Crónicas Murcianas

Mayo 2010


El día en que don Carlos fue sir Charles

31 de Mayo de 2010 - 13:13:30 - José Antonio Martínez-Abarca - 2 comentarios

Fenecido la pasada semana don Carlos Valcárcel Mavor, el señor padre del actual presidente autonómico, las necrológicas de ocasión lo han llamado "el último señor", "el último caballero", y yo mismo he considerado el luctuoso suceso como el segundo fin del siglo XIX, en pleno XXI. Pero nadie lo ha llamado como a Valcárcel Mavor (persona tan querida en la región a pesar de ser de aquí) le hubiese gustado que lo recordáramos. Como el último, y también el primero, de los auténticos falsos "gentleman" de la "city" londinense que eran de Murcia de toda la vida.

Cierta vez, de viaje en Londres, un matrimonio español paró a Valcárcel Mavor por la calle. Iba, me contó, con bombín de fieltro, paraguas, traje oscuro de raya diplomático, maleta de fuelle, bigote de oficial del Real Cuerpo de granaderos retirado y de milagro no portaba también monóculo, o sea, sobre poco más o menos como ha solido ataviarse durante sus últimos sesenta años. La señora se dirigió a sus retoños: "mirad, niños, el perfecto gentleman británico, por fin vemos uno en Londres, hombre, es que si no esto no es Londres".

Le indicaron por graciosos gestos, ya que no dominaban el idioma vernáculo, que la familia quería hacerse una foto con él como se hacen fotos con la guardia en Buckingham, a lo que Valcárcel Mavor, también por gestos, no se pudo negar porque era consciente de simbolizar en ese momento un arquetipo inmortal de la ciudad y de la nación, como la neblina londinense que no es inmortal porque ya no existe o los cuervos bien alimentados de la Torre de cuya supervivencia, dice la leyenda, depende la de la entera Inglaterra. Sólo después del retrato Carlos Valcárcel Mavor se echó mano al bombín, inclinándose ligeramente para saludar en perfecto castellano. "Señora, siempre a su servicio; yo soy de Murcia pero supongo que la foto típica londinense vale igual..." 

Así era como al cronista de Murcia (añadir "oficial" es hacerle de menos, pues lo "oficial" es siempre sospechoso) le hubiese placido que le hiciésemos la necrológica: como un hombre que pudiéndose permitir el ir de sir Charles por la vida eligió no ser un "gentleman" de composición turística sino un auténtico señor. Llevó el apellido inglés por parte de madre con más naturalidad que el periodista Luis María Anson el suyo, y desde luego nunca obligó a que el paisanaje de Murcia lo llamara Maivor y no Mavor, como Anson a partir de cierto momento dejó de ser Ansón con acento en la "o" y pasó a ser, sin piedad por su parte, Einson. Pero nadie ha reparado en el asunto estos días, a pesar de la derrama de palabras en su nombre. Es que los buenos necrólogos no se improvisan a salto de muerto: para hacer necrológicas hay que sentirse también íntimamente difunto, escribir desde el otro lado, y por eso en la cosa somos dos o tres en el país, ido el murciano Campmany.

Carlos Valcárcel Mavor resultaba tan español que se colocaba en la solapa la "union jack" británica cuando su país le daba políticamente un disgusto, y salía a la calle, a provocar. En los últimos años, como los disgustos patrióticos eran tan de seguido, renunció a tal lenguaje marítimo de señales. Había sido su forma de protestar contra el incurable dolor de España, y así de paso lo confundían con un murciano que hubiese querido por un día ser políticamente como un "gentleman" de la "city". Cuando era al revés: Valcárcel Mavor, un señor de Cieza, fue siempre un tópico británico tan puro como los que probablemente nunca han existido ni en la Cámara de los Lores, que quiso desde el primer instante ser insobornablemente español y por tanto murciano (porque diciéndose español ya se sobreentiende que eres de Murcia, como perteneciente a la región que se siente, según la demoscopia, más española de todas).

Un día don Carlos Valcárcel Mavor, que no "Meivor", fue confundido en Inglaterra con un "gentleman". Pudo hacer que el paisanaje de aquí siguiera confundiéndolo durante toda su vida, pero eso hubiese sido "snob". Él no quiso nunca parecer un "gentleman", sino merecerse el españolísimo "don" delante del "Carlos". Aunque para demasiada gente sea lo mismo el ser que el parecer. Total, señora, en las fotos turísticas de Londres vale igual...

