Crónicas Murcianas

Septiembre 2010


Las 22:35, y la UGT todavía no ha expulsado a su afiliado ZP

29 de Septiembre de 2010 - 22:36:40 - Pablo Molina - 8 comentarios

Lo que ocurre en la España de Zapatero no es probable que pase en otro país medianamente civilizado. Reflexionen sobre la siguiente paradoja y vean si el caso podría darse en cualquier otro lugar.

Tenemos a un presidente del gobierno que, además, es afiliado al sindicato que tradicionalmente ha formado parte del movimiento político que da base a su partido, la UGT. Tenemos también a un ministro de Trabajo que igualmente es afiliado al mismo sindicato. Además, es más que probable que la práctica totalidad del grupo parlamentario socialista del Congreso de los Diputados pertenezca también a esa organización sindical, si exceptuamos al diputado socialista Antonio Gutiérrez, que por haber sido secretario general del sindicato rival igual sigue manteniendo el carné.

Pues bien, el sindicato UGT co-organiza una huelga general contra las medidas económicas ideadas por uno de sus afiliados, ZP, aprobadas por sus afiliados en el parlamento, los diputados del PSOE, y puestas en ejecución por otro afiliado del mismo sindicato, Corbacho.

Ajenos a la esquizofrenia, los dirigentes de UGT pretendían que el resto de los españoles, una inmensa mayoría de los cuales no pertenecemos ni al PSOE ni a ese sindicato, saliéramos a protestar por unas decisiones políticas que han tomado sus propios miembros, destacados apologistas del sindicalismo de clase.

Si los sindicalistas de clase (alta) utilizaran la cabeza para otra cosa además de embestir a los trabajadores que acuden a sus centros de trabajo, se darían cuenta de que nadie con un mínimo de decencia iba a secundar una huelga que no es más que el trasunto callejero del pasteleo que se llevan con el gobierno de izquierdas que padece España.

Ni siquiera han tenido la decencia de expulsar del sindicato a ZP, a Corbacho y a los diputados socialistas afiliados por enemigos de la clase trabajadora, a la que pretenden machacar con sus medidas neoliberales.

Todo es una astracanada. Al afiliado de la UGT Zapatero, la huelga le viene bien para hacer ver fuera de España que está tomando medidas radicales, y a sus amigos sindicalistas para aparentar que gozan de cierta independencia respecto al partido que los dirige en la sombra. No es raro que con esta charlotada callejera se hayan pegado el bofetón del siglo. ¿Un doce por ciento de seguimiento de la huelga? Yo de Méndez y Toxo me emborracharía para celebrarlo.

Huelga General excepto para ir de cañas

28 de Septiembre de 2010 - 20:44:02 - José Antonio Martínez-Abarca - 5 comentarios

Esta misma tarde, 28 de septiembre, víspera de Huelga General, he llamado a un amigo mío, bullicioso sindicalista "de clase" perteneciente al sector del transporte.

-Oye, ¿qué vas a hacer mañana? ¿De piquete, no, claro?

-No, iré a tomarme unas cervezas por ahí con los compañeros del sindicato...

-Ah, ¿pero luego irás a la manifestación, no?

-No, mira, si me puedo escapar a mediodía te doy un toque y comemos por ahí...

Ahí es nada, comer por ahí en día de huelga general. Es tanto como beber champán francés de contrabando bajo lo más crudo de las cartillas de racionamiento. Lo que no pueda hacer un joven y prometedor sindicalista en su "día grande"... En realidad, eso precisamente es una huelga general desde la particular visión sindicada. La única ocasión que tienen los sindicalistas de clase para sentir la irresistible tentación de pecar contra su propia religión proclamada, que es tratar de no hacer nada en absoluto en todas las fechas excepto un día de huelga general, cuando teóricamente les toca dar un poco el callo amenazando, que deja la boca seca, o golpeando, que deja la mano tonta.

