Crónicas Murcianas

Enero 2011


En el Paraíso islámico no hay "toy-boys"

29 de Enero de 2011 - 14:23:28 - José Antonio Martínez-Abarca - 5 comentarios

Los chechenos, que despiertan alguna simpatía entre los intelectuales de piso occidentales, tratan de hacer el terrorismo de masas más agradable para el público varón: las que envían a inmolarse como en Rusia el otro día son con frecuencia mujeres jóvenes, algunas de 16 años. En la chocante cosmovisión de los integristas musulmanes, es probable que para ellos esto de que uno quede reducido a posos de café por obra de una mano blanca de dieciséis primaveras sea considerado como "muerte dulce". Además estas mujeres jóvenes no son un regalo para la vista en los tres segundos previos a que todo explote, ya que van disfrazadas de andante borrón de tinta china. Se las llama las "viudas negras", pero el que vistan ropa ancha no tiene por una vez que ver con preservar la virtud. Es para esconder bombas sin despertar los bajos instintos de la policía.

Pero hay una inquietante cuestión a la cual lo que queda de estas terroristas una vez que accionan el percutor de la dinamita no saben responder: ¿Qué aliciente encuentran ellas en irse hacia el Paraíso Islámico, convertidas en mártires tras asesinar a un atadijo de perros cristianos? Según lo escrito en el Corán, el Paraíso Islámico diríase hecho escandalosamente para los hombres. Casi tan exclusivo para caballeros como el londinense "club del filete" de James Boswell. Un barbudo piadoso suele tener comprensible prisa en marcharse, porque, según testigos presenciales, en el Paraíso le aguardan unas buenas decenas de damas de compañía, dispuestas a hacerles todo ese tipo de prácticas que en la sociedad perfecta de la ministra Leire Pajín o serían delito, o engordarían o habría que salirse a la calle para continuar con el vicio.

Por contra, ¿quiénes, en el Más Allá, están esperando a las terroristas islámicas para el descanso de la guerrera? No se contempla la existencia de "toy-boys". Se dice que las viudas, incluídas las "negras", tendrán su máxima recompensa reuniéndolas con el que fue su último marido en la tierra. Algo escaso el premio. Porque, al igual que aquel Cielo cristiano que nos pintaban en nuestra infancia donde la máxima atracción era estar ante una potente luz blanca (haciéndolo indistinguible de un interrogatorio en tercer grado de la Lubianka), a lo mejor el Paraíso para terroristas chechenas no sería preferible a un maratón de cine experimental. No suena apasionante el que nada más llegar a una vida mejor te encierren a hacer las tareas domésticas para un señor del que ya te libraste una vez y que, para toda la eternidad, llega a las cuatro de la mañana tras irse todas las noches de huríes.

Aunque, es verdad, este (relativo) paraíso islámico para mujeres tiene una ventaja inapreciable con relación al que les espera a los terroristas varones: que, de tan poco atractivo, resulta creíble. Esto demuestra que no hace falta prometer lujos celestiales desde un minarete para que, en ciertos países, siempre haya mucha gente dispuesta a acabar con el mundo gratis. Las "viudas negras" chechenas no tienen mayor inconveniente en pasar a peor vida. Y sabiéndolo.


   ------------------------------------------------------------------

Vieja estampa. El río Segura, a su paso por la capital de la Región, estos días, ha vuelto a verse espumoso y a olerse apestoso. Un vertido químico, dicen los responsables socialistas del cauce. Lo mismo que decían hace treinta años o hace quince. Otro efecto de la crisis. No sólo se ha destruido todo el empleo en España desde el 97, sino que aquí en la provincia regresamos a aquella ecología de república soviética, recuerdos de una Cartagena embalsamada de "smog" y la capital bañándose en ácido, que, tras el paso del socialismo murciano a la práctica clandestinidad, creíamos superada para siempre. De todo se sale en esta vida, dirían los optimistas. Pero para volver a entrar.

  -------------------------------------------------------------------

Un periódico centenario de la Región trae esta semana entrevista con la candidata del PSOE a presidir Murcia, Begoña García Retegui. Algunas de las afirmaciones merecen una glosa por todo lo alto. Tengo una apostilla para usted.

-"Tiene una conversación pendiente muy en serio con el presidente Zapatero" -asegura el entrevistador-. Tan en serio que deberá celebrarla ya directamente con Rubalcaba.

-"Incluso sabemos que hay destacados dirigentes del PP (...) que no han entendido las actitudes de Valcárcel y del Gobierno Regional. Incluso nos lo han hecho llegar..." Incluso. Lo notable es que lo que dice Retegui no sólo no es una insidia, sino que resulta vagamente piadoso con el contrincante. Yo aún "inclusearía" un poco más que Retegui: no sólo ha habido, en efecto, destacados dirigentes del PP que han hecho llegar al PSOE, por el conducto habitual de la barra del bar, su desentendimiento con los recortes de Valcárcel, sino que incluso se han pasado entusiastas al enemigo, y sin necesidad de dos copas. El clásico "ya me conocéis, pero de momento me veo obligado a trabajar para esta gente..." Es extraordinario que algunas ratas abandonen el barco en dirección al que está irrecuperablemente sumergido.

-Y, como no podía ser de otra manera, aparece la gran alternativa socialista de modelo de desarrollo para Murcia, que nos hará inmensamente ricos: "Una alternativa que pasa por la verdadera apuesta (sic) por la educación, la formación, la investigación y el desarrollo (sic)". Educación, formación e investigación, ellos. Promoción del castellano de pancarta y "sms", ellos. Pajín, Aído, Valenciano, perfectos destilados del desarrollo de ellos. El gran futuro según ellos. 