 



El día en que me devolvieron mis propiedades

26 de Mayo de 2010 - 23:59:56 - Pablo Molina - 5 comentarios

El lunes me robaron la cartera. No metafóricamente, sino en sentido literal. Cabe la posibilidad de que se me cayera al atravesar un agujero cuántico que invirtió la fuerza de la gravedad y la hizo salir disparada de mi bolsillo, pero sinceramente no lo veo muy probable. Si me la robaron, la persona que lo hizo es un fenómeno de la naturaleza, porque no noté absolutamente ningún contacto. No tengo la experiencia de que la gente vaya tocándome habitualmente las nalgas, así que un tacto de esa naturaleza en región tan crítica estoy seguro de que lo hubiera percibido.

Pero a lo que vamos. Resulta que después de pasar por la experiencia trágica de tener que renovar documentos oficiales, haciendo cola a las 6:30 de la mañana para poder coger un número a tiempo como ocurría hace 50 años, me llama esta tarde un miembro del noble cuerpo de la Policía Local de Albudeite, al que agradezco de paso su amabilidad, para anunciarme que la billetera estaba en su poder.

Mi cartera, amigos, con todos los documentos, acababa de aparecer a unos 30 km. del lugar en que desapareció. Del dinero, unos cien euros más o menos en billetes sueltos, ni rastro (nos ha jodido), pero las tarjetas estaban todas, hasta la Iberia Plus, que con su diseño futurista hubiera quedado chulísima en la billetera del quinqui.

Agradezco al ciudadano albudeitense que me eligió para aliviar su penuria económica que no haya provocado ningún destrozo en los documentos oficiales, especialmente la licencia de conducción, porque después del trago de obtener el DNI mi alma estaba demasiado frágil para afrontar un episodio similar. De paso, si algún ladrón profesional quiere robarme la billetera y lee estas líneas, por favor, simplemente que me lo diga y yo le entrego voluntariamente el dinero que lleve en ese momento encima. Cualquier cosa antes de tener que levantarme otra vez al alba para tragarme cuatro horas de cola, en una provincia en la que el subdesarrollo se percibe simplemente con intentar realizar un sencillo trámite burocrático.

P.S.: Fantástico lo de la señora de Arriola con sus escoltas. Podría ser la Belén Esteban del congreso, pero es demasiado ordinaria. De hecho ese es el motivo de que lleve escolta, no para protegerla a ella, sino para proteger a la gente normal de su contacto verdulero. Aznar, criatura, qué buen ojo tuviste para elegir colaboradores.

Hasta cuándo abusarán los "barones" de la paciencia del Banco de España

24 de Mayo de 2010 - 12:39:27 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

La autonomía real del Banco de España (una de las pocas instancias oficiales cuyos cimientos aún no han declarado avanzada aluminosis moral en este país) frente al Gobierno zapateresco la dará su próxima decisión sobre Cajasur, una vez reflotada esta entidad con el dinero del FROB. Porque son previsibles las visitas al Gobernador, en estos días, de enviados de la "andalousian connection", la que une al presidente andaluz Griñán con los Zarrías y los Chaves y a éstos con Zapatero, para contarle sutiles fábulas morales, nunca amenazas (a ciertas organizaciones con treinta años de poder absoluto en el mediodía de la península no les hace falta trabajar con amenazas) sobre la conveniencia de que Cajasur pase a formar parte de la Gran Caja Andaluza, sin que vengan forasteros que no son de la familia a meter las narices en el negocio. Que no salga ni un euro fuera de las fronteras, como diría Feijoo.
 
Porque aquí se trata de comprobar si el saneamiento del sistema financiero español lo va a llevar a cabo, como quiere, puede y debe, el Banco de España, o bien "las personas de respeto" del entramado político autonómico, las mismas que han empujado en muchas ocasiones a las cajas de sus territorios a la insolvencia. Una pequeña caja saneada, Cajamurcia, como avanzábamos en un "post" anterior, ha comprobado por dos veces ya, en estos últimos meses, cómo no sólo los organismos financieros en cuya estructura tienen presencia los políticos de la autonomía correspondiente están sometidos a la Casta, sino también están en la misma situación aquellas cajas que no son, en puridad, "cajas políticas" pero operan también en el territorio que la Casta considera exclusivamente suyo. Como Cajasur. Por dos veces ya se ha encontrado Cajamurcia el veto político, aunque la oportunidad económica era clarísima, para fusionarse con dos cajas que sus respectivos padrinos autonómicos consideran coto privado. En Valencia y, antes, en Andalucía. En la última ocasión, hace pocos días, desde el Gobierno valenciano (aunque a través de unos propios), haciéndole una oferta al presidente ejecutivo de  Cajamurcia que éste debía naturalmente rechazar. Y en Andalucía, encontrándose con el cercado del cortijo mandado poner para cuestiones financieras por los señoritos dueños del mismo.
 