El verdadero placer de los sindicalistas "de clase" que hacen un llamado a la huelga es no hacer nada que contribuya a esa huelga, sino meterse en un galpón y cerrar la persiana por dentro, escondiéndose de las miradas de ellos mismos, y darse la gran vida mientras se descojonan de los pringados que se han tenido que quedar en casa sin poder hacer nada, ni siquiera divertirse, y sin cobrar ese día de trabajo. Es fama que por ejemplo las grandes crisis laborales de la industria de Cartagena se resolvieron, durante las numerosas huelgas, en chiscones donde los sindicalistas se pronunciaban entre risotadas con olor a cebada fermentada sobre las contradicciones internas del Sistema. El día de la Huelga General es la gran festividad laica para los que se saben los amos absolutos de esa fecha. No es lo mismo ir de cañitas cuando se puede que cuando en apariencia no se puede. Ir de cañitas cuando se puede ya lo hacen los sindicalistas de clase, como digo, en horas lectivas durante todo el año, sin que ninguna instancia oficial les pida cuentas ya que ninguna instancia oficial tiene idea, al parecer, de cuántos liberados hay en España, y tampoco parece que tenga a ninguna brigada de inspectores investigando el tema. Lo bueno es no tener dificultad alguna en encontrar bares y restaurantes abiertos para ellos cuando han ordenado a todos que cierren.

Mi amigo sindicalista, a quien estimo por su angelical y desarmante sinceridad, considera normal el hecho de que ningún ciudadano pueda el día 29 de septiembre entrar a un bar a tomar nada, excepto si vas con los amigotes del sindicato, quienes no ordenan el cierre de esos bares para que no entre nadie sino sobre todo para que nadie les indique salir a ellos. Es ya un clásico sindicalista, tal día como el de las huelgas generales, echar la persiana por dentro y tomárselas como un día normal pero con renovado placer, como si no estuvieran haciendo huelga. Porque tomárselas durante un día normal no les procura sino rutina y tedio, ya que nadie espera otra cosa de ellos. Pero, ah, tomárselas en huelga general, cuando ellos impiden hacerlo a todos los demás, tiene un irresistible atractivo para los sindicalistas de clase: se sienten los señoritos, los miembros de un club exclusivo vedado a esa pobre chusma trabajadora a la que dicen representar. A eso lo llaman "los axiomas innegociables de la verdadera izquierda".    

No sólo la Trini está de primarias. En Murcia también, oiga

23 de Septiembre de 2010 - 18:39:43 - Pablo Molina - 6 comentarios

Si en Madrid tienen a la Trini y el Tomás, aquí en Murcia tenemos a la "Bego" y al Jesús, candidatos ambos a convertirse en candidatos del PSOE para las próximas elecciones autonómicas.

Begoña García Retegui es una miembra del aparato del PSRM-PSOE, lo cual no es decir mucho puesto que el socialismo murciano es de escala casi microscópica y retrocediendo. Por su parte, Jesús Navarro es el alcalde de Calasparra, lugar que además de arroz "bomba" también produce socialistas capaces de hacerle la puñeta a los mandamases del partido, presentándose a unas primarias pensadas para cubrir el expediente sin que los militantes tengan que verse sometidos al estrés democrático de elegir entre dos opciones perdedoras.

Esto de competir para ver quién cae derrotado a los pies de Valcárcel tiene algo como de película de romanos, en que los gladiadores se fajaban unos contra otros para acabar siendo alanceados por el protagonista entre el aplauso del pueblo. La distancia del PP es tan obscena que me atrevería a calificarla de predemocrática, pero eso no impide que unos voluntariosos socialistas compitan entre sí para alcanzar la primera posición de las listas electorales. 

La única ventaja del candidato que finalmente salga elegido es que resulta complicado empeorar aún más los resultados socialistas de la era de Pedro Saura, el anterior secretario general del PSOE murciano, a quien Zapatero eligió para comandar sus huestes panochas mientras ambos miccionaban en el hotel NH Amistad en el primer congreso regional celebrado desde que el leonés llegó al poder, si hemos de hacer caso al rumor nunca desmentido de que ese fue el foro en el que ZP adoptó su sabia decisión.

Otra ventaja, y no menor, es que en estos tiempos de crisis brutal que padecemos, un puesto en la Asamblea Regional no es nada desdeñable por el elevado estipendio que reporta, la comodidad del trabajo y las exenciones fiscales de que disfrutan los chaches de la patria. Además, si eres el número uno eliges participar en las comisiones que más veces se reúnen al mes e incluso te puede caer alguna vicepresidencia, con lo cual los ingresos aumentan sensiblemente.

