Crónicas Murcianas

Abril 2011


España no quiere políticos que sonrían

28 de Abril de 2011 - 12:58:50 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

En su imprescindible libro "La palabra es poder", el archimandrita electoral norteamericano doctor Frank Luntz, nombrado "mejor especialista en sondeos de EE.UU" por el "Boston Globe", dice que el presidente Carter perdió cualquier opción a ser reelegido para un segundo mandato cuando se le ocurrió contarles a sus compatriotas, en un discurso televisado, lo deprimente que le parecían ciertos aspectos de aquella sociedad norteamericana post-vietnam sobre la que él mandaba, atrapada según él por "el consumismo" y "la audoindulgencia". Se suponía que era un discurso para reactivar la fe de la nación en sí misma y de paso reactivar a su presidente, pero obró el efecto contrario y ahí se acabó Carter. La gente interpretó que quien estaba deprimido no era EE.UU: era el propio Carter, y que por lo tanto no podía seguir presidiéndoles ni un minuto más. Ganó Ronald Reagan. A aquello se le llamó popularmente el "discurso del malestar". "Lo importante no es lo que usted dice sino lo que la gente entiende", sentencia el despierto doctor Luntz. Y lo que entendió la gente fue que el problema no era que Estados Unidos tuviese nada malo, sino que el problema era su mandatario. Bueno, pues al todavía presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero le está pasando igual que a aquel presidente demócrata estadounidense, pero al contrario: trata de vender su "discurso del bienestar", augurando que lo bueno siempre empieza mañana y asegurando, con su "pensamiento mágico", que el paro empezará a remitir justo en el mismo instante en que ocurre lo de enamorarse, o sea, sólo cuando no lo deseemos. Zapatero intenta transmitir el bienestar al país, pero el público interpreta que quien se siente bien y desahogado es el propio Zapatero, no el país.
 
El PSOE tiene el problema total, y es que una cosa es lo que dicen y otra, siempre, lo que los votantes entienden. Eso no hay ya quien lo levante: los votantes creen que el único mensaje creíble del PSOE es el que no sea emitido. La sonrisa que no se borra ni a guantazos del presidente del Gobierno obra el efecto contrario del pretendido.  Transmite el siguiente mensaje: me estoy riendo "at your very face", estúpido. Lo importante, en efecto, no es lo que usted dice, señor Presidente, sino lo que la gente entiende. La gente en España se cansó de políticos que se le sonrían. Con Rodríguez Zapatero ya hemos tenido buen rollo como para pasar los inviernos de varias generaciones.  La gente ya no quiere "democracia bonita", sino, más modestamente, democracia eficiente (ya decía Camba que los adjetivos no añaden al sustantivo, sino que quitan: "democracia bonita" es tan insuficiente como "democracia orgánica" en los sitios donde no hay democracia alguna). El aún presidente del Gobierno en realidad no ha cambiado de mensaje aunque haya cambiado de política: lo importante es que la que ha cambiado de orejas es la sociedad.
 
Si hoy se presentase el Zapatero arrollador de 2004, con todo su talante, hubiese sido interpretado por la opinión pública no como una esperanza sino como un escarnio. El optimismo antropológico no va a hacer mucha carrera en España en los próximos años. El dolor está cambiando a la sociedad española para bien, pues el conocimiento siempre es dolor. El PSOE no logra calar ahora con su discurso, tanto si trata de colocar sonrisas como si trata de hacer lo contrario. En provincias, en las regiones que no gobierna, de hecho, su discurso se parece mucho más al "del malestar" de Jimmy Carter que al del bienestar de Zapatero. Hay demasiada similitud entre la bronca que Carter le echó a Norteamérica por su "autoindulgencia" que la que le echó el PSOE murciano a los votantes en 2007 por su complicidad ante los supuestos casos de corrupción y que ahora le echa por supuestamente no enterarse de lo que pasa. La gente entiende en la actualidad que, sea cual sea el problema, incluso si no existe, la culpa la tiene el PSOE, bien por negarlo, bien por denunciarlo. Ya podría venir Jimmy Carter a decir lo que quiera, que los votantes creen que han escuchado ya bastante.  

