Crónicas Murcianas

Julio 2010


La dorada esquiva, la lubina pretenciosa y el sargo impertinente. Sí, va de pesca

31 de Julio de 2010 - 23:41:56 - Pablo Molina - 3 comentarios

Pescar me relaja. A mí hijo, eventual compañero de pesqueras, le pone algo nervioso, pero es que para un niño ver cómo una lubina se te escapa del señuelo cuando la tienes casi a la mano es un drama tremendo. Lógico, a mí también me pasaba con los barbos del río Segura cuando tenía esa edad.

Ando detrás de pescar una dorada. No una en concreto con nombre y apellidos, claro, sino cualquiera que pese mas de un kilo, pero no hay manera. Para conseguir ese objetivo he llegado al sacrificio de anzuelar un gusanaco asqueroso, de esos que miden más de medio metro vivos, por supuesto provisto de guantes quirúrgicos porque el contacto con los anélidos me provoca un asco insuperable. Cuando los otros pescadores, especialmente los más viejos, me ven enfundarme el guante de látex como si fuera a practicar una operación de próstata en lugar de anzuelar una lombriz coreana, sacuden la cabeza y miran para otro lado, seguramente diciéndose para sí mismos "lástima de criatura". No los culpo, pero es que es algo que me supera.

Pero con la dorada no hay manera, amigos. He llegado a coger una lubina bien hermosa utilizando como cebo longaniza (no es coña; lo juro), o varios espetones con señuelo artificial, pero la dorada se me resiste. Voy tras ella en plena madrugada (a eso de las 5 de la mañana), he pasado varias horas en plena noche intentando engañarla con mis aparejos (los de la caña, me refiero), me he tostado por el sol intentando conseguir un ejemplar a eso del medio día y me he caído en los roquedos "a pique de haberme matao", pero no hay manera. Jodido gobierno...

Ahora bien, soy un especialista en sargos. Los de la costa de Aguilas me conocen ya porque debo haberlos pescado a todos en alguna ocasión. Luego los devuelvo al mar, claro, porque salvo que sea un ejemplar enorme, cosa muy rara, se trata de una especie que conviene no machacar en exceso, así que si están por debajo del medio kilo les devuelvo la libertad. Los cabrones me lo agradecen haciendo frecuentes visitas a mi caña, con lo que si hay alguna dorada en los alrededores ni siquiera le dan opción a que pruebe mi carnada.

De todas maneras no es tan importante. Se experimenta tanta paz en plena orillaobservando la puntera de la caña cimbrearse a impulso de las picadas, que aunque tarde en conseguir una dorada no voy a dejar de acudir a mi cita diaria con el Mare Nostrum.

El día en que consiga una "pepona" de kilo y medio subiré a este blog la foto correspondiente para la posteridad. Lo prometo.

Feliz agosto a todos, amigos. Cuídense, descansen y no piensen en Zapatero. Si pueden.

Un día feliz para los empresarios taurinos del resto de España

28 de Julio de 2010 - 15:13:58 - Pablo Molina - 10 comentarios

La decisión del parlamento catalán prohibiendo la fiesta de los toros en esa región es una muy buena noticia para los empresarios taurinos de España. Supongo que muchos de ellos ya estarán cerrando acuerdos con las pequeñas plazas  en las zonas limítrofes de Cataluña, porque esa va a ser una fructífera línea de negocio cuando entre en vigor la prohibición de celebrar allí corridas de toros.

Veremos a los aficionados catalanes acudir a Huesca o Castellón a ver una corrida, como en los años setenta los españoles iban a Perpiñán a verle las teticas a Silvia Kristel. La guinda del pastel sería que, como ocurría en los cines de la localidad francesa, en las plazas aledañas a Cataluña ponga una taquilla especial para aligerar las colas que presumiblemente se van organizar con esa especie de peregrinación de aficionados al otro lado de la frontera para ver al Juli o a José Tomás.

Los catalanes han elegido a esos representantes para que gestionen sus asuntos, así que no pueden culpar a nadie de que esos botarates resentidos, sectarios y con las luces justas "para echar el día" hayan decidido privarles del derecho a ocupar su ocio en la forma que estimen oportuno. Es una pena sí, pero la democracia tiene estas cosas.

De hecho, todo parece indicar que Convergencia y Unión va a ganar de calle las próximas elecciones, partido que no se ha significado precisamente en la defensa del derecho de los ciudadanos catalanes a disfrutar de un espectáculo típicamente español. En fin, que desde el estado vecino lamentamos mucho que estas cosas sucedan, pero son las consecuencias de dar el voto a una clase política significada por despilfarrar a manos llenas al tiempo que no deja de idear nuevas fórmulas para coartar la libertad de los que les votan. ¿O es que a estas alturas alguien se extraña de que cosas así sucedan bajo el mandato del Pasmo de Iznájar?

