Crónicas Murcianas

Mayo 2011


Un socialismo residual

31 de Mayo de 2011 - 20:25:52 - José Antonio Martínez-Abarca - 8 comentarios


Ya que los socialistas murcianos parecen alquilar a sus más sesudos analistas políticos en la misma oficina de Flamenco de donde sacaron a la ex ministra Bibiana Aído, empeñándose, con lo que ha caído, en que sus resultados electorales se deben a lo que no se deben, me ofrezco a darles un informe no vinculante sobre cómo se les ve desde fuera del carnet. Quiero revelarles, ya que no son capaces de hacerlo por sí sólos, qué hay más allá de la calva de Rubalcaba, por si algún día los socialistas periféricos quieren ganar en sus territorios, aunque sea en un partido de solteros contra casados.
 
Motivos, en mi opinión, del pase progresivo del Partido Socialista de la Región de Murcia (PSRM-PSOE) a una clandestinidad social y a una marginalidad parlamentaria, con franca vocación de extraparlamentaria.
 
Uno. Nunca se debe insultar a los votantes. El PSRM-PSOE lo ha hecho y lo hace. Primero acusándolos de conniventes con la corrupción urbanística, y después despreciándolos como súbditos de un sistema caciquil perfectamente organizado en la Región. No ha hecho falta que acusaran abiertamente de esto a los murcianos los cargos socialistas (aunque lo han hecho). La prensa amiga se ha encargado de ello. Los compañeros de viaje del PSRM-PSOE, en nombre de una improbable "higiene democrática", también están hundiendo a este partido. El común, sobre no leerlos, los ve como sacerdotes de un estreñido sanedrín que pontifica y teoriza, sin punto de contacto con la realidad regional.
 
Dos. Lo que hablan en el PSRM-PSOE (y en prensa amiga) de que hace falta "un giro a la izquierda" oculta que lo que hace falta en realidad es un giro a la derecha. Algunos de los motivos por los que ha caído Zapatero son completamente diferentes, si no antagónicos, a la razón de por qué el PSRM-PSOE,. una vez que llegó al fondo del pozo, encima se ha puesto allí resueltamente a cavar. Tal vez (y es, con todo, discutible) Zapatero haya caído en desgracia por decepcionar a la izquierda, y no simplemente por decepcionar a todo el mundo, pero lo que es seguro es que el PSRM-PSOE no necesita girar a la izquierda para ganar votos porque ya está todo a la izquierda que es físicamente posible. Hablando de especulación, despreciando al turismo, respaldando los privilegios de las clases improductivas o (lo más irresponsable), creyendo que con la educación que nos dejó Rubalcaba va a salir una generación de genios de provincias que se pongan a sacar patentes y nos saquen de pobres. A veces, el PSRM ha pasado por la izquierda a IU (por ejemplo, en el asunto de la artera financiación autonómica de Zapatero, denunciada por Izquierda Unida y defendida por el PSRM). El único giro a la izquierda adicional en el actual PSRM-PSOE es ponerse a tocar los bongos en las acampadas de los "indignados".
 
Tres. Dicen no haberse explicado bien con los posibles votantes, no haberles sabido explicar su mensaje. Pero para explicar algo primero hay que saber si se tiene algo que decir. Me contaba una amiga empresaria que, en una reunión informativa del Partido dirigida a las élites para ilustrarlas sobre qué iban a hacer si gobernaban, los portavoces del PSRM ponían cara de pánico cuando se les pedía que desarrollaran técnicamente las dos líneas donde decían que iban a arreglar la Región en un momento. Ellos no estaban allí para desarrollar ni para pensar, sino para imaginar un mundo mejor. Habrase visto.
 
Si aplican estas someras conclusiones postelectorales en el PSRM-PSOE, es posible que los de ese partido empiecen a ser vistos como gente de orden y con los pies pisando en otro sitio que no sea el cinturón de asteroides de Júpiter, y si hay suerte podemos verlos dentro de cuatro años en esta región ganando por mayoría absoluta en algún pueblo particularmente apartado y de menos de mil habitantes. 