Desmentido: Valcárcel no entregará la cartera de economía a CCOO y UGT

26 de Enero de 2011 - 00:08:51 - Pablo Molina - 13 comentarios

A pesar de lo que pudiera parecer, a tenor de la incipiente luna de miel que con fruición de viejos amantes están comenzando a interpretar sindicatos y gobierno murciano, no es seguro que el PP de la región de Murcia, o lo que es lo mismo, el saco escrotal de Valcárcel, vaya a nombrar consejero de economía y hacienda al secretario regional general de UGT para ejercer lunes, miércoles y viernes, y al de Comisiones Obreras para hacer lo propio el resto de la semana. De hecho, nos atrevemos a afirmar que se trata de una posibilidad desechada, no por el PP de la región de Murcia, que estaría encantado de contar con la colaboración de dos grandes progresistas, sino por los sindicalistas interesados, que prefieren seguir dirigiendo las finanzas regionales sin el baldón de estar sometidos a un horario y una agenda pública demasiado intensa para los hábitos del liberado medio.

Todo el asunto de los recortes financieros llevados a cabo por la comunidad autónoma murciana para sobreponerse a la devastación provocada por la inepcia de Zapatero y el exceso de confianza del gobierno autonómico, se ha centrado en reducir el salario a los trabajadores públicos. Según todos los altos cargos del PP regional sin excepción, no quedaba ya de dónde recortar para salvar a la comunidad autónoma del desastre definitivo. Bien, no estamos de acuerdo.

Vean, por ejemplo, qué listado tan delicioso de subvenciones a cuál más trascendente para la supervivencia de la cultura occidental, ha concedido la comunidad autónoma murciana en el primer semestre de 2010, en plena devastación financiera. Les sugiero que reparen en la denominación de algunas entidades perceptoras ("asociación de mujeres progresistas" o "de trabajadoras del sexo" -sic-) y en algunos de los "talleres" (sic), a cual más pintoresco, que hemos financiado todos los murcianos en medio de una crisis brutal.

Examinen también, por qué no, este otro listado de subvenciones, con especial atención a las que se conceden a los sindicatos y a la patronal, y reparen con detenimiento en las varias decenas de marcas blancas con que unos y otros concurren para trincar la mayor cantidad posible de pasta, en un ejercicio asombroso de ingeniería financiera para vaciar el bolsillo del pobre contribuyente. En 2010, en pleno Armagedón, los murcianos hemos entregado al lobby empresario-sindical más de cuarenta millones de euros. Pero no se preocupen, hoy mismo el consejero del ramo decía públicamente que su deseo en 2011, o sea, en la era post-apocalíptica,  ¡es aumentar más aún el latrocinio!

Y finalmente, con la esperanza de que no lo consideren un abuso a su paciencia, lean este delicioso comunicado de un sindicato independiente de funcionarios, CSIF, en el que denuncian a la comunidad autónoma ¡por no haber eliminado las subvenciones a los sindicatos!, como esta organización pedía de forma radical incluyéndose a sí misma naturalmente.

Si yo fuera todavía funcionario autonómico (lo fui durante 20 años, Dios me perdone) estaría bastante cabreado.

Sobre Arcadi Espada y lo de Murcia

22 de Enero de 2011 - 14:40:59 - José Antonio Martínez-Abarca - 6 comentarios

Siento viva nostalgia por la única cena que mantuve con el profesor y escritor Arcadi Espada. No sé si hará más de un decenio, o algo menos. Presentaba en Murcia su libro sobre Josep Pla. En el aula cultural de "La Verdad", papel donde yo escribía. A la noche, tomamos algo de cocina tradicional en el restaurante de Raimundo, él, la hoy cronista social del ABC Rosa Belmonte y el que sobrefirma. Si hubiese seguido con ese tipo de veladas culturales con gente principal al menos dos veces al año, en vez de darme a la misantropía, yo incluso me habría convertido en una personita. Siempre he sido devoto de sus textos. Sin embargo, no para abominarlos. El grueso de nuestros lectores lo componen, tantas veces, los enemigos. De vez en cuando se cuela algún incondicional admirador, como me ocurre con Espada. Él podría decir, desde su autoridad, que lo he leído todos estos años para intentar darle forma a mi criterio pero no he entendido nada. Porque teniéndolo como archimandrita de la precisión periodística, hoy, por primera vez, me ha sorprendido con un artículo en "El Mundo" no del todo exacto. Incluso en algún momento ligero.

Su "Correo Catalán" del sábado, en el periódico mencionado. Habla de lo de Murcia. La cosa del consejero de Cultura de su Gobierno periférico. Nombra cuatro "falacias" que se han dicho estos días en la prensa sobre el caso. Me he sentido herido, como si su "correo", que pongo sobre la mesita del desayuno como el Evangelio, me hubiese caído en la crisma. Falacias, según Espada:

1."La falacia del Espejo". La falsa correspondencia tiroteo en Tucson/paliza en Murcia. En efecto, es falsa. Pero sobre todo porque, previamente a que se desencadenase la violencia, los republicanos jamás se ensañaron "ad mulierem" con la congresista demócrata como la izquierda sí lo hizo, sigue haciendo, con el consejero murciano. Baste recordar que se llegó a la gracia de crucificarlo en efigie, entre otras amenidades. ¿Qué no hubiesen dicho en América si, antes del balazo en la cabeza, hubiesen crucificado a la congresista demócrata y encima lo hubiesen tratado de vender como una "obra de arte"?

