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8 de Marzo de 2009 - 18:42:26 - Pablo Molina
La gente normal vive en la ficción de que España es una democracia consolidada con los hábitos jurídico-políticos normales en un estado de derecho. Bien, eso es porque la justicia más politizada del globo terráqueo todavía no ha llegado a todos los rincones del país y hay gente que todavía confía en ella.
Tengo escrito que ser del PP cuando manda el socialismo es un deporte de alto riesgo en el que, para salir con bien, es preferible mostrarse sumiso con la izquierda. Si eres un político de derechas que ejerces tu labor en defensa de los principios y valores clásicos y no te humillas ante los santones progresistas ni pides perdón por existir, tienes todas las papeletas para acabar sometido a una causa general y chuparte, como mínimo, un par de días de calabozo. Después te sueltan, claro, porque no encuentran nada contra tí, pero ya estás muerto civil y profesionalmente, así que más vale cambiarte de nombre y de cara o emigrar, porque en España tienes ya muy poco que hacer.
Ejemplos hay muchos, pero el más reciente, y desconocido en el resto de España, es el del ex consejero de la comunidad murciana Francisco Marqués.
En su día el PSOE y unas asociaciones ecologistas presentaron una denuncia ante la fiscalía del TSJM contra él. El motivo era el llamado caso "La Zerrichera", una finca con protección mediambiental cuya calificación se modificó legalmente para poder urbanizarse con ciertos límites. El expediente, después de varias reactivaciones pintorescas, fue cancelado definitivamente, de tal forma que en esa zona no se llegó a poner jamás ni un ladrillo, para solaz de la alegre fauna de la zona, lagartijas y alacranes, y de la izquierda ecologista, valga la redundancia.
Si el negocio no se llevó a cabo, si no ha habido, por tanto, ningún beneficio y evidentemente ninguna comisión (la comisión es el porcentaje sobre un negocio, que en este caso es inexistente), resulta extraño que haya un imputado por prevaricación, al que se ha estado vigilando y controlando sus llamadas desde hace más de dos años.
Marqués, con quien no he tenido jamás el placer de cruzar ni una sola palabra, es una víctima más de la garzonocracia patrocinada por Zapatero, cuya necesidad de organizar operaciones mediáticas se agudiza exactamente en la misma proporción que aumentan las cifras del paro y la miseria económica. Le detuvieron en casa de una de sus hijas, se lo llevaron esposado, pasó dos noches en el calabozo y el juez le dejó en libertad sin fianza. El Fiscal pidió al juez de forma vehemente que se le enviara a la cárcel sin fianza. Se trata del marido de la ex-abogada del PSOE en la región de Murcia, y un personaje que no tiene el menor reparo en dejarse fotografiar en las sedes locales del partido socialista, se conoce que porque allí está entre amiguetes. O sea, una cosa así como Fernández Bermejo en materia de imparcialidad.
Supongamos que finalmente el ex consejero es inocente de todos los cargos que se le imputan, como parece adivinarse tras la primera decisión del juzgado; ¿Quién le compensa a este hombre el daño causado a su honor y al de su familia? ¿Quién puede borrar de su memoria el verse esposado delante de sus hijas y conducido al calabozo como un vulgar delincuente? Desde luego la justicia de Zapatero no. Esa está para lo que está.
Ah, la prensa regional murciana ha estado sembrada con este asunto. Titulares capciosos uno tras otro del tenor "Marqués tenía 43.000 euros en su casa y acciones en el extranjero". Bien, ¿Y? ¿Es un delito tener dinero en casa y poseer acciones de empresas foráneas? Lo digo porque yo tengo un puñado de acciones de una famosa multinacional automovilística radicada en Alemania y unos cuantos euros en casa. ¿Debo ir al juzgado a declararme culpable?
En estas cuestiones la gente suele mirar hacia otro lado, porque tratándose de un político parece que cualquier ataque está justificado. El problema surgirá cuando no queden políticos del PP que arrastrar por el lodo. ¿A quién le tocará entonces?
Por cierto, y para terminar, el PP murciano se ha lucido con creces mostrando una indiferencia absoluta sobre este asunto. Si Marqués es finalmente declarado culpable estará justificado. Como resulte inocente, más de un político tendrá problemas para mirarse al espejo por la mañana.