Sr. Ministro, por favor, al menos quítenos los carteles

23 de Julio de 2010 - 20:14:51 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

Lo peor de los recientes recortes selectivos de las inversiones del Ministerio de Fomento ("selectivos" porque hay una mano relativamente inocente, algo menos blanca que la de los niños de San Ildefonso, que, por esos azares que casualmente siempre ocurren, salva de la carestía oficial a las comunidades autónomas que pueden hacer favores y mantener al Gobierno) no son, para las regiones afectadas, las propios recortes, sino que encima nos restrieguen por la trompa lo contrario. Señor ministro Blanco, lo de su Ministerio con los pobres de este país es recochineo del más guarro. Hace una semana (no sé si aún sigue ahí a minuto de ahora, aunque supongo que sí) contemplé un cartelón enorme junto al torreón de las mal llamadas "cercanías" de la Estación madrileña de Atocha. En él se anunciaba, con el aparataje habitual del "Gobierno de España", la próxima ejecución de la línea del AVE hacia Valencia "y región de Murcia". Y región de Murcia... Tan rabiosamente próxima la cosa que, antes que los habitantes del levante oigan el pitido de la primera lanzadera, va a dar tiempo cumplido a que la madera de la valla publicitaria que la augura ("vaya publicitaria", mucho más que valla) se convierta en piedra por la acción fósil de los movimientos tectónicos. Al fin y al cabo, entre el período carbonífero y lo que tardará en llegar el AVE hacia comunidades del PP no hay una diferencia apreciable de edades geológicas.

Cuando el Gobierno no sabe qué hacer o llega a la decisión de no hacer nada, o, mejor, jamás tuvo la más mínima intención de hacer algo, agarra, va, coge (como escribía el inolvidable Umbral) y pone un cartel en el lugar de autos, cuanto más grande mejor. "Aquí invierte el Estado", dicen terminantes los anuncios con timbre del Gobierno que se ponen en la rebelde región de Murcia, precisamente donde no se ve al Estado por ningún lado, gigantescas leyendas oficiales que están pidiendo mármol aunque de momento nos tengamos que conformar con los paneles de conglomerado. Como ya nadie se lo cree, pronto el Gobierno sustituirá esos cartelones de conglomerado de "Aquí invierte el Estado" por otros donde ponga,  dirigiéndose a esos españolitos incrédulos que tienen la manía de querer comprobar las cosas sobre el terreno en lugar de leer el BOE,  algo un poquito más amenazante, como la segunda vez que se reclama una deuda: "Le advertimos, bajo su completa responsabilidad, que aquí invierte el Estado, eh". Y ojito.

Ya dicen los expertos en "marketing" que, aunque tú acometas una campaña de doscientos millones de vallas publicitarias que vendan el producto de un cliente, el cliente considerará fracasada la campaña, finalmente inexistente, e invisible su producto, si no le pones uno de esas vallas a la puerta de su casa, para que la vea todos los días cuando va a la oficina. El ministerio de Fomento, al mando de un experto en propaganda y otros expendedurías de humo, ha hecho justamente eso: poner el cartel publicitario de lo que no se está haciendo ni probablemente se va a hacer nunca a la puerta de nuestra casa, en las comunidades del PP, vendiéndonos una mercancía que no existe. Pero como vemos el cartel cada vez que salimos para la oficina, tan felices.

Lo que Bono ha unido, no lo separa ni Dios

19 de Julio de 2010 - 14:02:45 - Pablo Molina - 9 comentarios

José Bono se ha separado de su churri, empresaria de postín que ha transmitido ese don emprendedor a sus hijos, entre los que ya encontramos adolescentes con un emporio financiero importante conseguido sin duda con su único esfuerzo personal y el talento transmitido por los genes.

Pero Bono se separa solamente a los ojos de los hombres, porque ante Dios va a seguir unido por el santo sacramento del matrimonio como católico practicante que dice ser. Eso, claro, siempre que no nos sorprenda con una nueva exégesis evangélica para demostrar, una vez más, que el Papa de Roma está equivocado y que la nueva espiritualidad representada por el bizcocho untado en kalimocho que se zampó junto a Zerolo en una parroquia de botarates marxistas, permite a Santos Varones como él encamarse con una ilegítima sin prescindir de la Gracia santificante ni la bendición del Paráclito. 