ZP decide este miércoles si Murcia echa la llave o sigue abierta un poco más

24 de Abril de 2011 - 22:52:04 - Pablo Molina - 4 comentarios

El consejo de política fiscal y financiera se reúne el próximo miércoles bajo la presidencia de la ministra Salgado, una autoridad mundial en finanzas públicas como cualquiera puede percibir a los treinta segundos exactos de escucharla en rueda de prensa.

En este conciliábulo escasamente técnico se decide, entre otras materias, si una comunidad autónoma puede endeudarse más de lo que ya está. ¿Los argumentos? Pues eminentemente políticos, porque Cataluña, infinitamente más endeudada que cualquier otra comunidad autónoma, sigue emitiendo bonos patrióticos (por cierto, en el último boletín oficial de la Generalidad lanzan otros 400 millones de euros que colocará íntegramente el Banco de Santander), mientras otras regiones como Murcia van a tener que vender el solar de sus respectivas catedrales para hacer frente a una ruina que, por otra parte, sus políticos, ellos solitos, han provocado.

Murcia necesita un préstamo de 500 millones para simplemente pagar lo que debe a pequeños empresarios y autónomos, todos ellos al borde de la desaparición si no se satisfacen pronto las deudas contraídas. Esto será tan sólo un balón de oxígeno para llegar a las elecciones sin suicidios de empresarios que lamentar, porque después del 22 de mayo pueden estar seguros de que los recortes van a ser impresionantes. Como debe ser por otra parte.

Zapatero tiene en su mano la posibilidad de poner a Valcárcel en una situación agónica justo tres semanas antes de las elecciones autonómicas, pero como ni así es previsible que su protegida, la zapaterista-catalanoseparatista-altermundista Begoña García Retegui, saque ni la mitad de votos que el PP, hasta puede ocurrir que Salgado-Rottenmeier le deje al gobierno murciano sacar un empréstito de 500 millonazos. O 1.000, ya que nos ponemos. La solución el próximo miércoles. Suerte, Ramón Luis.

Ha habido muchas martas domínguez

20 de Abril de 2011 - 19:42:29 - José Antonio Martínez-Abarca - 5 comentarios

Me tiene dicho un amigo penalista que "los hombres de carácter no necesitamos reputación". Ni buena ni mala. Si acaso, mejor mala que buena. Nunca he sabido a qué se refería el penalista con "hombres de carácter". Si habla de una cierta y pasablemente llevada marginalidad, entonces sí. Ser un marginal te da una serie de privilegios considerables. Pero la gente que no se puede permitir esa clase de "carácter", o sea, la más establecida y menos marginal, sí necesita reputación. Cuando cae sobre ella el aparato represor del Partido, quiero decir del Gobierno, es decir del Estado, sufres una muerte civil, y necesitas al menos cambiarte de planeta para que la gente no hable. Es lo que le ha ocurrido a Marta Domínguez, campeona mundial de los 3000 metros obstáculos y ex concejal del PP, con la que el Ministerio de Interior ha pretendido acabar de forma ejemplarizante con la historia del "doping". La derecha no sólo come grasas y fuma, sino que se coloca.

