Crónicas Murcianas

Junio 2011


Otra vez la rayica del desarrollo se traza en Alicante

29 de Junio de 2011 - 15:00:26 - Pablo Molina - 5 comentarios

La pretensión de que el nuevo trazado de la línea europea de mercancías por ferrocarril acabe en la comunidad valenciana nos retrotrae a los años ochenta del siglo pasado, cuando el ministro socialista Abel Caballero trazó en el mapa una línea al sur de la provincia de Alicante decretando que el desarrollo de las infraestructuras turísticas no pasaría de ahí hacia abajo. El aeropuerto y la vía electrificada se quedaron allí y hasta la fecha.

Los socialistas, presionados por los nacionalistas catalanes, hacen como si Murcia fuera una provincia del norte de África y no una región de la muy pujante zona mediterránea. Tampoco es que con el PP en el gobierno de España los murcianos hayamos sido tratados en igualdad de condiciones con los vecinos del norte, pero al menos los peperos disimulaban.

Hace bien el presidente Valcárcel en sacar toda la trompetería para advertir de la gravísima traición que supondría, no sólo para Murcia, sino también para España, el hecho de que el corredor de mercancías por ferrocarril no llegara a Algeciras pasando por Cartagena como quedó acordado en un principio por una cuestión me mera lógica territorial y presupuestaria.

El socialismo es esencialmente traidor y especialmente sañudo con las provincias traidoras, y en eso Murcia blasona de ser una región puntera.

Sin agua, sin posibilidad de desarrollos turísticos dada la satanización del llamado "ladrillo salvaje" (en Cataluña y Andalucía el ladrillo no es salvaje sino de mucho progreso) y sin la participación del puerto de Cartagena en ese vial de desarrollo a escala europea, a los murcianos sólo nos van a quedar dos opciones, o emigramos o nos declaramos república independiente y lo segundo ya provoca mucha pereza.

Igual tenemos que ir todos en procesión al valle de Escombreras a cerrar el grifo del gas que abastece a toda España. Tal vez entonces nos respeten, aunque sólo sea un poquitín.

Tejerifláuticos y jipisunos

22 de Junio de 2011 - 12:47:49 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

 
Ningún movimiento que se inaugura cometiendo un delito es respetable, contra lo que dicen balbucientes, pobres hombres, algunos de los objetivos a destruir por ese movimiento (los políticos de la "democracia-y-no-lo-es"). El 15-m ya empezó mal. Las protestas "pacíficas"contra el Sistema partieron, antes de las elecciones municipales y autonómicas, de varias ilegalidades: contra la libre circulación, contra las reglas de reunión, contra la higiene. De entonces aquí, los del 15-m sólo han hecho agrandar el foso de delitos. Ya llevan una buena colección. De seguir la escalada, pronto alcanzarán esos amenos apartados penales castigados con penas de entre veinte y treinta años de cárcel. No hay indignados santos infiltrados por los malos (los violentos). Todos son violentos. No se pueden "desmarcar" de la violencia los del 15-m porque su plan de bloqueo pacífico a las instituciones democráticas es siempre violento por definición. Porque el bloqueo a la democracia en la que no creen es delito, aunque gasten flores en el pelo. En España no hay "delitos de paz": o se cumple o no se cumple la ley, se siente uno en la postura del loto o no.
 
Pretenden sustituir una democracia parlamentaria, la única homologada en el Occidente civilizado, por una federación de reuniones en los barrios y pueblos. Simulacros de democracia. Cuando se les pregunta con qué apoyos contabilizables cuentan, reconocen validez a esas "elecciones que no representan a nadie", tras habérselo negado, y se apropian de los votos nulos, en blanco, y hasta de las abstenciones (miren, que nosotros también tenemos muchos votos, eh, eh). Se supone que debemos pensar que están indignados los que, haciéndose la soberanía un lío, meten en la urna por error el "ticket" del parking, o los que nunca han ido a votar porque siempre les pilla en la playa. La indolencia y el "sillón ball" como acciones revolucionarias. Cierto que el de los abstencionistas sería, por su gran número, el partido más interesante que podrían fundar los indignados. Sólo a falta de conseguir que en un partido de abstencionistas fuese luego a votar alguien. Los abstencionistas, como es natural, se abstienen también de la indignación. Una asamblea de barrio sólo es una tenida vecinal para decidir qué se hace con la colada tendida, nunca una democracia representativa. El conjunto de todas esas tenidas vecinales, que quieren tener una legitimidad paralela a la de los únicos representantes políticos legítimos por el procedimiento de que la de ellos es la única auténtica, es una dictadura. Hablan de "democracia participativa". La democracia no es una "gymkana". La libertad democrática sólo se puede expresar de forma invididual y secreta, sin gritos ni aspavientos: el voto en unas elecciones no amañadas. La colectividad atemoriza, mediatiza y constriñe la voluntad del pueblo. Falsea.
 
