Democracia en América

Mucho humo y pocas luces

7 de Abril de 2009 - 05:18:46 - Alberto Acereda

Si hay algo que Barack Obama y su equipo saben hacer bien es controlar la comunicación y los tiempos mediáticos. El problema es que tras una larga campaña electoral y a sólo unas semanas para alcanzar los primeros cien días de presidencia, hay ya en el ambiente un tufillo de saturación mediática en torno a Obama. Las dos semanas anteriores al viaje europeo del señor presidente, los norteamericanos tuvimos Obama hasta en la sopa: entrevista televisiva con Jay Leno (con la bromita de los “paralímpicos”…); otra entrevista presidencial en el programa “60 minutes”; otra conferencia de prensa en la Casa Blanca con inmenso teleprómpter; otro encuentro “virtual” televisado desde la Casa Blanca… y así día sí y noche también. Y luego…  lo del viajecito a Europa, con el glamour desplegado por la pareja presidencial y la cantinela servida con discursos, ruedas de prensa, declaraciones, fotos… y con Zapatero como guinda al pastel. Aquí, valga aclarar, lo del presidente español  ha pasado bastante desapercibido.

 

Lo peor ha llegado en su discursillo por Turquía donde ha hecho gala de estar muy poco interesado en el “excepcionalismo” norteamericano, algo que aquí no ha sentado nada bien. Sucede que esta saturación mediática de y sobre Obama no engaña a una parte importante de los norteamericanos pues la realidad nacional es la que es y Obama vuelve de Europa sin un apoyo real ni en lo económico ni el número de soldados de cara al tema clave de la Guerra contra el terrorismo que se libra ahora en Afganistán. Los norteamericanos bien lo saben, y las tropas también, aunque Obama disimule y aunque ya no hable de “guerra contra el terrorismo”. Y aunque tampoco quiera reconocer el cada vez más visible éxito de Bush en Irak... Cuando todo esto viene de un Presidente como Obama que -al igual que el líder Demócrata del Senado, Harry Reid- se opuso a la exitosa escalada de tropas en Irak y hasta censuró al mismo general David Petraeus, la cosa resulta poco creíble. Pese al humo mediático y al glamour de la gira europea, la realidad económica interna no engaña ya a casi nadie. Las medias tintas de Obama, tampoco.

La repetida y supuesta gran inteligencia de Obama y su inigualable capacidad para solucionar los problemas reales de la ciudadanía y llevar adelante un cambio positivo para Estados Unidos es una de las mayores falacias vistas en la historia política y presidencial norteamericana. Muchos son quienes van despertando ya de este sueño y se van dando cuenta de que Obama porta más humo que hechos concretos. Porque humo es decir -como hace Obama- que se aumentará la duda nacional en 9 trillones de dólares (en acepción norteamericana) y después asegurar que el gasto se recortará en 4 trillones. Humo es afirmar que quiere que las tropas salgan de Irak en los próximos 16 meses y seguir diciendo lo mismo cada día durante los siguientes 27 meses, como si aquí los conservadores de ayer y hoy fuéramos tontos o no supiéramos contar. Humo es decir que Corea del Norte o Irán detendrán sus programas nucleares gracias al diálogo propiciado por su Administración.  

Sólo en el tema económico, humo es seguir culpando a Bush por el déficit presupuestario, pues en menos de ochenta días, Obama ha cuadriplicado aquel déficit inicial de Bush de 1,2 trillones de dólares y ha creado ya una nación deficitaria para muchos años. Humo es decir que los medios para Defensa están garantizados y luego recortar hasta 30.000 millones de dólares, todos ellos necesarios, para hacer frente a los retos de un mundo cada vez más convulso.  Y todo esto no es más que un aperitivo al presupuesto plagado de gastos que Obama y los Demócratas pretenden aprobar. Los conservadores han ofrecido ya planes alternativos y reales que simplifican el código impositivo y que reforman programas costosísimos como el de la Seguridad Social y el de “Medicaid”; planes que reducen los impuestos a las compañías desde el 35% al 25% y a los ciudadanos en niveles inferiores de tres simples tramos del 10%, 15% y 25%. La cosa no resulta fácil y el Partido Republicano no es precisamente ahora un ejemplo de virtudes en este terreno, pero una cosa son los Republicanos y otra los conservadores. Entre estos últimos, no faltan propuestas interesantes que son permanentemente ignoradas por Obama, Reid y Pelosi.

Aun así, la impronta conservadora se está haciendo notar ya en el seno de los Republicanos. En otro lugar hemos detallado ya -al hilo de las próximas elecciones europeas- la posible y más que viable alianza conservadora transatlántica. De momento, aquí se está ya multiplicando el fenómeno ciudadano de los “Tea Parties” -tradición norteamericana desde los años previos a la Independencia de este país- por la que los ciudadanos se movilizan y discuten asuntos y problemas reales-. Y es que cada vez es más notable el mucho humo y las pocas luces que desprende Obama, el mucho glamour de la pareja feliz en su peregrinaje europeo y las escasas soluciones concretas. Entretanto, Israel se prepara ya con toda la razón para defenderse ante la amenaza de Irán y ni la ONU ni Obama saben qué hacer con los misiles de Corea del Norte.
 

