Democracia en América
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Mucho humo y pocas luces

- Alberto Acereda - 23 comentarios

Si hay algo que Barack Obama y su equipo saben hacer bien es controlar la comunicación y los tiempos mediáticos. El problema es que tras una larga campaña electoral y a sólo unas semanas para alcanzar los primeros cien días de presidencia, hay ya en el ambiente un tufillo de saturación mediática en torno a Obama. Las dos semanas anteriores al viaje europeo del señor presidente, los norteamericanos tuvimos Obama hasta en la sopa: entrevista televisiva con Jay Leno (con la bromita de los “paralímpicos”…); otra entrevista presidencial en el programa “60 minutes”; otra conferencia de prensa en la Casa Blanca con inmenso teleprómpter; otro encuentro “virtual” televisado desde la Casa Blanca… y así día sí y noche también. Y luego…  lo del viajecito a Europa, con el glamour desplegado por la pareja presidencial y la cantinela servida con discursos, ruedas de prensa, declaraciones, fotos… y con Zapatero como guinda al pastel. Aquí, valga aclarar, lo del presidente español  ha pasado bastante desapercibido.

 

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Mala suerte

- John Wilkes - 6 comentarios

Taina Goldman, una enfermera de 42 años y madre soltera con una hija de 14 años, acaba de comprar una casa en Miami de tres habitaciones, dos baños y una piscina. Según el New York Times, mientras sus amigas, y gran parte del país, pasaban el "boom" acumulando deudas y comprando casas por encima de sus recursos, Goldman se mudó con sus padres, compartía un cuarto pequeño con su hija, mantenía dos trabajos y ahorraba. Cuando la burbuja estalló, como tenía que ser, ella estaba lista. Después de ver más de 200 casas, Goldman puso un señal del 20 por ciento y compró por $187.000 una casa que en julio de 2006 se vendió por $370.000.

En su intento por salvar a la gente y las empresas que gestionaron sus asuntos financieros mal durante los últimos cinco años, la Reserva Federal está creando más dinero que nunca en la historia monetaria de los Estados Unidos (más del 70 por ciento desde el 2000). Por el momento, esta expansión no va a resultar en una depreciación del dólar (y la consiguiente inflación de los precios) porque los bancos están guardando el dinero y aumentando sus reservas. Sin embargo, una vez que el crédito empiece a fluir y el nuevo dinero salga a la calle, el país sufrirá una crisis de inflación.

   

Ahora bien, varios comentaristas dicen que no pasa nada y que preocuparse de la inflación que se nos avecina en tres o cuatro años gracias a las acciones de la Reserva Federal es, al menos, irracional. Matthew Yglesias, antes un escritor de la revista Atlantic Monthly y ahora de la Fundación New America, escribió que preocuparse de la inflación en las circunstancias actuales es como "si su casa estuviera en llamas y uno se preocupara de que el agua de los bomberos fuera a destruir su televisor." Y añadió que "hay clases particulares de personas para quienes la inflación será preocupante" pero que no son muy representativas de la mayoría y por tanto no se debe hacer caso a las llamadas de precaución de algunas economistas.

Pero la inflación si afecta una clase de americanos muy importante: la clase que demuestra responsabilidad personal como la Sra. Goldman. Si usted ha pasado los últimos años ahorrando dinero, haciendo sacrificios, restringiendo el consumo para poder realizar unos planes en el futuro, pues mala suerte. Habrá una inflación masiva que robará el poder adquisitivo de los ahorros de la gente responsable para salvar precisamente a la gente que no demostró ningún sentido de responsabilidad fiscal o personal.      

En suma, los que juegan según las reglas del sentido común, gastan menos de lo que ingresan, no acumulan deudas y no compran una casa que no pueden pagar, no van a recibir ningún premio del gobierno estadounidense. Sus impuestos, y los impuestos de sus hijos, van a ir destinados a intentar proteger a las empresas e individuos más irresponsables y van a terminar subiendo los precios para todo el mundo. Más mala suerte.

