Crónicas Murcianas

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Tejerifláuticos y jipisunos

22 de Junio de 2011 - 12:47:49 - José Antonio Martínez-Abarca

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Ningún movimiento que se inaugura cometiendo un delito es respetable, contra lo que dicen balbucientes, pobres hombres, algunos de los objetivos a destruir por ese movimiento (los políticos de la "democracia-y-no-lo-es"). El 15-m ya empezó mal. Las protestas "pacíficas"contra el Sistema partieron, antes de las elecciones municipales y autonómicas, de varias ilegalidades: contra la libre circulación, contra las reglas de reunión, contra la higiene. De entonces aquí, los del 15-m sólo han hecho agrandar el foso de delitos. Ya llevan una buena colección. De seguir la escalada, pronto alcanzarán esos amenos apartados penales castigados con penas de entre veinte y treinta años de cárcel. No hay indignados santos infiltrados por los malos (los violentos). Todos son violentos. No se pueden "desmarcar" de la violencia los del 15-m porque su plan de bloqueo pacífico a las instituciones democráticas es siempre violento por definición. Porque el bloqueo a la democracia en la que no creen es delito, aunque gasten flores en el pelo. En España no hay "delitos de paz": o se cumple o no se cumple la ley, se siente uno en la postura del loto o no.
 
Pretenden sustituir una democracia parlamentaria, la única homologada en el Occidente civilizado, por una federación de reuniones en los barrios y pueblos. Simulacros de democracia. Cuando se les pregunta con qué apoyos contabilizables cuentan, reconocen validez a esas "elecciones que no representan a nadie", tras habérselo negado, y se apropian de los votos nulos, en blanco, y hasta de las abstenciones (miren, que nosotros también tenemos muchos votos, eh, eh). Se supone que debemos pensar que están indignados los que, haciéndose la soberanía un lío, meten en la urna por error el "ticket" del parking, o los que nunca han ido a votar porque siempre les pilla en la playa. La indolencia y el "sillón ball" como acciones revolucionarias. Cierto que el de los abstencionistas sería, por su gran número, el partido más interesante que podrían fundar los indignados. Sólo a falta de conseguir que en un partido de abstencionistas fuese luego a votar alguien. Los abstencionistas, como es natural, se abstienen también de la indignación. Una asamblea de barrio sólo es una tenida vecinal para decidir qué se hace con la colada tendida, nunca una democracia representativa. El conjunto de todas esas tenidas vecinales, que quieren tener una legitimidad paralela a la de los únicos representantes políticos legítimos por el procedimiento de que la de ellos es la única auténtica, es una dictadura. Hablan de "democracia participativa". La democracia no es una "gymkana". La libertad democrática sólo se puede expresar de forma invididual y secreta, sin gritos ni aspavientos: el voto en unas elecciones no amañadas. La colectividad atemoriza, mediatiza y constriñe la voluntad del pueblo. Falsea.
 
Cuando gane el PP las generales, siempre se encontrará una buena coartada, aunque no una razón, para cercar o incluso invadir una cámara de Diputados o alguna otra instancia representativa. Cómo será la indemostrada hiperlegitimidad moral de los perroflautas, que casi toda la prensa jalea o desdramatiza sus amagos de golpismo. Que el país no iba bien era la coartada de los de Tejero para acercarse a las Cortes a tratar de explicarnos a los ciudadanos en qué consistía la "democracia real", militar por supuesto. El teniente coronel tampoco se sentía representado por los políticos que había, y (también) creía ser un soplo de aire fresco que venía a acabar con la desprestigiada política de entonces. Que el país tampoco va bien ahora y que vamos a arreglar el mundo en un momento, es el argumento mimético de los que, pegando tiros dialécticos al escayolado del Sistema, han soltado esa frase que pide mármol: "la soberanía del pueblo está en la plaza". En el tumulto. El pueblo es soberano. La plaza, o la calle, nunca. Lo que de verdad piensa esa parte organizativa del pensamiento 15-m, la menos respetable, la totalitaria, que amenaza con arruinar las deseables aportaciones de la minoría sensata, que la hay, lo resumía muy bien una pintada "indignada" que vi ayer en el barrio de Santa Eulalia, de luenga tradición "alternativa" (junto a otra memorable: "11-m igual a PP, ¡terroristas!"): "la democracia es una farsa de la derecha". Eso sólo lo pueden escribir los demócratas convencidos, claro. O sea, que cuando los hiperlegítimos hablan de que ellos traen la democracia, es otra farsa de la derecha.
 