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Mala suerte

6 de Abril de 2009 - 05:16:04 - John Wilkes

Taina Goldman, una enfermera de 42 años y madre soltera con una hija de 14 años, acaba de comprar una casa en Miami de tres habitaciones, dos baños y una piscina. Según el New York Times, mientras sus amigas, y gran parte del país, pasaban el "boom" acumulando deudas y comprando casas por encima de sus recursos, Goldman se mudó con sus padres, compartía un cuarto pequeño con su hija, mantenía dos trabajos y ahorraba. Cuando la burbuja estalló, como tenía que ser, ella estaba lista. Después de ver más de 200 casas, Goldman puso un señal del 20 por ciento y compró por $187.000 una casa que en julio de 2006 se vendió por $370.000.

En su intento por salvar a la gente y las empresas que gestionaron sus asuntos financieros mal durante los últimos cinco años, la Reserva Federal está creando más dinero que nunca en la historia monetaria de los Estados Unidos (más del 70 por ciento desde el 2000). Por el momento, esta expansión no va a resultar en una depreciación del dólar (y la consiguiente inflación de los precios) porque los bancos están guardando el dinero y aumentando sus reservas. Sin embargo, una vez que el crédito empiece a fluir y el nuevo dinero salga a la calle, el país sufrirá una crisis de inflación.

   

Ahora bien, varios comentaristas dicen que no pasa nada y que preocuparse de la inflación que se nos avecina en tres o cuatro años gracias a las acciones de la Reserva Federal es, al menos, irracional. Matthew Yglesias, antes un escritor de la revista Atlantic Monthly y ahora de la Fundación New America, escribió que preocuparse de la inflación en las circunstancias actuales es como "si su casa estuviera en llamas y uno se preocupara de que el agua de los bomberos fuera a destruir su televisor." Y añadió que "hay clases particulares de personas para quienes la inflación será preocupante" pero que no son muy representativas de la mayoría y por tanto no se debe hacer caso a las llamadas de precaución de algunas economistas.

Pero la inflación si afecta una clase de americanos muy importante: la clase que demuestra responsabilidad personal como la Sra. Goldman. Si usted ha pasado los últimos años ahorrando dinero, haciendo sacrificios, restringiendo el consumo para poder realizar unos planes en el futuro, pues mala suerte. Habrá una inflación masiva que robará el poder adquisitivo de los ahorros de la gente responsable para salvar precisamente a la gente que no demostró ningún sentido de responsabilidad fiscal o personal.      

En suma, los que juegan según las reglas del sentido común, gastan menos de lo que ingresan, no acumulan deudas y no compran una casa que no pueden pagar, no van a recibir ningún premio del gobierno estadounidense. Sus impuestos, y los impuestos de sus hijos, van a ir destinados a intentar proteger a las empresas e individuos más irresponsables y van a terminar subiendo los precios para todo el mundo. Más mala suerte.

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Slave to love: El extraño suicidio de América

3 de Abril de 2009 - 00:35:10 - Henry Clay

The Economist, la publicación para el hombre metrosexual y matizado, titula “El encanto irresistible de Obama”. El varón que firma el artículo no estaría tan en contacto con su lado femenino si tuviera que padecer ese encanto a todas horas desde la mañana hasta la noche, de costa a costa, por televisión y radio, en directo y en diferido. Es un encanto perfectamente resistible y un tedio imposible de resistir. Estoy seguro de que Gordon Brown, el Primer Ministro de esa islilla más pequeña que Oregon, no se rindió a la seducción del regalo que le hizo Obama de DVDs de saldo, que no puede ver por su enfermedad degenerativa de los ojos y porque el sistema de color americano es diferente al europeo. Y si la Reina Isabel se dejó impresionar por el delicado presente obamita de un iPod con los mejores discursos de Barack, no es la Reina Isabel de sus buenos tiempos. Me pregunto si la colección de grandes éxitos del teleprompter del Querido Líder incluye aquél en que presumía de que sus padres se conocieron en la Marcha por los Derechos Civiles de Selma (fecha de nacimiento de Obama: 1961; fecha de la Marcha: 1964); aquel otro en que fardaba de que su tío materno había liberado Auschwitz (Obama no tiene tíos maternos y Auschwitz fue liberado por los soviéticos); o el pronunciado el Día de los Caídos (en que, memorablemente el prócer mencionó lo orgulloso que estaba de ver a tantos de ellos en la audiencia). Me pregunto qué le habrá regalado al ruso – quizá una lata de spaghetti - o al chino – tal vez una sudadera de Shangai – o al español – a lo peor una postal de Oregon.

¡Ja, ja! Son cada vez menos los que se ríen ahora.

Barack Obama fue elegido de una manera hostil a los principios fundadores de este país y sobre la base de una plataforma ideológica en abierta contradicción con los mismos. Primero fueron los eslóganes, las pegatinas, las jaculatorias y los desmayos. Después la unción del elegido por los medios de propaganda y comunicación. Barack Obama nunca había tenido un puesto de trabajo previo a su “elevación” (digo bien) a la presidencia. Había pasado de sus labores como “organizador comunitario” (consistentes en registrar votantes demócratas en el distrito sur de Chicago), a ser absentista en la legislatura de Illinois, absentista en el Senado y ahora Presidente reacio a trabajar con papeles en el despacho oval, prefiriendo las entrevistas en la tele (con jumbotron y teleprompter, eso sí). No bien había sido elegido para algo, inmediatamente se embarcaba en una campaña para lo siguiente. Era un candidato cómicamente ayuno de formación o experiencia. Sus únicas asociaciones conocidas eran con un terrorista sin arrepentir, Bill Ayers, con un reverendo racista y pinturero, Jeremiah Wright, y con un hampón de Chicago, Tony Reztsko. Su único voto en años en el Parlamento de Illinois lo había sido en contra de la asistencia a niños viables que sobrevivían a la práctica del aborto. Su estilo retórico, con teleprompter, era propio de cualquier miss a la que le mola la paz en el mundo y, sin teleprompter, era tan lastimoso como para ruborizar a cualquier ministra de cuota.

