derecha. Pero, en el caso del 11-M, ¿qué justificación moral, aunque fuera perversa, podría invocarse a la hora de lograr la complicidad de la sociedad española en la ocultación de los asesinos de 192 españoles escogidos al azar? Aunque algunas personas del PP sintieran esa tentación, el próximo Gobierno no podrá pasar página. Más que nada, porque se lo impedirían las víctimas y aquéllos que, como nosotros, vamos a seguir respaldándolas esté quien esté en el Gobierno.

Por todas esas razones, creo que está claro con cuál de los dos posturas estoy de acuerdo. Aunque yo tenga, como es natural, mis preferencias ideológicas, mi trabajo no es luchar para que el PP gane las elecciones: mi trabajo es luchar para que sean juzgados los responsables de la masacre. Pero las probabilidades de que esos responsables terminen respondiendo ante la Justicia se incrementan exponencialmente si el PP accede al poder. Dicho con todo el respeto, por supuesto, a quienes puedan opinar de diferente forma.

P.D.: Para Wistremu y Trola: no hay ningún motivo para cuestionar las buenas intenciones de los otros participantes del blog. Cada uno tiene su visión y tiene su estilo, y todas las aportaciones son necesarias. No hay posturas más alejadas entre sí, por ejemplo, que las que Elgurri y Yeda mantienen en torno al tema de la posible implicación de Jamal Ahmidan en el operativo de la masacre; sin embargo, la discrepancia entre esas posturas se produce desde el respeto, con lo que el debate es enriquecedor. Se puede, y se debe, advertir a otros blogueros cuando creamos que sus aportaciones están fuera de lugar o son inapropiadas, pero esas críticas deben hacerse sin acidez y desde el convencimiento de que no hay ninguna mala intención en los demás. Guardemos la acidez para quien la merece, que son otros que no están, precisamente, en este blog.

Epidemia de robos

14 de Septiembre de 2007 - 12:08:12 - Luis del Pino - 341 comentarios

Efectivamente, como ha localizado Belga197 en el sumario, cuando el otro día preguntaba en qué inmueble de uno de los implicados en la trama del 11-M habían entrado a robar el 23 de marzo de 2004, me estaba refiriendo al bar de Mustafá Ahmidan.

Ya tenemos, por tanto, tres episodios de robo en inmuebles de implicados en el 11-M. Por un lado, la intrusión en el locutorio de Jamal Zougham cuando el locutorio estaba precintado por orden judicial. En segundo lugar, el robo en casa de Mouhannad Almallah al día siguiente de los atentados. Por último, el robo en el bar de Mustafá Ahmidan el 23 de marzo, tres días antes de que la Policía detuviera a este hermano de Jamal Ahmidan.

¿Qué es lo que querían llevarse los ladrones? ¿O lo que querían no era llevarse nada, sino dejar algo?

Si es el primero de los casos, es decir, si lo que querían era llevarse algo, muchas veces se ha preguntado alguno de los participantes del blog de dónde salieron todas esas pertenencias (prendas de ropa, papeles) que aparecieron en diversos registros que no se caracterizan precisamente por su "transparencia". Como las prendas de ropa que nos dicen que aparecieron en la Kangoo (¿cuando aparecieron en realidad?), o las que aparecieron en el Megane de Hicham Ahmidan, por poner sólo dos ejemplos. En ese sentido, la pregunta que hay que hacerse es: ¿en qué otros domicilios de personas implicadas en la trama se produjeron episodios de robo similares en los días previos o posteriores al 11-M, de los que no tengamos constancia?

Si es el segundo de los casos, es decir, si lo que se pretendía no era llevarse nada, sino dejar algo en el bar de Mustafá Ahmidan, que la Policía registró unos días después (el 27 de marzo), ¿qué es lo que pudieron dejar? Resulta difícil determinarlo, porque en el acta de registro de ese bar no se enumera ni una sola de las evidencias encontradas. La verdad es que ese acta, al igual que el acta de registro del propio domicilio de Mustafá Ahmidan, resulta curiosísima. Observen ustedes la prodigiosa concreción de los funcionarios intervinientes:

"Comenzando el registro por la habitación donde se encuentra la barra, encontrándose en la misma los efectos que se intervienen y precintan en la bolsa número 1. Dando resultado negativo los dos cuartos de baño, así como la cueva existente en el local. Quedando los efectos intervenidos en poder de los funcionarios intervinientes".

Fin del acta. ¿Qué es lo que encontraron en ese registro? Desde luego, a partir del acta es imposible determinarlo. Lo normal es que existiera otra acta en el sumario, el acta de desprecinto, donde nos dijeran qué efectos introdujeron en esa cosa que denominan "bolsa número 1". Sin embargo, yo no he podido encontrar en todo el sumario el acta de desprecinto correspondiente al bar de Mustafá Ahmidan, ni a su domiclio. De hecho, lo que sí hay en el sumario es una petición de la CGI al juez Del Olmo de fecha 31 de marzo para que se proceda al desprecinto de los efectos encontrados en el bar de Mustafá. Solicitud a la que el juez contestó que el secretario judicial estaba ocupado en otras cosas más urgentes. ¡Toma castaña!

Por cierto, ¿sabían ustedes que las famosas tarjetas del lote de Uritel que supuestamente aparecieron en el locutorio de Jamal Zougham, y que demostrarían que al menos una parte de ese lote se comercializó a través del locutorio, no aparecen oficialmente hasta la noche del 14 de marzo, una vez pasadas las elecciones? En el acta de registro del locutorio, redactada en la noche del 13 al 14 de marzo, los números de esas tarjetas no constan. Cuando aparecen esos números telefónicos es al hacer el desprecinto, al día siguiente por la noche. Curioso, ¿verdad?

