Crónicas Murcianas

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Últimos comentarios sobre el morir con el medio siglo (y II)

10 de Julio de 2009 - 20:28:14 - José Antonio Martínez-Abarca

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Dio lugar mi "post" anterior, es decir, el anterior al anterior que escribía mi conbloguero Pablo Molina, a una pequeña polémica de los lectores, y, dado el asunto del que trataba, nada menos que sobre la vida y la muerte, las existencias truncadas o las "realizadas", creo que a pesar de pequeña era una discusión de cierta altura. Con la excusa de la muerte de Michael Jackson a los cincuenta años, venía yo a poner en cuestión en aquel "post" que el cantante hubiese desaparecido prematuramente y no, como pienso, a punto de hacerlo extemporáneamente. Es decir, mi opinión es que Jackson había desaparecido más o menos a la edad indicada, haciéndole el Destino un favor, pues la estética de la eterna juventud peterpaniana en que había basado todo su personaje ya no podía estirarse más. La eterna juventud resulta que siempre dura bastante menos que una eternidad.

Aprovechando este fenomenal deceso, como digo, venía a poner en cuestión que la esperanza de vida de hace menos de un siglo, cuarenta años de media, implicara menos vida que la de ahora con ochenta. No sólo creo en las vidas a lo ancho más que a lo largo, sino en que a partir de cierta edad, y sin necesidad de estar enfermo (y sé que estoy siendo políticamente incorrectísimo) al hecho de despertarse por las mañanas más que vida, al menos tal como yo la concibo, lo podemos llamar duración.  Algunos lectores no estuvieron nada de acuerdo.

De hecho, me pareció que alguno me llamaba adolescente, chistoso o cosa así por opinar así. Lo último que quisiera es ser una especie de doctor Montes en bloguero, un sembrador de desesperanza y muerte. Lo que yo estimo por vida plena no tiene por qué ser lo que la mayoría del público tiene como tal.  Sólo quiero expresar una opinión creo que tan válida y tan seria como las demás. Nadie me paga para ser un optimista antropológico ni escatológico, para creer que a partir de la jubilación empieza "la edad de oro", así que los que esperen encontrar aquí la fuerza del pensamiento positivo van arreglados. Tengo para mí que la vida en toda su amplitud sólo dura unas pocas décadas, engorrosamente las primeras, y que, al igual que Manuel Vicent decía que te haces viejo cuando te sorprendes a tí mismo diciendo más de tres veces al día "qué barbaridad", la vida se reduce mucho y adquiere un tono incuestionablemente más sombrío cuando la mayoría de tus temas de conversación entre amigos (o entre matrimonios, en esas espeluznantes tenidas obligadas por parejas) versan sobre la comida, algo que suele ocurrir a partir de los cincuenta, según tengo observado. ¿Que hay que seguir cumpliendo años porque sí, porque la alternativa no es apetecible o al menos poco clara? Sin duda. Sólo me faltaría que me tomaran por un inductor al suicidio por "dignidad", que no hay tal sino todo lo contrario. Hay que resistir al menos mientras se pueda conservar el sentido del humor y ser capaz de hacer una buena frase. El sentido del humor es el único madero flotante que al final le queda a los desesperados tras su naufragio.

Simplemente detesto el lenguaje "feliciano" del buen rollito contemporáneo que nos tratan de colocar los medios, y como los "dandies" a partir de Baudelaire, me horrorizan ciertos ciclos naturales por muy naturales que sean, y me gustaría escapar de la decadencia a través de la artificialidad. Vano intento, lo sé. Pero al menos puedo quejarme con más o menos amargura de lo que no tiene remedio, si ustedes me hacen la merced de seguir leyéndome.  
Comentarios (8)
1 JaS, día 11 de Julio de 2009 a las 00:47
Le invito a visitar las conferencias del Colegio Libre de Eméritos, que disfrutábamos en los inicios de Antena 3 TV y ahora he rastreado hasta su web. Deberían publicarse en youtube. Julián Marías sobre "La felicidad humana": http://www.colegiodeemeritos.es/Videoteca_Marias_3...
2 JaS, día 11 de Julio de 2009 a las 00:51
Yo me pongo melancólico en cumpleaños y navidades, pero le deseo un futuro tan feliz que se sienta forzado a retractarse.

Permítame insistir. Tras los 50 hemos atesorado experiencia, relaciones, hacienda... Nos vemos limitados en algunas actividades físicas, que no suelen ser nuestra mejor contribución al progreso. Los placeres del conocimiento deben de ser más profundos cuando conocemos más; los éxitos profesionales, artísticos, científicos o sociales, más frecuentes cuando contamos con mayores medios; la oportunidad de ser generosos más probable cuando estamos en la cabecera del banquete. Un hombre en los 60 no está necesariamente recluido en hospitales. No opino sobre un caso individual, sino sobre lo que podemos esperar en general.
3 JaS, día 11 de Julio de 2009 a las 00:54
Por otra parte, también sostengo una posición pesimista: hace una década que entiendo el propósito de la humanidad como una carrera desesperada para enfrentar la próxima catástrofe. Conocemos el origen de algunas amenazas inexorables, hoy por hoy insalvables, como los meteoritos o el sol, pero habrá muchas otras inesperadas. Es como si nos fueran a examinar, pero no sabemos de qué materia, ni qué día; debemos estudiarlo todo, urgentemente. La forma de maximizar el desarrollo humano es contar con A)el mayor número de personas, B)prosperando en sociedades libres. Cada paso atrás frente a los malthusianos, los intervencionistas, los totalitarios, etc, supone una pérdida de oportunidades para sobrevivir.