Una vez elegido, Barack Obama ha encabezado la contrarrevolución autocrática que, fuerza es reconocerlo, le pedían sus lobotomizados votantes. El peor rebaño providencialista no es el de individuos hiper-idelogizados, sino el de aquéllos que renuncian a tener ninguna ideología independiente de la del líder, al que preguntan nada, de quien desconocen todo y en quien abdican la facultad de discernir y la responsabilidad de actuar. Ese es el movimiento que encabeza el holograma etéreo de Barack fabricado en las redacciones de los medios y en las empresas de publicidad. Dos meses después de la coronación enfervorizada, los harekrisnas que esperaban que Obama pusiera gasolina en sus coches, que pagara su educación y su sanidad y les pusiera vivienda, se han levantado de la cama debiendo colectivamente billones de dólares más e hipotecando el resto de sus vidas, las de sus hijos y las de sus nietos al servicio del crecimiento del Leviatán estatal, extraído por Obama, no de la Constitución americana, sino de la de Benito Mussolini. Aquéllos que se felicitaban de la recuperación de la libertad después de los años de plomo, ahora se encuentran con que no pueden aspirar a establecer un negocio sin temor a que el gobierno les despida y sin la certidumbre de que los impuestos les crujirán antes, durante y después del fatal dedo.

Los que pensaban en un edén de libertad tendrán que explicarse por qué la Administración americana despide empresarios, pretende cerrar emisoras de radio y señala con el dedo a periodistas. Los que auguraban el fin de las guerras y los enfrentamientos provocados por Bush nos harán el honor de enunciar el día y la hora en que al Qaeda dejó de existir, los talibanes de luchar y los iraníes de fabricar la bomba. Los que confiaban en el centrismo responsable y liberador y la seriedad y sofisticación de las grandes cabezas del obamismo analizarán hallazgos semánticos como la fórmula “operaciones exteriores de contingencia” para sustituir a la expresión “guerra contra el terrorismo” y la prohibición del empleo de expresiones como “terrorismo” (ahora “desastre causado por el hombre”) o “combatiente enemigo” y elucidarán por qué estos escarceos con Orwell son propios de sociedades democráticas.

Los europeos alborozados por el final del militarismo americano tendrán tiempo para asimilar que el final del poderío militar americano significará que las tortas les lloverán directamente y que además no tendrán a nadie a quien procesar por ello. Ser post-ideológico, post-contemporáneo y metrosexual está bien salvo que el guardaespaldas también quiera depilarse las axilas, entrar en la discoteca y bailar al son de “Slave to love”.

Y mientras, los americanos que creen que la Constitución no da derecho al gobierno a confiscar los bienes ajenos o a quitar y poner consejos de administración para que hagan los coches que le gustan a Obama y no los que demanda el mercado; los que creen que cercenar la libre empresa en nombre de la fantasía del cambio climático es tiránico; los que saben que la nacionalización de la sanidad arrebatará de las manos de los doctores las decisiones médicas y las pondrá en las de funcionarios armados de tablas de costes y precios; los que no quieren que Obama dirija las empresas, les sustraiga el fruto de su trabajo, el de sus hijos y el de los hijos de sus hijos; los que quieren oír las opiniones que les salgan de las narices en la radio; los que quieren llamar terroristas a los terroristas y no a los empresarios; los que preferirían que el estado les defendiera de sus enemigos exteriores, no que se excusara ante ellos; aquellos americanos, en fin, a los que la autocracia ñoña y hopey-changey no les cabe en los siete artículos de la Constitución, todos ésos tienen todos los motivos del mundo para lamentar que el país fundado por Washington, Franklin, Jefferson, Madison o Hamilton acabe por morir en la pleamar de Obama, Pelosi, Sean Penn y la CNN.

La América de los primeros ha dejado de existir. Una nación pusilánime traicionó en 2008 sus principios y su propia memoria, adoptando la tiranía de lo majo, vigente en Europa desde hace décadas, como el mejor y más lánguido sucedáneo de la libertad que sus padres creyeron construir para la posteridad. El resultado es la ruina económica, el ocaso de la libertad política y el desarme frente a “combatientes enemigos” y “terroristas” que no tienen empacho en serlo y que no desean “la paz en el mundo”.

La nación que prefiere el deshonor al peligro está preparada para un amo. Y lo merece

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El culto y el culo

2 de Abril de 2009 - 09:46:29 - Diego Vega



A finales de febrero mi empresa recibió un correo electrónico en el que un cliente - una gran empresa, todavía - requería que se retirasen momentáneamente sus anuncios de la versión online del New York Post. El porqué de tal decisión lo entendí horas después: una caricatura había levantado en armas a la guardia pretoriana de lo políticamente correcto - un concepto que en este país resulta muchas veces asfixiante - que había descubierto un malvado código racista que apuntaba directamente al presidente Obama. 