Si tenemos en cuenta todos estos factores se entiende mejor que haya algún candidato a dirigir un desastre marxista (por Groucho) como el PSRM-PSOE. Valcárcel, que es un coñón, debe estar divertidísimo. Ardo en deseos de escuchar sus reflexiones el cuatro de octubre, cuando ya sepa a quien va a destrozar en las siguientes elecciones. 

Labordeta y Murcia

22 de Septiembre de 2010 - 19:28:30 - José Antonio Martínez-Abarca - 5 comentarios

El capítulo televisivo de "Un país en la mochila" del fallecido José Antonio Labordeta dedicado a la región de Murcia fue, según recuerdo, muy digno, ascético, vagamente surreal, justito de medios y un poco polvoriento, epítetos todos que se corresponden perfectamente con el paraje (no sé quién decía que los temperamentos más surrealistas y casi selenitas de España era posible encontrarlos en Aragón, Murcia y las islas Canarias).

A mí la entrañable mochila de Labordeta no me molestaba en absoluto y no creo que su andulear por los descampados de España nos debilitase la moral a los españoles y nos acrecentase la cursilería, contra lo que acaba de escribir el divertidísimo Salvador Sostres en su blog de "El Mundo" (su propuesta de que en este país hacen falta más coctelerías y menos campo es lo más impresionante que he leído en años: ni los decadentistas franceses y aquello de que el campo era ese molesto lugar donde los pollos se pasean vivos se hubiesen atrevido a tanto). Labordeta, vestido de perdicero, se adentraba en aquél capítulo en la región profunda, que no es lo mismo, sino justo lo contrario, de lo que el "noveno novísimo" poeta de Cartagena José María Álvarez ha llamado durante toda su vida "la Murcia profunda", refiriéndose éste a los cincuenta apellidos que copan la vida social de aquí desde hace tres generaciones (tres generaciones en Murcia son el equivalente a trescientas en Cataluña, dada la inexistencia de una burguesía murciana). Las guardesas de los baños de Mula, por ejemplo, le contaban a Labordeta en un brusco castellano de gran apertura bucal que el agua subterránea de allí tenían propiedades vasodilatadoras en el miembro viril; el aragonés se interesaba por la desaparecida y durísima manufacturería del esparto, ese nido de insaciables chinches; y en Cieza el cantautor, intelectual y político comía esas olivas astringentes y agrestes que hacen que parezca aún más reseca la ancha lengua de cal que cruza la Región hasta prácticamente Jumilla, proviniente de Almería y un poco más lejos, dando un pequeño salto de continente, desde las desesperanzas del Sahara.

Por esto me extrañó tanto su posición carnívora, ya con el carné del Congreso de los Diputados, cuando hubo la posibilidad de trasvasar agua del Ebro hacia el sur de España. No era ningún desconocedor de la realidad de la Región de Murcia profunda, ni ningún indocumentado. Pudo comprobar por sí mismo que eso de la Región de Murcia como parque temático para golfistas era completamente falso. Bajo la mansedumbre paisajística de luces y olores murcianos no pudo sino advertir la opresiva miseria de fondo, de la que aún no hemos escapado del todo. Fue invitado a cantar, en aquel tiempo de debates extremos y sensibilidades en carne viva, por algún burgomaestre socialista a alguna de las poblaciones más destartaladas, bien que tenidas por "artísticas", de toda la Comunidad Autónoma y Labordeta no se escondió, a pesar de que decisiones tan originales como ésta son las que explican la progresiva desaparición del PSOE en la Región como partido "votable".

