Crónicas Murcianas

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Un ferviente católico sin fe en defensa del judeocristianismo

19 de Febrero de 2010 - 19:39:27 - José Antonio Martínez-Abarca

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Con permiso de mi conbloguero, yo sí voy a hablar del Cristo de Monteagudo, sin referirme para nada al caso concreto, que no hay por qué. Porque, en fin de cuentas, qué es el asunto "Cristo de Monteagudo" (recordemos, para uso de no murcianos: se trata de un monumento de Jesús, más o menos fusilado estéticamente del "Corcovado" de Río de Janeiro, presidiendo la vega de la capital de Murcia y al que la ola de curanderismo ético que nos invade quiere retirar o mejor demoler como muestra de "aconfesionalidad") sino otra manifestación más de la guerra no declarada a la cultura occidental que mantienen, desde la caída del Muro, tanto la izquierda más o menos huérfana -será huérfana, pero siempre disfruta de padrinos multimillonarios, vaya una cosa por la otra- como el islamismo rampante, pasando por todo tipo de roñas y costras  "altermundistas". El Cristo de Monteagudo somos todos. Me refiero, desde luego, a liberales y católicos conservadores, pero también a cualquiera que viva de Chechenia para acá (aunque no sé quién dijo, con humor y quizás hasta con acierto, que Oriente empezaba a partir de Alemania) y no tenga esa mala conciencia tan fácil de cambiar por una buena y barata que padecen por ejemplo los socialdemócratas, no digamos ya de socialdemócratas en adelante. O más bien hacia atrás.

Multitud de lectores, o los mismos lectores muchas veces, se han enredado tras la entrada anterior de Pablo Molina en una discusión sobre si es compatible o no ser liberal y católico a la vez. Desde luego tiene que ser compatible, porque vamos todos en el mismo barco. Es contra todo lo que representa ser liberal y también ser conservador católico (o anabaptista) contra lo que va el "tsunami" que hemos nombrado en el párrafo de arriba. Sobre eso no le ha de caber a nadie ninguna duda. Mejor que no empecemos a ponernos etiquetas de buenos o menos buenos. Mejor que no empecemos a separar a los que se van a salvar de los que lo tenemos más crudo. Si quieren saber dónde me encuentro exactamente dentro del "barómetro salvífico", les diré que me considero un ferviente católico sin fe. Un católico a machamartillo sin la "gracia". Aunque yo, como saben los que no me tratan, tenga bastante de monje eremita (si bien con una desafiante y, créanme, del todo aceptada tendencia al erotismo, por supuesto heterosexual) nunca me he preocupado en exceso por lo que hay después, porque me aterroriza más bien todo lo que hay antes. Antes de entenebrecerse creo que irremediablemente mi visión de la existencia, creía más bien de manera vaga en la vida eterna. En los últimos años, lo que ya era vago se ha diluido casi por completo. Aunque en mi descargo diré que creo aún menos en la vida temporal, o interina, o sea, en ésta. El teólogo Von Balthasar, una de las lecturas obligadas para San Juan Pablo II (permítanme que me adelante a llamarlo santo) dijo aquello de que el Infierno existe, "pero puede que esté vacío".  Supongo que no será muy ortodoxo, o tal vez sí, pero para mí el Infierno absoluto consistiría, después de morir, en mantenerse en alguna forma de consciencia perenne pero escasa, impotente para revivir momentos o seres que hemos querido. En cualquier caso, procuro ser bueno luchando con los medios que tengo por una civilización terrenal en la que creo sin asomo de duda, la judeocristiana. 

Y sobre esto va, en realidad, no sólo el "affaire" del Cristo de Monteagudo, sino todo, absolutamente todo lo que ha venido ocurriendo en España desde el año 2004. No nos olvidemos, ni por un momento, de quién es el enemigo, y por qué medios quiere destruirnos.