Slave to love: El extraño suicidio de América

- Henry Clay - 17 comentarios

The Economist, la publicación para el hombre metrosexual y matizado, titula “El encanto irresistible de Obama”. El varón que firma el artículo no estaría tan en contacto con su lado femenino si tuviera que padecer ese encanto a todas horas desde la mañana hasta la noche, de costa a costa, por televisión y radio, en directo y en diferido. Es un encanto perfectamente resistible y un tedio imposible de resistir. Estoy seguro de que Gordon Brown, el Primer Ministro de esa islilla más pequeña que Oregon, no se rindió a la seducción del regalo que le hizo Obama de DVDs de saldo, que no puede ver por su enfermedad degenerativa de los ojos y porque el sistema de color americano es diferente al europeo. Y si la Reina Isabel se dejó impresionar por el delicado presente obamita de un iPod con los mejores discursos de Barack, no es la Reina Isabel de sus buenos tiempos. Me pregunto si la colección de grandes éxitos del teleprompter del Querido Líder incluye aquél en que presumía de que sus padres se conocieron en la Marcha por los Derechos Civiles de Selma (fecha de nacimiento de Obama: 1961; fecha de la Marcha: 1964); aquel otro en que fardaba de que su tío materno había liberado Auschwitz (Obama no tiene tíos maternos y Auschwitz fue liberado por los soviéticos); o el pronunciado el Día de los Caídos (en que, memorablemente el prócer mencionó lo orgulloso que estaba de ver a tantos de ellos en la audiencia). Me pregunto qué le habrá regalado al ruso – quizá una lata de spaghetti - o al chino – tal vez una sudadera de Shangai – o al español – a lo peor una postal de Oregon.

¡Ja, ja! Son cada vez menos los que se ríen ahora.

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El culto y el culo

- Diego Vega - 3 comentarios



A finales de febrero mi empresa recibió un correo electrónico en el que un cliente - una gran empresa, todavía - requería que se retirasen momentáneamente sus anuncios de la versión online del New York Post. El porqué de tal decisión lo entendí horas después: una caricatura había levantado en armas a la guardia pretoriana de lo políticamente correcto - un concepto que en este país resulta muchas veces asfixiante - que había descubierto un malvado código racista que apuntaba directamente al presidente Obama. 
 

Recientemente hemos tenido otro ejemplo de hasta dónde puede llegar la influencia del culto al presidente: un blog del New York Magazine ha sido censurado por la dirección del medio por incluir un comentario en el que se aludía - ver la foto que ilustra esta entrada - a la admiración presidencial por cierta parte de la anatomía de la primera dama. Unas palabras, las del incauto blogger, que de haber sido dirigidas a George W. Bush - ese muñeco del pim, pam, pum - y señora hubiesen provocado una oleada de... risas.
 
La traducción del comentario: "Mientras él embarcaba en el 'Marine One' - el helicóptero presidencial -, Obama devolvió el saludo al marine que hacía guardia... eso pensamos. También parece como si Obama estuviera tapando el resplandor del sol mientras revisa el trasero de Michelle".
 
Pero el que el sheriff de la Casa Blanca sea Obama tiene su lado bueno: Tanto los dirigentes del mundo mundial como los chicos antisistema están locos por sus huesos y todo son sonrisas para el amigo americano. ¿Se imaginan que hubiese pasado en Londres si en vez del marido de Michelle aparece Bush Jr.?

PSOE Y PP ridiculizan a España en Estados Unidos

- Alberto Acereda - 25 comentarios

A los cuatro o cinco lectores que nos siguen les confieso que esta noche -madrugada de martes en España- tenía pocas ganas de escribir una sola línea. La verdad es que uno anda bastante decepcionado con los cambios que va observando en la política norteamericana, y también en la española. Uno se solidariza con los Padres Fundadores de Estados Unidos que, a estas horas de la historia, estarán revolviéndose en sus tumbas ante el permanente acoso a los principios de libertad y responsabilidad individual que forjaron para esta gran nación. Que el Presidente Obama despida al Presidente Ejecutivo de la compañía automovilística “General Motors”, Rick Wagoner, y que casi nadie proteste ya ante el descarado intervencionismo gubernamental en el supuesto libre mercado, no sólo clama al cielo, sino que confirma el general y peligroso absentismo de políticos y ciudadanos. Pero esto sería tema para otra entrada. Aun así, Obama, tarde o temprano, terminará su mandato.

 

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Crisis del 29 y del 09: la historia se repite pero no por culpa del mercado libre

- John Wilkes - 4 comentarios

El día 23 de octubre de 1929, las autoridades de la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro y otros burócratas de alto nivel llenaron el Hotel Willard para escuchar al economista americano más famoso de entonces, el profesor de la Universidad de Yale Irving Fisher, hablar sobre el estado de la economía. Después de explicar algunas de las razones detrás del aumento de productividad nacional durante la década de los veinte, Fisher pronosticó que la bolsa subiría al llegar el año nuevo. Al día siguiente la bolsa de Nueva York cayó en picado. Fue el llamado “Jueves negro.” La gran depresión había empezado.



Casi ochenta años más tarde, Larry Kudlow, presentador de uno de los programas de finanzas más populares del canal CNBC, dijo que la economía gozaba de un momento excelente y que todo indicaba que seguiría así. Dieciocho meses después, la bolsa cayó un cuarenta y siete por ciento y los Estados Unidos entraron en crisis.