 

Recientemente hemos tenido otro ejemplo de hasta dónde puede llegar la influencia del culto al presidente: un blog del New York Magazine ha sido censurado por la dirección del medio por incluir un comentario en el que se aludía - ver la foto que ilustra esta entrada - a la admiración presidencial por cierta parte de la anatomía de la primera dama. Unas palabras, las del incauto blogger, que de haber sido dirigidas a George W. Bush - ese muñeco del pim, pam, pum - y señora hubiesen provocado una oleada de... risas.
 
La traducción del comentario: "Mientras él embarcaba en el 'Marine One' - el helicóptero presidencial -, Obama devolvió el saludo al marine que hacía guardia... eso pensamos. También parece como si Obama estuviera tapando el resplandor del sol mientras revisa el trasero de Michelle".
 
Pero el que el sheriff de la Casa Blanca sea Obama tiene su lado bueno: Tanto los dirigentes del mundo mundial como los chicos antisistema están locos por sus huesos y todo son sonrisas para el amigo americano. ¿Se imaginan que hubiese pasado en Londres si en vez del marido de Michelle aparece Bush Jr.?

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PSOE Y PP ridiculizan a España en Estados Unidos

31 de Marzo de 2009 - 06:18:38 - Alberto Acereda

A los cuatro o cinco lectores que nos siguen les confieso que esta noche -madrugada de martes en España- tenía pocas ganas de escribir una sola línea. La verdad es que uno anda bastante decepcionado con los cambios que va observando en la política norteamericana, y también en la española. Uno se solidariza con los Padres Fundadores de Estados Unidos que, a estas horas de la historia, estarán revolviéndose en sus tumbas ante el permanente acoso a los principios de libertad y responsabilidad individual que forjaron para esta gran nación. Que el Presidente Obama despida al Presidente Ejecutivo de la compañía automovilística “General Motors”, Rick Wagoner, y que casi nadie proteste ya ante el descarado intervencionismo gubernamental en el supuesto libre mercado, no sólo clama al cielo, sino que confirma el general y peligroso absentismo de políticos y ciudadanos. Pero esto sería tema para otra entrada. Aun así, Obama, tarde o temprano, terminará su mandato.

 

Lo que hoy me anima a sentarme ante el teclado para escribirles es la absoluta falta de vergϋenza y altura política de los dos partidos políticos mayoritarios en España -el PSOE y el PP- y su general silencio y omisión ante un hecho que está ridiculizando a España ante los ojos de muchos millones de norteamericanos. Me refiero a la demanda presentada por un abogado español contra seis antiguos funcionarios de la Administración Bush, acusándolos de sancionar la tortura de sospechosos de terrorismo. Concretamente, el abogado madrileño Gonzalo Boye, se centra en el ex secretario de Justicia Alberto Gonzales, el ex subsecretario de la Defensa para la política, Douglas Feith, el ex jefe de cartera del vicepresidente Dick Cheney, David Addington, y los funcionarios del Departamento de Justicia John Yoo y Jay S. Bybee, así como el abogado del Pentágono William Haynes.

Resulta que el tal abogado Gonzalo Boye ha presentado una queja alegando que seis estadounidenses cercanos al Gobierno de George W. Bush -los citados- tuvieron un papel importante en la aprobación de “técnicas de interrogación ilegales”, por las que redefinían la “tortura” descartando la definición establecida por la Convención sobre la Tortura de 1984. Total, que el abogado pidió el lunes a los seis norteamericanos que viajaran a España a fin de hacer frente a la Justicia por sus acciones. (Vete esperando, Gonzalo… ). A estos perversos yanquis los acusa el abogado de haber ofrecido cobertura legal para “torturar” a “presuntos terroristas” en la prisión militar norteamericana de Guantánamo.

Ni que decir tiene que los cargos tienen escaso sentido, pese a que un grupo de abogados de esos que dicen defender los derechos humanos llevó el caso ante el inefable juez Baltasar Garzón, quien aceptó enviarlo a los fiscales para valorarlo. Aunque Garzón no ha formulado comentarios desde que se divulgó la demanda, la realidad es que por estos lares estadounidenses, la cosa no ha caído nada bien. En primer lugar, la demanda no beneficia a España para nada. A Zapatero le supone un problema, si es que quiere -como pretende- sacarse la foto con Obama y contar a sus paisanos que han mejorado las relaciones con Estados Unidos. La realidad es que en la cúpula de Defensa de Estados Unidos siguen los mismos que estaban con Bush, entre ellos el secretario Gates.

La historieta -que es real- ha tenido ya gran eco en Estados Unidos. El conocido programa televisivo de hora punta de la cadena FOX, presentado por Bill O´Reilly, abría en la noche del lunes con una bien documentada explicación sobre el caso titulada “España insulta a Estados Unidos”.  En ella, se apuntaba la sinrazón de dicha demanda, el oscuro pasado del abogado en cuestión, la ineficiencia del Embajador de España en Estados Unidos a la hora de negarse a hacer declaraciones y otros detalles de interés ante los que los políticos españoles no saben, ni contestan. Conociendo los varios millones de telespectadores norteamericanos que siguen ese programa -el de mayor audiencia con diferencia en hora punta en Estados Unidos-, resulta lamentable que esto sea lo que España aporta en sus relaciones públicas con Estados Unidos.