2."La falacia retrospectiva". Arcadi Espada, una autoridad en nuevas tecnologías, ha puesto "Clima de tensión" en el buscador "google" y no le sale nada de lo de Murcia, dice. A lo mejor nadie escribió clima, sino "atmósfera", o "ambiente", o lo que sea. Eso le lleva a escribir que "es incierto el clima de tensión". Lo que sería incierta es la frase concreta, no los hechos. La falacia de "Google". Eso que no sabemos cómo llamar, pero que existió, hizo que maltrataran físicamente dos veces a la hija del presidente regional. Que llamaran "fascistas" a sus vecinos de inmueble, al que tiraron repetidamente huevos inyectados en tinta roja (en Murcia no se conocía tanta inquina contra un edificio concreto desde la quema de la Asamblea Regional, hace veinte años: a lo mejor en la Barcelona okupa este tipo de protestas son habituales). A centímetros de donde me encontraba cientos de sindicalistas quisieron linchar al secretario de la Presidencia. Durante unos doscientos cincuenta metros, entre callejones, otros sindicalistas pararon los golpes de puño y de palitroques y sobre todo evitaron que lo pisotease la masa. "And so on". Para informarme de esto no me hizo falta consultar "google", sino estar en una calle de mi pueblo en el lugar justo y el momento equivocado. ¿"Clima de tensión" incierto previo al desencadenamiento de la violencia? Tensión, crispación. Llamémoslo X. "La Verdad" de Murcia publicó un comentario en vídeo de su director, tres días después de lo del consejero, titulado "baja el termómetro de la crispación". Luego existía un termómetro de la crispación, según editorializa "La Verdad". Lo que lo hizo bajar, momentáneamente, "un par de grados" es precisamente el "shock" de lo del consejero. ¿"Google" no tiene nada que decir?

3. "Falacia del "río suena". Totalmente de acuerdo. La izquierda empleó el término "sobrinísimo" para referirse al consejero, que no es sobrino, y fue también la palabra empleada por sus agresores. Comparten la mentira.

4. La falacia del ambiente. Volvemos a lo escrito en la falacia 2. Quizás "el ambiente" no existiera, porque ambiente no signifique nada. Pero entonces cómo nombramos a algo que desde luego que existía y sigue existiendo en Murcia, bien que rebajado (como bien dice el director de "La Verdad"). Agresiones a los vástagos mensurables, violencia documentada (y presenciada), calumnias perfectamente audibles (y grabadas). Por mí, como si no lo llaman ambiente.

Y como si Espada no hubiese escrito nunca dos o tres frases no muy afortunadas sobre lo de Murcia, en una carrera y obra deslumbrantes.    

Siguen con el asesinato civil del consejero

21 de Enero de 2011 - 20:45:07 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

Para no haber tenido nada que ver con la crispación y posterior violencia contra el consejero de Cultura de Murcia -según dice-, el PSOE no ha tardado ni dos días en sí tener que ver. En insistirnos en que desde luego que tiene que ver. Ahora con las maledicencias de corrala sobre Cruz, que ya dice José Bono que hacen más daño que los cráneos rotos.

La prensa amiga hace responsable a Cruz de lo que, sin encomendarse a nadie, el aparato policial y judicial decide hacer con la vaga foto de un simple sospechoso. ¡Cruz también responde de la policía y de los jueces! El secretario general en Murcia del PSRM-PSOE, Pedro Saura, tras haber derramado su cuota de lágrimas de cocodrilo por "la violencia", se alivia el luto asegurando ahora que "probablemente la agresión ha sido privada". Nada inocente: ya alguien se ha encargado de aventar en Murcia y en España que todo se debe a que el consejero sale de noche con raros y quizás de vez en cuando beba otra cosa que agua mineral. ¿Conoce personalmente Saura a los agresores? Que hable. Si no, lo de "probablemente" será por los mismos motivos que la cerveza danesa Carlsberg es "la mejor del mundo, probablemente": probablemente porque así lo quiere el anunciante. Alguno aquí es probablemente miserable.

Espérate, que ahora vamos a por el "algo habrá hecho", Cruz. El viejo truco siciliano, inoculado allí por España (por algo dicen en la isla tricorne, admirados, que la mafia es un buen invento que dejaron allí los españoles), sobre que el consejero habrá profanado la virtud a alguna doncella, con la venganza de los hermanos aparejada. O incluso dicen que dicen que han visto al consejero en algún sitio "de ambiente". "Tu vieja/ dice que sos un caso perdido/ Porque supo que te vieron/ la otra noche/ en el parque japonés". Espérate otra vez: si es que Cruz fue pregonero del día del Orgullo Gay, se acordarán, y además en Facebook es socio del colectivo "Acabar la noche en la Vie en Rose", antro no demasiado "sancto". Todo encaja. Qué dirán los vecinos y el párroco, y el monjato habitual del PSOE. Algo habrá hecho. Pensaba, hasta hoy, que la definición de Murcia (en fin, de España) por parte de su hijo al tiempo predilecto y non grato Arturo Pérez Reverte como "un territorio históricamente enfermo con la mayor cantidad de hijos de puta por metro cuadrado" exageraba porque contaba algún hijo de puta de más. Tal vez fuese de menos.