Por último, han menudeado estos días, en nuestra entusiasta prensa, las columnas de opinión (¡incluso las informaciones "de autor"!) donde se asegura que nadie ha visto a ningún "perroflauta" entre los manifestantes "indignados" transversales, entrepelados, familiares y conduciendo carritos con niño. Existe en nuestra entusiasta prensa, obviamente, un problema de percepción, a causa de la excesiva cercanía. Una porción muy considerable, a veces toda, del 15-m es, en efecto, "perroflauta" (véase la foto publicada hoy en "El Mundo", donde los supuestos "transversales" de Bayona, en realidad homologados "indignasunos" -que diría FJL-, impiden que la policía francesa detenga a una presunta etarra: analícese la instantánea, y en concreto a ese inequívoco mariliendres descalzo, con chaleco verde floreado, collares de semillas y sombrerito marroquinero, formando del bracete un cordón sanitario para proteger a la presunta). Pero la mayoría de los periodistas no pueden detectar a los perroflautas, dado que se parecen demasiado a ellos mismos . Buena parte del actual periodismo es "perroflauta" por dentro y por fuera, y no puede detectar a los que son como ellos por la misma razón que en una habitación cerrada donde huele a pies todos terminan por no oler nada. Sólo hay que darse una vuelta por cualquier rueda de prensa para advertir al perroflautismo escribiente. No hay remedio. Son indistinguibles en estética, y en estos días se echa de ver que también en moral. Siempre tendrán una buena excusa publicable para sus delitos.  
Comentarios (3)
1 DasBoot, día 22 de Junio de 2011 a las 21:50
Estos son un movimiento orquestado para aligerar la presion de la olla en que el mason-socialismo ha convertido esta sociedad, expulsando vapor y reconduciendo la indignacion popular en la direccion que a la izmierda le interesa.

Que se prepare el PP cuando gane, españa se va pareciendo a la del 34-36
2 AnkHor, día 22 de Junio de 2011 a las 23:34
Pues yo sigo pensando lo mismo que el primer día. Son una compañía de títeres manejados por los hilos del trilero mayor (no me llames al dedo, llámame Alfredo).

Y su misión consiste en montar la bulla ahora que ya se saben desplazados del poder para varios lustros. Que nadie se devane los sesos intentando buscar retorcidas explicaciones a lo que tiene una explicación muy sencilla.

Además de la evidencia de que sus organizadores sabían de ella mucho antes de que se produjera, como así manifestaron en sus mítines el "dotor" Pepiño y Zetaparo I el destructor, al avisar que los del PP se iban a poner muy nerviosos.

O al menos, eso pretendían cuando organizaron desde el propio Gobierno el "Movimiento 15-M" (¿a qué me sonará a mí eso del Movimiento?). Pero parece ser que no les está saliendo tan bien como esperaban, así que tendremos "Movimiento" para sabotear la democracia durante todos los periodos en los que el Pueblo Soberano decida que gobierne la derecha, pues desde los tiempos de Pablo Iglesias, a ésta gente de la izquierdona rancia solo les convence la democracia cuando gana la izquierda.
3 nacaital, día 27 de Junio de 2011 a las 10:24
Completamente de acuerdo con el artículo y sus comentarios. Añadir solo que el movimiento-inmóvil está más vivo que nunca; que ha superado en eficacia a todas las técnicas de agitprop puestas en práctica por la izquierda (octubre de 1934, 11-14M, Prestige...); que el PP, como acostumbra, mira hacia otro lado, saboreando una victoria electoral que no lo es tanto (obtener el PSOE más del 5% de los votos habría que asumirlo como una derrota aplastante de la oposición, tal como está el patio); en definitiva, yo no pondría la mano en el fuego por los resultados de las próximas elecciones: gane quien gane, el socialismo, con cualquiera de sus disfraces, seguirá en el poder. He escrito un par de entradas sobre lo mismo en mi blog. http:blogdenachodiazdelgado.blogspot.com
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