Los jueces están desmontando la máquina de picar carne donde la metieron las suficientemente conocidas alcantarillas de Interior. Puede que se recupere algún resto de Marta. El resto está en la atmósfera, y ya es imposible controlarlo. Por mucho que un juez diga que el supuesto "dopaje" eran hierbas para tisana digestiva compradas en un herbolario. No existe el derecho de un inocente a la rectificación, tras una acusación pública y consiguientemente publicada, porque no existe la posibilidad de tal rectificación. Lo de publicar una rectificación con el mismo tamaño y en la misma página que la previa acusación es una farsa. No hay tamaño ni lugar bastante para compensar o tapar un falso rumor, que es como intentar atrapar la radioactividad nuclear con un cazamariposas. Un rumor no es solo "la antesala de la noticia", que acuñó Francisco Umbral, sino la única noticia que queda cuando ésta se olvida o ni siquiera ha existido nunca. La sospecha es un organismo anaerobio que una vez inoculado supervive en las condiciones más extremas: aunque Interior, los fiscales, la policía, la prensa pida perdón a Marta Domínguez por lo que nunca han tenido intención de arrepentirse, la atleta y ex concejal del PP siempre será "la dopada". Si acaso, se achacará su posible libre absolución al compadreo entre altas instancias para que los famosos y poderosos no paguen sus delitos. "Ya se sabe", dirán de Marta Domínguez. Qué te voy yo a decir, vecina, que tú no sepas.

Ha habido bastantes casos Marta Domínguez antes de lo de Marta Domínguez, y todos tienen detrás a ese personaje del actual Gobierno que, dicen, quiere presentarse como joven promesa para regenerar España. Muchas veces en los últimos años se ha puesto en marcha la maquinaria de matar reputaciones por motivos políticos. Sólo algún juez despistado ha podido pararla, siempre a destiempo (ya hemos dicho que el animal más rápido del mundo es una acusación infundada: llega a la otra parte del planeta casi antes de emitirse). En Murcia, por ejemplo, desde que se decidió que al PP no lo podían arrojar fuera del Sistema por métodos simplemente electorales, nos hemos pasado apasionantes temporadas viendo cómo funcionan las terminales policiales y fiscales y mediáticas de Rubalcaba. Hay alcalde que se ha tirado un mes en la cárcel por nada. O sea, como aquello del viejo chiste soviético de aquél que le preguntan en Siberia que por qué estaba allí, con cadena perpetua: "por nada", "imposible, aquí por nada sólo te caen 20 años". Primero se destruía el honor, y luego se buscaban indicios que lo apoyaran.

La policía había concluido de Marta Domínguez, siguiendo "diferentes fuentes consultadas": "tiene fama en el mundillo del atletismo de utilizar métodos poco ortodoxos". "Tiene fama", "mundillo". El Ministerio ha mandado a la policía a hacer, no investigaciones, sino la peor literatura "pulp". O, peor, letras de tango populachero: "tu vieja/dice que sos un bandido/ porque supo que te vieron/ la otra noche/ en el parque japonés". El viejo truco del "dicen por ahí": en eso ha acabado la prometedora práctica política del Ministerio de "Freddy", el científico.

El mito de que los de Izquierda Unida no se corrompen

12 de Abril de 2011 - 10:26:52 - José Antonio Martínez-Abarca - 9 comentarios

La barba, en la izquierda, antes servía para señalar la indiferencia por las solicitaciones y coqueterías del mundo. Como se echa de ver en la foto, ahora hace las veces de ese pañuelo que se atan los apandadores bajo la nariz, para no ser reconocidos al ir a atracarse. Ya no se puede decir aquello de que "estos comunistas parece que no hubiesen comido en su vida". Precisamente, por esa cara del teniente Rodrigo Torrijos (en la foto, el señor a la izquierda de todos, pero en el centro) de ir a cantar aquello de "del barco de Chanquete, no nos moverán" o por lo menos de ir a darnos en la cresta con un poema de Machado sobre la superioridad moral, precisamente, digo, se nota que estos neocomunistas han comido siempre de estas cosas al menos desde que probaron el poder. 
 En la aún breve democracia española hay mitos considerados intocables, como lo de que el pueblo nunca se equivoca, que el 23-F las masas se echaron a la calle como un solo hombre (en efecto, ¿hubo en España un solo hombre que se echara a la calle?) a parar el golpe de Estado o que los de Izquierda Unida, por propia naturaleza, nunca se corrompen. Este último mito estaba bastante desacreditado ya como consecuencia de la huida hacia graneros más productivos de muchos comunistas de lance y oportunidad, los del PDNI o "el pedín" y otros, que allá que se fueron al PSOE con sus naturalezas alquiladas a cuestas. Pero hubiésemos podido pensar que ésas no eran las verdaderas naturalezas de auténtica izquierda, y que los que se quedaban en Izquierda Unida eran "Les inkorruptibles", por utilizar el nombre de la revista francesa de los nuevos filósofos reaccionarios.
 