Aníbal Trashorras y el coronel Zouhier

13 de Septiembre de 2007 - 20:14:15 - Luis del Pino - 190 comentarios

Que la Historia siempre se repite como farsa es algo que alguno de nuestros contertulios del blog suele recordar de cuando en cuando.

Viene a cuento la frase por uno de esos paralelismos curiosos que el 11-M tiene con esa maraña de procedimientos judiciales conocida con el nombre de "Caso Gal". Me refiero, en concreto, al famoso caso de los maletines, por el que se procesó a las personas presuntamente encargadas de transportar el dinero hasta Ginebra para pagar a Amedo.

Las personas en cuestión eran tres: Anibal Machín, comisario de policía ya fallecido; el famoso coronel Hernando de la Guardia Civil y Juan de Justo, secretario de Rafael Vera. Lo importante es el reparto "funcional" de los transportistas: un miembro del CNP, un miembro de la GC y un representante del poder "político". La elección no es casual: de lo que se trataba era de que el CNP, la GC y el Ministerio de Interior tuvieran cada uno un representante, precisamente para garantizar que todos quedaran pringados en el tema; en otras palabras: de lo que se trataba era de evitar que unos u otros tuvieran la tentación de quedarse al margen cuando empezaran, y si es que empezaban, las bofetadas.

En el caso del 11-M, la repetición de la jugada resulta muy llamativa, aunque en este caso las tres patas alrededor de las cuales se articula la operación de "pringue colectivo" son confidentes, no miembros de uno u otro cuerpo. En ese "pacto de silencio" juegan un papel trascendental José Emilio Suárez Trashorras, como confidente del CNP; Rafá Zouhier, como confidente de la Guardia Civil; y ese Mouhannad Almallah que trabaja para nuestros servicios del estado y del que tan oportunamente se encontró ese carnet de afiliado al PSOE en el segundo registro de su casa.

De nuevo, el reparto de papeles, aunque esta vez mucho más siniestro, porque lo que hay detrás es una operación para encubrir a quienes hicieron estallar diez bombas en los trenes, asesinando a 192 personas, y pusieron en marcha el asalto final al Estado nacido de la Constitución del 78.

Pero hasta de las farsas siniestras puede deducirse algún dato importante. Y ese dato es que hoy, como ayer, los golpistas no se fían los unos de los otros. Lo cual es su debilidad: saben que el que cante el último va a comerse todo el marrón. El famoso dilema del prisionero.

Conversaciones de cerveza

12 de Septiembre de 2007 - 11:57:57 - Luis del Pino - 429 comentarios

- ¿Qué te ha parecido lo del Tribunal, renovando la prisión provisional de Bouchar?

- Positivo. Parece que la sentencia va lenta. En su auto, el tribunal dice que renueva la prisión provisional de Bouchar porque es "altamente improbable" que la sentencia esté redactada para el 25 de septiembre, que es cuando Bouchar cumple los dos años. Por tanto, es probable que la sentencia se vaya a finales de octubre, como estaba previsto.

- ¿Y eso por qué es positivo?

- Hace unas semanas, te dije que sería mala señal que hubiera una sentencia rápida y que ésta estuviera redactada a mediados de septiembre, porque eso indicaría que los jueces habían optado por el camino de menor resistencia, que es el de avalar la versión oficial.

- Pero eso tampoco quiere decir que vayan a cargar contra la versión oficial. Supongo que lo que están haciendo es entrar en el fondo de cada asunto y valorar prueba a prueba la culpabilidad de cada acusado.

- ¡Pues claro! Pero es que eso es lo que nosotros queremos que hagan. No queremos que "carguen" contra la versión oficial, sino que valoren las pruebas de manera objetiva. La versión oficial no está derrumbada porque nosotros "carguemos" contra ella, ni porque nosotros "queramos" que se derrumbe. La versión oficial está muerta porque resulta insostenible a la luz de las pruebas presentadas. Así que nos basta con que los jueces valoren los hechos de manera objetiva: la demolición de la versión oficial es la consecuencia de esa valoración objetiva de las pruebas, no su causa.

- Pero el hecho de que prorroguen la prisión provisional a Bouchar quiere decir que él sí que va a ser condenado a un número de años significativo.

- Podría ser, pero no necesariamente. Lo único que cabe deducir es que el tribunal no está convencido, a fecha de hoy, de la inocencia de Bouchar. Eso puede deberse a que han analizado su caso y piensan que es culpable, o a que aún no han entrado a analizar su caso. Y, teniendo en cuenta que Bouchar es uno de los casos más complejos a los que el tribunal se enfrenta, me inclino más por la segunda opción. Las penas que se piden contra Bouchar son muy altas y los testimonios relacionados con el tema de la huida de Leganés son muy complicados de valorar, así que yo me supongo que será uno de los casos que dejen para el final.

- Pero Zapatero está convencido de que el tribunal terminará dándole la razón a la versión oficial...

- Esa afirmación no es exacta. Zapatero ha dicho que el tribunal avalará la versión oficial, pero eso no quiere decir que se lo crea. ¿Qué quieres que les diga a los miembros de su partido: "Chicos, nos han pillado con el carrito del helado"? La liberación de Mahmoud Slimane ha significado para ellos un jarro de agua fría, porque es un varapalo a la Fiscalía que, además, augura otros posibles varapalos. Así que algo tiene que decir para que no se le ponga nervioso el gallinero.

- Pero estaría pillándose los dedos si dice eso y luego no se cumple su predicción.

- Querrás decir que estaría pillándose los dedos por enésima vez, ¿no? ¿Qué es lo que dijo en noviembre de 2004, cuando compareció ante la Comisión 11-M? ¡Que todo estaba claro! Y mira lo que ha llovido desde entonces. ¿Qué dijo el periódico El País en julio de este año? ¡Que no habría excarcelaciones anticipadas! Y resulta que ya tenemos una. Les da igual pillarse los dedos, porque saben que su público es capaz de absorber cualquier mentira que se les presente. Lo único que intenta Zapatero es comprar tiempo, y evitar que cunda el desánimo, porque se avecinan meses moviditos. Si el tribunal sigue dejándoles a los pies de los caballos, ya se plantearán cómo salir del apuro.