Los "indignados" ofrecen una clase práctica de democracia en la tele autonómica

24 de Mayo de 2011 - 21:46:09 - Pablo Molina - 12 comentarios

Antes de hablar o escribir sobre el movimiento del 15-M es imperativo leer las dos columnas que mejor han interpretado el fenómeno, obra ambas de nuestro querido Martínez-Abarca. Aquí y aquí.

Me someto a su magisterio y añado con permiso un detalle que probablemente haya pasado desapercibido en la performance perroflautil de las instalaciones de La 7.

Me refiero a esa voz que se escucha en el momento en que el portacoz está desgranando las reivindicaciones del kolectivo en lo que a programación se refiere y, corrigiendo al oficiante, añade "¡y música!". O sea, que los nenes quieren que la autonómica tenga una programación musical, aspecto al parecer descuidado por los rectores de la casa.

Coño, tanto exigir la reforma del sistema y resulta que al final lo que quieren es una versión posmoderna de "Aplauso". Pues haberlo dicho antes, porque con el dineral que cuesta hacer televisión lo mismo da una cosa que otra que la de más allá.

Esto de que los integrantes del kolectivo de indignados tomen al asalto un medio de comunicación no se veía en España desde que Tejero mandó a un puñado de de números del a Guardia Civil a tomar Prado del Rey. Como ejemplo de la democracia que quieren instaurar, desde luego lo que han hecho hoy en La 7 no tiene precio.

Supongo que los analistas de derecha moderada que abroncan a los que criticamos a esta panda de luchadores por la democracia tendrán también una explicación satisfactoria para este ataque contra la libertad de expresión. Espero ansioso su análisis.

En todo caso, lo cierto es que, al menos en Murcia, las fuerzas de progreso han alcanzado sus primeros objetivos mediáticos. A ver cuáles son los siguientes.

 

Los Indignados me podrían caer bastante mejor

18 de Mayo de 2011 - 16:46:10 - Pablo Molina - 10 comentarios

En principio suena bien que una parte de la población, la más joven, se eche a la calle para cuestionar la tiranía de unos políticos que han pervertido el sentido de la democracia. Sonaría mejor si los protagonistas de esta revuelta pacífica fueran consecuentes con su propio diagnóstico y exigieran las medidas necesarias para poner remedio a tanto desmán, pero está visto que no están los tiempos para según qué esfuerzos intelectuales.

No dudo que en ese movimiento del 15M, o los "indignados" de la Puerta del Sol, hay jóvenes que quieren que los políticos saquen sus sucias manos de los asuntos de la sociedad civil y que están dispuestos a buscar su oportunidad de prosperar a base de talento y esfuerzo, sin meter la mano en el bolsillo de nadie. Pero, ¿son la mayoría? Por supuesto que no. De hecho, y a tenor de los documentos programáticos de este movimiento aparentemente espontáneo, lo que exigen todos estos jóvenes cuarentones con algún cincuentón trufado estilo Gili Toledo es una doble ración de los mismos males que denuncian.

No quieren ser libres sino estar más uncidos al estado a cambio de una ración extra de forraje y eso, la verdad, tiene muy poco de radical. A mí toda esta coña me parece una revolucioncita de cesantes en busca de una plaza de funcionario para toda la vida, con un sueldo que les permita tener un adosado en La Manga del Mar Menor para las vacaciones y los puentes.

Con unos ingresos de cinco mil euros mensuales entre los dos miembros de la pareja ya se puede viajar en verano al tercer mundo y votar a Izquierda Unida, que es lo que hacen los izquierdistas decentes mientras buscan plaza para su primer hijo en los Maristas, que en el cole del barrio hay mucho interculturalista y el nivel anda bajísimo. Es decir, lo de siempre, pero ahora con rastas.  No se dejen impresionar. No es para tanto.

