Crónicas Murcianas

Marzo 2011


El poeta viajero en silla de ruedas

29 de Marzo de 2011 - 13:10:37 - José Antonio Martínez-Abarca - 2 comentarios

La primera vez que vi al poeta y cronista Soren Peñalver fue en un ciclo de conferencias articulísticas llamado "Columnas y pedestales", en Murcia, allá por los planos años noventa (soy de los que cree que los años noventa, pese a los patéticos intentos resurreccionales de los que vivieron su acné por aquel tiempo, fueron un apósito cansado de los ochenta, no más que la resaca). Me llamó la atención su pelo color jarabe, y ese dedo índice que ponía en su mejilla al conversar como si se fuera a volar la cabeza de un tiro. Paseaba a su bicicleta por la calle como a una mascota, con el mismo estilo con el que el francés De Nerval sacaba a pasear por los bulevares de París, atada con una cinta azul, una langosta viva. Después de alabarme muy finamente "los alamares" de mi pelo (aún hoy no sé a qué se refería, por cuanto no estoy seguro de distinguir entre "alamar" y "calamar") me contó una bonita historia que le había acaecido en algún desierto tártaro, o por lo menos oriental. Un trashumante desconocido, quizás un pastor de cabras con kalashnikov, había montado guardia toda la noche junto al poeta, velándolo para que no fuese robado y asesinado o devorado por las alimañas. Dicen las malas lenguas que esa fábula romántica con moraleja se la había inventado, como todo lo que supuestamente le había ocurrido fuera del estrecho carril que le traía de su casa en la huerta a Murcia. Pero yo sé que no había inventado nada, sino que Soren se limitaba a contar lo que había sentido en sus deliquios de persiana entornada y sofocantes duermevelas huertanas. Porque si es verdad que los viajes son siempre interiores, todos los desiertos y todos los amables desconocidos son más reales cuanto más anhelados.  La realidad es para quien se la trabaja. Si la bella Sherezade de "Las mil noches y una noche" hubiese sido Soren Peñalver, nunca habría terminado de contar su relato, y nunca habría callado al  llegar la mañana.
 
Nunca había una conversación que se pudiese dar por terminada, con Soren Peñalver. Llegaba al periódico a decir una sola frase y se despedía desde la puerta por cuarta vez teniendo en la boca aún la decimoquinta glosa, con su bibliografía adjunta. Un conversador, no nato, sino perpetuo. Como en aquella historia de "Las mil noches y una noche", los que iban a matarle permanecían hipnotizados por su relato, y siempre estaban a punto de perdonarle. La belleza amansa a las fieras. La vida quedaba extática, pasmada, sentada en cuclillas en la postura del loto escuchando a Soren y jugueteando impaciente con sus horas. esperando a que este poeta volviera de su excursión verbal por el planeta, el Cielo y aledaños. Pero en algún momento Soren, el de la conversación perenne, calló, quebró su narración, su bella historia interminable, por un despiste momentáneo, para tomar aire, para tomar impulso, quién sabe qué pudo ser,  y entonces la vida, despertada de repente, le atacó. Algo se le metió por la espalda a Soren Peñalver, como el "escalofrío" de aquella vieja película de Vincent Price, que tenía forma de gusano. Hoy el poeta va en silla de ruedas, y creo le acaban de dar un homenaje. En tiempos de la bohemia, cuando te daban un homenaje donde había "lubina dos salsas", tus admiradores consideraban que tú no estabas más vivo que la lubina. Yo no quiero contribuir a eso. Porque Soren, aún postrado en una silla de ruedas y seguramente paseando su bicicleta al costado como si fuese su perro, va a viajar todavía a más reinos lejanos donde los desconocidos se parecen a Valentino en "el hijo del Caíd" que todos los aventureros que en el mundo han sido.

 

El (no tan) extraño caso de las Ancianas Cantoras de Campos del Río

24 de Marzo de 2011 - 18:23:55 - Pablo Molina - 8 comentarios

Las imágenes de las señoras de Campos del Río, bonita localidad murciana, ovacionando a un equinoccial Rubalcaba que en ese momento debió sentirse como David Bisbal pero con menos rizos, son una estampa bastante común sobre lo que suele ocurrir en el ruralicio cuando alguien importante aparece por las lindes del bancal.

Pueblos tan pequeños como Campos del Río celebran por todo lo alto que alguien importante pasee por sus calles, ya sea político, futbolista o tertuliana de Telecinco. Recuerdo que siendo presidente Aznar vino a mi pueblo a inaugurar no sé qué. Pues bien, mi padre me contó que la señora que más besos le arreó hasta dejarle las mejillas hechas una ruina, fue precisamente una que se dejaría cortar los bucles de la permanente antes de votar al PP.

