Crónicas Murcianas

Octubre 2011


Del agua, Rajoy ni gota

31 de Octubre de 2011 - 15:12:25 - Pablo Molina - 3 comentarios

El primer avance ofrecido por el Partido Popular sobre su programa de gobierno no incluye ni una sola palabra sobre el controvertido tema de los recursos hídricos, a pesar de su importancia para la vertebración de un país que todavía padece las consecuencias de una política hídrica insuficiente, en especial en la región del sureste.

Ha habido altos cargos del PP murciano que han anticipado su dimisión si el programa de su partido no incluye una referencia expresa al mantenimiento de los trasvases existentes y a la realización de cuantos sean necesarios para acabar con un problema vergonzoso en una nación moderna del Siglo XXI. No sé si llegará el cargo al río, pero al menos en este avance de las 100 grandes ideas para sacar adelante el país no hay ni una sola referencia a tema tan trascendental.

En cambio, sí sabemos por boca de Rajoy que el sureste español ya se puede ir despidiendo del trasvase del Ebro para siempre y por la de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, que el que proviene del Tajo tiene los días contados. Esta última, por cierto, ha presentado ante el Supremo una denuncia contra el último desembalse de 230 hectómetros, autorizado por la comisión de explotación, del que más de 60 tienen como destino el consumo humano. Estamos, como se ve, ante dos políticos preocupados del bien común en contra de las banderías territoriales que, al parecer, sólo son patrimonio de los nacionalistas.

En realidad Rajoy lo tiene muy fácil. Sólo tiene que poner en su programa que el Partido Popular, si llega al poder, cumplirá lo establecido en la Constitución Española en materia de recursos hídricos. La constitución dice simplemente que es una competencia exclusiva del gobierno central, ergo, los dirigentes autonómicos pintan un mojón en este asunto por más que vociferen al respecto.

Es más, la ley de aguas de Felipe González -creo que data del año 1985- establece la necesidad de que el gobierno central, no las autonomías, claro, elabore un Plan Hidrológico Nacional que gestione los recursos hídricos llevando agua desde donde sobra hacia donde hace falta, algo completamente natural en cualquier país decente pero que en la España de las autonomías es una empresa irrealizable.

El PSOE es un partido traidor a los intereses nacionales, pero eso ya lo sabíamos. Lo que queda por dilucidar, de aquí al 20-N, es si el PP lo superará o no en vileza en lo que al agua se refiere.

¿Y qué?

20 de Octubre de 2011 - 22:43:13 - Pablo Molina - 5 comentarios

El ratero que opera en mi barrio puede llenar las farolas con copias de un comunicado diciendo que "cesa definitivamente su actividad delictiva", ahora bien, si lo trinca la Guardia Civil o la Policía, el tío va al cuartelillo y después a la cárcel a responder de sus delitos. Siendo esto así, no se explica por qué la justicia y el orden público han de actuar de forma distinta con estos otros delincuentes de la ETA.

Mientras no entreguen todas las armas, explosivos y demás material y se presenten voluntariamente a la justicia todos los que tengan alguna causa pendiente, este asunto de la ETA y sus comunicados siguen siendo competencia del negociado de la Guardia Civil. 

En casa de Sarah Palin (IV)

17 de Octubre de 2011 - 18:16:11 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

SIN MÍSTICA

Con la edad, me siento inseguro, no ya en Alaska, sino más allá de quinientos metros a la redonda de mi dormitorio. Tal vez sólo estemos ya para aquel viaje interior (al interior de las sábanas) del que hablaba González-Ruano en su célebre columna febril "viaje a la cama". Fuera de ese círculo de seguridad, si oso traspasarlo, me acompaña en todo momento la sombra del "perro negro", no aquella metáfora utilizada por Winston Churchill para referirse a la depresión (aunque ésta no deja de olerme nunca las canillas, y yo la aparto a patadas), sino esa vieja leyenda inglesa del misterioso sabueso que sigue de a los viajeros cuando se internan en los descampados, y que sirve como recordatorio de los problemas, o los crímenes, que los viajeros intentan dejar atrás. Los problemas, o la mala conciencia, en la distancia siempre se acrecientan: el "perro negro" tenía, según el folklore anglosajón, las proporciones de un ternero.

Busco en el paisaje de Alaska algo que me alivie y eleve el espíritu por encima de la neblina exterior con la que amanecen aquí las mañanas y la turbiedad que yo ya llevo por dentro de fábrica. Pero no encuentro ninguna mística de ésa que los budistas hallan en paisajes tan desmesurados como éstos. El espíritu de los ríos, el hielo o las cumbres consisten en que ninguna de esas cosas tiene espíritu. Uno en la inmensidad sólo detecta que la geología tiene la pereza del león, esa pereza que es lo único que le impide levantarse contra tí y aplastarte, durante su siesta. La naturaleza no te tolera, como humano: simplemente casi nunca se toma el trabajo de matarte.

Aunque este océano del golfo alasqueño no sea mi mar, hay desde luego siempre algo amniótico que me atrae, no como las montañas, cuyo llamado nunca he sentido. Mercado de pescado de Seward, un pueblito prefabricado, como todos aquí. Un poblado chabolista bien pintado. Una de las costumbres nacionales es abandonar las cosas justo en el lugar donde dejan de tener utilidad. Electrodomésticos, caravanas, tractores, domicilios. Evidentemente, no es una estampa de Suiza. Sin embargo, este puerto de Seward se encuentra razonablemente limpio. Me sigue sorprendiendo, como mediterráneo, ese espesor mate de estas aguas tan productivas y de tono decididamente acrílico, como fotogramas en viejo "technicolor". En el puerto el mar se espesa aún más, y aunque estoy convencido de que no está contaminado, el agua parece como de lavadero público en que se hubiese empleado aquel entrañable producto de la autarquía española, el "azulete", y jabón "lagarto".