Postdata: admiro a los polemistas católicos, como por ejemplo al impagable Chesterton. O al vizconde de Chateaubriand, por no citar siempre al mismo que cita todo el mundo. Yo mismo me considero un polemista católico. Sin la "gracia", hemos dicho, pero polemista católico al fin (soy al fin un niño educado en el "Opus", de lo que jamás, ni siquiera en la loca juventud por la que nunca pasé, he renegado). Pero si ser polemista católico significa apuntarse a, por decirlo de manera diplomática, repugnantes tesis como que lo de las torres gemelas fue cosa de los propios servicios secretos estadounidenses, como ha emitido, si no he leído mal, algún interviniente en este "blog", me apuntaré a polemizar como miembro supernumerario de la secta Moon o, ya que nos ponemos, como iniciado en los esoterismos de la orden del "Amanecer Dorado".  No estoy dispuesto a pasar por según qué opiniones, ni a leerlas. Los hechos de aquella mañana espléndida y con suave brisa cálida del interior de septiembre del 2001 en Nueva York han sido, probablemente, el acontecimiento que más me ha marcado en mi vida.  Por denunciar hasta sus últimas consecuencias lo que, a partir de entonces de manera palmaria, estaba en peligro en Occidente me echaron fulminantemente de periódicos y me vi reducido a la marginalidad mediática, de lo que hoy sólo me he recuperado en parte. No quiero aburrirles.
 
Justo cuando se cumplía un año de aquello, ni un segundo más, estuve a pie de socavón del "world trade center". Muchos de los congregados, algunos arrodillados de dolor, habían perdido a seres queridos, y la misma atmósfera se lo recordaba vívidamente.  Me recorrió un escalofrío por la espalda que aún no ha salido serpenteando de mi interior. La mañana resultaba idéntica a la de un año antes, sin nubes, brillante y con suave brisa cálida del interior. El silencio era impresionante. Sólo susurraba ligerísimamente la brisa, a la oreja. Como si el tiempo se hubiese parado un instante antes de los atentados. Como si nada hubiese pasado. Pero el planeta ya era otro. Para polémizar de según qué cosas, ya está lo más "troll" de la web de "El país", aquel papel que tituló en portada "el mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush" (Arcadi Espada estuvo muy fino, y frío, diciendo, mientras todavía escribía en la edición catalana del "periódico global", antes independiente de la mañana, que era absurdo titular el periódico de un día con los hechos que se esperaba que ocurrieran al siguiente) . Dentro del "invierno mediático" hay millones y millones de cavernas que se hacen eco de estas "grandes exclusivas". Aquí, de ninguna manera.
Comentarios (11)
1 antodasa, día 19 de Febrero de 2010 a las 20:08
Empiezo a preocuparme, tanta afición a la tergiversación no puede ser casual.

Lo que yo opino sobre el 11S lo acabo de escribir en el hilo anterior pero, ¿por qué mezcla usted también las churras con las merinas aduciendo que lo que piense yo del 11S tiene que ver con un "polemismo" católico? ¿Que tiene que ver una cosa con la otra? No salgo de mi asombro, eso es una vil falsedad que se ha sacado usted de la manga. Y yo que creía que no era tan mala persona...

Brevemente, como decía en el hilo anterior, son cada vez mas los useños que opinan: 9/11 was an inside job. ¿O que pasa, que eso de los trabajos hechos en casa solo es posible en tercermundismos parlamentarios como España y no nunca en la sacrosanta efigie del liberalismo mundial? Claro, los USA son sagrados... Y si osas si tan siquiera rechistar entonces eres un conspiranoico, un progre o cosas peores.

Me dan ustedes lástima, presumen de lo que no tienen, hacen lo contrario de lo que dicen defender. Estoy absolutamente convencido de que no se han parado ni 5 minutos a escuchar lo que los escépticos de la versión oficial del 11S dicen y estoy seguro de ello porque veo que los asocian directamente con el progrerío o gente indocumentada y malintencionada en general. Pónganse las pilas, yo tampoco puedo encima a traer aquí enlaces y documentación, muevanse un poco y dejen de hacer el ridículo. El 11S fue un trabajo desde desde dentro, es algo parecido al 11M, solo se sabe que es mentira lo que oficialmente contaron, lo demás no se sabe, aunque habrá muchas hipótesis. Es posible que algún día se avergüencen profundamente de la actitud que tienen al respecto hoy.

... sigue ...

2 antodasa, día 19 de Febrero de 2010 a las 20:18
... sigue y termina.