¿Qué nos indica esto? Pues que la gente anda muy aburrida por la plaza del pueblo y se entretiene mucho con estas cosas. Súmenle a eso el carácter abierto de la gente de las pequeñas localidades, siempre pendientes de agasajar a las visitas importantes, y lo raro es que no suspendieran las clases durante una hora para ir a ver a un señor muy importante que va a venir a inaugurar no sé qué. Una cárcel, por cierto, que en el caso de Rubalcaba es una infraestructura que espero tenga una cierta dimensión premonitoria.

En todo caso la lectura correcta del suceso canoro de Campos del Río, en términos demoscópico-electorales, es la siguiente:

Votantes del PSOE en las últimas elecciones: 720 (3 votos más que el PP)

Puretas y ociosos presentes en el coro rubalcábido: 100

Conclusión: El 86,11 por ciento de los votantes del PSOE en Campos del Río pasó olímpicamente de ir a agasajar a Rubalcaba.

La campaña del PSOE en Murcia: ¿Dale la vuelta o "Date la vuelta"?

22 de Marzo de 2011 - 21:03:22 - Pablo Molina - 5 comentarios

Mi formación católica me obliga a practicar la caridad incluso con los políticos del PSOE, sobre todo si son tan dignos de misericordia como los murcianos. Ahí es nada enfrentarse a Valcárcel con el único argumento de que Zapatero es un gran estadista que, además, ha hecho cosas buenísimas por la región de Murcia.

Por eso mi alma se enaltece con el ejemplo sacrificial del rojerío murciano, cuya campaña o pre-campaña electoral, más que un ejemplo de agitación popular es una penitencia en toda regla, algo muy apropiado para sus merecimientos y también adecuado a las fechas en que nos encontramos.

Fíjense hasta qué punto andan aturdidos los cerebros del PSOE murciano, que hasta se hacen la campaña en contra de sí mismos con eslóganes tan desafortunados como el que traía a esta misma pantalla el gran Martínez-Abarca hace unos días, referido a la capacidad del socialismo para crear empleo (con dos cojones). Y eso por no hablar de la idea-fuerza que en una frase supuestamente arrebatadora quiere condensar todo lo que el PSOE puede ofrecer a sus votantes: "Dale la vuelta"

¿Dale la vuelta? ¿A qué le damos la vuelta? porque como la imagen que acompaña el leit-motiv es la de Begoña García Retegui, uno puede pensar que lo que quiere el PSOE es que le miremos el culo a su candidata, que sin desmerecer a la criatura es evidente que no tiene la retaguardia de Jenifer López. Y si le damos la vuelta a Valcárcel el resultado tampoco es que mejore, las cosas como son. 

¿Dale la vuelta? a tenor de lo que está haciendo Zapatero, el ídolo del PSOE murciano sin excepción -todos más zapateristas que Sonsoles- para machacar a la región de Murcia en pleno, parece que lo que quieren decir es "date la vuelta". De lo demás ya se encargan ellos.

La primavera conciliar de la Iglesia catalana

18 de Marzo de 2011 - 21:30:30 - Pablo Molina - 2 comentarios

Los obispos nacionalistas de Cataluña, valga la redundancia, tienen el dudoso honor de haber destruido a la Iglesia católica en las doce diócesis que comprende el principado. No hay una región en el planeta Tierra en que la Iglesia haya sufrido una devastación similar en tiempos de paz. Ni en los países musulmanes o las dictaduras comunistas está la Iglesia Católica tan depauperada y falta de sentido como lo está en Cataluña.

Los prelados y los botarates de los curas del terruño, casi todos fuertemente impregnados de la ideología nacionalista, la más perversa después del marxismo, han conseguido que ni Dios vaya a misa en Cataluña, y esto de forma literal porque es evidente que Él no pierde el tiempo con majaderos que se inventan una liturgia para hacer política con casulla.

Y es que esa es la clave de la degeneración pastoral de Sistach y su equipo. Una pandilla de locos sectarios que han convertido la herejía en la norma de su apostolado.

En esta tesitura, es correcto que las parroquias catalanas languidezcan con la sola presencia de curitas rebotados, monjas exclaustradas y algún meapilas despistado que quiere hacer la revolución marxista desde el púlpito, pero tocado con una barretina y comiendo rodajas de butifarra de Vic.

