Uno de los grandes defectos que tiene el pueblo español, es su falta de memoria y por consiguiente, se la pueden modificar los trepas y todos los que se aprovechan de la fragilidad memorística del pueblo.
Uno de los triunfos del régimen anterior, fue la abolición de los partidos políticos, – que fueron los que trajeron todos los males de España – buscando fórmulas nuevas de participación del pueblo, posiblemente no se llegó a la perfección, pero fueron cuarenta años en donde el pueblo español descansó de ellos, como también descansó de unos informadores falaces que se mezclan con los honestos, ya que el derecho inalienable a la información lo combinan con la mentira.
En la situación actual, asistimos a la descomposición del partido oposición con posibilidades de llegar al poder, por sus luchas internas y sobre todo por su falta de ideología y liderazgo y en donde se ve que lo único que interesa es llegar sin que importe mucho la realidad de la Nación y los compañeros que haya que abandonar o sacrificar en el camino. Esta situación me transporta en el tiempo y me hace recordar la descomposición de UCD, carente de ideología, que surge con la única intención de mantener el poder. Con una ideología más definida que recoge a la derecha española, AP que funda Manuel Fraga, que limita por su izquierda con UCD y por la derecha con los partidos que postulan los mismos principios del Movimiento Nacional y que en su evolución se convirtió en el PP de hoy. Sin unos límites marcados, queriendo abarcar todo el espectro político que se mueve desde la izquierda marxista y sin límites por la derecha.
¿Qué ocurre con un electorado tan diverso? Pues, que seguramente nadie se siente totalmente identificado, ya que la afinidad con el mismo, es de imagen y no de ideales, es decir: que me gusta fulano pero no me gusta mengano aunque los dos piensen y actúen lo mismo, no existe el patrón ideológico por el cual guiarse. Si hay que aceptar leyes que contradicen a los católicos que militan o votan al partido, constituyan la gravedad espiritual que sea, siempre que con esa dejación de valores se le pueda arrancar el poder a quien lo ostenta, porque la cara de este me gusta más.
Normalmente se critica a los votantes de izquierda por su apasionamiento y sus líderes incuestionables, por su comportamiento borreguil, al conformarse con depositar su voto. Pero ¿qué hacen los votantes o simpatizantes del PP?
Se ha trabajado por meter a todos en el mismo saco, arrasando con las costumbres, ideologías, e inclusive con valores religiosos y de Patria. Ocurre que en estas circunstancias de descomposición: como el rebaño sin pastor se dispersan las ovejas sin aprisco que las cobije.
Los absolutismos, nunca fueron buenos, reducir la variopinta idiosincrasia de la nación más antigua, con, quizá el mayor mestizaje racial de todos los pueblos de la tierra, en donde intervinieron a través de los miles de años las invasiones, todas las razas y etnias de los tres continentes, a los que se sumaron los que regresaron o importamos de América, ya mestizos de otras razas. Mezclar ideologías tan dispares como el más rancio catolicismo con otras religiones, derecha, nacionalismos aldeanos, liberales, conservadores, no deja de ser una quimera, que las distintas facciones radicales quieren imponer, quitándole contenido de forma escandalosa a los auténticos valores del alma y de la Patria.
Estos caminos ya los anduvo la Patria y acertadamente los dejó llenarse de hierba para que se borraran. Se vuelve a insistir en lo mismo ¡qué pena! No es posible una Patria común con un pueblo dividido en dos partidos dictatoriales y vacíos.