Los mismos que todos ustedes saben y que no necesitan presentación tratan, simplemente, de acabar el trabajo: estaban intentando por todos los medios, y cuando digo todos los medios me refiero a absolutamente todos, la muerte civil del consejero, alguien quiso también, además, la física (aprovechándose de la juerga montada, con lo cual la intencionalidad del atentado contra Cruz es, siempre y en cualquier caso, política, aunque sea un ajuste de cuentas privado, público o de resopón), y, una vez llorado el asunto, continúa el asesinato de su persona pública, ahora más que nunca. No tenían nada pero que nada que ver, decían.



 

El cráneo roto del consejero fue una "performance" artística

20 de Enero de 2011 - 12:36:30 - José Antonio Martínez-Abarca - 10 comentarios

Podríamos pensar que el apalizamiento callejero del consejero de Cultura de Murcia, Pedro Alberto Cruz, es, como dice el PSOE, un hecho imprevisible, sin puntos de contacto con la crispación creada por la Izquierda (algunos sugieren incluso que Cruz se ha inventado su agresión, como se inventó lo del experto publicitario -en realidad un actor- Karabatic). Que es, si es que fue algo, obra de manos misteriosas sin ninguna conexión con el "derecho a la crítica política", o artística.

Podríamos pensarlo si antes el consejero sr. Cruz no hubiese sido señalado por los mismos que ahora dicen situarse en un distanciamiento exquisito con un círculo/diana en la revista "Interviú" (sí, la misma papela del póster desplegable con chicas en felpudo); representado como una artística bolsa de basura reciclable donde los frustrados de Murcia podían dejar sus mensajes calumniosos; expelido como un pedo supersónico y odoriento en el cuadro de un artista murciano "mofeta (sic) en su tierra"; convertido en carne picada a base de acusaciones delictivas (de las que dan lugar a procedimiento de oficio) en todo internet y parte del extranjero; y lo mejor, para que no haya duda metodológica, crucificado.

Cruz en su cruz fue paseado hace unos meses en procesión por el centro de Murcia, a plena luz del crepúsculo. Determinados "intelectuales" aborígenes hicieron de costaleros. No se sabe si además fueron paseados los otros dos horrores de la foto: el espejo orlado de metacrilato y el sillón en imitación "luises". Sí, ya sé. La izquierda quiere que pensemos que esto de Cruz en su cruz no suponía un "auto de fe" cultureta contra el recortable judaico del consejero, sino, yo qué sé, una invitación a reflexionar sobre las imperceptibles variaciones en la trayectoria elíptica del planeta.
 
El arte no es inocente. Nunca. Lo saben los que en lugar de a Mahoma siempre eligen para sus birrias colocar la cara del Cristo, de Ratzinger o, mismamente, del consejero Cruz. Poner a Mahoma tapándose el cigüerzano con un billete de quinientos euros, como el de la imagen, traería determinadas consecuencias ineluctables emparentadas con la seguridad física del artista (por eso la única provocación artística contemporánea digna de ser considerada, el mofarse del Islam, no existe, no puede ser considerada; si existiera auténtica provocación artística, hoy día, ocasionaría como contrapartida una sarracina en varios países, con toma de embajadas incluida). En cambio vejar artísticamente a Cruz con la coartada de la libertad de creación es algo infinitamente más impune para el artista supuestamente transgresor: termina acarreando otras derivaciones desagradables, pero casi siempre para el satirizado. El artista puede quedarse sin prebendas públicas, aunque, conociendo al PP, será más bien lo contrario: cargos temerosos de provocar el disgusto cultureta como Cruz y, horror, acabar como él se agolparán como un solo hombre para ofrecérselos. El satirizado, sin embargo, es sospechoso de todos los males del mundo porque alguien le ha señalado como tal, y queda al albur de la expiación pública de no se sabe qué pecados.
 
Tras clavar el "ecce homo" al madero "sub specie" artística, y comprobar que no surte efecto y que Cruz sigue insistiendo en no dimitir, ya queda poco que metaforizar. Entonces el arte en la calle se vuelve más directo y vienen otros tipos sin tantas manías estéticas con sus "performances": alguien le rompe el cráneo al "ecce homo". Uno empieza por no dar importancia a tiempo a una buena crucifixión y acaba por ser impuntual para indignarse contra el "aprovechamiento" de estos sucesos por parte del PP.

Postdata: La Fiscalía ha ordenado la persecución policial de manifestaciones insultantes contra los cargos públicos murcianos. Entonces quien encuentra una relación directa entre los insultos y ese "algo más" que le ocurrió a Cruz ya no es sólo el PP, sino también la Fiscalía, puesto que previamente al atentado la Autoridad Competente consideraba esas injurias y calumnias vertidas en las manifestaciones como "parte de la crítica política". Aquí está la prueba incontrovertible. La Fiscalía, entonces, también debería pedir perdón a la Izquierda por relacionarla con lo de Cruz.  



 

Murcia, laboratorio revolucionario del PSOE

17 de Enero de 2011 - 23:27:49 - Pablo Molina - 3 comentarios

No solemos disfrutar los murcianos de primicia alguna en el terreno sociopolítico, pero mire usted por donde nos hemos convertido en un banco de pruebas de la izquierda para su revolución social una vez sea expulsada del poder.

La elección de los socialistas no puede ser más lógica porque aquí se dan las peores circunstancias posibles para que el PSOE alcance cierta hegemonía, si no electoral, al menos callejera y, por otra parte, se trata de una región tan pequeña que los distintos fenómenos sociales pueden ser observados de forma prácticamente simultánea.