Yo ya no estoy puesto en el tema, me quedó claro en su día, pero esto es lo último que me ha llegado:
Conferencia de prensa y campaña publicitaria de los Arquitectos e Ingenieros por la verdad del 11S (AE911Truth)


Por último, fuimos muchos los que de una manera u otra se vieron afectados por el 11S. Para mí el 11S fue un antes y un despúes, comprendí que el mundo había cambiado y que venían tiempos duros. Tuvo graves repercusiones en mi trabajo, los useños empezaron a cerrar proyectos en plena burbuja tecnológica. Recuero que durante años yo mismo me mofaba de los "conspiranoicos" pero yo al contrario que muchos fui capaz de dar un paso adelante para querer saber mas y escuchar sin prejuicios, cosa que otros que mas que yo por su profesión deberían haber hecho parece que jamás les importó y siguen con los ojos vendados pero porque no quieren quitarse la venda. Pobres... les vuelvo a animar a que den ese paso, los useños que denuncian lo que pasó el 11S no son progres, son gente tan normal y tan buena como lo puedan ser los peones negros del 11M.

Aunque a mí, en lo particular, lo que mas afectó a mi vida, profundamente por las decisiones que tomé, fue el 11M, porque quedaba mas cerca. Pero claro, eso me pasa a mí por no ser un adorador a ultranza de los liberales Estados Unidos de América, y como no lo soy eso me convierte en progre, en rarito, en conspiranoico y en cosas peores.

Pero que lástima me dan ustedes, lástima de lo que ustedes mismos sentirán el día que se den cuenta de muchas cosas, cuanto se van a arrepentir... Y ahórrense las chulerías al respecto, ya me conozco por donde van a salir.

En fin, que buen fin de semana y lo siento (o me alegro por ustedes) pero la semana próxima me tomo vacaciones.
3 Gorucho, día 19 de Febrero de 2010 a las 20:53
El Infierno existe, "pero puede que esté vacío"

Existir, existe y aquí, en esta vida, lo podemos entrever. Todos los que carecen de esperanza están experimentando algo infernal.

Respecto a que pueda estar vacío, puede. O al menos no podemos dar por hecho que alguien esté condenado, porque no conocemos la influencia de las circunstancias que le envolvieron, y hasta qué punto estas circunstancias condicionaron su libertad.

De lo que sí estoy seguro es de que Dios quiere que todos nos salvemos. Y, lógicamente, a nadie le pide nada que esté por encima de sus fuerzas para lograr su salvación. Nos pide que pongamos a trabajar nuestros "talentos", pero no nos pide que rindan un determinado porcentaje, sólo que no los enterremos. De sobra sabe Dios que somos muy muy muy poca cosa y que con nuestras fuerzas no vamos a ningún sitio, por lo que lo fundamental es que, sabiendo que no valemos un duro, buscando y pidiendo ayudas y gracias, nunca dejemos de intentar mejorar. Vamos a caer una y otra vez, pero, siempre tenemos que tener presente que, por muy malo que sea lo que hayamos podido hacer, Dios sólo nos pide nuestro arrepentimiento, nuestro pesar por el mal que hicimos, nuestro propósito de mejorar, y la certeza del perdón que se nos da.

Saludos.
4 Aguilib, día 19 de Febrero de 2010 a las 22:12
Ya sé (y tengo edad), que no es de buena educación entrar por la ventana del don José Antonio para saltar al patio de don Pablo.

#54 antodasa
Al decir: somos un país aconfesional, “a Dios gracias”, ahí, solo hay sutileza, en un agnóstico, habría ironía maliciosa. Porque si decimos: “somos un país confesional”, no nos quedaba otra, que decir: “Alá es grande”. Pues, no recuerdo ahora de ningún estado (OJO al dato “ciudad-estado del Vaticano”) confesional que no sea de confesión islámica.

El aborto va en contra de mis principios, y también de los budistas, de algunos agnósticos, de los musulmanes… y quizás de otra gente de mal vivir. En cambio, sí he oído el caso de un cura que sufragó el gasto de un aborto con dinero propio, o de la parroquia.