Aun así, y aunque a algunos españoles pueda no importarles lo que se diga y lo que se piense de España en Estados Unidos, la realidad es que para nada ayuda esta mala visión de España que se está extendiendo por aquí; menos aún cuando, además, el caso trasciende a una mera cadena de televisión (aunque sea la más vista), pues alcanza ya a otros medios de comunicación norteamericanos y a la población en general. Estas situaciones no le ayudan ni a España, ni a los españoles, ni a su Gobierno, ni al PSOE ni al PP. Lo que ocurre es que uno tiene la impresión desde aquí de que España anda desgobernada, legislada por una banda de políticos acomodados y apoltronados de uno y otro partido; políticos que, aparte de desconocer estas situaciones y cómo actuar ante ellas, son incapaces de salir al paso y defender, por ejemplo, que la acción de un abogado no representa el sentir de los ciudadanos españoles y de una nación entera, España, aliada y amiga de Estados Unidos.

Entenderán ahora las pocas ganas de escribir que a uno le quedan viendo el panorama. Francia sufrió un descrédito total en tiempos de Jacques Chirac y, afortunadamente, Nicolas Sarkozy supo corregir en parte el problema. España recibió elogios y admiración en tiempos de José María Aznar -así lo ha reconocido la FOX- pero ahora lamentablemente no sabe corregir el descrédito. Y nada de esto lo saben remendar ni Zapatero, ni Rajoy pues son dos caras de la misma moneda, en el caso de Rajoy aún peor -gane o pierda- por ser moneda falseada con la que malpaga a sus votantes.

Y aun así, tarde o temprano, habrá elecciones en España. Y en su mano -la de ustedes, los españoles- estará votar a nuevos partidos y a nuevos políticos más valientes y con principios serios que traigan un aire fresco y sustituyan a estos apolillados mandanadas del socialismo y del centrismo español. Porque si el PSOE peca por acción, el PP lo hace por omisión. Como decía al inicio, Obama terminará su mandato tarde o temprano y vendrá otro presidente. Pero en España, ¿hasta cuándo con las mismas caras? ¿y hasta cuándo tan lejos de Estados Unidos…?

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Crisis del 29 y del 09: la historia se repite pero no por culpa del mercado libre

29 de Marzo de 2009 - 22:05:58 - John Wilkes

El día 23 de octubre de 1929, las autoridades de la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro y otros burócratas de alto nivel llenaron el Hotel Willard para escuchar al economista americano más famoso de entonces, el profesor de la Universidad de Yale Irving Fisher, hablar sobre el estado de la economía. Después de explicar algunas de las razones detrás del aumento de productividad nacional durante la década de los veinte, Fisher pronosticó que la bolsa subiría al llegar el año nuevo. Al día siguiente la bolsa de Nueva York cayó en picado. Fue el llamado “Jueves negro.” La gran depresión había empezado.



Casi ochenta años más tarde, Larry Kudlow, presentador de uno de los programas de finanzas más populares del canal CNBC, dijo que la economía gozaba de un momento excelente y que todo indicaba que seguiría así. Dieciocho meses después, la bolsa cayó un cuarenta y siete por ciento y los Estados Unidos entraron en crisis.

Quizá no se deba predecir lo que va a pasar en el futuro pero si se intenta es importante usar una buena técnica. Tanto Fisher como Kudlow emplearon teorías del ciclo equivocadas para analizar los eventos. Eso les cegó a la realidad. El uso de la teoría del ciclo austriaco, sin embargo, permite entender el impacto que tendrá una expansión descontrolada de crédito. Por ejemplo, en 1924 el economista Ludwig von Mises ya veía los ingredientes de un gran “crash” y avisó a su alumno Fritz Machlup del problema que se les venía encima durante sus paseos de vuelta a casa después de clase. No podía decir cuando iba a estallar, pero los síntomas estaban allí.

En vez de concentrarse en el crash, la teoría austriaca se centra en las causas del “boom” previo. Como bien dice el profesor Lawrence White, el boom empieza cuando el sistema bancario “arbitrariamente expande la oferta de fondos para préstamos más allá de la oferta de ahorros voluntarios, bajando el tipo de interés por debajo de su valor en equilibrio.” Ese nuevo tipo de interés hace que los individuos piensen que sus planes (sea para establecer una empresa o comprar una casa) darán beneficios. Por ejemplo, si estima que un proyecto dará un beneficio del 5 por ciento y los tipos de interés, gracias a la manipulación por parte de los bancos, están a un 3 por ciento, el proyecto parece ser viable. Así empieza el boom. Pero cuando el tipo de interés vuelve a subir a su nivel real, digamos a un 6 por ciento, el proyecto fracasa –y empieza el crash.

Tanto durante la década de los veinte como entre los años  2000 y 2008, el sistema bancario jugaba con los tipos de interés. Mientras la Reserva Federal bajó los tipos de interés de un 5 por ciento, al empezar la década, a un 3,5 por ciento en 1924, la economía creció como loca. El Producto Interior Bruto (en 2000 dólares) subió un 26 por ciento; entre 1921 y 1929 el PIB subió más de 45 por ciento. La inundación de dólares baratos alimentó todo tipo de aventura empresarial. En 1928, sin embargo, la Reserva Federal se preocupaba de que el boom estuviera fuera del control y subió los tipos hasta el 5 por ciento otra vez, iniciando el crash del 1929.

Más de lo mismo pasó entre 2000 y 2008. El antiguo jefe de la Reserva Federal Alan Greenspan bajó los tipos de un 5 por ciento a 0,75 en 2002 y luego los subió poco a poco hasta 6,25 por ciento en 2006. La ola de crédito y dinero barato fue dirigida a una burbuja inmobiliaria que tenía que explotar tarde o temprano.