Cuando gane el PP las generales, siempre se encontrará una buena coartada, aunque no una razón, para cercar o incluso invadir una cámara de Diputados o alguna otra instancia representativa. Cómo será la indemostrada hiperlegitimidad moral de los perroflautas, que casi toda la prensa jalea o desdramatiza sus amagos de golpismo. Que el país no iba bien era la coartada de los de Tejero para acercarse a las Cortes a tratar de explicarnos a los ciudadanos en qué consistía la "democracia real", militar por supuesto. El teniente coronel tampoco se sentía representado por los políticos que había, y (también) creía ser un soplo de aire fresco que venía a acabar con la desprestigiada política de entonces. Que el país tampoco va bien ahora y que vamos a arreglar el mundo en un momento, es el argumento mimético de los que, pegando tiros dialécticos al escayolado del Sistema, han soltado esa frase que pide mármol: "la soberanía del pueblo está en la plaza". En el tumulto. El pueblo es soberano. La plaza, o la calle, nunca. Lo que de verdad piensa esa parte organizativa del pensamiento 15-m, la menos respetable, la totalitaria, que amenaza con arruinar las deseables aportaciones de la minoría sensata, que la hay, lo resumía muy bien una pintada "indignada" que vi ayer en el barrio de Santa Eulalia, de luenga tradición "alternativa" (junto a otra memorable: "11-m igual a PP, ¡terroristas!"): "la democracia es una farsa de la derecha". Eso sólo lo pueden escribir los demócratas convencidos, claro. O sea, que cuando los hiperlegítimos hablan de que ellos traen la democracia, es otra farsa de la derecha.
 
Por último, han menudeado estos días, en nuestra entusiasta prensa, las columnas de opinión (¡incluso las informaciones "de autor"!) donde se asegura que nadie ha visto a ningún "perroflauta" entre los manifestantes "indignados" transversales, entrepelados, familiares y conduciendo carritos con niño. Existe en nuestra entusiasta prensa, obviamente, un problema de percepción, a causa de la excesiva cercanía. Una porción muy considerable, a veces toda, del 15-m es, en efecto, "perroflauta" (véase la foto publicada hoy en "El Mundo", donde los supuestos "transversales" de Bayona, en realidad homologados "indignasunos" -que diría FJL-, impiden que la policía francesa detenga a una presunta etarra: analícese la instantánea, y en concreto a ese inequívoco mariliendres descalzo, con chaleco verde floreado, collares de semillas y sombrerito marroquinero, formando del bracete un cordón sanitario para proteger a la presunta). Pero la mayoría de los periodistas no pueden detectar a los perroflautas, dado que se parecen demasiado a ellos mismos . Buena parte del actual periodismo es "perroflauta" por dentro y por fuera, y no puede detectar a los que son como ellos por la misma razón que en una habitación cerrada donde huele a pies todos terminan por no oler nada. Sólo hay que darse una vuelta por cualquier rueda de prensa para advertir al perroflautismo escribiente. No hay remedio. Son indistinguibles en estética, y en estos días se echa de ver que también en moral. Siempre tendrán una buena excusa publicable para sus delitos.  

Contra el golpismo flautero

15 de Junio de 2011 - 20:29:42 - José Antonio Martínez-Abarca - 9 comentarios

Al plantar los "indignados" sus sombrajos en una plaza pública la plaza deja de ser pública. Exigen "parar como sea las privatizaciones", cuando ellos son los primeros que, también como sea (es decir, delinquiendo), privatizan lo que no es suyo. Ellos son una parte insignificante del pueblo, no "el" pueblo. Un berreo informe y abusón, no su "voz". Sólo los políticos son el pueblo contabilizable y real, al contado. No representan la soberanía popular, sino que van contra ella, sus instituciones y sus símbolos, contra todo lo que nos hace civilizados y occidentales. Homologados. Atacando a los políticos nos atacan directamente a los que el día 22 hemos depositado en ellos nuestro mandato. Ya no es posible permanecer callados, ni inactivos, ni reír ninguna gracia. Estamos ante un "putsch" contra la sociedad, en nombre de la supuesta "sociedad" y bajo el amparo del que se conoce por simplemente Alfredo, representante indisimulado del desorden y el protoguerracivilismo.