- Por cierto, me comenta un pajarito que a lo mejor hay más premios a aquéllos que han ayudado a construir la patraña oficial. Creo que a alguien le va a tocar alguna medalla con distintivo rojo.

- ¿Pensionada?

- Por supuesto. El simple honor no le vale como premio a quien ha renunciado a él para ayudar a engañar a las víctimas del 11-M.

- Pues eso no es nada. A mí me comenta otro pajarito que alguien se va a Méjico a hacer un máster en habitaciones sin estado de derecho.

- ¿A hacerlo, o a impartirlo?

- No me ha quedado muy claro, la verdad. En cualquier caso, creo que la beca es sustanciosa.

- No me cabe la menor duda. Bueno... me tengo que ir. Pero antes, te dejo un par de preguntas, para que te las trabajes. Primera: ¿quién denunció el 23 de marzo de 2004 que alguien había entrado a robar en uno de sus inmuebles? Y la segunda: ¿quién más fue detenido en la misma tacada que Trashorras y Zouhier? Tira de esos hilos.

- Me pongo a ello. Hala, que descanses.

- Lo mismo te digo, chaval.

Concentración por la verdad

11 de Septiembre de 2007 - 09:35:55 - Luis del Pino - 216 comentarios

Esta tarde, a las 20:30, la Plataforma Ciudadana Peones Negros celebrará una concentración en Alcalá de Henares para conmemorar los atentados del 11 de marzo, rendir homenaje a todas las víctimas del terrorismo y reclamar de los poderes públicos el esclarecimiento de la masacre. El acto se celebrará en la Plaza de Cervantes, junto al quiosco de música.

En la página web de la plataforma puedes encontrar más información, junto con las instrucciones sobre cómo llegar al lugar de concentración y la nota de prensa de convocatoria del acto.

Tres años y medio después de los atentados, aquellas primeras dudas sobre la versión oficial de los atentados se han ido concretando en una marea de evidencias que acreditan la manipulación efectuada durante la investigación de la masacre. Manipulación destinada a ocultar a los verdaderos autores y conseguir los efectos políticos que con el 11-M se buscaban.

Tres años y medio después, hemos conseguido demostrar documentalmente muchas de las falsificaciones, sin que el Gobierno haya podido desmentir las informaciones publicadas y sin que se haya dignado a explicar a los españoles quiénes, y por qué, falsificaron documentos y pruebas.

Tres años y medio después, sabemos ya cómo la tarea de ocultación comenzó en la propia mañana de los atentados, cuando aún no había terminado siquiera la labor de rescate de las víctimas, con el escamoteo de los análisis de las muestras encontradas en los trenes y su sustitución por evidencias aparecidas en dependencias policiales.

Tres años y medio después, sabemos ya los nombres y apellidos de varias de las personas que falsificaron pruebas, manipularon documentos u ocultaron informes, sin que el Gobierno, principal valedor y soporte de esa inmensa estafa, haya tomado medida alguna contra quienes traicionaron la confianza que los españoles depositan en sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Tres años y medio después, podemos ver ya con claridad cómo aquéllos que contribuyeron a ocultar a los verdaderos autores de la matanza actuaron, voluntaria o involuntariamente, al servicio de una estrategia de destrucción del Estado que amenaza con enterrar definitivamente la Constitución del 78, con consolidar el poder omnímodo de una serie de oligarquías locales y con otorgar a la banda terrorista ETA todos los objetivos por los que ha venido matando.

Sabemos ya cómo se falsificó, quiénes realizaron las ocultaciones y para qué se llevó a cabo esa inmensa manipulación. Confiamos en que el tribunal del 11-M imparta justicia, y queremos manifestar nuestro apoyo a los jueces que componen ese tribunal, frente a los intentos gubernamentales de imponer una inexistente razón de estado. Razón de estado que tan a menudo se invoca para comprar impunidad para los delincuentes y para volcar sobre los ciudadanos unas responsabilidades que sólo pueden ser atribuidas a los individuos que cometen los crímenes concretos. Ni la Razón, ni el Estado, pueden permitirse que queden sin castigo personas capaces de asesinar a 192 españoles para conseguir sus objetivos políticos.

Es mucho lo que hemos avanzado en tres años y medio. Mucho más, desde luego, de lo que hubieran querido quienes confiaron en mantener en la ignorancia a los españoles responsabilizando de la masacre a una trama de islamistas de opereta.

Pero aún queda mucho por hacer, y la sociedad debe ser quien exija que los poderes públicos cumplan su función. En cualquier otro país, con la décima parte de lo que han publicado aquí los medios de comunicación independientes ya se habrían tomado las medidas necesarias para que el hilo de las falsificaciones terminara llevándonos a ese ovillo formado por los verdaderos autores de la matanza. Pero aquí, donde no existe una auténtica separación de poderes, sólo la movilización ciudadana ha demostrado la capacidad de poner coto a quienes, de otro modo, ya habrían terminado de recorrer la Hoja de Ruta puesta en marcha el 11-M.

Te esperamos esta tarde a las 20:30 en Alcalá de Henares.

Un solo voto más

9 de Septiembre de 2007 - 17:39:55 - Luis del Pino - 391 comentarios

Recientemente, Zapatero ha dejado caer la idea de que podría no gobernar si no sacara más votos que el PP. Con un Presidente tan proclive a soltar frases huecas como Zapatero, podríamos sentir la tentación de dejar correr la frase sin concederla mayor importancia, pero ni la frase, ni las palabras elegidas son improvisadas. Por el contrario, nos revelan mucho de cuál es el estado actual de la situación y de cómo piensa Zapatero afrontar la recta final de la legislatura. Y de por qué se están produciendo determinados movimientos.