O lo que es lo mismo, los barones autonómicos pretenden que el Banco de España ponga nuestro dinero encima de sus "pufos" para salvarles el poder financiero territorial que quieren seguir disfrutando, no para garantizar la solvencia y la viabilidad del sector bancario español, que les importa lo justo.  El Banco de España ha dejado que esto suceda hasta ahora, contra toda racionalidad económica, seguramente porque ha recibido suaves indicaciones del Gobierno de que esto sea así para no perjudicar el buen rollito confederal. Pero el Banco de España, si no cambia ahora su nombre y su cometido, tiene una inestimable oportunidad con lo de Cajasur para empezar a poner en su sitio a la Casta autonómica, en nombre del sostenimiento financiero de la nación. Los que tiene que decidir qué hacer con los insolventes es quienes ponen la pasta o la solvencia, no al contrario.

Que se muera el cine español (si es tan amable)

19 de Mayo de 2010 - 18:19:37 - José Antonio Martínez-Abarca - 2 comentarios

Quiere la Providencia que vaya a ver (obligado, claro) "Que se mueran los feos", una película de un tal Nacho G. Velilla, sólo unas horas después de que el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, retransmitiendo el parte de estado de emergencia, se haya apretado nuestra inexistente barriga con su cinturón. Mientras los viejos en España a los que se va a congelar la ridícula pensión (que rima con risión) van a tener que arrastrar los pies sin poder renovar tampoco este año las pantuflas a cuadros, estos verbenas del cine español siguen a lo suyo. O sea, haciendo país del fino con su "defiende nuestra cultura" y argumentando que con la buena taquilla de "Que se mueran los feos" se compensa el escándalo de que diez o doce "zejateros" ilustrados vuelvan a pegarle un muy cumplido viaje al presupuesto público para que lo suyo lo vea el acomodador. En realidad que algo como lo que nos ocupa se acoja a nuestra tan estreñida "excepción cultural" da convincentes argumentos para pedir la completa desaparición del sistema de ayudas públicas y ministerios sobrantes, sin que haya excesivos altercados públicos lamentándolo.

Últimamente cada vez que sale el sello de "Gobierno de España" es para tapar algún atropello de callejón oscuro, a los negros del "top manta" o a la inteligencia. Mantengámonos alejados de tan prestigiosa etiqueta. "Que se mueran los feos" es una de esas podres fermentadas que algunos llaman "nuestra singularidad cultural más protegible", o sea, "Nuestra Industria" por definición, con asumidamente humildes mayúsculas mayestáticas. La película es un capítulo de teleserie ampliada unos cuantos palmos para que quepa en el multicine donde, ingeniería social obliga, se supone que hay que reírse progresistamente, o sea, sin ningún talento (defiendo que a las minorías se las pueda insultar, siempre que haya talento) de los feos, de los cojos, de los calvos, de los gafosos, de los campurrianos, de las viejas de pueblo y, en fin, de todo eso de lo que ahora se parten, con avanzada superioridad moral y buen rollo, las retransmisiones futboleras de las cadenas que se erigen en faros del altermundismo ético cuando encuentran a un mendigo alemán para vejarlo.

Nada de extraño que una película que hace que los "casetes" de gasolinera con chistes sobre gangosos de Arévalo parezcan compilaciones de ascéticas máximas espirituales de Marco Aurelio cuente, en su acostumbrado reparto, con intelectuales del abajofirmantismo como Carmen Machi o Juan Diego (no Botto, sino el otro). No hay podido venir algo que muestra en qué estado real se encuentra el tirititerismo de partido como "Que se mueran los feos" más oportunamente para abrir el debate: en un tiempo en que se les confisca a los puretas y pronto a todo lo que se menea para mantener el estado de bienestar de quienes ya tenían el bienestar asegurado (como el aristoflautismo de barrio bien de los León de Aranoa o los Willy Toledo), que todavía exista algo a lo que se llama cine español en Madrid y vergonzante "cine estatal" en los territorios periféricos sólo tiene un nombre: corrupción gubernamental a gran escala, so capa de la tan mentada "Nuestra Industria". ¿Cómo que se mueran los feos? Los feos no son un butrón en el Presupuesto Público como el que tiene abierto la ministra Sinde, irritante en todo tiempo pero delictuoso en tiempos de crisis. Que se muera antes el cine español, si es tan amable.