Pero con el caso del primer teniente de alcalde de Sevilla y candidato a la alcaldía, ese tal Antonio Rodrigo Torrijos de ortodoxa Izquierda Unida, se viene a caer del todo el mito del desasimiento de la auténtica izquierda, demostrando de paso que no hay naturalezas humanas de izquierdas sino simplemente naturalezas humanas, y que es la misma en todos los casos. Todos tenemos un precio. Aunque, naturalmente, las mariscadas gratis total en el caso de los de Izquierda Unida salen más caras, porque el asco ideológico invencible que les produce aceptar la más pequeña invitación a cigalas sólo se vence con una invitación mucho mayor a lo que haga falta, de modo que tape la mala conciencia. Si los que buscan favores políticos te convidan a una cigala gratis puedes tener la sensación de que te intentan comprar. Si aceptas participar con ellos en los banquetes de Heliogábalo, el que compras eres tú.
 
La foto ya ha sido suficientemente difundida, aunque no ceja en su poderosa fuerza icónica: 
 
 
La barba, en la izquierda, antes servía para señalar la indiferencia por las solicitaciones y coqueterías del mundo. Como se echa de ver en la foto, ahora hace las veces de ese pañuelo que se atan los apandadores bajo la nariz, para no ser reconocidos al ir a atracarse. Ya no se puede decir aquello de que "estos comunistas parece que no hubiesen comido en su vida". Precisamente, por esa cara del teniente Rodrigo Torrijos (en la foto, el señor a la izquierda de todos, pero en el centro) de ir a cantar aquello de "del barco de Chanquete, no nos moverán" o por lo menos de ir a darnos en la cresta con un poema de Machado sobre la superioridad moral, precisamente, digo, se nota que estos neocomunistas han comido siempre de estas cosas al menos desde que probaron el poder. 
 
La barba, en la izquierda, antes servía para señalar la indiferencia por las solicitaciones y coqueterías del mundo. Como se echa de ver en la foto, ahora hace las veces de ese pañuelo que se atan los apandadores bajo la nariz, para no ser reconocidos al ir a atracarse. Ya no se puede decir aquello de que "estos comunistas parece que no hubiesen comido en su vida". Precisamente, por esa cara del teniente Rodrigo Torrijos (en la foto, el señor a la izquierda de todos, pero en el centro) de ir a cantar aquello de "del barco de Chanquete, no nos moverán" o por lo menos de ir a darnos en la cresta con un poema de Machado sobre la superioridad moral, precisamente, digo, se nota que estos neocomunistas han comido siempre de estas cosas al menos desde que probaron el poder.
 

 

Las listas electorales del PP murciano sorprenden por su ausencia de sorpresas

7 de Abril de 2011 - 22:24:13 - Pablo Molina - 3 comentarios

Las listas que va a presentar el Partido Popular para el parlamento autonómico y el consistorio de la capital aparecen encabezadas por Ramón Luis Valcárcel y Miguel Angel Cámara respectivamente, dos jóvenes valores de sólida formación liberal como es bien conocido.