Si Bono se atreve ahora a vivir en pecado con una barragana, el problema lo va a tener el Cardenal Cañizares, su íntimo amigo y compañero en labores teológicas. Cuando vea aparecer por la fila de los comulgantes la frente despejada y el flequillo frondoso de su amigo Pepe Bono tendrá que decidir si le niega el sacramento, como ordena la Iglesia, o mira para otro lado y le da una Hostia (consagrada). Qué bonito momento. Elegir entre la lealtad a Bono y el respeto al mandato de Dios, he ahí el dilema que los curas con los que el presidente del congreso se relaciona van a tener que resolver. Y que nadie espere que el manchego se muestre discreto en estos asuntos. No sólo irá a comulgar con su nueva novia del brazo, sino que es capaz de ponerla al lado del cura a repartir también la comunión.

La Iglesia posconciliar aguanta todo tipo de herejías, pero el caso de Bono, por su carácter de escándalo público es especial. A ver cómo torean los curas ese miura que se les viene encima.

Homosexualidad, homosexualismo, homofobia y Libertad Digital

17 de Julio de 2010 - 19:15:37 - Pablo Molina - 17 comentarios

La polémica entre Moa y Marco sobre la homosexualidad y el "homosexualismo", con aportación adicional de Esplugas y síntesis final de FJL, es otro ejemplo de que Libertad Digital es un medio de comunicación en el que no hay consignas ni ronzales para opinar libremente.

Es evidente que los que estamos en LD compartimos una cierta manera de ver las cosas y unas ideas básicas que son las que distinguen a este periódico, porque en caso contrario estaríamos de becarios en el panfleto de Roures o zahurdas similares. Pero más allá de compartir los grandes rasgos de la filosofía liberal, hay cuestiones en que la discrepancia es evidente, como ocurrió con la polémica sobre la subida del IVA y, ahora mismo, con la homosexualidad, en este último caso tal vez con excesiva contundencia. 

Como hay mucho mendrugo progre, valga la redundancia, que enseguida se frota las manos pensando que en esta casa estamos al borde de perseguirnos por los pasillos con unas tijeras abiertas o que LD se ha convertido en una caverna de homosexualofobia (puñetera etimología), y de ahí extrae conclusiones incluso empresariales, tal vez no sea ocioso recordar un par de cosas que, en mi opinión, vienen muy a cuento.

1.- El inicio de las hostilidades intelectuales tuvo su origen en un post de Pío Moa publicado en su blog, no en una columna de Libertad Digital. El blog, es evidente, resulta un producto todavía más personal que la columna publicada en un medio de comunicación. Por tanto, a los que acusan a LD de dar cabida a no sé qué "campañas homófobas", además de que los escritos de Moa en mi opinión no lo son, hay que hacer que se esfuercen un poquito para captar ese matiz importante antes de rebuznar.

2.- La opinión "institucional" de Libertad Digital, como la de cualquier otro medio escrito, se plasma única y exclusivamente en sus editoriales. Quién quiera saber lo que piensa LD sobre la homosexualidad y el zerolismo sólo tiene que acudir a esa sección, porque, además, es un tema sobre el que se ha escrito en varias ocasiones.

3.- Tan absurdo es que algún fachita despechado retire su admiración al admirable José María Marco por su opinión sobre este asunto, como que haya quien aproveche este intercambio literario para afirmar que Moa es un mal historiador. Cada cosa en su lugar.

 

 

Un minuto antes de la final ganada por la selección española

12 de Julio de 2010 - 00:07:27 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

Reproduzco, por su actualidad, el artículo que hoy lunes 12 de julio se publica en el diario "La Opinión" de Murcia, correspondiente a la serie que sobre todo el campeonato se ha venido reproduciendo en ese mismo periódico, y con mi firma, desde la inauguración del Mundial el 11 de junio. El artículo fue enviado a las 20 horas y 29 minutos,  justo un minuto antes de empezar la gloria. Viva España.

 

 

Sección: La mundial

Título: No hablo del partido de España

Texto: Cuando ustedes lean estas líneas ya se sabrá si España es o no campeona mundial, y por contra yo no puedo aquí hablar de ello porque debo entregar la columna para cuando empieza el partido. Así que de lo que puedo hablar en el artículo hoy es de todo aquello que, como es natural, no le importa absolutamente a nadie porque lo único del Universo que hoy tiene alguna importancia -si España alza la copa o no- queda fuera de mi jurisdicción. Maldita inmediatez.

