Crónicas Murcianas

Diciembre 2011


El diputado Pacheco y la bebida

9 de Diciembre de 2011 - 10:00:07 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

A mi querido diputado del PP por Murcia Arsenio Pacheco, que no ha cometido ningún delito, se le ha castigado en estos días con la pena de telediario, sacándolo en "prime time" con más minutaje que los asesinatos en serie del "Arropiero" o, como dice un amigo común con mucha gracia, que el primer nacimiento en cautividad de un oso panda en el zoo madrileño. Uno está muy de acuerdo en que la hipocresía es esencial en una sociedad civilizada, pero tampoco hay por qué considerar que la retirada del carné de conducir durante ocho meses al diputado Pacheco, porque una noche lo pillaron al volante con unas décimas de alcohol en sangre, es el última gran conmoción mediática de nuestro tiempo, en espera de que se descubra que el Barça de Guardiola no hace el milagro de curar la polio infantil en el mundo rezándole a sus cromos.
 
Yo diría que la bebida es de lo único serio a lo que uno se ha podido dedicar durante las dos legislaturas de Zapatero. Con una realidad tan disparatada, la gente decente se he vuelto hacia la helada claridad analítica del "gin tonic". Pero es que además Pacheco no ha bebido en el total de su vida más de la cantidad que emplearía sir Winston Churchill en aclarar su garganta para un solo discurso. Desconozco los pormenores, pero apuesto a que aquella noche, antes de coger el coche, el diputado habría cenado de postre alguna guinda al marrasquino.
 
Creo que estamos perdiendo la perspectiva. En este país se atiende más a las maneras que a los principios. El diputado Pacheco fue, junto con el también diputado PP Alberto Garre, uno de los dos héroes murcianos (en un parlamento donde, hasta ese momento, el último gesto recordable fue el permanecer sentado ante el teniente coronel Tejero, hace ya treinta años) que evitaron con su negativa a seguir la disciplina de grupo que el Estado aceptara tramitar cualquier Estatuto inconstitucional presentado en el Congreso. Adviértase la enormidad que estoy escribiendo. La presión de los suyos para que Pacheco, aquel insignificante diputado por Murcia, un simple farmacéutico de pueblo con sentido común sanchopancesco, votara "si" fue intimidante. Disuasoria. Pero voto "no". Y no.
 
Pacheco, plantándose, dijo "no" a que el PP aceptase que las Comunidades Autónomas hiciesen y deshaciesen lo que les diera la gana sobre los ríos que pasan por sus territorios (sí, Pacheco del único líquido que entiende un poco es del agua). Es decir, "no" a que las Comunidades Autónomas sustituyeran a un Estado que durante el zapaterismo ha tenido vocación residual. Al final, su "no" iniciático, su inesperada rebelión, hizo que el PP recordase vagamente a qué prerrogativas no debe renunciar nunca España. Y el turbio Barreda tuvo que retirar su nuevo Estatuto, por otra parte perfectamente parecido y tan inconstitucional como el aragonés o el andaluz. Pero si no llega a ser por aquellos dos que quebraron la aplacencia monolítica "de grupo", muy probablemente el PP hubiese tragado con lo que presentase el PSOE, para no crispar.
 
Por menos que lo que logró Pacheco en el Congreso, en Hollywood filman alguna película de espíritu elevado sobre la supremacía de los valores políticos irrenunciables. No muchos en el PP parecen habérselo agradecido, independientemente de su error viario. Para que se entere de que, en España, por apartarse del camino recto (que estos últimos ocho años ha sido "el Sendero de la Mano Izquierda", por emplear la denominación de una conocida secta ocultista y satanista) acabas por lo menos como Mourinho. Pacheco dio la oportunidad al PP en el Congreso, en un mal momento para la entonces Oposición, de recordar cuáles son sus principios. Los mismos que Rajoy no se cansa de airear.
 
Y ahora, cuéntenme otra vez lo de que la retirada temporal del carné a este gran representante de los ciudadanos merece más pena de telediario que la entrada de Barrionuevo y Vera en la Cárcel de Guadalajara.  

Presupuestos de la comunidad murciana para 2012: La fiesta continúa

5 de Diciembre de 2011 - 21:28:16 - Pablo Molina - 5 comentarios

La comunidad autónoma de Murcia está tramitando sus presupuestos generales para el año 2012. Como en España nadie lee semejantes mamotretos y en Murcia menos aún, por el buen clima, servidor se ha tomado la molestia de estudiarlos con cierto detenimiento, mayormente para comprobar si es cierta esa austeridad a la que parecen haber sometido los presidentes autonómicos su cerviz, tan dura como pródiga.

Nada de eso. Los presupuestos se reducen menos de un 2 por ciento respecto a 2011, con lo que la ruina no es que será la misma, es que se agravará notablemente puesto que no hay con qué financiar semejante despilfarro.

El propio documento presupuestario murciano así lo reconoce, al contemplar un pasivo financiero -los préstamos que habrá de pedir a través de lanzamientos sucesivos de deuda pública- de casi mil millones de euros, es decir, el doble de lo que ha pedido prestado este año. Sin esos mil millones no cuadran las cuentas y como no es previsible que se coloquen tal y como está la situación y, además, el resto de ingresos no financieros (IVA e IRPF principalmente) van a ser probablemente menores de lo presupuestado, en 2012 Murcia tendrá el honor de encabezar el ranking de comunidades con un mayor déficit anual, cuyo liderato actualmente está en manos de Castilla-La Mancha.

Lo mejor de todo, sin embargo, es el establecimiento de un nuevo impuesto a las empresas eléctricas, pero eso sí, advirtiendo en el documento que se les impedirá repercutirlo a sus clientes. ¿Nos hemos vuelto todos idiotas? La respuesta es no. Simplemente los políticos creen que los ciudadanos lo somos. Por supuesto que las empresas repercuten cualquier aumento de la presión fiscal, y si le impiden compensarlo con alza de precios simplemente despedirán a los trabajadores que haga falta para mantener beneficios. O pagamos más los clientes o los empleados se van a la calle. Que elija el consejero de finanzas la opción que más le guste.

De aurora boreal es un precioso parrafito que adorna el estacazo, según el cual, este nuevo impuesto se hace para promover "las energías sostenibles". Con dos cojones, sí señor, para beneficiar a un sector perjudicamos a sus competidores y si no que paguen los ciudadanos que para eso están.

Los presupuestos de la autonomía murciana para el próximo año son un auténtico desastre, un despropósito monumental que agrava la ruina que padecen ya sus finanzas. Sólo cabe esperar que cuando Mariano llegue a La Moncloa, siente a su alrededor a todos los presidentes autonómicos de su partido y con una caña licera bien larga, para no tener que andar levantándose, les vaya dando en los calcañares hasta que entiendan que ninguno de ellos debe gastar el año próximo ni un euro más de lo que vaya a ingresar. 

Eso supondrá un recorte de un 20%, más o menos, que es lo que tienen previsto endeudarse las autonomías a nuestra costa. Teniendo en cuenta que las diecisiete tenían que estar suprimidas desde hace mucho tiempo, el sacrificio para los políticos del terruño no debería ser tan grande.

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