Quizá no se deba predecir lo que va a pasar en el futuro pero si se intenta es importante usar una buena técnica. Tanto Fisher como Kudlow emplearon teorías del ciclo equivocadas para analizar los eventos. Eso les cegó a la realidad. El uso de la teoría del ciclo austriaco, sin embargo, permite entender el impacto que tendrá una expansión descontrolada de crédito. Por ejemplo, en 1924 el economista Ludwig von Mises ya veía los ingredientes de un gran “crash” y avisó a su alumno Fritz Machlup del problema que se les venía encima durante sus paseos de vuelta a casa después de clase. No podía decir cuando iba a estallar, pero los síntomas estaban allí.

En vez de concentrarse en el crash, la teoría austriaca se centra en las causas del “boom” previo. Como bien dice el profesor Lawrence White, el boom empieza cuando el sistema bancario “arbitrariamente expande la oferta de fondos para préstamos más allá de la oferta de ahorros voluntarios, bajando el tipo de interés por debajo de su valor en equilibrio.” Ese nuevo tipo de interés hace que los individuos piensen que sus planes (sea para establecer una empresa o comprar una casa) darán beneficios. Por ejemplo, si estima que un proyecto dará un beneficio del 5 por ciento y los tipos de interés, gracias a la manipulación por parte de los bancos, están a un 3 por ciento, el proyecto parece ser viable. Así empieza el boom. Pero cuando el tipo de interés vuelve a subir a su nivel real, digamos a un 6 por ciento, el proyecto fracasa –y empieza el crash.

Tanto durante la década de los veinte como entre los años  2000 y 2008, el sistema bancario jugaba con los tipos de interés. Mientras la Reserva Federal bajó los tipos de interés de un 5 por ciento, al empezar la década, a un 3,5 por ciento en 1924, la economía creció como loca. El Producto Interior Bruto (en 2000 dólares) subió un 26 por ciento; entre 1921 y 1929 el PIB subió más de 45 por ciento. La inundación de dólares baratos alimentó todo tipo de aventura empresarial. En 1928, sin embargo, la Reserva Federal se preocupaba de que el boom estuviera fuera del control y subió los tipos hasta el 5 por ciento otra vez, iniciando el crash del 1929.

Más de lo mismo pasó entre 2000 y 2008. El antiguo jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan bajó los tipos de un 5 por ciento a 0,75 en 2002 y luego los subió poco a poco hasta 6,25 por ciento en 2006. La ola de crédito y dinero barato fue dirigida a una burbuja inmobiliaria que tenía que explotar tarde o temprano.

A pesar de su poder explicativo, la teoría austriaca del ciclo sigue siendo ignorada por la inmensa mayoría de los intelectuales y burócratas. La razón es que revela que sus políticas monetarias tienen la culpa del sufrimiento de millones de personas alrededor del mundo. Mientras tanto siguen intentando echar la culpa al mercado libre,  cabeza de turco favorita de todo estatista.

Watchmen

- Henry Clay - 11 comentarios

En el filme de ese título, recientemente estrenado, the Watchmen, una colección de superhéroes sin superpoderes (con una notable excepción), en una versión alternativa de los años ochenta en la que Nixon es aún Presidente y la URSS y EE UU están a cinco minutos del holocausto nuclear, vuelve a establecer contacto tras años de retiro con motivo de la muerte de uno de ellos. La película plantea las seudo-reflexiones más o menos pretenciosillas habituales sobre el sentido de la violencia, la acumulación de poder en sociedades libres y lo guay que sería cogerse de la mano con unos cuantos billones de extraños y cantar Cumbayá. Pero, ay, las guerras en el mundo, la falta de multiculturalismo y la incomprensión hacia el otro (¿se dice así’?, ¿voy bien?) nos abocan a la destrucción del planeta. (ALERTA!! No siga leyendo este párrafo si no ha visto la película y se propone hacerlo). Así que un superhéroe que aúna la condición de hombre más inteligente del planeta inventa un arma hiper-destructiva con el fin de matar a unos cuantos millones aquí y allá para unir a las dos grandes potencias y forzar la armonía universal frente a un enemigo común.