Al ir contra la decisión mayoritaria del pueblo expresada en las urnas, los indignados se constituyen en una élite, pero sin estar adornados de ninguna superioridad intelectual ni monetaria apreciable. Creen que su presencia vale más que tu voto, y el mío. Se pretenden la calidad frente a la cantidad de los que votan, que no se enteran. El mismo argumento de los señoritos fascistas que desprecian la democracia. Con otras palabras, están pidiendo el voto cualificado, aunque sea a través del "#nolesvotes". Para ellos, la democracia es una cosa demasiado importante como para dejarla en manos del votante. Nada de extraño que, al parecer, los de Falange (la siempre agradecida "dialéctica de los puños y las pistolas") se les hayan unido. ¿Que ya no van vestidos de azul mahón con el correaje, sino que van de jamaicanos con chucho? Ningún problema: ya decía el falangista de ocasión D'Ors, cuando se presentaba ataviado de reinona paramilitar, que "los uniformes, siempre que sean multiformes". Detrás de un aparente perroflauta puede estar, emboscado, Girón de Velasco. O sus herederos naturales en el PSOE.

Al intentar invadir el Congreso de los Diputados, los indignados están queriendo revocar el reciente resultado electoral (donde fueron derrotados estrepitosamente a pesar de no haberse presentado), como los tiranos que, cuando un referéndum escapa de los resultados preparados, echan a sus matones a la calle para que "maceren" la realidad que no les gusta y que la próxima vez la población decente se lo piense dos veces antes de salir a la calle a votar. O simplemente salir a la calle.

Al desmarcarse de la violencia de "una minoría que no representa el espíritu del bloqueo al Parlament" de Cataluña, los sin pecado concebidos del 15-m "originario" están reconociendo que ellos también ejercen la violencia, no más digna que intentar robarle el perro a un diputado ciego del Parlamento Catalán: el bloqueo al funcionamiento normal de las instituciones democráticas es delito, y además de los más urgentemente perseguibles de oficio. Por tanto, los tenidos por pacíficos del 15-m son reconocibles y autorreconocidos delincuentes. Esa es su más notable aportación.

Al secuestrar, en fin, la cámara autonómica catalana, rodearla, intervenirla, agredirla, acogotarla, hacer que nos gastemos un perral en helicópteros (¡y en seguridad, puesto que toda la policía se dedica a ejercer de guardaespaldas de políticos en lugar de proteger al resto!), al cercar la democracia, pretendiendo destruirla, el asunto se está escapando de la competencia de la policía y pronto puede ser cosa del Ejército. El presidente Mas no tiene que pedir "comprensión" a la ciudadanía para el uso legítimo de la fuerza. Las urnas, la única legalidad representativa, ya le comprendieron hace bien poco, y lo legítimo no se ruega, sino que se toma. Los ciudadanos ya se han pronunciado: gobierne usted, señor Mas, sin manías y sin poquito de por favor. Gobiernen algo todos.

Viva la Democracia burguesa y muera de inmediato cualquier otra.

Los "camisetas pardas" contra los Parlamentos

10 de Junio de 2011 - 10:21:34 - José Antonio Martínez-Abarca - 6 comentarios

Ha sido perfectamente coherente, aunque contradictoria, la reacción de la Delegación del Gobierno en Valencia, pidiendo disculpas a las falanges de "camisetas pardas" (cuando pasen por el jabón lagarto tal vez recuperen su color original), tras la carga policial contra ellas cuando pretendían ocupar el Parlamento autonómico y haber intentado lo mismo en el Congreso de los Diputados, en Madrid. La Delegación del Gobierno en Valencia ha justificado primero tímidamente a la policía, que "tiene la obligación de cumplir con su deber", para al momento ponerse del lado de los "camisetas pardas" (que tanta emoción están dando ahora a nuestras calles y quitándosela a los decadentes hemiciclos, como en aquella Alemania de las cervecerías), y por la misma razón aunque a la viceversa: porque las Delegaciones del Gobierno, como se echa de ver en Sol, no se sienten llamadas en absoluto a cumplir con su deber. Eso sólo es cosa de la policía, esa instancia que, a pesar de ejercer en España, no se ha quitado del todo la manía de leerse las leyes y encima pretender que, aunque sea a pequeños sorbos, se cumplan.
 