Bajo estas premisas comprenderá que, tanto como la reactivación de la natalidad, me preocupe la integración de nuestros mayores. Sólo algunos profesionales liberales se mantienen activos apurando sus últimos años. Otros, a veces, se relacionan únicamente entre jubilados, y pueden padecer aislamiento y renuncia al crecimiento intelectual, a seguir aprendiendo y proponiendo.

Afortunadamente, creo que Internet facilita la aparición de modelos que permitan la cooperación multigeneracional, como supongo entre los Peones Negros, por ejemplo.
4 vikinga, día 12 de Julio de 2009 a las 11:05
La verdad es que yo coincido practicamente en todo contigo. Sobretodo en lo de las espeluznantes reuniones y conversaciones entre parejas de matrimonios ¡por fin alguien que lo admite! Las detesto. Pero recuerda que todo es susceptible de empeorar, y a partir de los 70 las conversaciones no versan sobre la comida, sino sobre su digestión y sus productos de degradación...¡cómo no voy a entender que odies la decadencia!
5 peabody, día 12 de Julio de 2009 a las 14:08
Nosotros, y me refiero a los españoles, bueno, a todos los occidentales en general, nos hemos convertido en unos blandos, que nos pasamos la vida pensando en nuestra muerte. A la más mínima, al médico. Al ibuprofeno, al omeprazol. Miedo a los accidentes, miedo al dolor, miedo al cáncer, miedo al infarto, a la violencia, miedo al desvanecimiento súbito. Hasta nos acojona una simple diarrea, un cólico. Nos acojonamos por la más mínima noticia y somos pasto de periodistas desaprensivos. Nos asustan con la peste aviar, la porcina, el calentamiento global, con cualquier chorrada que a ellos se les ocurra. Porque somos unos cagados.
Todos estos inmigrantes que han llegado a España, nos dan una lección de desprecio a la enfermedad y a la muerte que deberíamos aprender, y aprender a vivir con menos miedo y más inmediatez. En las culturas de las que vienen, con sus guerras, narcotraficantes, revoluciones....la vida tiene menos valor que un duro de Franco. Por eso, a la más mínima te arrean un tiro, te sacan la navaja....y nosotros nos cagamos. No sabemos defendernos ya. Estamos totalmente capados, por años de bienestar. Y lo más triste de todo es que YA somos incapaces de luchar para conservar ese bienestar. ¿Qué es lo que pasó en el 11-M?. Ni más ni menos que una inmensa rendición de un país, de unos españoles que lo único que quieren es que los dejen tranquilos. No te extrañe que te critiquen por haberlos hecho pensar en la muerte. Un pecado terrible.
Aquello de morir jóvenes y hacer un bonito cadáver....¡que lo haga otro!
Nos merecemos una pandemia que nos diezme. Sin compasión.

6 Gorucho, día 12 de Julio de 2009 a las 21:21
No sólo creo en las vidas a lo ancho más que a lo largo, sino en que a partir de cierta edad, y sin necesidad de estar enfermo (y sé que estoy siendo políticamente incorrectísimo) al hecho de despertarse por las mañanas más que vida, al menos tal como yo la concibo, lo podemos llamar duración.

Pero no podemos cargarnos a la gente porque dure. Hay personas con 90 años y más, recuerdo a Moreno Torroba, que tienen una vida más intensa que muchos de veinte, y otros, aún recién nacidos, cuya vida no da mucho de sí.

La vida que llevemos la podemos decidir sólo en parte. Podemos decidir ser trabajadores u holgazanes, pero, si decidimos ser trabajadores, aún haciendo las cosas con todas nuestras fuerzas, podemos no conseguir nada (aparentemente, al menos).

Según creo, el mérito de nuestra vida no está en lo que hagamos sino en lo que intentemos hacer. Al que da de sí todo lo que puede no se le debe pedir nada más; esto me parece de justicia.

Por otra parte, el fracaso de una vida, no deja de ser útil para el resto, al menos como señal de que ese camino no se debe coger porque es un callejón sin salida.

Saludos.
7 Gorucho, día 12 de Julio de 2009 a las 21:32
"Pos" sí, Peabody, "semos" unos blandos; se nos ha olvidado eso de que quien gana su vida la pierde.

La vida sólo tiene sentido cuando se vive, cuando se la emplea para hacer algo, sin importar las incomodidades que ello implique. Esa forma de vivir que se expresa en la frase "la guerra è piú bella, ma incomoda", es lo que tiene, puede que evitemos la incomodidad de la guerra, pero a costa de sufrir otra mayor.

Saludos.
8 Nick2, día 13 de Julio de 2009 a las 00:20
Off topic:

Agua para todos. ¿Dónde están las desaladoras que prometió Narbona hace 5 años? ¿Por qué no se ha empleado el dinero del Plan E en algo útil, como construir las desaladoras y traer agua al sureste español, con todos los puestos de trabajo que se crearían en el campo y que ayudarían a salir de la crisis?
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