Para entender lo que se nos viene encima en los próximos meses, es necesario partir de algunos datos que, aunque resultan obvios, tienden a pasarse por alto.

El primero de ellos es cuál fue el resultado de las últimas elecciones, celebradas en medio de la campaña de agitación posterior al 11-M. El PP, que había sacado 10.300.000 votos y 183 diputados en 2000, pasó a cosechar 9.700.000 votos y 148 diputados. El PSOE, por su parte, pasó de 7.900.000 votos y 125 diputados en 2000, a 11.000.000 de votos y 164 diputados el 14-M. El PP, por tanto, perdió algo más de medio millón de votantes entre unas elecciones y otras, mientras que el PSOE ganaba tres millones de votos a base, fundamentalmente, de movilizar la abstención. La participación electoral subió del 68,7% al 75,6%.

El segundo de los hechos que hay que tener en cuenta es que, de cara a las próximas elecciones, no sabemos si el PP ganará muchos votos o pocos, o si el PSOE perderá pocos votos o muchos, pero lo que está claro es que el PP no va a ir a peor, ni el PSOE a mejor, con respecto a las elecciones de 2004. En otras palabras: nadie discute que el PP mejorará sus resultados y el PSOE los empeorará, porque está claro que al PSOE le resulta imposible repetir el nivel de movilización que se vivió el 14-M. Lo que se discute es si esa mejora del PP o empeoramiento del PSOE serán suficientes para que el PP gane las elecciones.

El tercer hecho es que nuestro sistema electoral otorga al PP una sobreprima de escaños con respecto al PSOE, debido a la distribución territorial de voto. Son muchas las provincias pequeñas donde el PP saca una ventaja importante en escaños al PSOE, a pesar de que la diferencia total de votos no sea muy grande en términos absolutos. Por ejemplo, Castilla y León representa para el PP entre 8 y 11 escaños de ventaja con respecto al PSOE. A efectos comparativos, contrastemos este dato con el hecho de que la diferencia entre PSOE y PP en Cataluña fue de 5 escaños en 2000 y de 15 en 2004. Eso quiere decir, ni más ni menos, que Castilla y León permite al PP compensar, más o menos, los escaños perdidos con respecto al PSOE en Cataluña, a pesar del peso en votos de Cataluña, muy superior al de Castilla y León. Como consecuencia, si se produce un empate técnico en votos, el PP obtiene un número de escaños muy superior al del PSOE.

Teniendo esto en cuenta, resulta fácil ver qué es lo que está pasando:

  • De cara a las siguientes elecciones, el PP cuenta con un suelo que viene dado, precisamente, por los 148 escaños obtenidos el 14-M. Cualquier mejora, por leve que sea, en el porcentaje de voto del PP con respecto al 14-M se traduce de forma inmediata en un aumento de sus escaños a costa, casi exclusivamente, del PSOE.
  • Las encuestas apuntan a que esa mejora de resultados del PP existe. No sabemos si el PP está un punto por encima o por debajo del PSOE, pero lo que está claro es que el PSOE no podrá repetir los cinco puntos de ventaja que obtuvo sobre el PP en 2004. Como consecuencia, una parte de los 164 diputados que el PSOE obtuvo el 14-M van a ir a parar al PP. Y se da la circunstancias de que en estos momentos el número de escaños que el PSOE tiene asegurados es de 145, es decir, tres menos que el propio PP.
  • En concreto, hay 20 circunscripciones donde el repunte del PP (o la caída del PSOE) puede hacer que un escaño cambie de manos (en la circunscripción de Madrid bailará seguramente más de uno). Un ejemplo paradigmático es Ciudad Real, donde el PP venció al PSOE por 150.000 votos a 124.000 en 2000, mientras que el PSOE venció al PP por 147.000 votos a 142.000 en 2004. Como consecuencia, un escaño cambió de manos entre 2000 y 2004. Las posibilidades de que el escaño vuelva a bailar, esta vez en favor del PP, son muy altas, a nada que el PSOE fracase a la hora de movilizar a quienes le votaron el 14-M y el PP mantenga el nivel de movilización de los suyos.
  • Y el hecho es que, con que ese baile se produjera en 8 de las 20 provincias, el empate en escaños estaría servido, aunque el PSOE ganara en votos en el conjunto de la nación. De hecho, una leve caída adicional del PSOE podría conducir a que, con una pequeña diferencia de votos a su favor, el PP diera la vuelta por completo al resultado de 2004, colocándose a menos de diez escaños de la mayoría absoluta y dejando al PSOE por debajo de los 150 diputados.

Ésa es la razón de los movimientos que estamos viendo últimamente: la ruptura-trampa de la tregua-trampa, la falsa retórica nacional del Gobierno en las últimas fechas, los movimientos de despacho para intentar arañar al PP votos que pueden llegar a ser cruciales a la hora de decidir uno de esos 20 escaños, la campaña de marketing puesta en marcha por Zapatero (con ejercicio playero de levitación incluido), la propuesta de listas conjuntas PSOE-IU en determinadas circunscripciones, las maniobras para moverle la silla a Rajoy, ... Con respecto a estas últimas, no cometamos la ingenuidad de pensar que a Rajoy le mueven la silla porque pudiera perder. Todo lo contrario; si se le mueve la silla es, precisamente, porque la posibilidad de que gane es alta, y ha encendido demasiadas alarmas.

Y ésa es la razón también de las palabras de Zapatero a las que aludía al principio del artículo. Al situar el debate en el terreno de los votos, y no de los escaños, Zapatero compra un margen de seguridad: podría perder en escaños y, aún así, invocar la legitimidad de los votos para formar Gobierno. Al mismo tiempo, Zapatero lanza un mensaje hacia el electorado de izquierda, buscando el voto útil.

