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No me olvido de la petición expresa en los comentarios de los lectores en este blog de explicar algo del sistema de sanidad en Estados Unidos. Lo haré en la próxima entrada del lunes pues a la hora de escribir estas líneas están candentes dos importantes cuestiones ligadas a las presidenciales: 1) las tres carreras senatoriales todavía por decidir; y 2) el creciente papel de Sarah Palin en el seno del GOP al calor de la reunión de la Asociación de Gobernadores Republicanos que se celebra estos días en Florida. Que sepan también, antes de que me olvide, que en unos días este blog contará ya con más firmas para ir contándoles diariamente la actualidad de Estados Unidos tal y como la vemos desde aquí.
De las presidenciales, no todo está dicho porque restan tres escaños en el Senado todavía por decidirse y que pueden cambiar la agenda política norteamericana de los próximos dos años. En Georgia, el candidato Republicano Saxby Chambliss ganó en número de votos, pero la elección tiene que volver a celebrarse a inicios de diciembre porque las leyes de aquel estado requieren que el ganador alcance al menos el 50% del voto. En Minnesota, se va a proceder a un recuento de votos entre los dos candidatos, separados ahora mismo por apenas 206 votos a favor del Republicano Norm Coleman. En Alaska, el candidato Demócrata está ahora mismo sacando más votos que el Republicano Ted Stevens, lo que pone al GOP en una situación peligrosa. De perder los Republicanos estos tres escaños, los Demócratas aumentarán sus mayorías y podrían mover sus fichas con antojo y con Harry Reid controlando el Senado, con Nancy Pelosi dominando la Cámara y con Barack Obama ya en la Casa Blanca. Las elecciones, pues, tienen consecuencias. Por eso hace falta que los Republicanos aclaren las ideas y mantengan un sano debate interno sobre los pasos a seguir. El mapa electoral de aquí abajo muestra que el triunfo de Obama no fue tan contundente. En 2004, nos vendieron que el 51% de votos populares para Bush indicaba que el país estaba dividido ideológicamente. Ahora, en 2008, con el 52% de votos populares para Obama nos quieren arrear que el país está unificado y que este es el fin del conservadurismo...

En Miami se está celebrando ahora mismo la reunión de la "Asociación de Gobernadores Republicanos", con la presencia destacada por los medios de Sarah Palin. Su discurso y posterior rueda de prensa ha apuntado a la acción y no a las palabras reclamando fidelidad a los principios conservadores del gobierno limitado, la austeridad fiscal, la oportunidad económica, la libertad personal y la responsabilidad individual en el marco de la gran tradición norteamericana. Sarah Palin no es plato favorito de muchos, incluidos algunos analistas cercanos al bando Republicano, como David Frum, David Brooks, Peggy Noonan, Kathleen Parker o Christopher Buckley. Sí lo es, sin embargo, para otros ex-asesores presidenciales como como Dick Morris, analistas como Tony Blankey, Victor Davis Hanson, Michelle Malkin o Jane Chastain y comentaristas como Mike Gallagher o Bill Bennett, por citar sólo algunos nombres. Su figura, recomendada a McCain por conocedores de la política norteamericana como Bill Kristol, está alcanzando una visibilidad nacional que trasciende ya las recientes elecciones y que desmantela las falsas acusaciones anónimas.
La realidad es que el pasado 5 de septiembre, la agencia de encuestas "Rasmussen Reports" mostraba la gran popularidad de Palin entre el grueso del electorado Republicano. Gracias a Palin, McCain tuvo entonces un mayor apoyo y alcanzó una importante subida en las encuestas al hilo del éxito de la Convención Republicana. Su campaña obtuvo también una notable inyección económica por parte de miles de contribuyentes animados precisamente por la selección de Palin al encarnar ésta la deseada vuelta a los valores conservadores. McCain, sin embargo, no supo explicar al pueblo norteamericano sus ideas y, al hilo de la crisis económica y en parte debido a una mala gestión de su campaña al silenciar a Palin, McCain acabó perdiendo las elecciones.