Veo reatas de jubilados catatónicos procedentes del resto del país, que tienen a esta "última frontera" como un parque temático (¡a su edad, y todavía jugando!). Se hacen fotos junto a unos pelados fletanes, o halibuts medianos, que en ese momento limpian algunos operarios. Hay codazos entre los jubilados por figurar junto a las piezas, como si no hubiesen visto pescado sin freír en su vida. Veo en sus ojos esa perplejidad del niño de piso cuando se entera de que los pollos vivos tienen plumas. Lo único que diferencia esto de nuestras lonjas barriales son la ausencia de comadres arreglando el mundo en un momento. La sociedad del espectáculo consistía en esto: en que se considera espectáculo lo que hace veinte o treinta años, al menos en España, era rutina nada espectacular. Ver sacar las tripas de animales muertos. Con una manguera unos señores vestidos de plástico limpian una sangre fresca anaranjada y desleída que tiene un lejano olor a óxido. Estos un tanto deformes pescados árticos parecen funcionar con líquido descongelante, tecnológico. Son, inequívocamente, uno de los alimentos del futuro.

Como la comida aquí no pasa de tener un marcado carácter adolescente (pero en según qué días uno se siente joven), gastronómicamente me acabo interesando mucho más por los matices de las distintas aguas. Metiéndome a agüista, como Azorín. Recordaba haber bebido una vez, sin embotellar, agua fósil de Iceberg de varios millones de años. El compactado azul celeste del casquete polar, esa petrificación del cielo. Me sorprendió, entonces, que el sabor fuese tan limpio, tan libre de presumibles dramas geológicos, como si la acabaran de hacer. Pensaba que por los grifos de Alaska salía eso. Sin embargo, y para mi sorpresa, encuentro que no es del todo inaceptable pero tiene un como deje a rana, donde a lo mejor curiosamente no las hay. Cuando niño, siempre me recomendaron beber de charcas donde se veía verdín ranero, con confianza. Era indicio de agua limpia. Pero tampoco hay que entusiasmarse. La lección que compruebo es que naturaleza incontaminada no equivale necesariamente a excelencia. La extrema pureza no siempre está donde se la presume. Por los grifos de la Villa y Corte de Madrid sale algo infinitamente más delicado.

 
 

Feliz día de la Hispanidad

11 de Octubre de 2011 - 23:15:09 - Pablo Molina - 5 comentarios

España debe ser uno de los pocos países del mundo, sino el único, en el que no está del todo bien visto celebrar la Fiesta Nacional.

Entre el odio de los progres a la idea de la patria y el disimulo culpable de los que no quieren significarse, lo cierto es que cosas tan elementales como ponerse de pie en casa cuando suena el himno nacional son consideradas actitudes extravagantes de gente interesada en llamar la atención.

A mí me gusta mucho el desfile del 12 de octubre y eso que sólo hice la mili quince días, hasta que el alto mando me declaró inútil total por una antigua lesión de la columna vertebral. Oiga, pero quince días que estuve en Infantería de Marina. Un respeto, que aquello no era cualquier cosa.

Hoy veré de nuevo el desfile de la Fiesta de España. Cuando se realice el homenaje a los caídos se me caerán lágrimas como bellotas, cuando desfile la legión le mandaré un beso a la cabra y cuando aparezca Zapatero le silbaré en la distancia. Llámenme sentimental, pero es un día que disfruto mucho. Espero que ustedes también lo disfruten. Sin alardes pero sin complejos.

Feliz Día de la Hispanidad, felicidades a todas las Pilares y todos los Pilaros (que haberlos haylos) y felicidades también al benemérito cuerpo de la Guardia Civil. Viva España, coño.

El crecimiento del paro es una oscura maniobra más del PP y los mercados

4 de Octubre de 2011 - 23:15:20 - Pablo Molina - 4 comentarios

Las tres superficies de mayor dureza conocidas en la naturaleza son el corindón, el diamante y el rostro de los gestores socialistas del empleo. Por ese orden. Así que el gobierno no tiene responsabilidad en las cifras vergonzosas de paro en España porque no es el encargado de contratar y despedir a los trabajadores. Pues nada, estupendo. Que los sindicatos de izquierdas preparen una concentración de agradecimiento a las puertas de las sedes del PSOE en todas las provincias para certificar su inocencia en la ruina de España y agradecerles sus esfuerzos por evitarlas.

Esto del paro debe ser una conspiración de los empresarios españoles, sin duda orquestada desde las zahúrdas del PP, partido empeñado en arruinar el país para alcanzar sus objetivos electorales. 

Así pues, a tenor de las declaraciones de los responsables socialistas del ramo, debemos creer que los empresarios españoles han decidido arruinar a sus empresas y despedir a sus trabajadores simplemente para joder a Zapatero.

Lo peor de todo es que el votante socialista medio sí cree en esas conspiraciones y en otras peores que harían enrojecer de vergüenza ajena al tonto de mi pueblo.

CODA: D. José Blanco, estudiante frustrado de Derecho, no por falta de capacidad sino porque sus inquietudes políticas juveniles le impidieron asombrar al Foro con sus aportaciones, aparece relacionado con un oscuro expediente de tráfico de subvenciones en tierras gallegas. Habrá quien pida que se aplique el cuento y renuncie a ser candidato en las elecciones del 20-N, pero serán sólo los que desconocen la máxima socialista, según la cual, "un candidato del PSOE no está sujeto a los estándares éticos que los socialistas exigen al resto de partidos". Amén, amén.

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