Rajoy tiene en su mano una victoria suficiente. De hecho, si las cosas se tuercen para Zapatero en los próximos meses, porque la economía se enfría a un ritmo mayor del previsto, porque se producen acontecimientos nacionales o internacionales inesperados, porque la sentencia del 11-M erosiona al Gobierno más de lo debido, porque salte cualquier escándalo que dañe la imagen del PSOE... el PP tendría a su alcance la mayoría absoluta.

Pero, para coronar ese Tourmalet, Rajoy deberá dejar de hacer la goma en algún momento y pegar el tirón que tanto tiempo llevan esperando los aficionados a su equipo ciclista. Y, sobre todo, deberá no cometer errores. ¿Se imaginan ustedes, por ejemplo, que Rajoy atendiera las demandas de un Gallardón y le colocara en la lista al Congreso por Madrid? ¿Cuántos escaños perdería el PP en esas condiciones si Rosa Díez o Mikel Buesa encabezaran la lista por Madrid de UPD? Supongo que después del fiasco de Mari Pau Janer, que probablemente la haya costado al PP el Gobierno de Baleares, no volverán a caer en el mismo error de considerar a sus votantes como cautivos.

Pero, como dice uno de nuestros contertulios en el blog, ¡qué sabrá uno de nada!

El túnel

8 de Septiembre de 2007 - 12:16:45 - Luis del Pino - 398 comentarios

Se ha discutido muchas veces en el blog acerca un tema que resulta mucho más trascendente de lo que parece para poder determinar cuál fue la mecánica real de los atentados: me refiero a la posibilidad de que el primero de los trenes del 11-M, el que explotó en Atocha, hubiera hecho explosión en el túnel que une Atocha y Chamartín.

Antes de meterme con el tema, quiero dejar claro que, como todo lo que no son hechos, sino opiniones, casi todo lo que voy a decir a continuación es discutible. Es mi opinión acerca de lo que pasó, pero no necesariamente tiene por qué ser correcta. Si la planteo es, precisamente, para conocer la visión de los participantes del blog.

El hecho es que el primero de los trenes circulaba con dos minutos de retraso con respecto al horario previsto. A la hora en que se producen las explosiones, por tanto, ese tren hubiera debido estar, de no haber circulado con retraso, dentro del túnel, camino de la estación de Recoletos.

Así pues, si partimos de la hipótesis de que en las bombas de los trenes se usó algún tipo de temporizador (es decir, si suponemos que estaban programadas para explotar a una hora determinada), entonces la conclusión no puede ser otra que ésta: "la intención original de los terroristas era hacer explotar el primero de los trenes dentro del túnel que enlaza Atocha y Chamartín".

Sin embargo, yo no creo que la intención de los terroristas fuera ésa. De hecho, lo que creo es que la hipótesis de partida es incorrecta: en mi opinión, a lo que ese retraso de dos minutos apunta es, precisamente, a que no se usaron temporizadores en las bombas, sino que éstas fueron activadas mediante radiomando. Intentaré explicar por qué.

¿Cuál hubiera sido la razón de hacer explotar el tren dentro del túnel? La única razón posible es aumentar la magnitud de la masacre: si los trenes hubieran explotado dentro del túnel, el número de muertos y heridos habría sido enormemente superior, por el confinamiento de la onda expansiva, porque el fuego y el humo habrían afectado a mucha más gente y porque los equipos de rescate habrían tardado un tiempo infinitamente superior en poder acceder a muchos de los heridos, que habrían muerto antes de poder recibir ayuda. Por tanto, podría tener sentido que unos terroristas desalmados hubieran querido hacer explotar las bombas en el túnel, si lo que querían era provocar la mayor masacre posible. Pero, en ese caso, si ésa hubiera sido su intención, habrían intentando hacer explotar todas las bombas dentro del túnel, no sólo una. Lo que no tiene ningún sentido es que programaran los temporizadores para que el primer tren explotara dentro del túnel y los otros no.

Veámoslo de otro modo: si la intención original de los terroristas hubiera sido causar el máximo de víctimas posible, les hubiera bastado (en caso de utilizar temporizadores) con programar las bombas para diez minutos después de la hora original de las explosiones. De haberlas programado para las 7:49, el primer tren habría explotado en Chamartín, el segundo en el túnel entre Nuevos Ministerios y Chamartín, el tercero en el túnel entre Recoletos y Nuevos Ministerios y el cuarto cuando estaba a punto de entrar en Atocha. Pero no se hizo así, lo que indica que la intención original de los terroristas era que los trenes estallaran fuera del túnel, no dentro.

¿Qué motivos podían tener para querer que los trenes estallaran fuera de los túneles? Para responder a esta pregunta, démosla la vuelta. ¿Qué cosas de las que pasaron no hubieran pasado si las bombas hubieran estallado dentro del túnel?

En primer lugar, se habría perdido toda referencia sobre la línea atacada: el túnel que enlaza Atocha con Chamartín es utilizado por todos los trenes que llegan a Atocha, independientemente de la línea de cercanías a que correspondan; si se producen una serie de explosiones de trenes dentro del túnel, ¿quién hubiera podido determinar de manera rápida que la línea atacada era la del Corredor del Henares?

En segundo lugar, se habría tardado días, como sucedió en el atentado de Londres, en terminar de sacar los heridos y los muertos y toda la labor asistencial y de investigación se hubiera realizado a un ritmo más lento. Desde luego, el 14-M, el día de las elecciones, se estaría todavía trabajando para intentar acceder a las víctimas. Eso, a su vez, hubiera hecho imposible la campaña de agitación (¿cómo hacerla mientras todos los servicios policiales y de emergencia estuvieran volcados en acceder a los heridos y muertos en los trenes?) y hubiera hecho imposible también que corrieran ya desde el primer día determinados bulos, como el del suicida.

En tercer lugar, hubiera sido imposible que aparecieran de manera inmediata mochilas sin explotar.