Labordeta creía de buena fe, a pesar de ponerle el tablacho al trasvase del Ebro desde su "Chunta", que no tenía absolutamente nada que esconder en la Región de Murcia, que lo del Trasvase era exigido por cuatro especuladores del ladrillo y no por el pueblo real. Y se paseaba a cara descubierta por la capital mientras la izquierda "churubita" murciana corría en masa a comprar sus discos (recuerdo que tenía un "stand" para él solo en "El Corte Inglés"). Sin embargo, la opinión no "especulativa" sino "real" que el pueblo de aquí tenía de él había cambiado irremisiblemente desde aquél "país en la mochila", tras unas pocas imágenes de televisión del político de la "Chunta" hablando del agua. Incluso ha hecho fortuna en Murcia un apotegma supuestamente pronunciado en alguna tribuna por él, aunque yo me creo que es apócrifo, opuesto al "agua para todos": "el agua para quien le cae".

Si la vida hubiese sido más larga, todo se podría haber arreglado. La melancolía viene cuando constatas que ya no habrá ocasión de cambiar jamás eso. Y que en la Región de Murcia sólo se sopesará ocasionalmente la auténtica talla intelectual y humana de Labordeta cuando nuestro periférico socialismo menos que residual trate de convencernos, echando mano de lo que un día pudo decir alguien tan respetable, de que no necesitamos el agua.  

Menos mal que quedan al menos dos hombres en Murcia

17 de Septiembre de 2010 - 18:29:18 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

  

El otro día, durante una comida de colaboradores del periódico "La Opinión" de Murcia, le dije a su directora que lo único que tenía que afearle al empresario Jesús Samper, gran bestia negra de cierto regionalismo "chipirrín", polémico propietario del Real Murcia club de fútbol y posible inversor de la operación "Paramount" (por la que la productora hollywoodense tendría un parque temático en la Región) es que la única vez que me convidó a cenar sólo se estiró para que nos trajeran una mísera tortilla a la francesa. Y eso que eran los tiempos de la alegría inmobiliaria. A qué no me invitaría ahora.

-Bueno, pero esa sobriedad también la observa con él mismo -me contestó la directora.

Entonces no tengo nada que alegar. Jesús Samper, al frente del grupo promotor "Santa Mónica", fue el único que quiso quedarse con el primer club de fútbol de la Región cuando se pidió a los empresarios murcianos que levantaran el dedo. Como acostumbradamente, el empresariado murciano cree que haciendo proclamas al murcianismo para el cuello de la camisa tenemos para pasar el invierno. El empresariado murciano, salvo escasísimas excepciones, sólo acude al llamado y al olisque de la subvención oficial, en una especie de filantropía de signo inverso: consideran que la obra social no la deben hacer ellos, sino que el poder político (o sea, el sendero más corto que lleva hacia nuestro bolsillo) la debemos hacer con ellos. Son emprendedores en tanto en cuanto la emprenden, y muy duro, con el presupuesto público. No están muy alejados del sentir "sindicata" (nada de extraño que el mismo moderno edificio acoja a los empresarios de Murcia y a la UGT regional, organizaciones ambas en las que las puertas de acceso podrían ser perfectamente intercambiables).

Con lo del asunto "Paramount", un exitazo para su audaz conseguidor, el consejero de Kultur Pedro Alberto Cruz, y la mejor noticia económica para la Región desde el "crack" del ladrillo, ha vuelto a repetirse la vergüenza para los supuestos líderes económicos regionales. Cuando se trata de dar la cara de verdad por la Región la única que aparece es la que está de guardia para estas cosas, y que no es de la Región: Jesús Samper. Sí, el mismo empresario que llevaba en el capirote una leyenda labrada por algunos políticos murcianos de vuelo gallináceo, que decía así: "antimurciano". El monto de dinero amasado por un puñado de avispados en Murcia es bestial, indescriptible, practicamente ingastable por muchas vidas que se vivieran. Cuando esos avispados son convocados por el Gobierno Regional para que estudien una inversión importante, de interés estratégico, siempre responden lo mismo: que el dinero será suyo si se gana en la operación, y si no se gana, el dinero será el que pongamos los ciudadanos, vía aval de la Comunidad Autónoma, ya que ellos entonces no piensan pagar. El clásico chalaneo de la tierra. El duro a cuatro pesetas.

Y eso que se hablaba de la modernización del empresariado murciano. El empresariado moderno venía a reformar la Región y lo peor de la Región les ha reformado a ellos. Y por aquí llamaban "especulador" a Samper, quien, de nuevo, es "the last man standing", el último hombre en pie cuando los especuladores aborígenes han huido, una vez que han oído que se trataba de poner algún duro que de verdad fuera de ellos, no juergueado del presupuesto de todos.