 

El filme no toma partido filosófico o moral pero, de hecho, parece avalar la tesis de que liquidar a unos cuantos millones de personas en Nueva York y Moscú es un precio equilibrado para el logro de la armonía universal. De hecho es la misma filosofía moral que subyace a las fantasías que nuestras élites iletradillas, fanaticonas e hipocritánganas del calentamiento global propagan en la manifestación fascistoide más ñoña y terminal de la historia del autoritarismo. Ayer aparecía en LD la noticia de la propuesta de un funcionario británico de hacer más habitable el planeta por el sencillo expediente de que nadie lo habite, es decir, una “moratoria” en la reproducción de los occidentales. No explicaba el angel-ito de la muerte cómo en ausencia de la siguiente generación, la actual se pondría a repoblar el mundo a los 80 años o así. O sea, nuestros watchmen acabarán con la raza humana, sub-especie occidental preferentemente, para que la raza humana pueda sobrevivir. ¿Lo cogen? Bueno, es como Barack Obama que va a salir de la crisis provocada por el crecimiento de la deuda bajo la Administración anterior disparando la deuda pública en 10 billones en ocho años, o sea, más que la deuda pública acumulada desde George Washington hasta George Bush y los 41 presidentes entre medias. La gracia de esto es que, además de ponernos a procrear a los 80, también tendremos que volver al trabajo para pagar la deuda pública de esta generación cuyos hijos y nietos no van a existir (el cambio climático, por favor) para hacerlo.

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Contingencias exteriores

- Diego Vega - 3 comentarios


Llevamos semanas en las que el foco de las relaciones internacionales de Estados Unidos parece que está situado en México, y todo porque los cárteles de la droga están metiendo "más ruido" que de costumbre, o quizás porque a alguien le interese desviar la atención de lo que se cuece en casa.; como los presidentes de los equipos de fútbol cuando los resultados no son los deseados y tiran de fichajes para que el respetable mire hacia otro lado.

Hasta la Clinton - a la que las encuestas ya puntúan mejor que al presi; sí, la aureola se apaga poco a poco - ha decidido darse una vuelta por el primo cercano del sur para ver qué se cuece por ahí y de paso autoflagelarse: en el pollo que está montado allí abajo los gringos tenemos nuestra buena parte de responsabilidad. Quizás en la depreciación del peso en un 40% respecto al dólar también haya parte de culpa... Teniendo en cuenta el nuevo espíritu que ha llegado con la administración Obama lo normal sería que pidiesen por favor a los señores traficantes que abandonasen las actividades "inconvenientes" . 

Y es que la política no consiste únicamente en gestos de buena vecindad como los de Hilary, también hay que cuidar el lenguaje. Así la oficina del departamento de Defensa de don Barack ha remitido esta semana un correo electrónico a su personal en el que se indica que "esta administración prefiere evitar el uso del término 'Guerra Larga' o 'Guerra Global contra el Terror' . Por favor, usen 'Operación de Contingencia Exterior' ".

Por un lado, se evita esa palabra de tan mal gusto - "guerra" - y por otro, cualquier referencia a un presidente y un tiempo que se quieren olvidar. Si a Obama le atizasen un 11-S quizás acuñaría alguna otra expresión políticamente correcta: "Operación Pelillos a la Mar", "Misión Aquí no ha Pasado Nada" o "Tú a Afganistán y yo a Hawaii". 

Los conservadores norteamericanos ante las elecciones europeas

- Alberto Acereda - 39 comentarios

En Estados Unidos los conservadores representan la base electoral más importante del Partido Republicano. Esos conservadores están empezando a mirar con más interés que nunca lo que se está moviendo por Europa al hilo de las próximas elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2009. Aquí no ha pasado desapercibido el hecho de que sus hermanos -los conservadores británicos- se hayan hartado ya de las medias tintas ideológicas y del cambalache políticamente correcto del Partido Popular Europeo. Tras el chasco vivido con la candidatura del “moderado” John McCain, el fiasco del intervencionismo económico de Bush-Paulson y la inacabable secuela intervencionista de Obama-Geithner, los conservadores norteamericanos están decididos a volver a poner en pie sus principios. Por eso, en medio del actual intervencionismo económico socialdemócrata, ahora lo que pasa por Europa importa aquí más que antes.

 

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Apuntes liberales: ser atacados para ganar

- John Wilkes - 5 comentarios

Con tremenda precisión y perspicacia, Mahatma Gandhi describió así el proceso de cambiar el paradigma dominante: “Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas”.

La clase dirigente norteamericana llevaba desde finales de los años veinte ignorando las políticas liberales. Incluso sus portavoces más destacados como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises pasaron inadvertidos para la inmensa mayoría de académicos, políticos, intelectuales y otros traficantes de ideas. Y mientras algunos apuntarían a Ronald Reagan como el ejemplo del éxito liberal, lo cierto es que realmente cambió poco menos que la retórica.

Reagan subió los impuestos. Reagan aumentó el gasto público. Reagan expandió el tamaño del gobierno (para más información mira aquí). Ahora bien, es posible que Reagan el hombre estuviera en contra de todas estas políticas, pero el sistema de Washington se aseguró de que continuaran con él, igual que con cada presidente.

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