En mi modesta opinión (que puede no ser correcta, como ya digo), sucedió ni más ni menos que lo que se buscaba: que los trenes estallaran a la vista de todo el mundo y con facilidad de acceso para los equipos de rescate y los investigadores.

De ese modo, quedaba claro que la línea atacada era la C2, una línea de un barrio de trabajadores, "contra la que ETA nunca atentaría", como hábilmente se dio a entender desde distintos ámbitos.

De ese modo, se hacía posible la conexión con el encaminamiento a Acebes, basado en el mapa del Corredor del Henares encontrado en poder de los etarras de Cañaveras.

De ese modo, la labor asistencial pudo quedar concluida con toda celeridad y se pudo dar paso a la campaña de agitación, que hubiera sido imposible mientras todavía se estuvieran recontando víctimas.

De ese modo, se podía hacer correr con celeridad el bulo de la aparición de un suicida.

De ese modo, los escenarios quedaban a mano para poder hacer aparecer lo que se quisiera, como por ejemplo las mochilas señuelo, que tan importante papel jugarían en la campaña de desinformación.

De ese modo, se podía justificar que apareciera en una comisaría, "procedente de los trenes", cualquier prueba que fuera necesaria.

Para todo eso, era requisito imprescindible que los trenes estallaran fuera del túnel. Y el hecho de que el tren de Atocha estallara en la estación a pesar de estar dos minutos retrasado es la mejor demostración, precisamente, de que lo que se usaron fueron radiomandos, no temporizadores. Y de que los trenes fueron volados en el instante preciso deseado, mientras estaban a la vista de quienes tenían que pulsar el botón.

P.D.: En estos últimos días se han publicado varios excelentes artículos que recomiendo leer (aunque ya los han referenciado aquí algunos de los participantes del blog).

En primer lugar, el artículo de Gabriel Moris alusivo al policía que confirmó, en las páginas de El Mundo, el testimonio de Lavandera. El artículo se titulaba Hacen falta más Gascones.

En segundo lugar, dos artículos de Asís Tímermans publicados en Debate21: Moris y Bermúdez y ¿Dimite la fiscal Olga Sánchez?. Excelente como siempre Asís.

Y, por último, un artículo de David Gistau, La careta, también publicado en El Mundo y en el que David analiza la reciente liberación de Mahmoud Slimane por parte del tribunal del 11-M.

Ya te vale, valeyá

6 de Septiembre de 2007 - 14:21:19 - Luis del Pino - 518 comentarios

Tres añitos ha estado doña Olga investigando los atentados del 11-M. Y, después de tres años, se descuelga diciéndonos que no se ha investigado todo y que quedan cosas por determinar.

¡No sea usted exagerada, doña Olga! ¡Si no queda casi nada por saber!

Lo único que no ha conseguido explicarnos usted es qué explosivo se utilizó en las bombas, cómo estaban hechas, qué mecanismo de activación se empleó, cómo se colocaron, quién las colocó, cómo accedieron a los trenes los que las colocaron, cómo llegaron los criminales hasta el sitio donde accedieran a los trenes, qué vehículos emplearon para ello, dónde se montaron los artefactos, quién los montó, con qué herramientas se montaron, de dónde sacaron la idea para confeccionar los artefactos, quién suministró los componentes, por qué dos de los artefactos no estallaron, de dónde salió la decimotercera mochila, quién cargó de pruebas la Kangoo, quién ideó el atentado, quién lo planificó, de dónde salió el dinero para financiarlo, por qué algunos miembros de la policía han falsificado informes, por qué se han introducido testigos falsos, por qué se ha expulsado de España a otros testigos sin conocimiento del juez, quiénes eran realmente los que aparecieron en Leganés, cómo murieron, quién envió faxes amenazantes en nombre de los encerrados en ese piso, quién efectuó falsas llamadas de despedida también en su nombre, quién colocó en dependencias policiales el falso testamento de Abdenabi Kounjaa, quién lo falsificó, por qué no se hizo autopsia a los suicidas, por qué se detuvo a inocentes en la jornada de reflexión, quién colocó el coche Skoda en Alcalá, por qué los perros no olieron los explosivos de la Kangoo, por qué no olieron los de Morata, qué papel jugaron los dueños de la casa de Morata, quién demonios era Jamal Ahmidan, quién falsificó el libro de caja de los hindúes, cómo se localizó el piso de Leganés, por qué un criminal rodeado por la Policía baja a tirar la basura, cómo es posible que un tío escape a la carrera de un cerco policial, por qué no aparecen casquillos después de un tiroteo, por qué los suicidas no manchan de sangre las paredes, cómo es posible que alquilen en Leganés el piso contiguo al de un policía, por qué 34 de los 40 supuestos implicados estaban controlados por los Servicios del Estado, quién dio la orden de ocultar los informes de análisis de los explosivos, por qué se destruyeron los trenes, qué motivo había para incinerar pruebas en un vertedero, a quién pertenecían esos teléfonos de un suicida que seguían activos después de explotar el piso, por qué se han rechazado sistemáticamente las diligencias solicitadas por los abogados, por qué se mantuvo el sumario en secreto durante años, por qué la mochila de Vallecas tenía metralla y las víctimas del 11-M no, por qué esa mochila de Vallecas estaba preparada para no estallar, qué fue realmente lo que unos marroquíes transportaron desde Asturias, por qué la UCI sustituyó el teléfono de un policía por el del inspector Parrilla, por qué se detuvo a los peritos de la Policía Científica, dónde consta en el sumario que se activaran siete tarjetas en Morata el 10 de marzo, por qué nadie detuvo a Jamal Ahmidan el Día del Padre, por qué se intervino el teléfono de Zougham unos días antes del 11-M, por qué se borraron las cintas de la intervención policial de Leganés, por qué no hay imágenes de los terroristas en las estaciones, quién llamó para decir que había un vídeo de reivindicación cerca de la mezquita, ...