Lo asombroso es que una calamidad pública como Sistach, el principal culpable de este desastre, haya llegado a vestir la púrpura del cardenalato. Desde luego no habrá sido como premio a su eminente teología. Arderá en el infierno. Eso denlo por descontado.

Un sabotaje: el PSOE promete más empleo

14 de Marzo de 2011 - 20:56:25 - José Antonio Martínez-Abarca - 5 comentarios

He visto por la calle el reciente cartel electoral del PSRM-PSOE murciano 2011 bajo el rostro con discutible peluquería (por la cual se ha echado de una tarde para otra apenas veinte años más encima) de la candidata a la presidencia de la Comunidad Autónoma, Begoña García Retegui: "Mejor economía, más empleo", dice. Más y mejor. Lo tuve que leer diez veces antes de hacerme a la idea de que ciertamente allí ponía "mejor economía, más empleo". Y el anagrama del PSOE. Y las siglas. Rasqué el cartel por ver si debajo estaba el cartel del PSOE auténtico. Porque la foto de la candidata es perdonable, el color rojo del puño y la rosa es el reglamentario, todo parece en orden pero, sin duda por trágico accidente, los expertos en "marketing" de los socialistas han olvidado borrar el intolerable sabotaje que algún gracioso dejó debajo de la cara de la candidata murciana (y, me figuro, también del resto de candidatos de España). Porque lo de "mejor economía, más empleo" tiene que ser obra de un incontrolado. Ese no puede ser el "slogan" del PSOE para estas elecciones, porque inmediatamente habría que empezar a meter a algunos en la cárcel.

Esto de "mejor economía, más empleo" lo debe haber escrito, en efecto, alguna mano anónima queriendo infamar el buen nombre del PSOE, como cuando en las calles se añadía junto a las fotos electorales y el lema socialista de "100 años de honradez" aquello de "y ni un minuto más". "Mejor economía, más empleo". Eso no puede ser una promesa electoral del PSOE.  Es una injuria. Hacia cualquiera que lo pueda leer. Habría que detener al gracioso que ha pintado eso bajo la cara de Begoña García Retegui. Como broma, dados los tiempos que corren para la ciudadanía, es de muy mal gusto. Una auténtica provocación. Terrorismo conceptual.

¡Más empleo nada menos, con el anagrama del PSOE al lado! La crueldad de las manos callejeras anónimas que ponen mensajes bajo la cara con discutible peluquería de los candidatos puede llegar a ser muy refinada. Y además no se puede prometer más empleo con las siglas del PSOE, toda vez que en las últimas elecciones generales el trabajo que aseguraban era ya total y absoluto. Aquel "por el pleno empleo" debajo de la cara inpertérrita y con grado de dureza adamantina en la "escala de Mohs" de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del 2008 de nuestros pecados. Parece que aún no habíamos tenido bastante de esta clase de empleo que nos ha procurado el socialismo español, como para que ahora algún desalmado se lo recuerde a la ciudadanía junto a las siglas siempre honradas del PSOE. Alguien, que habrá que detener convenientemente, está reventando la campaña socialista para las autonómicas y municipales por el método de sabotearles los "slogans". Porque, como es natural, el auténtico "slogan" socialista para estos comicios es "coge tu trabajo y huye".


 

¿Hay alguna fiesta más absurda, lamentable o patética que el carnaval?

8 de Marzo de 2011 - 21:59:57 - Pablo Molina - 19 comentarios

El carnaval es la festividad más idiota que se celebra a lo largo y ancho del planeta Tierra. No es una opinión. Es un dato.

Jamás entenderé qué diversión supone el vestirse de mamarracho (en la mayoría de los casos "travestirse") y bailotear en un desfile con otros cientos de mamarrachos más, mientras una música chabacana atruena por los mega-altavoces desplegados por la organización, que en la mayoría de los casos es la concejalía de festejos de la localidad.

Para disfrutar del carnaval hay que ser muy cortito o algo "propenso" (Martínez-Abarca dixit), porque de otra forma no se entiende este homenaje involuntario a los ritos tribales de cuando el hombre acababa de bajar del árbol y le gustaba dar saltos aporreando con un palo un cráneo de animal.

Y¿qué me dicen de esas localidades cuyos habitantes se pasan todo el año planeando el carnaval del año próximo? En la región de Murcia hay varias, dos especialmente, que estos días se sitúan en la cúspide de lo hortera para vergüenza de los vecinos con cierto sentido de la estética. Porque está bien afeitarte el bigote, vestirte de zorra y emborracharte con tus amigos también "propensos", pero coño, con tu dinero, chaval, y en la intimidad de los locales que te permitan la entrada.