Constatada la derrota electoral en proporciones dantescas -nadie podía imaginar que el PSOE empeorara los resultados cosechados por Bermejinsky, pero así es- se trata de lanzar a la calle a los descontentos con el sistema (que el PSOE ha destruido), a las víctimas de la crisis (que Zapatero ha multiplicado) y a los jóvenes universitarios (que Rubalcaba ordenó embrutecer siendo ministro del ramo) para hacer que los votantes del PP teman salir de casa el día de las elecciones generales. 

Les funcionó hace ocho años y no tiene por qué fallarles ahora; si no para ganar, al menos para maquillar una derrota que se antoja la perfecta candidata para esmaltar el apartado correspondiente del libro Guinness de los records.

Los dirigentes del PP, con Valcárcel a la cabeza, tienen ahora la ocasión de arrebatarle a la izquierda la legitimidad con que se inviste para cometer sus fechorías. Se trata tan sólo de no rebajar ni un ápice el tono de crítica que las acciones coordinadas del PSOE y sus satélites merecen por ese caldo de cultivo, fabricado con tanta dedicación, que finalmente ha desembocado en la agresión brutal al consejero de Cultura y Turismo.

Si el PP censura las formas pero justifica el fondo de lo que lleva pasando en Murcia desde hace un mes, si insiste en exonerar de cualquier responsabilidad a los sindicatos en el clima de violencia desatado en las calles y continúa limitándose a realizar apelaciones al diálogo, el consenso, el talante y la tolerancia, probablemente el siguiente exceso de los incontrolados sea todavía mayor.

Si en el PP están seguros de que el PSOE pretende poner en marcha esta revolución callejera, a cuyo éxito supedita cualquier escrúpulo, que lo digan por tierra mar y aire, una y mil veces, y sugieran a María Dolores de Cospedal que se guarde sus reflexiones sobre la bondad intrínseca de la izquierda democrática (¿?) para mejor ocasión. El rostro tumefacto de Pedro Alberto Cruz bien merece ese pequeño esfuerzo.

Yo acuso a ciertos sindicatos de ser criminales

15 de Enero de 2011 - 22:32:22 - José Antonio Martínez-Abarca - 18 comentarios

Hace dos días, pregunté al consejero de Cultura murciano, Pedro Alberto Cruz, dado que los sindicatos estaban creando un irrespirable y típicamente frentepopulista, es decir, soviético clima de linchamiento contra él: "¿Has recibido alguna amenaza o te ha ocurrido algo?". "Bueno, he notado que cuando voy a entrar a mi casa hay alguno que me insulta". La horda. Unas semanas atrás, en una concentración sindical le habían señalado: "ojalá te entre una enfermedad y te mueras". Esta noche en que escribo lo estaban esperando en la puerta de su casa, con exactamente el mismo argumento sindicado de estos días: "sobrinísimo hijo de puta". El clima de linchamiento se ha transformado en algo de lo que hago directamente responsables a los sindicatos. Ellos son los culpables. Mi artículo anterior resultó por desgracia profético. Lean más arriba, si todavía les queda estómago. Espero que algunos vayan a la cárcel y a sus apoyaturas morales y políticas se las desenmascare. Esa prisión preventiva donde ya deberían estar desde hace unas semanas si el Delegado del Gobierno socialista creyera que la gente del PP también son seres humanos cuya vida, dignidad y buen nombre merece alguna lejana protección. Los sucesos de hace unos minutos: entre varios, han apalizado al consejero murciano de Cultura Pedro Alberto Cruz con un puño americano, dejándolo grave.

Pocos precedentes como éste habrá en España, desde la Guerra Civil. Desde lo de los Guardias de Asalto con Calvo Sotelo. Porque de eso se trata: de crear un ambiente guerracivilista por parte de una izquierda emboscada tras la aséptica denominación de sindicatos "funcionariales" para tratar de ganar en la calle lo que no pueden en las urnas. Unos señalan y otros ejecutan, excepto que sean los mismos, que es muy posible. No estoy acusando como hacen los demócratas americanos de que hayan creado un vago, poco mensurable y finalmente discutible "ambiente de crispación" que haya desembocado a través de tortuosos procesos mentales de algún loco en trágicas consecuencias políticas. No es algo obra de "elementos incontrolados". Sino algo infinitamente más grave: estoy acusando directamente de que algunos sindicatos "de clase" en Murcia han puesto a Cruz en la situación precisa de que alguien, de entre los suyos o aledaños, le dé el paseo. No hay posibilidad de dudas retóricas. "Sobrinísimo", lo llamaron. Ya sabemos quién lo llama así, como sabemos quién llama "txakurra" a la gente decente. Todas las pruebas de esto se han publicado estos días rigurosamente, por tierra, mar y aire. Sólo hay una diferencia de ciertos sindicados "funcionariales" o de gentuza que utiliza sus siglas con su beneplácito respecto a los batasunos: que éstos ahora mismo aseguran repugnar de estos métodos criminales. Qué vacías veo aún las cárceles. Los sindicados "pacíficos" en Murcia deben renegar de ellos y, qué duda cabe, de las comunes reivindicaciones, a partir de hoy irremediablemente teñidas de sangre. Y aún alguien dirá que estos agentes son "interlocutores sociales". De acuerdo: estrictamente en los "vis" a "vis" de los módulos de alta seguridad. 