Doy por finalizada mí intervención en esta discusión, y sigo leyendo la aportación de los demás foreros.
5 Erbilyos, día 20 de Febrero de 2010 a las 00:37
Solo un comentario, José Antonio: a Chateaubriand yo no lo admiraría tanto, teniendo en cuenta su inmensa alegría al enterarse del éxito del duque de Angulema y sus Cien Mil Hijos de San Luis en vapulear a los liberales españoles y reponer al Rey Felón en el trono, tras bombardear hasta el hartazgo a los gaditanos y humillarlos de mil maneras:

"¡Por aplastar a los españoles en un paso, por tener éxito donde Bonaparte fracasó, por triunfar en la misma tierra donde los ejércitos de aquel gran hombre sufrieron la adversidad, por hacer en seis meses lo que aquél no pudo hacer en siete años, esto es una gran maravilla!"
6 AnkHor, día 20 de Febrero de 2010 a las 00:39
Pues lo mío es una ardiente defensa de la esencia de nuestra cultura y civilización europea, romana, judeocristiana y católica... pero desde el agnosticismo. Lo cual significa que como dice usted don José Antonio, frente al islamismo rampante, los católicos nos tienen a su lado como uno más, lucharemos con ellos contra los ataques que les lancen los esbirros de la horda progre-islamista.

Aquí no debe haber fisuras en ese sentido.

No entraré tampoco en ninguna polémica católica, más que nada por falta de dominio de la materia, como comprenderán.

Pero sí quisiera pronunciarme en cuanto a las distintas teorías que existen, tanto en torno al 11-M, como al 11-S, partiendo de la base de que no tienen nada que ver, ni en el objetivo de los atentados, ni en el 'modus operandi'.

Estoy con el compañero Antodasa en que no debemos descartar 'a priori' ninguna teoría, y menos aún por prejuicios sin haberla estudiado en profundidad. Lo único que tenemos claro de ambos atentados, es que la versión oficial tiene más agujeros que un colador.

Puede que algún día conozcamos la verdad y nos podamos arrepentir de haber despreciado la teoría que la explicaba.

7 vikinga, día 22 de Febrero de 2010 a las 11:42
No lo hubiese podido expresar mejor. A mi también me aterroriza más lo que hay antes que lo que hay después. En la vida te pueden pasar unas cosas terribles, aunque somos más fuertes para aguantarlas de lo que parece.
No me puedo creer que el 11-S haya sido hecho en casa. Para mi también marcó un antes y un después en mi visión del mundo, y de las personas que me rodean. De hecho dejaron casi de existir para mi, las que se alegraban porque los americanos se lo merecían. Deseo con todas mis fuerzas que ganemos esta guerra y ya nos veremos en el Cielo, algunos previo paso por el Purgatorio. Y allí nos daremos un abrazo celestial (aunque también se lo tendremos que dar a los del País, ¡y a los de Público!, que horror).
8 corzo1, día 22 de Febrero de 2010 a las 22:12
VIKINGA, puede que a usted le pase como a mí, que cuando veo una víctima del terrorismo me siento atacado. Y en el 11-S toda la civilización "occidental" fue atacada.
Maradona, entre otros, se alegró. Yo no.
9 peabody, día 22 de Febrero de 2010 a las 22:50
Erbilyos: Chateaubriand era el Ministro de Negocios Extranjeros de Luis XVIII, o sea , él mandó a Angulema con los cien mil hijos de San Luis a echar a los revolucionarios del gobierno de España. No querían que el ejemplo se extendiera por Europa. Así que lo más normal es que se alegrara muy muuuucho del éxito de aquel ejército, ya que era suyo.
10 ongietor, día 23 de Febrero de 2010 a las 12:49
Que el 11 de septiembre tuviera tanta repercusión es por dos cosas: porque sucedió allí y porque la gente de allí, en conjunto, aún cree algo en sí mismos como nación culta y organizada.
Además porque se aclararon pronto algunos datos. Desmentirlos y crear teorías negativistas logra poco, pero es un ataque más al amor a la verdad, y ataca también a los que luchan por aclarar, aquí, el 11M, donde sí que hay una "verdad impuesta".
11 CARCANTA, día 23 de Febrero de 2010 a las 17:20
De nada sirve dar noticias y noticias de las fechorías anticristianas y antiespañolas de estos mosntruos que nos están destrozando España, si no unimos gestos positivos de actuación. A estos granujas, nuestro disgusto y nuestras simples protestas les hacen hasta gracia. En su maldad, se refocilan con ello.
Pido a los que tengan capacidad, medios y valor para dirigir la O-PO-SI-CIÓN, pero OPOSICIÓN REAL, que actúen. Se lo pido por Dios y por España.
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