Postdata: Un periódico regional sacaba esta semana en portada, como si fuera un enemigo público, al diputado en Cortes sr. don Arsenio Pacheco Atienza, al que el Supremo quiere juzgar por haber dado positivo en un control de alcoholemia, esa prueba de que la derecha bebe para olvidar lo que Zapatero está haciendo con España. Nada me importan los vagos restos de una copa de "Carchelo" en un aliento noble. Sé decir de Pacheco que es de los hombres que más ha hecho por la región y por su dignidad, gracias a su voto parlamentario (o a la valiente ausencia de él, en flagrante quebrantamiento de la vergonzante disciplina de grupo) desde que se instituyó como Comunidad Autónoma. Un benefactor. Un hombre que, cuando el Destino lo requirió, supo estar justo en el sitio y haciendo lo que debía, no lo que le decían. A ver cuántos podemos decir lo mismo. En el periodismo actual no puede decirse que haya muchos de ésos. 

Cuando los invitados te dicen cómo decorar tu casa

14 de Septiembre de 2010 - 17:58:53 - Pablo Molina - 11 comentarios

La discoteca La Meca no se ha construido anteayer. Al contrario, lleva en ese lugar, el inicio de la carretera de Aguilas a Calabardina varias décadas. Recuerdo haber acudido allí de joven con mi ahora esposa y era un lugar muy agradable, lejos de la imagen tabernaria de las discotecas de los años ochenta. La Meca era algo hecho con estilo, con clase, un lugar en el que podías tomar una copa en un ambiente tranquilo y elegante.

Después de años en una situación deshauciada, de nuevo ha abierto sus puertas recuperando el estilo de sus orígenes. Hasta aquí bien. Bien, porque el nombre de la discoteca no había trascendido a los fieles de la Religión de la Paz, que ahora exigen a los dueños el cambio del nombre por considerarlo ofensivo.

Cuando alguien entra en tu casa sin invitación, te coge dinero del cajón, unas aspirinas por si le duele la cabeza y unos libros de la estantería para que sus hijos se eduquen, lo aceptas resignadamente porque eres el anfitrión. Si además discute tu estilo de decoración y te conmina a quitar un cuadro del salón bajo la amenaza de pegarle fuego a tu casa, entonces ya comienzas a pensar educadamente si lo mejor no será echarlo a la calle. Total, si tan desdichado se siente en tu herética casa, qué mejor que irse a la suya a disfrutar de un ambiente ortodoxo en plena comunión con sus ideas. De lógica ¿no?

Hawking no ha olido a Dios

8 de Septiembre de 2010 - 13:03:13 - José Antonio Martínez-Abarca - 38 comentarios

He leído, uno de estos días, un comentario tenido por anecdótico de unos astronautas que casi me ha sugerido más cosas que la llegada del hombre a la Luna. Lo que han dicho puede ser una pista que nos lleve a alguna parte desconocida hasta ahora. Trataban de explicar, los astronautas, a qué olía el espacio exterior. Una misión complicada, comparable a definir a qué huelen las nubes, en el conocido anuncio de compresas o tampones, no me acuerdo. Porque lo primero que nos hemos enterado es que el espacio exterior, lugar donde teóricamente toda ausencia tiene su asiento, huele a algo (eso lo hace más doméstico, menos incalculable y hostil). Dicen estos hombres cósmicos que no es un olor que podríamos llamar agradable. Tampoco quiere decir eso que sea desagradable. No es esencia de jazmín, pero al parecer se puede soportar. Es algo como a un lejano metal, avanza tímidamente uno. Otro astronauta, más entonado literariamente, evoca algo que nos es muy útil: dice que es como un olor que recuerda de su infancia, cuando golpeaba entre sí, con fuerza, dos piedras de granito.