Los del "pásalo" se vuelcan en Murcia

13 de Enero de 2011 - 16:00:47 - José Antonio Martínez-Abarca - 8 comentarios

 Para todos los asuntos importantes, lo recuerdo bien, los murcianos tradicionalmente se han manifestado en la calle mirando cómo otros lo hacían. Sosteniendo farolas. Aquellas marchas contra la contaminación del río Segura. Tuvieron que venir alicantinos a marchar sobre Murcia. A hacernos nuestra manifestación, mientras aquí los observábamos como se mira la polinización de las abejas y amparándonos en los clásicos (el "¿pa que quiés que vaya?" de nuestro Martí fundacional, aquél Vicente Medina). Tuvieron que irse los alicantinos a Madrid a malfamar ante toda España lo que los murcianos hacíamos con el Segura. El asunto de nuestro río y nuestra peste adjunta no iba con nosotros. Ningún asunto iba con nosotros.

 



Ni tampoco iba con nosotros el asunto de que el Estado nos quitara el agua para regar, que según muchos es una "especial sensibilidad murciana" que se pierde en la noche de los tiempos. Tan en la noche de los tiempos como que empezó ayer por la tarde. Lo recuerdo también bien. El agua, después de aquella pancarta de "bendita riada que nos ha traído a Franco", fue durante demasiado tiempo asunto exclusivo de hacendados apopléticos que se agolpaban a las puertas de la Confederación Hidrográfica a propinar panzazos contra el gubernamental mandamás, cuando no tenían para dar de comer a sus limoneros. Exclusivamente. Los demás, a mirar con absoluta indiferencia.

Pero, transcurridos los siglos, ha llegado de pronto un asunto que parece capital para nuestra supervivencia como Región, y que ha sacudido la ancestral modorra terruña: que no se haga trabajar a los funcionarios periféricos la impiedad de 37 horas semanales si les recortan 75 euros de sueldo. Por fin alguna gente se ha echado indignada a la calle todo lo que ha permanecido tumbada desde la Creación. Seis manifestaciones, seis, (en pocos días casi más manifestaciones en Murcia que en los dos mil años anteriores) llevamos pidiendo el derecho inalienable de los funcionarios a que no les alcance la molesta sensación de que hay algo por ahí fuera que llaman crisis. Demasiado paradójico como para no resultar sospechoso.

 

Se van a convocar otras muchas manifas en una apretada agenda de horarios que es precisamente incompatible con cualquier trabajo mayor de dos horas semanales. ¿Tan desoficiados están los funcionarios? No. Es que esto huele a lo de siempre. A que aquí se ha unido el equipo médico habitual que le macera las elecciones al PSOE. Los del "pásalo", movilizados con objetivo nada funcionarial y todo electoral para derrotar a Valcárcel en las elecciones de mayo ya que Rubalcaba con sus "escuchas" de momento no da ni una. Y eso no tiene nada que ver con una rebaja de sueldo. Han viajado a Murcia desde algunos puntos de España, al calor de las algaradas, con banderas demasiado poco inocentes como para creerlas "funcionariales": anarquistas, republicanas y hasta ¡de Aragón! Banderas de Aragón -donde tanto se nos quiere- en Murcia. Y por supuesto, el inevitable aire soviético, un clásico.
 


Y poner, en los carteles, ese bigotillo. Cuando se pinta el cepillo de Hitler en la cara de algún dirigente político (lo hicieron con Thatcher o con cualquiera que se haya dedicado a gobernar un poco) es que a lo mejor imprudentemente se ha hecho alguna cosa bien. El bigote, otro clásico, es el equivalente pictórico a la poesía oral de "vosotros, fascistas, sois los terroristas".

 

 

 

Y luego está lo del sobrino. Ya vamos porque tipos anónimos insultan al consejero de Cultura sr. Cruz cuando pasea como señor particular con la familia. Falta le pongan la diana al sr. Cruz para que el "tea party" progre contra él alcance sus últimos objetivos militares. "Valcárcel, cretino, baja el sueldo a tu sobrino". Nótese: cretino y sobrino. Siempre habrá quien quiera conjugar la dialéctica de los pareados y las pistolas inspirado por el clima de crispación, como dirían los columnistas demócratas de "The New York Times". "Soy el causante de la crisis global", me dice el propio consejero con resignada ironía. Qué modesto. No. Es el causante de algo mucho peor, más devastador y más insoportable para los que se creen detentadores únicos no sólo de la superioridad moral sino del buen gusto "modernuqui": que la única cultura provincial que pude reivindicar nuestra izquierda, por contraponerse radicalmente a la que hace el consejero, sea la tradicional de cerrado y sacristía, la de bodegón y casino, la imaginera e incensada, el coro y la danza. Hace que se desprecien a sí mismos más aún que al propio sobrino. Nunca se lo podrán perdonar.


 

El primer beso siempre se olvida

11 de Enero de 2011 - 20:23:14 - José Antonio Martínez-Abarca - 8 comentarios

La investigadora a la par que científica de la Universidad de Texas Sheril Kirshenbaum, tras un presunto estudio de dos años que prueba que empieza a haber demasiada gente que enseña su carné profesional de ciencias para entrar sin despertar sospechas en la sección de Literatura, muestra en un libro que prácticamente todo el mundo recuerda con total precisión su primer beso. "Muestra", dice la prensa con precisión terminológica, por una vez y sin que sirva de precedente. Es decir, no demuestra. Porque es una tesis totalmente indemostrable, esta de que el primer beso no se olvida.

