Treinta y tres años de estupidez en nuestros políticos, treinta y tres años de un pueblo aborregado, entrando en el juego que nos han marcado todos los sinvergüenzas que han ido llegando. Ya no nos queda nada de nada, todo lo hemos perdido, hasta la dignidad, nos hemos quedado sin valores, que hemos cambiado por oropeles falsos; hasta la Patria se perdió en manos de ineptos y mal intencionados. Todo dejó de funcionar hace años y ahora toca recoger los frutos. Vuelvo a la pregunta ¿por dónde marcharemos? ahora sin Estado de Derecho, sin Ley que ampare al español, a merced de unos y de otros dispuestos a llevar el troceado hasta sus últimas consecuencias; se gastarán los pocos dineros que nos quede en una política de desastre y parches.
Hemos jugado y hemos perdido, sólo nos queda encomendarnos a Dios para que sea benévolo con nuestra desgracia.
Un país de seguidores con venda en los ojos, merece lo que le está ocurriendo. Todos sabemos que nosotros no podemos vivir con un sistema de incertidumbre que utiliza la Patria como moneda de cambio para todos los enjuagues políticos. Un sistema que tira cohetes, con una administración monstruo a todos los niveles, sin preocuparse de nuestra producción y exportación, todo se compra, hasta el aceite de girasol, siendo el primer productor de aceite de oliva del mundo e inclusive uno de los primeros en girasol. ¿Cuántos dineros se van en comisiones con esos convenios de importación?, mientras se mantiene una balanza de pagos deficitaria, ahora nos daremos cuenta desgraciadamente de lo que vale un peine. Los productos de primera necesidad en una vertiginosa carrera de subida; sin turismo que equilibre la maltrecha balanza de pagos; el paro aumentando en cientos de miles; cuatro millones de inmigrantes que se quedan sin trabajo. Los nuestros que ya no quieren hacer trabajos que antes hacían con naturalidad como eran las faenas del campo el cual por una política de inútiles se ha abandonado, las vegas más ricas, han quedado incultas, llenas de maleza.
Hemos sido un país subsidiado en la Unión Europea y cuando hemos alcanzado un nivel homologable, nos hemos dedicado a malgastar, a subir los sueldos a los políticos de diecisiete administraciones autonómicas con sus parlamentos, cuatro millones de vagos. Hemos actuado con cicatería con la Justicia, la Sanidad y las Fuerzas de Orden. Ya no hay subsidio europeo que remedie la situación a la que irremisiblemente estamos llegando.
Una sociedad que ha basado su economía en el consumo, no en la producción, prosperidad de nuestra industria, agricultura, ganadería y en bienes duraderos.
¡Españoles! Tenemos lo que nos merecemos.