El orden lo mantiene, a veces, y aún, la policía contra los anhelos de sus jefes políticos, representantes todavía de una democracia contra la que ya se están preparando para decir que no (que a ellos tampoco) les representa. Una disculpa sacristanesca de la Delegación del Gobierno a los "indignados" por haber impedido que cometan varios delitos en el Parlamento valenciano es una declación de mala conciencia. Una expresión de arrepentimiento. Exactamente se trata de eso. Porque a las delegaciones del Gobierno socialista, en Valencia como en Madrid, donde les gustaría estar, inocultablemente, es rompiendo el cordón policial, no manteniéndolo. El cuerpo les pide estar de un lado de las pancartas y hasta las generales en que pierdan las Delegaciones del Gobierno se ven constreñidos a estar del otro. Ya queda menos para el día en que se quiten por fin del coche oficial y vuelvan a sentirse jóvenes, luchando contra el Sistema que ahora dirigen.
 
Claro que leyendo la reacción al suceso valenciano del vicesecretario de Comunicación del PP González Pons uno constata que del lado del orden ya no queda demasiada gente que crea en él. Pons, como digo del PP y natural de Valencia, riñe a Rubalcaba por mandar defender con la violencia legítima del Estado (o sea, las porras) a los de su propio partido. Hay otros espacios intermedios, dice. Cree que, haciéndose el condescendiente, los que gritan que el PP no representa a nadie recibirán a su partido alguna vez con palmas y olivos. Será muy interesante saber la reacción de los dirigentes populares cuando, tras las generales, Rubalcaba, y sus delegados gubernativos, por fin puedan saltar tras la pancarta y ponerse del lado de los buenos (del lado, por ejemplo, de la mujer más rica de España, "indignada" como es natural con su propio tren de vida) para precisamente evitar que Pons y otros exquisitos puedan salir como si nada a la calle sin que les corran a collejas. A ver qué nos dice entonces de los "espacios intermedios" el vicesecretario de Comunicación del PP.
 
Ya se ve que, en esta España donde los políticos rivalizan a ver quién pone más cara de asco ante ese Sistema que los electores les acaban de encargar defender con la Ley, a los "camisetas pardas" no les va a hacer falta pegar fuego a las instituciones porque de eso ya se van a encargar los instituidos.
 

A la espera de que en el movimiento 15-M surja el tío del jamón

7 de Junio de 2011 - 00:47:49 - Pablo Molina - 5 comentarios

Los últimos defensores del movimiento del 15-M, ya en su fase crespuscular, están mostrando su verdadera vocación "renovadora del sistema" exigiendo (ojo, no pidiendo educadamente) un local apañadito y suficientemente grande como para alojarse todos, todas y todes de forma confortable, con gastos pagados, una alimentación vegana también subvencionada y, a poder ser, un "salario básico" para cada uno, una y une de ellos, ellas y elles (qué pesado es esto del no sexismo en el lenguaje).

Los que iban a denunciar a los políticos por su burocracia excesiva funcionan con cuarenta comisiones para gobernar a un centenar de individuos, cuatro veces más que consejerías tiene una comunidad autónoma media. Es más, en la Puerta del Sol ya hay hasta "altos cargos" procesados por la justicia revolucionaria de la acampada, o al menos denunciados por corrupción, seguramente porque se han fumado más petas de los que les correspondía o han desviado los fondos destinados a cerveza para comprar lejía, champú y gel.

Pues bien, en Murcia ya han invadido una gran superficie con el objetivo de "sensibilizar" a la conocida cadena de supermercados acerca de la necesidad de que regale carros llenos de compra, naturalmente para que estos hijos de papá los repartan según su criterio.

¿Recuerdan aquella huelga en Cataluña en la que un manifestante fue pillado por las cámaras robando un jamón? Pues al 15-M sólo le falta esa instantánea. Tranquilos, es sólo cuestión de días.

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