Al contrario, siempre se olvida, por la propia naturaleza placentera del hecho, ay. Mi primer beso fue a mi primera novia, a los seis años de edad cumplidos. La sensación me pilla ya un poco lejos. El beso segundo, a los trece, en cambio lo recuerdo algo mejor: fue a la criada. He olvidado su nombre, su cara, su aspecto, todo. Hay un recuerdo indeleble: el frío hilo de baba que quedó entre los dos en el aire. No por otra cosa asegura la científica Kirshenbaum que los caracoles son más besucones que los humanos. ¿Por qué recuerdo eso? Ya hemos hablado de la fugacidad de los recuerdos placenteros, y por contra la insistencia de los otros. La marca de los auténticos disgustos de la vida tarda mucho más en desaparecer. Termina por hacerlo, claro, sólo que la vida tiene la imprudente costumbre de terminarse mucho antes que las consecuencias de esos disgustos. Si viviéramos quinientos años, es muy posible que acabáramos superando del todo los males acaecidos en la juventud.

El asunto Kirshenbaum... Y luego dicen que se destina poco dinero para la investigación. No puede ser tan poco, al menos en los Estados Unidos, si en los Departamentos científicos aún sobra para hacer poesía durante dos años pagados. La Kirshenbaum ha titulado su libro "la ciencia de los besos", que suena como a tomo gordo, en el que se ha podido colar algún dato incluso no perteneciente a la descarada autoayuda. Pero la primera en la frente. Ya se ve que "La ciencia de los besos" es tan positivista y exacta como aquel de "El método" de Neil Strauss para ligar indefectiblemente, que situaba "lo científico" para ligar con el sexo femenino en dejarse una "chiva" bajo el belfo y un aro en la oreja. Después de esta afirmación sobre el primer beso, el libro salido del departamento correspondiente de la Universidad de Texas debe ocupar el lugar de honor de las bibliotecas, "un lugar tan alto", por usar las palabras del erudito inglés victoriano M.R. James, "que nadie ha estado tentado de cogerlo nunca". Espero que Kirshenbaum sea investigadora a la par que científica por otros conceptos, porque aquí no hay tu tía. Esto del beso es el descanso del científico, como cuando Plácido Domingo canta rancheras (o, mejor, cuando los Tres Tenores atacan "tengo una vaca lechera"). No. Nadie recuerda su primer beso aunque todos creen recordarlo. No es más que un episodio colectivo de memoria ficción.

Vuelve a "mostrar" el libro, al parecer, que todo el mundo puede rememorar hasta el 90% de las circunstancias que concurrieron en aquel su primer beso. Precisamente. Se memoriza lo accesorio, lo que rodeó a lo único importante. El diez por ciento restante es lo mejor del beso, es decir, la sensación exacta del beso, o sea, el definitiva, el beso, que no es posible volver a representarlo en una cabecita humana. Es lo bueno de las sensaciones irrepetibles: que no se pueden repetir, como su propio nombre indica. Ni en el recuerdo. Ni siquiera para sentir adecuadamente nostalgia de ellas. Ni ese consuelo nos queda, ante la crisis.  

 

Sin nostalgia por aquel mundo apestoso

5 de Enero de 2011 - 19:31:15 - José Antonio Martínez-Abarca - 10 comentarios

Antes, años setenta, en las casas no existía realmente el color blanco en las paredes. Era sólo una manera de hablar. Todas eran amarillas, color incisivo de perro. Era el alquitrán de los cigarrillos adherido al interior de las casas. Incluso en domicilio de no fumadores ocurría esta curiosa tintura, pues suponía una falta de todo negarles el vicio a las visitas fumadoras y preguntar si molestaba el humo era una extravagancia intempestiva. Las añadas alquitranadas, contadas por una determinada cantidad de miles de cartones de cigarrillos, se podían detectar en el sutil "degradé" de los muebles, de menor a mayor según ascendíamos en la dirección del humo. Si uno apalizaba los colchones con aquellos tundidores de cáñamo entrelazado que he observado que o ya no existen o no se llevan, salía hasta la primera bocanada de picadura que expelió el abuelo o el invitado del abuelo. En los cuadros de las habitaciones muy vividas se formaba un como tenebrismo que hacía parecer a honrados empresarios de la conserva o a probos registradores de la propiedad algo parecido a comendadores del Santo Oficio. Incluso el plumón de los pájaros al aire libre olía a tabaco enranciado. A los murciélagos, cuando se les atrapaba vivos con un trapo negro en lo alto de una escoba, se les daba de fumar, y eso se consideraba muy gracioso. Te debías acostumbrar a que el exterior de la ensaladilla rusa, por nueva que fuera, también tuviese un hermoso "tomado" sepia. Siempre creí que los billetes marrones de cien pesetas con la cara algo inquietante de Manuel de Falla salían de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ya de natural así, sin necesidad de colorearlos artificialmente. Era un mundo marrón. Y cuando los mayores, quienes venían respirando a través de un cigarrillo ya treinta o cuarenta años excepto los ratos en que lo hacían roncando, se inclinaban a besarte por la calle y se desplegaban las alas de su abrigo, quedaba en el aire como la enrarecida caída del cortinón de un teatro abandonado.

En fin, que yo me he tirado cuarenta y cuatro años sin ir a aquello contra lo que nos prevenían las madres, los "bares de fumadoras". No por lo que decían las madres, sino por fumadoras. Ahora que sólo son antros de mujeres malas a tiempo completo, se abre una agradable época para mí. Sólo falta que el Gobierno acabe también en los lugares públicos con esas otras molestias que impiden que me socialice como un español más: eso que suena por todos sitios y que llaman música y el tener que estar de pie (¿no terminaron con este atraso en el fútbol, hombre?). El vicio auténtico necesita silencio, comodidad y asepsia.