Esto de afear las calles, llenarlas de mierda, molestar a las personas normales con el ruido de los desfiles y encima hacerlo todo con la subvención del consistorio me parece un exceso. Francamente, tú.

Cuando los muertos no se pueden defender

6 de Marzo de 2011 - 12:59:09 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

Hace cuatro entradas de "blog" (justicia poética: al escribir "blog" siempre me equivoco y pongo "blob", que en mi teclado anglosajón significa mancha, o grumo) conté un sucedido personal en la que estaba involucrado un director de periódico centenario de Murcia -centenario el periódico- que acababa de fallecer. Remito a los lectores a ese texto. Me han llegado testimonios indignados de allegados, admiradores o vecinos que interpretaron que lo mío era un ajuste de cuentas perpetrado contra el finado, cuando éste ya no se podía defender. Me desconcertó que pensasen que pretendía acentuar el dolor de una muerte. Buitrear.

Niego la mayor y también la menor. Ni era en absoluto un ajuste de cuentas ni la anécdota se publicaba "postmortem". Porque me limitaba a contar un suceso mínimo y paradójico de mis comienzos en el columnismo en el que, en realidad, el que quedaba ridiculizado era yo (al fin y al cabo un meritorio más que, como es natural, no merecía ni el aire que respiraba) y porque además la anécdota ya estaba publicada. Lo que salió aquí cuando murió el periodista no era el facsímil de lo que dije en "La Razón" hará quizá cinco años, porque sólo por miedo a que me pillen nunca he publicado el mismo artículo dos veces (cuando a mí me gustaría hacer lo de Camba: sacar cosas publicadas hace cuarenta años, darles una vuelta en la sartén y volver a cobrarlas), pero sí era el relato del mismo hecho. Secuencia de los sucesos narrados: cuando yo empezaba en esto, me llamó a su despacho el ahora fallecido para que colaborara de inmediato en su diario. El inicio de mis publicaciones era inminente. Siguió siendo inminente dos años después, cuando me fui a otro periódico. Llevaba un tiempo en la competencia cuando en el periódico primero se publicó un artículo mío que le había enviado tres años atrás al fallecido. Cuando conté esto en "La Razón" hace un lustro pasó desapercibido y ahora no. Hace un lustro todo el mundo se podía defender. Lo que no sé bien es de qué. El suceso narrado ni quita ni pone honores a la memoria del aludido. No hay injuria ni calumnia ni menosprecio, porque sólo hay paradoja, con pocos precedentes en la historia del periodismo mundial, me parece: la de que me publicasen en un periódico una columna que había enviado sólo tres años antes. Ni siquiera era ya el finado por entonces director de ese medio. Yo decía que "mi artículo y yo mismo nos habíamos traspapelado".

En la entrada de "blog" que tanto ha desagradado no empleaba ninguna ironía. Y la gente ha creído verla, usada contra el difunto. Desmontar la acusacion de ironía es muy fácil: basta negar a la gente que haya creído ver un fantasma. Pedir a los lectores que se atengan sencillamente a las palabras. Yo escribía del director del periódico: "un hombre bueno y dicen que un jefe aplaciente con sus subordinados". Más adelante lo llamaba "amable". Cometí sin embargo un error estilístico: insistir en que "seguía siendo amable", como recurso retórico. Alguien, ante esa insistencia, ha debido pensar que había ironía. Pero a mí no me sale ahí ningún espectro irónico. No lo hay. Ah, claro, es verdad, contaba lo que me pasó cierta vez con él, y únicamente por su valor cómico contra mí mismo. Afirmé que este director de periódico "me mareó" al brindarme una colaboración fija que no se produjo en ese diario sino muchos años más tarde, cuando allí había dado tiempo a que cambiasen dos veces de responsable. Pero la moraleja de aquí es lo patético del columnista meritorio, que cuando es demasiado inexperto se
cree todo lo que se le dice. La muerte de uno de los dos actores de la anécdota es no sólo una ocasión propicia, sino la ocasión perfecta en que se deben contar estas cosas (en "La Razón" me adelanté demasiado, y ya a partir de ahora no vendrá nunca a cuento). Nunca he esperado a que nadie desaparezca para contar algo, y así me ha ido. De otro modo habría hecho carrera. Pido perdón sincero a cuantos se sintieron ofendidos, aunque sea por lo que nunca perpetré.  

 

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