A pesar de su poder explicativo, la teoría austriaca del ciclo sigue siendo ignorada por la inmensa mayoría de los intelectuales y burócratas. La razón es que revela que sus políticas monetarias tienen la culpa del sufrimiento de millones de personas alrededor del mundo. Mientras tanto siguen intentando echar la culpa al mercado libre,  cabeza de turco favorita de todo estatista.

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Watchmen

27 de Marzo de 2009 - 00:37:12 - Henry Clay

En el filme de ese título, recientemente estrenado, the Watchmen, una colección de superhéroes sin superpoderes (con una notable excepción), en una versión alternativa de los años ochenta en la que Nixon es aún Presidente y la URSS y EE UU están a cinco minutos del holocausto nuclear, vuelve a establecer contacto tras años de retiro con motivo de la muerte de uno de ellos. La película plantea las seudo-reflexiones más o menos pretenciosillas habituales sobre el sentido de la violencia, la acumulación de poder en sociedades libres y lo guay que sería cogerse de la mano con unos cuantos billones de extraños y cantar Cumbayá. Pero, ay, las guerras en el mundo, la falta de multiculturalismo y la incomprensión hacia el otro (¿se dice así’?, ¿voy bien?) nos abocan a la destrucción del planeta. (ALERTA!! No siga leyendo este párrafo si no ha visto la película y se propone hacerlo). Así que un superhéroe que aúna la condición de hombre más inteligente del planeta inventa un arma hiper-destructiva con el fin de matar a unos cuantos millones aquí y allá para unir a las dos grandes potencias y forzar la armonía universal frente a un enemigo común.

 

El filme no toma partido filosófico o moral pero, de hecho, parece avalar la tesis de que liquidar a unos cuantos millones de personas en Nueva York y Moscú es un precio equilibrado para el logro de la armonía universal. De hecho es la misma filosofía moral que subyace a las fantasías que nuestras élites iletradillas, fanaticonas e hipocritánganas del calentamiento global propagan en la manifestación fascistoide más ñoña y terminal de la historia del autoritarismo. Ayer aparecía en LD la noticia de la propuesta de un funcionario británico de hacer más habitable el planeta por el sencillo expediente de que nadie lo habite, es decir, una “moratoria” en la reproducción de los occidentales. No explicaba el angel-ito de la muerte cómo en ausencia de la siguiente generación, la actual se pondría a repoblar el mundo a los 80 años o así. O sea, nuestros watchmen acabarán con la raza humana, sub-especie occidental preferentemente, para que la raza humana pueda sobrevivir. ¿Lo cogen? Bueno, es como Barack Obama que va a salir de la crisis provocada por el crecimiento de la deuda bajo la Administración anterior disparando la deuda pública en 10 billones en ocho años, o sea, más que la deuda pública acumulada desde George Washington hasta George Bush y los 41 presidentes entre medias. La gracia de esto es que, además de ponernos a procrear a los 80, también tendremos que volver al trabajo para pagar la deuda pública de esta generación cuyos hijos y nietos no van a existir (el cambio climático, por favor) para hacerlo.

Dónde estaba? Ah, el calentamiento éste. Otra forma favorita de sacrificio humano a la diosa Gea es la de imponer estándares “medioambientales” a los automóviles en detrimento de la seguridad de sus ocupantes. Los coches ahora no pueden dejar huellas de carbono de éstas, no, no, no. Hay que hacerlos de hojalata para que gasten menos combustible, contaminen menos y maten más. Ah, y las vacas, que se vayan preparando, porque esas flatulencias que contribuyen al calentamiento global no son de recibo. Al matadero.

Cate Blanchett, la actriz, quiere que reciclemos nuestra orina, y lo que se va por el inodoro, vuelva a salir, quizá con un poco de cloro, por el lavadero. ¡Qué bien sabe el agua de Madrid! Sherryl Crow, la cantante, quiere eliminar los papeles higiénicos suaves, porque no son reciclados. Drew Barrymore, también actriz, se mofa del conservadurismo carca de la Crow y dice que limpiarse con papel no es natural y hay que prescindir de él enteramente en el cuarto de baño.

En fin, hay estudios por ahí que dicen que hay que andar para no coger el coche y otros que es mejor coger el coche porque el ejercicio hace que los humanos exhalen más dióxido de carbono a la atmósfera ... TODOS A UNA AHORA: !!!contribuyendo al calentamiento global!!! Estamos a un par de meses de que algún gobierno, tribunal o cosa regule con qué cadencia debemos respirar.

No sé el lector, pero yo empiezo a estar harto de servir de conejillo de indias de estos deficientes mentales. La verdad es que no tiene maldita la gracia y soy de los que opinan que el estalinismo cultural es peor que el estalinismo político, porque conduce indefectiblemente a éste y además no hay marcha atrás. La sociedad occidental ha sustituido la religión tradicional por otra en la que el “planeta” es la divinidad y Al Gore es el Papa. Como una secta fanática, el culto chorras del calentamiento global ha lavado el cerebro de una sociedad inerme ante su propia falta de sustancia. Antes de que llegue el final de la polilla del Orinoco de turno, nuestros Watchmen habrán liquidado a unos cuantos millones de personas y reducido a la edad de piedra a todos los demás, que gravarán en cuneiforme en las cuevas las escenas de adoración que seguirán a la llegada desde el cielo de los nietos de Al Gore en sus naves espaciales. Otrora conocidas como jets privados.

