« El "caso Milano" o la supuesta corrupción en rebajas | Principal | El PSRM-PSOE se ata a un cadáver político »
23 de Febrero de 2009 - 22:18:15 - Pablo Molina
Amigos, he cogido un virus catarral de esos que circulan por la España de Zapatero. Puto gobierno. Se trata de un virus progresista, conclusión a la que he llegado después de estudiar sus efectos en mi pobre persona:
A.- Es muy molesto.
B.- Me roba las fuerzas.
C.- Es deprimente
D.- No hay forma de echarlo porque no entiende las indirectas (en mi caso paracetamol a cargas).
Y va Bermejinsky, el cabeza de lista del PSOE en Murcia de las pasadas elecciones, y me dimite sin previo aviso.
La huída de Bermejo del camarote de los hermanos Marx(sistas) que constituye el consejo de ministros de ZP, cual liebre cobardica a la vista del rifle de un cazador dominguero, ha sido una sorpresa porque de la chulería del personaje no cabe esperar ese acto de humildad. O sea, que no. Que es Zapatero el que le ha echado, naturalmente no porque crea que es un incompetente (estando él de Presidente no cabe esgrimir el argumento de la solvencia para estar o no en el gobierno), sino porque supone que le viene bien al partido a una semana escasa de las trascendentales citas electorales de Galicia y Vascongadas.
¿Es Bermejo el peor ministro del gobierno de ZP? Habría que repasar muy bien la trayectoria de todos los miembros y miembras, porque la competición se me antoja muy disputada. La única que saldría bien parada de un estudio de esas características sería Bibiana Aído, a la que no cabe imputarle ningún desastre administrativo sencillamente porque todavía no hemos tenido noticia de que haya hecho algo desde que está de Ministra. Es una analfabeta integral, sí, como otros muchos compañeros y compañeras, pero salvo las patadas al diccionario no se ha distinguido por protagonizar ningún desastre llamativo.
A Bermejo, vuelvo al principio, le ha echado del gobierno un señor de la talla de Zapatero, baldón infame del que no se recuperarían los herederos de cualquier persona sensata en varias generaciones. Que te eche Aznar tiene un pase, pero Zapatero, ¡Zapatero!...
Sin embargo, están los tiempos como están y no es cuestión de renunciar a otras gabelas que le van a caer seguramente a Bermejo en pago a su último servicio prestado: recibir una patada en el coxis y simular que todo ha sido idea propia. Habremos de estar atentos al próximo destino del exministro, para el que se habrá preparado un mullido puesto en cualquier cementerio administrativo de elefantes como ocurre en estos casos. Además sigue en las Cortes como diputado. Diputado jabalí, claro, distinción taxonómica que debemos al talento de Ortega y Gasset en tiempos de la II República. Bermejo sabrá honrar a sus antecesores en esa pintoresca labor parlamentaria, no les quepa la menor duda.