¡Qué tiempos aquellos en que la información llegaba al mes siguiente a que se hubiese producido! Aquéllo eran periódicos como Dios manda: daba tiempo a elaborar la noticia, que iba engordando y volviéndose más impresionante, sobredorándose de leyenda, conforme Fulanito se la contaba a Menganito, y éste a Zutanito, y éste a Perenganito. De modo que cuando finalmente la noticia llegaba de imprenta a las manos del público los muertos en una guerra, por ejemplo, habían sufrido un incremento al menos de dos dígitos, con lo cual el periódico causaba una impresión indescriptible (siguiendo lo que hacía Julio Camba en sus corresponsalías de guerra, que siempre ponía un par de ceros más en las magnitudes bélicas para ayudar a su periódico a superar a la competencia). Es como si yo hoy contara, cuando ha pasado un mes de la ceremonia de inauguración (y ante el asombro de los lectores inadvertidos), que resulta que hay un mundial de fútbol en
Suráfrica y que España ha ido ganando partidos y pasando fases hasta plantarse en la final. Sería el notición del siglo, sencillamente porque habríamos dado tiempo a que la realidad se elaborara sola sin que la gente, mientras, se enterara.

Pero en estos tiempos oscuros de internet, cuando la gente quiere informarse de todo incluso antes de que se haya producido (con el resultado de que se informa de todo, pero, como no se discrimina entre asuntos, no sabe nada), parece anacrónico que yo cuente aquí el partido de España a los dos días de haber sucedido, sencillamente por necesidades de edición. Y sin embargo de anacrónico tiene poco: a los dos días se sabrá más del partido de España que en el momento de producirse, porque la realidad necesita asentarse, conectar todas sus terminales, para que la veamos en toda su dimensión, igual que lo interesante de los viajes empieza en realidad cuando ya hemos vuelto a casa. Yo vi en directo la final del mundial de España 82 entre Italia y Alemania, y sin embargo he podido verla mucho mejor al leer, andando el tiempo, todo lo que se produjo dentro de ella, y que entonces nadie supo. Y me he enterado hace poquísimo de un dato fundamental sobre la final del 86 que también perdió Alemania, casi un cuarto de siglo después, que nos arroja una luz nueva, estremecedora, sobre aquello: el portero alemán Schumacher, antes de que efectivamente hace pocos meses lo hiciera su colega Enke, quiso suicidarse porque no soportaba el dolor de la derrota.

Los acontecimientos memorables van haciéndose morosamente en el fuego lento del transcurrir, cuando todos los detalles van encajando porque cualquiera de ellos puede cambiar la valoración que hagamos del hecho. Sabremos realmente del mérito de la selección española cuando haga mucho que se hayan apagado los cánticos sobre Johannesburgo y, si me apuran, cuando el Estadio llamado popularmente "de la calabaza", hoy nuevo, sea demolido. La leyenda, mejor o peor, empezó ayer. 

 

Aquel día en que aún no habían metido al alcalde del PP en el calabozo

5 de Julio de 2010 - 21:56:07 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

La vida no tiene tantos días realmente buenos como para no recordar cada uno de ellos como si fuese el último, porque seguramente será el último. Una vez viví uno de esos buenos días, y de hecho creo que fue el último realmente bueno, gracias al ex alcalde por el PP de San Javier, José Hernández, a quien estos días ha detenido la turbia e inquietante Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO).

Una juez lo acusa de delitos contra la Hacienda Pública, cohecho, tráfico de influencias y el resto de esos engorros de los que en España, y en la derecha, se es culpable mientras no se demuestre la inocencia. Así lo ha emitido, en comunicado oficial, el Partido Popular de la Región, siguiendo lo que Rajoy dijo del ex "president" balear Matas: en el PP murciano esperan "que Hernández pueda demostrar su inocencia". ¿La inocencia ahora hay que demostrarla para podérsela permitir? Si son cargos o ex cargos del PP, sí, como bien ha interiorizado el propio PP. Luego dirá la izquierda que los de la derecha no están bien enseñados...