Terremoto, esto es lo que hay

16 de Mayo de 2011 - 19:30:47 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

En una calle solitaria, me encontré al presidente regional de Murcia, Valcárcel, montándose en el coche oficial para ir corriendo a Lorca, por lo del terremoto. "Fíjate cómo estamos, fíjate cómo estamos. Quién iba a pensar esta situación...", exclamaba en tono bajo y mirando al infinito, pero se repuso pronto, muy a la murciana: "bueno, ¡esto es lo que hay!", me dijo. "Esto es lo que hay", se diría siempre en Murcia, en expresión tan del campo, el día después del fin del mundo, comprobando una realidad inesquivable. El "esto es lo que hay" es la clásica expresión del realismo murciano, con los pies en la tierra, nunca desgraciadamente mejor dicho con lo de Lorca.
 
El "esto es lo que hay" es una frase que se dedica en Murcia lo mismo a la situación de las cosechas que a la cartilla en números rojos del banco que a la amenaza de que nos corten el Trasvase que, como digo, a una hecatombe postnuclear. Es lo que decimos los murcianos para terminar las conversaciones, haciendo ver que hemos analizado correctamente la situación, sin abdicar de nuestra vocación práctica y conservadora y sin elevarnos sobre nubecillas que no llevan a ninguna parte (si acaso, llevan a León, que es a donde dice que se marcha el todavía Presidente del Gobierno el año que viene, una vez completada su progresista labor). No hay manera de escapar de lo que hay, y hay que empezar por saberlo desde el principio. Esa es una de las razones por las que el pensamiento blando de Zapatero, que nunca ha querido saber lo que hay sino lo que -mágicamente- podría haber, nunca ha calado en Murcia, en absoluto, y esa también es una de las razones por las que se ha hablado de "lección de civismo" del pueblo murciano en la catástrofe. En realidad lo que llaman "civismo" de los murcianos es la convicción de la gente del sureste español que de nada sirve observar un comportamiento extravagante ni en exceso gestualizado, porque lo que ha pasado es lo que ha pasado, y no otra cosa. A partir de ahí podemos empezar a hablar.
 
¿Para qué vamos a enfadarnos con la naturaleza, o con legislaciones sismorresistentes del año 2002, o para qué vamos a desear volver al día antes del terremoto, si nada de eso nos conduce más que a la melancolía? Por eso a veces se confunde este comportamiento con el que llaman nuestra "cansera" o fatalismo. Pero no es fatalismo ni ninguna clase de indiferencia. Es simplemente que no te vas a pelear con el cosmos. Porque al murciano es difícil que se le escape que, en efecto, esto de Lorca del otro día es lo que hay, que, como los japoneses, al segundo día hay que venir llorado de casa, que así es el mundo, el que Leibnitz dijo "el mejor de los posibles" (Pla llamaba "vainas" a los que trataban de razonar y encontrarle un significado a todo lo que pasaba en este caos universal que tratamos de administrar como podemos). Que no hay otra cosa sino tratar de paliar el post-terremoto, que no se pueden "pensar las cosas en positivo" (ni en negativo) sino tal y como son. Y, eso sí, si hay que endurecer las normas y eso es viable económicamente, endurézcanse.
 
El murciano, que nunca ha abandonado totalmente la mentalidad agraria, no cree en las preguntas y las soluciones retrospectivas (hay tertulianos "vainas" que han encontrado que la solución al terremoto hubiesen sido... unas leyes de construcción antisísmicas ambientadas en Disney y promulgadas mañana para lo que ocurrió la semana pasada y para edificios de hace diez, cuarenta, cien años) porque, en otra expresión de aquí, "esto no es estar en lo que es".  

El PSOE me pide el voto "en nombre de las y los socialistas murcianos"(sic)

10 de Mayo de 2011 - 23:28:47 - Pablo Molina - 4 comentarios

Acuso recibo de la amable misiva me remiten Begoña García Retegui, candidata del PSOE a la comunidad autónoma y a su dorso (de la carta) D. Pedro López, aspirante a su vez a la alcaldía de la capital por el mismo partido.