   -------------------------------------------------------------------

La quinta manifestación de sindicalistas en Murcia, emboscados bajo la pelliza ovejera de "funcionarios" pero asomando la patita inequívoca de fuerzas de choque del zapaterismo (unen, a su tradicional frustración por ser sólo una irrisoria minoría en esta comunidad autónoma, el despertarse ahora de noche torturados por el espectacular derrumbe de su cosmovisión), ha vuelto a agredir el inmueble donde vive el presidente Valcárcel. Lanzamiento de pareados calumniosos y de huevos rellenos de pintura color de sangre. Esta vez no zarandearon a una de las hijas del presidente murciano ("zarandearon", seamos precisos: eso sólo se considera maltrato de género si la víctima es de izquierdas), porque no la pillaron. Pero volvieron a dejar su mensaje, el quinto ya en espera del sexto para la anunciada tenida del día 10, en la mejor tradición de los "gangs" y los honrados clientes de las herrikotabernas: "sabemos donde vives y donde localizar a tus hijos". ¿Y el Delegado del Gobierno? Hablando de "incidentes aislados". Tiene razón, sólo se produce el mismo, en idéntico lugar, cada cuatro o cinco días, y para qué las prisas.

 

2011, un año apasionante. Por desgracia

3 de Enero de 2011 - 19:05:25 - Pablo Molina - 10 comentarios

Para los que creemos que la política debe ser una actividad técnica de carácter previsible, esto de enfrentarnos a un año en que puede pasar cualquier cosa, y casi ninguna buena, nos parece una calamidad. Es que te llega un año apasionante y no te recuperas en varias décadas, como no deja de mostrarnos la Historia con sus caprichos.

En este año puede reventar el llamado estado del bienestar, porque hay un gran interés en la inmensa mayoría de españoles de seguir siendo un país socialista, pero lo que no hay es dinero. El pánico del español medio a tener que ocuparse de sus asuntos se manifestará este año en toda su plenitud cuando no pueda trincar las subvenciones a que está acostumbrado por los motivos más diversos. No les digo nada si además se le dice que tiene que ahorrar para su vejez, suceso inédito para el que los españoles sencillamente no estamos preparados. Queremos que las López i Chamosa se encarguen de diseñar nuestro futuro, y si eso no es posible nos da el ataque de ansiedad.

¿Tendrá la UE que rescatar a España? Hombre, no es seguro porque tampoco hay dinero suficiente para hacer un rescate en toda regla. Lo más a que pueden llegar Merkel y Sarkozy (más la primera, porque el último va a estar ocupado intentando hacerle un bombo a la Bruni), es a tirarnos un chaleco salvavidas para que lo inflemos mientras nos ahogamos y poco más. 

Tampoco sería esto último una tragedia. Al contrario, Zapatero recogería el mérito internacional que su gestión merece y España quedaría vacunada contra el socialismo de sigla para al menos dos legislaturas, que es lo máximo a que un progresismo vergonzante estilo PP puede aspirar como también la Historia nos ha señalado.

Un añito estupendo, este 2011. Lo peor es que ni siquiera vale utilizar la jaculatoria del "que me quede como estoy", porque ni siquiera en esta situación podemos aguantar más de un par de meses. Qué ganas de que llegue agosto, oiga.

Con Cascos se va cualquier política del PP

1 de Enero de 2011 - 17:15:21 - José Antonio Martínez-Abarca - 8 comentarios

   Francisco Álvarez Cascos fue un dirigente político del PP que perjudicó a Murcia, a la que nunca contempló con abierta simpatía, al contrario que su jefe Aznar. No asumió ninguna responsabilidad tras el tercermundista accidente de tren de Chinchilla en el que murieron cerca de dos decenas de personas, algunas que puedo asegurar que hubiesen merecido otro destino muy distinto al de la carbonización (como mi amigo Víctor Villegas), y mutiló a otras cuantas. En comandita con otro garantizado "veneno para la taquilla" murciana, el supuesto cartagenero y alicantino ejerciente Federico Trillo-Figueroa Martínez-Conde, Cascos promocionó el aeropuerto militar de los académicos del aire de San Javier en contra de cualquier aeropuerto auténticamente civil en la Región de Murcia. Siempre existió una no ocultada incomodidad personal entre el político asturiano y el presidente regional Valcárcel, con cruce de cartas públicas de desamor incluidas. Cascos, en esas misivas publicadas en prensa, llegó a llamar a Valcárcel "personaje", y sólo la natural extinción de las responsabilidades ministeriales de Cascos pudo aliviar algo las cosas. Sin embargo, algo va muy mal si Cascos se va del PP. Pasa algo muy extraño en el PP si alguien como Cascos, que -fuera de si representa una línea dura, blanda o a medio cocer- es quintaesencial como firme símbolo del ideario de media España, se ve obligado, en conciencia, a renunciar a su carnet del PP. Algo verdaderamente raro. Es la manifestación más perfecta de que Mariano Rajoy ha desistido, supongo que para siempre, de hacer política en serio y ha decidido entregar su partido al ideario campista propio del "club de los jóvenes castores" de los sobrinitos del Pato Donald.

          -------------------------------------------------------------------------------------
Recibo al año nuevo con una hostilidad que el año en su transcurso seguro me devolverá centuplicado.   


 

En formato RSS© Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 13, 28007 Madrid.
Tel: 91 409 4766 - Fax: 91 409 4899