Como ve, doña Olga, está todo muy claro. Lo que queda por saber son sólo minucias.

Lo único verdaderamente importante que no sabemos, doña Olga, el único dato auténticamente crucial que nos falta por conocer es ¿qué narices ha estado usted haciendo en estos tres años?

Los calzoncillos de Alfredo

5 de Septiembre de 2007 - 12:54:25 - Luis del Pino - 354 comentarios

Parece que al tribunal del 11-M se le ha ocurrido la peregrina idea de analizar la solidez de las pruebas presentadas por la Fiscalía. ¿Puede imaginarse mayor desfachatez? ¿Quién se cree el tribunal que es para poner en cuestión la culpabilidad de esos 28 terroristas? ¿Acaso ignora que esos individuos no pueden ser sino culpables, teniendo en cuenta que Aznar mentía, como todo el mundo sabe?

¿Quiénes son estos jueces para decir que pasar por Morata no es demostración suficiente de islamismo? ¿Cómo se atreven a negar que, si uno habla por teléfono con Jamal Ahmidan, entonces no puede ser sino miembro de una temible organización terrorista? ¿Es que quizás se han creído lo de que la Justicia es de verdad independiente?

¡Los 28 acusados son culpables! ¡Y vale ya!

Así lo demostró el fiscal Zaragoza, que ha conseguido acreditar que todos ellos merecen la cárcel, fuera cual fuera el explosivo que las bombas de los trenes emplearan. Así se deduce de las arduas investigaciones de Olga Sánchez, que ha logrado demostrar que los apellidos de todos estos criminales pueden traducirse a un conjunto de números que siempre suman 11.

¿Cómo no van a ser culpables, si el juez Del Olmo, ante la avalancha de pruebas incriminatorias, no tuvo otro remedio que destruir los trenes y las prendas de las víctimas, para que no se le colapsara el despacho con tantas evidencias? ¿Cómo van a ser inocentes estos sujetos, si hasta tenían en sus arsenales secadores de pelo más mortíferos que cualquier arma americana de la que Bush disponga? ¿Cómo negar que son peligrosos terroristas, cuando su propia declaración de inocencia es el mejor indicio de que siguen a pies juntillas las enseñanzas de Al Qaeda? ¿Cómo poner en duda sus intenciones criminales, si tuvieron la desfachatez de no suicidarse en los trenes, para así engañar mejor a la Policía? ¿Cómo no va a haber demostrado la Fiscalía que son culpables, si Olga Sánchez ha sido capaz de demostrar algo mucho más difícil, que es que todas las cabras comen a una cierta altura?

¿Han perdido el juicio estos jueces? ¿O nos lo quieren hacer perder a nosotros? ¿O es que acaso se piensan que lo de la Casa de Campo era realmente un juicio?

Pero, sobre todo, ¿cómo van a ser inocentes, si El País ha dictaminado ya que no lo son? ¿Cómo van a ser inocentes, si Iñaki ya había derrotado a los embusteros que dudaban de su culpabilidad? ¿Cómo van a ser inocentes, si el Gobierno dice que son culpables y España se merece un Gobierno que no mienta?

¡Hay que dar un escarmiento! ¡Marquemos el territorio! ¡Los jueces se han atrevido a mear fuera del tiesto! ¡Que me traigan los calzoncillos paqueteros de leopardo!

Bermúdez y sus colegas se van a enterar de que un peine vale lo que nosotros queremos que valga. Ni más, ni menos. Y hay que dejar claro ante la ciudadanía que la culpabilidad de este individuo es notoria. ¡Que lo vuelvan a meter en la trena! ¡Que se inventen lo que sea!

Si este hombre está en la cárcel, nadie en su sano juicio podrá negar que está claro que es culpable.

Una excarcelación anticipada

4 de Septiembre de 2007 - 15:41:26 - Luis del Pino - 301 comentarios

El tribunal del 11-M acaba de ordenar la puesta en libertad de Mahmoud Slimane Aoun, uno de los acusados del 11-M que todavía continuaba en prisión provisional.

El hecho de que se decrete la puesta en libertad indica que, o bien el tribunal le considera inocente de los cargos presentados, o bien considera que los delitos de los que es responsable están castigados con una cantidad de años tan baja que no justifica su permanencia en prisión. Por ejemplo, si el tribunal tuviera claro que no le va a sentenciar a más de, digamos, seis años, entonces tiene que decretar su puesta en libertad, porque el acusado habría ya cumplido más de la mitad de la condena.

Básicamente, la acusación que pesaba contra Mahmoud Slimane era que había falsificado diversos documentos de identidad para Jamal Ahmidan. En su escrito de acusación, la fiscal Olga Sánchez solicitaba para él la pena de diez años de cárcel por colaboración con organización terrorista y tres años por falsificación de documentos oficiales con fines terroristas. Como indicios de su colaboración con organización terrorista, el escrito de la Fiscalía señalaba la gran cantidad de contactos telefónicos existentes entre Mahmoud Slimane, por un lado, y Jamal Ahmidan y Abdelilah el Fadual, por otro. En concreto, el escrito menciona los más de cien contactos entre Slimane y Ahmidan en enero y febrero de 2004, y los más de 140 contactos entre Slimane y Fadual entre enero y marzo. La Fiscalía recalcaba en su escrito que muchos de esos contactos entre Slimane y Ahmidan se produjeron en fechas clave, como por ejemplo en vísperas del supuesto viaje a Asturias para el aprovisionamiento de explosivos.

La decisión de poner en libertad a Slimane significa, muy probablemente, que el tribunal no considera probada la existencia del delito de colaboración con organización terrorista, y que, como mucho, sólo le considera responsable del de falsificación de documentos oficiales. Lo cual implica, a su vez, que el tribunal, con buen criterio jurídico, no considera que la mera existencia de conversaciones telefónicas con algún presunto terrorista acredite la colaboración de una persona con una organización terrorista. Está claro que este criterio va a pesar, igualmente, sobre muchos de los indicios de criminalidad que la Fiscalía ha presentado con respecto a otros acusados.