Dejando aparte el escaso aprecio de los socialistas por el canon ortográfico (vaya manía la de acentuar "ésto", que ya es pronombre y por tanto no hay que distinguirlo del demostrativo como "esta" o "este") y sus atenciones excesivas al lenguaje políticamente correcto que les lleva a formar párrafos farragosos con sucesivos cambios del género de los artículos y los sustantivos, lo más interesante de los dos escritos es el razonamiento central con que pretenden obtener mi confianza.

¿Y cuál es ese mensaje? Ninguno. Nada. No dicen nada. Es decir, sí hablan de "avanzar en compromiso" (sic), de "hacer una ciudad más amable" (resic), de que ellos como socialistas son muy capaces de solucionar la crisis y el paro de la región de Murcia y otras cantinfladas más, pero ni una sola palabra para explicar en qué consiste la amabilidad urbana, el avance en compromiso o cómo es que saben la forma de solucionar esta crisis y no han tenido el detalle de contárselo a su jefe ZP.

Nada, que no les voto. Este año tampoco. De hecho ya he decidido a quién voy a votar.

La buena y mala suerte de Ben Laden

4 de Mayo de 2011 - 13:27:43 - José Antonio Martínez-Abarca - 6 comentarios

Hace unos días el entrenador del Sporting de Gijón, el mediático Manolo Preciado, perdió a su padre atropellado por un coche, cuando antes ya había tenido su ración de tragedia con la desaparición traumática de su esposa y un hijo. Se ha hablado de su "increíble mala suerte". Cuando en realidad esa reincidencia de la mala suerte no es algo increíble, sino bastante común. La gente suele tener mala suerte. La buena suerte de ese pequeño cupo de gente que es tenida exageradamente por "suertuda" es como la salud privilegiada: resiste mucho pero cuando se termina, se termina de verdad y para los restos. Que se lo digan a Osama Ben Laden. Puedes huir, pero no eternamente. Como decían en "El Padrino", "si algo nos ha enseñado la Historia de la Humanidad es que se puede matar a cualquiera". Y encontrar a cualquiera. Supongo que Ben Laden sabía que un día entrarían a buscarle, y por eso no se había molestado ni en decorar su casa con muebles decentes en vez de vivir como un estudiante desaseado.
 
Si se ha tenido buena estrella en la vida y de repente esa luz se eclipsa ocurre como con el honor. No se recupera esa buena estrella. Pero eso no quiere decir, a la viceversa, que quien ha tenido muy mala suerte en la vida acabe un día con ese signo desfavorable, y empiece a tenerla buena. En el Universo no hay una cantidad pareja de buena y mala suerte. No tenemos las mismas posibilidades de caer en una que en otra. Hay mucho más mala que buena. Como es, por otra parte, lógico: lo accidental y caótico, que domina el cosmos, suele ocasionar pequeñas o grandes catástrofes, más que alegrías imprevistas. Parece que la mala suerte se ceba con determinadas personas, pero no es así. Porque ya decimos que la cantidad de mala suerte que hay en el mundo es incomensurable, mientras que la buena es exigua.
 
Lo bueno siempre es infrecuente y normalmente producto de una confusión pasajera. La gente, como digo, suele tener mala suerte, a la que se adapta como puede. La gente que la tiene buena es mucha menos (y se le acaba: otra vez Ben Laden). Y la gente cuya acostumbrada buena suerte no se tuerce para los restos es inexistente. Hay, por supuesto, quienes no tienen ni mala ni buena suerte en la vida, y mueren de nada pasados los noventa (Schopenhauer decía que quien muere pasados los noventa lo hace de nada, en posesión de la salud, porque sólo se muere de algo malo si la vida acaba antes), y sin que asimismo les haya ocurrido nada reseñable en la vida. Sin que la suerte haya reparado en ellos, al parecer, en ningún momento. Este sería el destino preferible. Hay que temer a la mala suerte porque una vez que llega no tiene por qué acabarse. La mala suerte no se sacia, pero la buena se cansa. A Ben Laden se le acabó la "baraka", como un día se le terminó, y sé que la comparación es lamentable, a ese otro que decían que la tenía: Aznar.
 
 


 

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