La otra noche en una maravillosa velada, en la que conincidí con un buen amigo, socialista, que no socialisto, entramos en el debate sobre la Ley de memoria histórica.
Con muy buenas palabras, y ciertamente en muchos casos con bastante razón y lógica, mi amigo afirmaba, que en españa hace ya treinta años, se había tapado una herida, sin antes curarla, es decir que la infección segúia dentro, y había que curarla. Que había miles de fusilados en fosas comunes sin reconocer, y que claro, esto ciertamente no era justo para las familias, que es cierto que en la transición todos nos pusimos de acuerdo por cerrar la herida, porque era lo que tocaba y lo que todo el mundo quiso. y que ahora con la madurez democrática era hora de reponer el honor a los muertos y desaparecidos.
En principio esto es completamante razonable, el problema es que en la trnaisción a un régimen democrático, todos nos pusinmos de acuerdo porque quisimos y sin que nadie nos obligara a cerrasr ninguna herida, la cerramos porque quisimos, no sin antes reconocer el honor de todas y cada una de las victimas de la guerra civil en nuestra constitución.
Además, esta ley, no sólo responde a un objetivo encomieble de reconocer los muertos de las fosas comunes y devolver la dignidad a los caídos, sino que, también responde a idea de Zp de ilegitimar a media España que vota al PP, imprimiendo en la sociedad la idea de que son franquitas, fascistas, nacistas rancios y pajilleros, creando un cinturon sanitario, un pacto del Tiinell social, en el que traza una línea que desune lo que los españaoles unieron, entendiendo que antes de las ideas políticas estaban las personas, la libertad y la democracia.