En aquel gran día en mi vida Pepe Hernández tuvo a bien mostrarme las obras de su empresa al final de La Manga del Mar Menor, siendo él por entonces burgomaestre del municipio que acogía esa parte del itsmo. Si a nadie le pareció extraño que fuese alcalde y a la vez constructor, no me lo iba a parecer a mí, que no tengo manías salvo las que exige la Ley. No había nada que declarar excepto lo inusualmente agradable de la tarde que vino después. Ya digo, probablemente mis años han sido muy mediocres y no tengo tanto de lo que acordarme, pero la perfección ocasional no la olvido jamás. Estoy dispuesto a admitir que aquellas pocas horas septembrinas que me regaló Pepe Hernández fueron clara prevaricación con la existencia. Me llevó a comer sencillo y beber cerveza corriente, pero helada, a una caseta encalada y rodeada de agua en las encañizadas del Mar Menor. Peces cortantes que saqué como si metiera las manos en una trilladora y huevas ahumadas al sol. Luego nos interrumpió un conocido y próspero pescadero de San Pedro con una enorme cicatriz bajo la camisa abierta, quien aportó algunas ollas de crustáceos hervidos vivos. El mar, mezclado con la laguna, tenía dentro toda la temperatura acumulada del verano, y le salían unos como pseudópodos de gotitas que hacían espirales en torno al sol, como en los cuadros impresionistas de brochazo gordo. Todo fue de una perfección sin duda sospechosa, porque la vida no se presenta así más que cuando quiere que te mueras luego de nostalgia. Eso es lo que debería investigar la juez, y la UCO: el tráfico de influencias necesario como para poder mercadear así con la paz cósmica del universo. Lo otro, eso de lo que acusan a Hernández, como que no me lo creo, porque tras la atenta lectura de la ingeniería semántica fabricada a medias entre la juez y los medios obedientes resulta que no hay algo que mejore lo que teníamos hasta ahora, o sea, la nada.

Llevan muchos años las terminales de las alcantarillas de Interior queriendo demostrar que la incentivación de la corrupción política no viene de pasar de no tener un duro fuera de la política a tenerlo dentro, como se dijo con el felipismo, sino al contrario: viene de que un empresario rico ¡y de la construcción! es corrupto por definición si llega a alcalde, como Hernández. Impresionante tesis. Sólo les fallan en este su ansiado caso las pruebas (y hasta los indicios) de que la moral sufra. Los políticos honrados, según los que se escandalizaron cuando Hernández llegó a la alcaldía, son los maestros de escuela, ese clásico en el socialismo, y los parados de larga duración, que si acaso roban lo hacen por compensación histórica y justicia social.

Llevan más de diez años tratando de sacar un gran caso de Hernández (prácticamente desde que ganó las elecciones por primera vez en San Javier). La penúltima vez Hernández, cuando le anunciaron que le buscaba la policía, me dijo que les esperaba tranquilamente jugando al golf y que fueran cuando quisieran. Ahora, envalentonados por la proximidad electoral, lo han retenido una noche en el calabozo antes de soltarle sin fianza. Están exasperados porque Hernández insiste en aportar todos los papeles del Ayuntamiento en regla y no se incrimina de lo que ellos quieren. Los políticos honrados, ya se sabe, son según un estado de opinión ampliamente extendido los que, como Zapatero, nunca han tocado con sus blancas manos nada que tenga que ver con el trabajo.

Napoleonet I de Iznajar y el sindicalista del Metro nos amenazan

1 de Julio de 2010 - 01:59:05 - Pablo Molina - 9 comentarios

 Un señor de Córdoba, con su bachillerato terminado, eso sí, y otro nacido en Huesca, amenazan con que Cataluña puede independizarse de España si el resto de los españoles no dejamos de oprimirla. ¡Joder qué miedo! Si un vaquero de Texas y un tío de Nebraska amenazaran a los Estados Unidos de Norteamérica con la secesión de New Hampshire lo harían sólo desde la sala de curas de un frenopático. Es que por allí la ciencia psiquiátrica está mucho más avanzada.

Los liberados sindicales del Metro de Madrid, por boca de su portavoz, amenazan con reventar Madrid -matando si hace falta-, en caso de que los madrileños no dejen inmediatamente de tocarles “los cojones”. El sábado, en cambio, trabajan gustosamente para no perjudicar el día del orgullo gay. ¿En qué quedamos?

La Mariprogre de la ceja por excelencia dice que el PP no está invitado al magno acontecimiento sexy-reivindicativo que este fin de semana tendrá lugar en la capital de España. La razón es que el PP “está en contra de la igualdad”. En cambio, para trincar la subvención que permite a las locuelas de extrema izquierda pegarse un fiestorro, el dinero de los que votan al PP si está permitido.

Hace treinta años las madres nos decían “nene, tú unas oposiciones, que los funcionarios tienen el puesto asegurado”. Hoy recomiendan a los jóvenes hacer carrera en un sindicato “de clase” (alta). El puesto de trabajo también es fijo pero el nene gana más y trabaja incluso menos.

Más que informativos, los piquetes de los liberados sindicales son “formativos”. A poco que intentes trabajar en un día de huelga o cubrir los servicios mínimos, te “forman” unos cardenales en el lomo como para ser la envidia en una convención de tatuajes.

La última vez que viajé en el Metro de Madrid, desde Barajas hasta Sainz de Baranda, un tipo a mi lado iba leyendo con gran interés una novela de Saramago. Claro, luego pasa lo que pasa.

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