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Contingencias exteriores

26 de Marzo de 2009 - 07:35:35 - Diego Vega


Llevamos semanas en las que el foco de las relaciones internacionales de Estados Unidos parece que está situado en México, y todo porque los cárteles de la droga están metiendo "más ruido" que de costumbre, o quizás porque a alguien le interese desviar la atención de lo que se cuece en casa.; como los presidentes de los equipos de fútbol cuando los resultados no son los deseados y tiran de fichajes para que el respetable mire hacia otro lado.

Hasta la Clinton - a la que las encuestas ya puntúan mejor que al presi; sí, la aureola se apaga poco a poco - ha decidido darse una vuelta por el primo cercano del sur para ver qué se cuece por ahí y de paso autoflagelarse: en el pollo que está montado allí abajo los gringos tenemos nuestra buena parte de responsabilidad. Quizás en la depreciación del peso en un 40% respecto al dólar también haya parte de culpa... Teniendo en cuenta el nuevo espíritu que ha llegado con la administración Obama lo normal sería que pidiesen por favor a los señores traficantes que abandonasen las actividades "inconvenientes" . 

Y es que la política no consiste únicamente en gestos de buena vecindad como los de Hilary, también hay que cuidar el lenguaje. Así la oficina del departamento de Defensa de don Barack ha remitido esta semana un correo electrónico a su personal en el que se indica que "esta administración prefiere evitar el uso del término 'Guerra Larga' o 'Guerra Global contra el Terror' . Por favor, usen 'Operación de Contingencia Exterior' ".

Por un lado, se evita esa palabra de tan mal gusto - "guerra" - y por otro, cualquier referencia a un presidente y un tiempo que se quieren olvidar. Si a Obama le atizasen un 11-S quizás acuñaría alguna otra expresión políticamente correcta: "Operación Pelillos a la Mar", "Misión Aquí no ha Pasado Nada" o "Tú a Afganistán y yo a Hawaii". 

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Los conservadores norteamericanos ante las elecciones europeas

24 de Marzo de 2009 - 04:58:35 - Alberto Acereda

En Estados Unidos los conservadores representan la base electoral más importante del Partido Republicano. Esos conservadores están empezando a mirar con más interés que nunca lo que se está moviendo por Europa al hilo de las próximas elecciones al Parlamento Europeo en junio de 2009. Aquí no ha pasado desapercibido el hecho de que sus hermanos -los conservadores británicos- se hayan hartado ya de las medias tintas ideológicas y del cambalache políticamente correcto del Partido Popular Europeo. Tras el chasco vivido con la candidatura del “moderado” John McCain, el fiasco del intervencionismo económico de Bush-Paulson y la inacabable secuela intervencionista de Obama-Geithner, los conservadores norteamericanos están decididos a volver a poner en pie sus principios. Por eso, en medio del actual intervencionismo económico socialdemócrata, ahora lo que pasa por Europa importa aquí más que antes.

 

El centrismo moderado en el que se fue sumiendo el Partido Republicano en la última década y la falta de respeto y coherencia con su ideario fundamental le generó en 2006 y 2008  sendas e importantes derrotas electorales. De ahí que al movimiento conservador en Estados Unidos le interesa ahora conocer lo que pasará este junio por Europa y, sobre todo, lo que ocurre con la alternativa conservadora que representan David Cameron y su Partido Conservador en Gran Bretaña. El hecho mismo de que los conservadores británicos puedan finalmente constituir su propio grupo parlamentario, sin alianzas de medias tintas y contando con veintitrés diputados de nacionalidades diferentes, resulta interesante y atractivo para sus hermanos conservadores norteamericanos. Dicha alianza, a la larga, podría ser un primer paso para posteriores y necesarios realineamientos conservadores a nivel transatlántico.

La ruptura de Cameron y los conservadores británicos con el Partido Popular Europeo -y de rebote con el Partido Popular de España- no puede extrañar a nadie, sobre todo si pensamos en la deriva ideológica de un partido como el actual PP en España que en otra época -aunque ya no- entusiasmó a millones de españoles uniendo a liberales y conservadores para hacer frente al rodillo del socialismo. Para hacer posible esa nueva alianza de los conservadores en Europa, el conocido eurodiputado inglés Daniel Hannan reclamó recientemente y sin ambages en las páginas del The Daily Telegraph el voto de 800.000 británicos residentes en España. El voto pedido por Hannan no era para el Partido Popular, sino para el partido Alternativa Española (AES). Si pensamos que tres cuartas partes de esos británicos en España votan conservador y, además, votan listas españolas, el asunto no resulta banal. Y conste que David Hannan se define como conservador liberal y articula su decisión entendiendo que su interés político por el joven partido español está bien meditado y se apoya en razones sólidas.

Como siempre ocurre por España, muchos medios de comunicación han hecho oídos sordos a esta realidad o han querido ignorar el trasfondo real del artículo de Daniel Hannan y la decisión del líder conservador británico, David Cameron, de romper con el Partido Popular Europeo. En este sentido, no faltan quienes siguen adulando a los fallidos políticos de siempre y quienes insisten en demonizar  el concepto de “conservador”, con el único objetivo de pretender desmentir la realidad de esa ruptura de los británicos con el Partido Popular Europeo. Así, se omite lo importante y se tergiversa la realidad calificando a los conservadores españoles como de “extrema derecha” en otro ejercicio más de falsa y barata propaganda. 