Dos piedras chocando... Nos vamos haciendo a la idea. Ese polvillo un poco eléctrico, el olor a chispazo pedernal, eternamente suspendido de un cosmos en el que no hay manera de abrir las ventanas. ¿No será ese, me pregunto, el olor típico del "Big Bang", que aún dura, estamos tentados de decir, "en el aire", sabiendo que no hay aire? Es posible que, al igual que el olor del siglo XIX no se fue hasta la primera Gran Guerra, el Universo lleve oliendo así como han advertido los astronautas desde su creación "espontánea", que dice ahora el científico Hawking en una al parecer más literaria que científica que en plenitud de facultades intelectuales él mismo hubiese dado al discreto fuego, no sólo para evitar su publicación "inter vivos" sino también para que no cayera en manos de sus herederos. Aunque han pasado ya unas pocas siestas desde la gran explosión centrífuga, es posible que no se haya ido del ambiente el olor del inimaginable entrechocar entre la materia, a tono con la magnitud espantosa del evento. Recuerdo, a este respecto, lo que me dijeron unos vecinos de Nueva York al cumplirse el primer aniversario de la caída de las Torres Gemelas. Que, durante unos meses, no se iba de la atmósfera un olor que podría calificarse sin temor como no agradable, como a lejano metal, a chispazo pétreo, o como a polvillo de ignífugo asbesto. El "Big-bang" debió tener una espectacularidad aún mayor que lo del 11-s. Es justo que esté aromando todavía, como se advierte rápidamente con los limitados sentidos humanos en cuanto los astronautas salen a dar una vuelta.

Lo del olor del Universo tiene miga. Está tan poco vacío lo que convencionalmente veníamos llamando el vacío que no sólo tiene olor, sino que hasta debe tener sabor. Una vez estuve tentado de probarlo: en los polos de la Tierra parece que el universo empieza, si levantas el brazo, a partir de tu mano, y una vez, de excursión por allí, pensé por un momento en alzar mi diestra y chuparme el dedo, a ver si me dejaba en el paladar un regusto cósmico. Nunca olvidaré la impresión alucinante de que el techo de aire parece allí más bajo que en un edificio playero del desarrollismo franquista. Todas estas magnitudes dice ahora el
decadente Hawking que pudieron crearse de la Nada, siguiendo una precisa cuanto sospechosa ley de la gravedad que, según él, también se dictó sola, porque no tenía otra cosa mejor que hacer. Pero, ¿y si es precisamente la gravedad a lo que huelen los astronautas en sus paseos por la negrura? ¿Qué o quién decidio a qué debía oler lo gravitatorio?

La Nada del principio de los tiempos no pudo crear algo tan amanoso y comprensible por la mente humana como un simple olor en el Universo, que a los astronautas les ha remitido a pequeños recuerdos de la infancia. La Nada seguirá por siempre oliendo a nada, porque para eso es la Nada. Si siguiéramos quizás el rastro de ese curioso pero familiar olor advertido por los cosmonautas a través del espacio/tiempo, no llegaríamos a la Nada sino siempre a un Algo. Cómo no llamarlo Dios.

 

ETA ha anunciado un alto el fuego. Ah, ¿Ya son las ocho?

5 de Septiembre de 2010 - 14:21:32 - Pablo Molina - 6 comentarios

"Desde hace meses" dicen los etarras que ya estaba tomada la decisión de realizar lo que ellos llaman un "alto el fuego", como si fueran un ejército regular en mitad de una guerra declarada. Desde hace meses, no se sabe cuantos, porque el rasputín del socialismo vasco que se dedica full time a mantener contactos con la llamada izquierda abertzale no ha facilitado el dato.

Que este comunicado de la banda terrorista está pactado con la otra parte de esa supuesta negociación política a que apela su texto no puede ser más evidente. Son terroristas pero no estúpidos y cualquier paso hacia su objetivo ha de contar con el visto bueno del Gobierno del que dependen asuntos tan cruciales como la presencia de sus franquicias en las próximas elecciones.

Zapatero tiene dos ventajas adicionales para acelerar el camino hacia la dictadura estalinista de las vascongadas, que es el objetivo final de los etarras como indisimuladamente certifican al final del comunicado. Por una parte, el actual presidente del Gobierno de España carece de escrúpulos políticos, y por otra está en una situación de tal debilidad, tan próximo a provocar el descalabro de su partido en todos los órdenes, que sólo el fin del terrorismo, aunque sea a costa de declararlo vencedor en un acto escenificado con los observadores internacionales habituales mediante la entrega de armas (media docena de navajas multiusos y una traca sin explotar de las últimas fiestas de Hernani), puede hacerle ganar de nuevo las elecciones. Lo peor es que las ganaría. En ningún otro país. En España sí.