No sabemos si estamos ante la única excarcelación anticipada que el tribunal va a realizar, o si en fechas próximas asistiremos a más excarcelaciones. Lo que la Ley exige es que los jueces decreten la libertad en el mismo momento en que lleguen al convencimiento de que la prisión provisional de un acusado no está justificada, sin esperar a dictar sentencia. Pero, como desconocemos el calendario de las discusiones internas del tribunal, no sabemos si el caso de Slimane es el primero que han estudiado o si ya han llegado a una conclusión sobre los demás acusados.

En cualquier caso, lo que queda claro es que aquella famosa noticia publicada en El País en julio, y que decía que el tribunal ya había terminado sus deliberaciones y había decidido no excarcelar anticipadamente a nadie, no era más que una patraña, como algunos señalamos. O, mejor dicho, era algo más que una patraña, porque lo que se pretendía con ella era tan sólo lanzar un aviso al tribunal: "ni se te ocurra desmentirnos".

Pero parece que sí se han atrevido a desmentir a El País.

La que mejor te conoce

1 de Septiembre de 2007 - 12:55:50 - Luis del Pino - 925 comentarios

Poca gente te conoce mejor que tu mujer. O al menos es lo que uno esperaría que sucediera.

Siguiendo con el tema de ese pedazo de fundamentalista llamado Jamal Ahmidan El Chino, una de las evidencias que la versión oficial ha presentado de su carácter de "cerebro" o "impulsor" de los atentados es el hecho de que en Leganés aparecieron dos textos manuscritos en árabe, atribuidos a Jamal Ahmidan. Se trata de sendos borradores de comunicados.

El primero de ellos corresponde al texto del vídeo de reivindicación encontrado el 13-M en una papelera cercana a la mezquita de la M-30. El segundo documento es un primer borrador del texto que luego, manuscrito en su versión definitiva por El Tunecino, se enviaría el 3 de abril al periódico ABC.

¿Cómo se han atribuido esos dos documentos a Jamal Ahmidan? Lo que uno esperaría es que se hubiera realizado algún tipo de prueba grafológica, pero no. La atribución de esos dos documentos a Jamal Ahmidan se hizo enseñándole a su mujer (la testigo protegido R-22) una serie de documentos en árabe intervenidos en Leganés y en la C/ Villalobos y pidiéndole que identificara aquéllos en los que reconociera la letra de Jamal Ahmidan. De este modo, la mujer de Jamal identificó 7 documentos, tres de ellos de la C/ Villalobos y los otros cuatro de Leganés. Entre éstos se encontraban los dos borradores de comunicado.

La Policía se ofreció amablemente al juez Del Olmo para verificar con pruebas grafológicas las identificaciones realizadas por la mujer de Jamal. De hecho, en uno de sus escritos le dice a Del Olmo que ya se han encargado los informes grafológicos correspondientes. Pero el sumario se cerró y de esos informes ya no volvió a saberse nada. Colorín, colorado.

Hay una excelente razón para que no se volviera a saber nada de esos informes grafológicos. Al traducir los documentos identificados por la mujer de Jamal Ahmidan, resulta que los tres que correspondían a la C/ Villalobos son cartas. Y ninguna de las tres cartas estaba escrita por Jamal Ahmidan: una la firmaba un tal Said, otra la firmaba un tal Sada y la tercera la firmaba una tal Latifa. Como se ve, la mujer de Jamal consiguió un auténtico pleno al quince a la hora de identificar la letra de su marido. Obviamente, las identificaciones que hizo referidas a los documentos de Leganés (y, en particular, a los dos comunicados) tienen el mismo valor que un euro de madera.

Se ve que la muchacha no conocía mucho la letra de su marido. Al menos la letra árabe.

*****

El bloguero pravda detectó hace un par de días otra falsificación en el informe de conexiones telefónicas de Abdelkader Kounjaa que la Policía entregó al juez Del Olmo. Además de sustituir el teléfono de un policía por el del inspector Parrilla, metieron una llamada de clavo de Yousef Ahmidan a Abdelkader Kounjaa.

La verdad es que la deducción de pravda fue un tanto precipitada, porque en la noticia publicada en LD sólo habíamos incorporado el listado de llamadas recibidas por Abdelkader Kounjaa desde teléfonos que no son de Amena, pero el sumario incorpora otro listado de llamadas recibidas desde teléfonos Amena, en donde pudiera encontrarse la llamada de Yousef Ahmidan. Sin embargo, habiendo comprobado ese segundo listado, la llamada de Yousef tampoco aparece ahí, o sea que, en efecto, la metieron de clavo.

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Importante también la anotación que hacía el otro día Edmundo: los tedax disponían de un cromatógrafo de gases, según declaró el comisario Carlos Corrales en el juicio. Pero entonces, ¿por qué la tedaxa se dedicó a hacer los análisis con un cromatógrafo de capa fina, muchísimo más pedestre? ¿O por qué no repitió luego los análisis con su cromatógrafo de gases, dado que no había obtenido (según nos dice) resultados concluyentes?

¿O sí que hizo algún análisis con el cromatógrafo de gases?

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Y hoy destapa Antonio Rubio en El Mundo una importante noticia: el agente Flórez no solicitó su baja en el CNI en febrero de 2004, sino que lo hizo el 12 de marzo, al día siguiente de los atentados.

Realmente curioso, teniendo en cuenta que, entre el 11-M y el día de las elecciones, el espía presuntamente traidor se dedicó a ayudar a su mujer a realizar un vídeo de intoxicación contra el Gobierno de Aznar.

Como diría Hamlet, algo huele a perdiz podrida en Dinamarca.

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