En las listas de relleno que acompañan a los dos primeros espadas no hay sorpresas, lo cual es sorprendente pues si en una tesitura electoral que vaticina una victoria más que arrolladora el partido no es capaz de jugársela incluyendo a alguien con ideas independientes y sólidas sobre cómo debe funcionar una sociedad libre, ya me contarán cuándo van a arriesgar en algo parecido.

Un aburrimiento. Los que se van ya sabían que no iban a repetir con todo el dolor de su corazón, aunque hoy revelen a la prensa que fue a petición propia (por las narices; está la cosa como para despreciar 3.000 perifollos más dietas), y los que permanecen respiran aliviado pues durante cuatro años van a tener garantizadas las lentejas, pero con su poquito foie micuit a la reducción de PX, que para eso son representantes del pueblo.

Ahora falta conocer con exactitud la composición de las principales listas del Partido Socialista Obrero Español, que en el encabezamiento llevarán la leyenda: "Ave Z. Los que van a hacer una charlotada electoral te saludan"

El desnudo de Elisabeth Taylor

4 de Abril de 2011 - 18:52:17 - José Antonio Martínez-Abarca - 2 comentarios

Ha salido en la prensa una foto desnuda de la recientemente fallecida actriz Elisabeth Taylor, dicen que la única que se ha conocido hasta ahora. Viendo ese presunto tesoro erótico, se echa de ver que como escultura humana nunca fue gran cosa. Corrientita, un poco mullida, agradable sin más, incluso un tanto sosa. No le hizo falta. Hizo carrera con otras cosas. Los ojos. Dónde andarán esos ojos violetas, desde hace semana y pico que murió. Siempre se dijo que, cuando muriera, a la actriz Elisabeth Taylor se le extraerían sus raros ojos de color violeta, porque no merecían la suerte del gusano conquistador. Se donarían a la posteridad. Pero nunca supe si a un tarro de formol de algún departamento universitario o, bien crionizados, pasarían a la cara de alguien del futuro, cuando llevar los ojos de la Taylor sea como cambiarse de lentillas. No sé por qué, me ha venido a la mente la película de Franju, "Los ojos sin rostro". Los ojos de la Taylor sin rostro. Y más bien es un pensamiento desagradable. Desde el óbito de la actriz, imaginar esos ojos irrepetibles se ha convertido en algo incómodo, porque ya no miran a nada. Y tampoco sé por qué, desde que murió los imagino sobre una siniestra bandeja de plata, como dos confituras.

 

No hay ojos bellos ni feos. Todos tienen la indiferencia de la pieza colgada boca abajo del matadero. Lo que es bello es la expresión, que la da el dibujo de la carne del exterior y el párpado, con la inestimable colaboración de las cejas. Los orientales quieren tener otros ojos y lo que se cambian no es de ojos, sino del tejido que los rodea. Elisabeth Taylor en realidad tenía los ojos indiferentes, como cualquier vertebrado despojado de lo que los anima, y el cuerpo también indiferente (siempre tiró a bajita y rellenita, nada que no se arreglara por ejemplo con ponerle debajo un buen palacio o la carroza de Cleopatra). Eran sus sublimes hueso orbital y grasa periorbitaria los que construyeron el mito. No estábamos mirando sus ojos, sino la delicada construcción de la estructura que los acogía. Fascinados por eso, no hizo falta ni reparar en los argumentos de sus películas. "Cleopatra", que hemos mencionado, y que fue un desastre económico y artístico, consiste en poco más que un largo baile de disfraces sostenido solamente por la grasa periorbitaria de la Taylor y por y el físico de resaca, sin tono muscular, y tintado con autobronceador de su rendido Richard Burton, al que no le quedaba demasiado bien el exiguo traje de romano pero cuando hablaba el inglés por esa boca se paraba el mundo.

No nos importa el desnudo de la Taylor, de lo más corriente. No nos importa el destino de esos ojos, físicamente considerados, pingajos violetas. Como si los tiran al incinerador de basuras. Nos importa el destino de esa mirada. ¿Dónde andará? 
 

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