Tan sólo unos días después de las elecciones, y a dos meses de aquellas encuestas de Rasmussen, Sarah Palin ha alcanzado ya notoria importancia en las filas del Partido Republicano y se ha convertido en el centro de todas las miradas. Uno de los comentarios de nuestros lectores en la pasada entrada en este mismo blog se hacía justamente eco de las encuestas Rasmussen de hace una semana, el 7 de noviembre, que aquí también mencionamos. Como una de las agencias encuestadoras de opinión pública con más seriedad y prestigio en los Estados Unidos y, de hecho, una de las que más afinó en los resultados electorales finales, el informe de Rasmussen es sintomático. Lejos del obituario que algunos han querido escribir ya sobre Palin, los datos apuntan que el 91% de los Republicanos tiene una opinión favorable de la Palin y sólo el 8% la perciben como figura algo o muy desfavorable. En la misma encuesta Rasmussen, y a la pregunta de cuál sería el candidato presidencial más adecuado para 2012, el 64% de los entrevistados se decantan por Palin y, tras ella, aparecen muy alejados los nombres de Mike Huckabee (con un 12% de apoyo) y Mitt Romney (con un 11%).

El recorrido mediático del informe Rasmussen ha molestado a la progresía y ha precipitado la salida de otras encuestas al respecto, como la realizada este miércoles por la cadena CNN y que -sin el rigor metodológico de Rasmussen- pretende negar el éxito de la Palin y aun le augura un oscuro futuro en el GOP, pese a hallar que tiene el 51% del apoyo masculino y el 48% del femenino... La más fiable agencia Gallup, por su parte, muestra la lógica división de opiniones entre el electorado general norteamericano respecto a la Palin (al igual que ocurre con todo político), pero en esa misma encuesta Gallup apunta que el 45% de norteamericanos sí quieren ver a Sarah Palin en la política nacional en los próximos años, frente a un 52% que no lo quieren así. Y eso, a pesar de lo que ha llovido contra esta mujer desde todos los frentes, incluidos los obamacons. Que el 45% de los norteamericanos quieran ver a la Palin en la política no está nada mal y contrasta con el 18% de norteamericanos que están ahora mismo en desacuerdo con el Congreso... de mayoría Demócrata... y no anda muy por debajo del porcentaje de votos a favor recibido por Obama en las elecciones, el 52%.
Pese a estos datos, la popularidad de Palin se ha intentado negar a fuerza de palos a la imagen de esta mujer y cuanto ella representa respecto a una vuelta a los principios del "grassroots conservatism". Sarah Palin no es la muñeca tonta que algunos han querido vender. Cuenta con un verdadero apoyo popular, no sólo entre los Republicanos, sino entre la población en general y en las calles de Estados Unidos no sorprende ya ver pegatinas en los coches con el nombre de "Palin" o "Palin 2012". Esta mujer cuenta asimismo con el apoyo de iniciativas ciudadanas como Support Sarah Palin, con el apoyo de madres norteamericanas que apoyaron a McCain y ahora se han unido en Moms for Palin. Y hasta en España, contamos ya con una interesante página titulada Sarah Palin en español, que confirma el interés por su figura. Las acciones de los políticos tienen su reflejo en las elecciones y éstas tienen finalmente consecuencias. Está por ver, en fin, cómo se desarrolla todo esto en torno al futuro del GOP, sin olvidarnos de que junto a la Palin hay también valores como los Jindal, Daniels, Sanford, Thune y otros varios, además de la experiencia de los Gingrich, Romney, Huckabee...
De momento, y contra lo que es el tradicional ocaso histórico de los candidatos vicepresidenciales derrotados, Sarah Palin resulta por ahora una interesante incógnita de cara a 2012. Basta recordar el olvido en el que cayeron, poco a poco, fallidos vicepresidentes no electos o reelectos como Geraldine Ferraro en 1984, Lloyd Bentsen en 1988, Dan Quayle en 1992, Jack Kemp en 1996 o incluso -y pese a su presencia en la vida pública- el propio Joe Liebermann en 2000 y John Edwards en 2004. De Sarah Palin se está hablando ya más que del propio Obama. Su nombre sigue ahí gracias a un creciente apoyo interno de su partido y pese a la feroz campaña negativa lanzada contra ella desde diversos frentes. Puede que, al final, la Palin no se presente a las elecciones presidenciales en 2012, o puede que sí. Sin embargo, resulta incuestionable que, a día de hoy, ella es la figura más destacada en el GOP por representar ese conservadurismo de raíz. Y, sobre todo, por hablar con su ejemplo personal de poner en práctica real el ideario conservador y acabar con el establishment de tibios políticos Republicanos, precisamente ésos que estos años han hecho posible que Obama llegue a la Casa Blanca.
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