En Calasparra aparece un espécimen "resucitado" del PSOE

2 de Septiembre de 2010 - 17:06:14 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

Al parecer por la parte de Calasparra, allá por ese lejano lugar de la Región de Murcia donde el asfixiado ferrobús hacia Madrid que otros llaman "tren Altaria" angosta aún más sus vías y se enlentece esperando no sé si un ataque de la tribu arapahoe que nunca ocurre, se ha producido el avistamiento de nada menos que un alcalde socialista. ¡Un alcalde socialista! Yo hubiese dado por extinta esta especie en la Región, a ojo de buen observador de la naturaleza, pero ya se sabe lo que pasa con los buenos observadores de la naturaleza: que creen desaparecido al celacanto o al tigre marsupial o al cargo público socialista murciano, y de repente, ante la incredulidad generalizada, aparece un ejemplar. Son lo que los biólogos llaman "especies Lázaro", porque una vez dadas por muertas durante cientos, miles o millones de años resulta que "resucitan" a la luz pública, porque alguien los encuentra durante alguna misión de reconocimiento a determinadas partes intrincadas del globo. Por ejemplo, Calasparra.

Esto es lo que ocurre exactamente con los cargos del PSOE en Murcia. Un alcalde socialista en la Región de Murcia es una "especie Lázaro", porque después de millones de años (los que llevamos de hegemonía valcarceliana) en que no se tenía noticias de su supervivencia va el penúltimo de ellos y aparece inopinadamente por los bellos desmontes de Calasparra. Y además, hablándole a las gentes que no dan crédito a la maravilla, cuando todos creían desaparecida a la especie y ya el PSRM-PSOE era materia de estudio de la paleontología.

El tal Navarro, burgomaestre socialista calasparreño, que no hay que confundir con un homónimo que hubo en Lorca, ha surgido del anonimato ecológico para presentar sus credenciales para su nombramiento como presidenciable autonómico por el PSRM-PSOE, y ha empezado por pedir perdón a la ciudadanía. Ha dicho que los socialistas murcianos deben presentar sus disculpas "por la actuación de su partido en los últimos años", sin ser más concreto. Es decir, sin ser nada concreto. Como vemos es una solicitud pública de perdón indeterminada, inabarcable, equívoca, delicuescente y finalmente descomprometida, que no indica nada y que si no fuera porque me cuentan los que le tratan que el espécimen que se pensaba extinto de Calasparra es un buen y honrado tipo, uno diría que intencionadamente vagarosa y típicamente socialdemócrata.

¿Sobre qué pide perdón el alcalde socialista de Calasparra y, si le votan en su partido, próximo candidato a la presidencia de la Comunidad Autónoma? La ciudadanía murciana que ha venido retirando el apoyo al socialismo durante las últimas edades geológicas lo que desearía es que le pidiesen perdón, claro, por aquello que ha motivado esa retirada de apoyo. Pero no creo que sea esto exactamente por lo que el tal Navarro está pidiendo perdón. No está pidiendo perdón por la identificación absolutamente acrítica y seguidista del partido en la Región con el zapaterismo, que se ha demostrado tóxico para los intereses murcianos. No está pidiendo perdón porque el PSRM-PSOE haya pasado de ser un partido que defendía inequívocamente los intereses nacionales a ser un partido que no se sabe lo que defiende. No está pidiendo perdón por todo aquello que los votantes escapados, retrechados o relapsos esperan que se pida perdón. Si por lo que está pidiendo perdón a la sociedad es porque, a su juicio, el PSRM_PSOE ha hecho poca cuando no nula oposición, y con ser esto verdad, y nada más, es que el de Calasparra es sólo uno, otro, de esos quelonios socialistas que aún no se han enterado de lo que les pasa en la Región de Murcia.
 
Si no empiezan por contarse la verdad a ellos mismos, no van a llegar electoralmente muy lejos. 

 

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