La realidad es que el programa “Newsnight” de la BBC, con Jeremy Paxman, dio ya cuenta de la veracidad de esta noticia el pasado 10 de marzo. Lo mismo hizo la misma BBC en su página web de noticias. El propio líder del Partido Conservador británico, David Cameron, ha venido afirmando inequívocamente la promesa de salida de su partido del Partido Popular Europeo desde julio de 2006, como prueba su artículo de entonces en el The Daily Telegraph. Y aun así, no faltan quienes por España siguen descalificando el conservadurismo y persisten en tergiversar la realidad, la historia y las tradiciones.

Valdría la pena no olvidar que un autor clave para los liberales clásicos como fue Friedrich A. Hayek ya dejó escrito que no existe en la historia de Estados Unidos nada que se asemeje en puridad a esa actual oposición europea (y española) en terminología que opone a “liberales” y “conservadores”. Es más, Hayek también expresó su desencanto con la palabra “liberal” en Europa y reconoció cómo el liberalismo europeo de tipo racionalista, lejos de propagar la filosofía realmente liberal fue allanando el campo al socialismo y facilitando su implantación. Por eso importa tanto entender el empuje conservador al que estamos asistiendo a nivel transatlántico, pues como el propio Hayek reconoció en Los fundamentos de la libertad, los defensores de la libertad no tenemos prácticamente más alternativa que apoyar en el terreno político a los llamados partidos conservadores.

En Estados Unidos los conservadores saben muy bien todo eso y lo mucho y bueno que produjo aquella revolución de Ronald Reagan en 1980 -acompañado por Margaret Thatcher- y con políticas cercanas a la mejor tradición del liberalismo económico; conocemos también aquellas otras bases conservadoras de Barry Goldwater en su campaña de 1964 y la posterior revolución conservadora de Newt Gingrich treinta años después. Nada de eso se ha olvidado y si históricamente cada quince o veinte años hay un nuevo empuje conservador, no es descabellado pensar que para 2010 y 2012 estaremos en Estados Unidos ante otro de esos hitos importantes.

En Europa, esa vuelta a los valores conservadores parece empezar a hacerse ya realidad con el empuje británico de David Cameron y también de muchos europeos y españoles desencantados con políticos acomodados y serviles. Quienes mantengan esos valores conservadores y quienes generen verdaderas alianzas en defensa de la coherencia de esos principios de la gran tradición conservadora occidental pueden estar ahora mismo ya empezando a ganar muchos enteros entre la ciudadanía que, como en el caso de España, está necesitada de auténticos líderes y, sobre todo, de principios sólidos y coherentes en defensa de la libertad y de la vida. En estos tiempos de relativismo ideológico y cultural, la estrategia de Cameron puede funcionar en Europa y aun es posible que -contra lo que muchos creen- estemos asistiendo a una revolución conservadora a ambos lados del Atlántico. En España, también.

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Apuntes liberales: ser atacados para ganar

22 de Marzo de 2009 - 19:26:35 - John Wilkes

Con tremenda precisión y perspicacia, Mahatma Gandhi describió así el proceso de cambiar el paradigma dominante: “Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas”.

La clase dirigente norteamericana llevaba desde finales de los años veinte ignorando las políticas liberales. Incluso sus portavoces más destacados como Friedrich Hayek y Ludwig von Mises pasaron inadvertidos para la inmensa mayoría de académicos, políticos, intelectuales y otros traficantes de ideas. Y mientras algunos apuntarían a Ronald Reagan como el ejemplo del éxito liberal, lo cierto es que realmente cambió poco menos que la retórica.

Reagan subió los impuestos. Reagan aumentó el gasto público. Reagan expandió el tamaño del gobierno (para más información mira aquí). Ahora bien, es posible que Reagan el hombre estuviera en contra de todas estas políticas, pero el sistema de Washington se aseguró de que continuaran con él, igual que con cada presidente.

Por tanto, Reagan es un mito, la repuesta republicana al mito demócrata que es Franklin Roosevelt. Ninguno de los dos hizo lo que ahora sus seguidores les atribuyen. Reagan no abrió las puertas a una revolución liberal y Roosevelt no solucionó la Gran Depresión. Los dos simplemente sirven para justificar el intento de cada partido de incrementar su poder.

Todo esto empezó a cambiar con la campaña del candidato Ron Paul en las primarias de las últimas elecciones presidenciales. Llamó la atención la cantidad millonaria que fue capaz de recaudar. Luego, cuando sus pronósticos sobre la economía y las políticas monetarias y fiscales irresponsables del gobierno demostraron ser ciertas, los medios de comunicación ya no podían ignorar por completo el mensaje liberal. CNN, Fox News y CNBC todavía llaman a Ron Paul casi todas las semanas para pedirle su opinión. Forbes Magazine reserva una columna para los economistas y abogados liberales como Lawrence White, Robert Russell y Richard Epstein.

Pero esto no quiere decir que la clase gobernante les tome muy en serio. Estamos en la fase de reírse de los liberales. Sin embargo, una noticia reciente parece indicar que podemos estar entrando en la tercera fase, la de ser atacados.

El Departamento de la Policía Estatal de Missouri publicó un informe para ayudar a sus miembros a identificar a los terroristas nacionales. Entre las señales de alarma que destaca es que en muchos casos estos terroristas pueden estar afiliados con movimientos políticos liberales, apoyar a Ron Paul y poner adhesivos con su nombre en sus automóviles.

Parece mentira que la policía vincule con el terrorismo una ideología basada en el intercambio voluntario y pacífico. Pero ahí está. Ahora, solamente queda esperar que Gandhi tuviera razón y después de la fase de ataque, el liberalismo gane. A ver.

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