Crecen las conspiraciones contra Zapatero: La Liga finaliza precisamente ahora

16 de Mayo de 2010 - 22:42:24 - Pablo Molina - 2 comentarios

Resulta asombroso que haya aún personas que niegan la tremenda conspiración que se cierne sobre nuestro presidente desde hace unos meses. Los odiosos especuladores, antes "inversores" con criterio que confiaban en la España de ZPeich, siguen lanzando ataques contra la bolsa española, el Supremo se convierte en defensor de Francisco Franco Bahamonde, de profesión sus torturas, y suspende al juez que le iba a organizar un proceso como al Papa Formoso, aquél al que desenterraron, vistieron con los ornamentos papales, lo juzgaron y condenaron a muerte, y por si eso fuera poco ahora va y se termina la Liga.

Zapatero, valedor de los más humildes como ha demostrado con sus últimas medidas económicas, tiene demasiados frentes que atender. Todo el mundo le ataca por ser bueno, caritativo y defensor de los débiles, especialmente Rajoy, que no soporta el éxito de las políticas sociales del pasmo leonés.

Las encuestas sitúan ya al PP rozando la mayoría absoluta, pero aún quedan casi dos años para que lleguen las elecciones. Puede ocurrir que la crisis se haya superado (por favor, no se rían), que a Rajoy le crezcan los gürtélidos a un mes de la cita electoral o que para esas fechas seamos un protectorado alemán, con lo que no habría razón para que los espectadores de La Noria, Sálvame y el wyoming, todos juntos, revertieran el pronóstico votando masivamente a Zapatero, su referente intelectual. Cosas más raras han pasado por estos pagos.

Lo que no ha trascendido de la frustrada fusión CAM-Cajamurcia

13 de Mayo de 2010 - 19:18:10 - José Antonio Martínez-Abarca - 6 comentarios

Estaba de acuerdo Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana. Estaba de acuerdo Ramón Luis Valcárcel, presidente de la Comunidad Murciana. Estaba de acuerdo Modesto Crespo, presidente de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). Estaba de acuerdo Carlos Egea, presidente ejecutivo de Cajamurcia. Me refiero a la fusión, unificación, anexión o, si quieren, absorción recíproca de las dos cajas levantinas, una inmersa en una situación económica cuando menos preocupante (CAM) por la que dicen "excesiva exposición al ladrillo tóxico" -en realidad, eso sólo es parte de la verdad-, y otra saneada, aunque operando curiosamente sobre el mismo lugar donde se ha dicho que había un "modelo económico insostenible" (será entonces que lo insostenible es determinado modelo de gestión financiera en las cajas, y no el otro).

En cuanto a la operación CAM-Cajamurcia, "es el movimiento natural que hay que hacer y en su territorio natural, no hay que intentar ninguna cosa rara para que las dos cajas sean una sola", nos decía hace meses un alto cargo de la CAM, absolutamente partidario de la aglomeración, hermanamiento, singularización o como quieran llamarle a eso que intentaban CAM con Cajamurcia (y digo "como quieran llamarle a eso" porque he observado que los financieros se amoscan y tuercen el morro cuando les hablan de "fusión": por alguna razón que se me escapa no les gusta el término, y prefieren buscar otros). Todo estaba prácticamente a la firma, y el Banco de España no hubiese puesto dificultades sino todo lo contrario, está deseando recibir noticias como ésta. Pero en el último momento ocurrió algo que deja bien a las claras, me dicen "la debilidad de Camps en estos momentos, debido a las particulares circunstancias por las que atraviesa". Su consejero Gerardo Camps vino a enmendarle la plana al su propio presidente, argumentando algo así como que "estáis locos, cómo vais a dejar la caja en manos de los murcianos". Ya estamos con el complejo de superioridad vecinal, que no aminora el hecho de ser una clase política regional bajo vigilancia.
 
Se había superado el obstáculo mayor: dilucidar dónde iba a estar el centro físico, territorial, de la futura gran caja levantina, que creaba una infinitud de recelos desde el principio. También un alto cargo de la CAM nos lo adelantaba hace meses, cuando apenas si se había producido el primer intento de unir las dos cajas: "nada que no se pueda arreglar a contento de todos. Hay dos órganos máximos en la caja, la sede social y la Asamblea. Pues en un sitio una y en otro la otra". Efectivamente, así iba a ser. Se había decidido también, y aceptado por todos, que el modelo de gestión iba a ser el de Cajamurcia, ya que, trabajando sobre el mismo cuerpo social y en el mismo sitio, había que descubrir por qué una caja iba bien y la otra no. Por tanto, el modelo de gestión iba a ser el de Cajamurcia porque ha demostrado que es el que, con la que está cayendo, funciona.
 
Pero vinieron los celos de últimísima hora: el que el presidente ejecutivo de Cajamurcia, alguien que tiene una idea muy precisa de lo que se lleva entre manos, fuera a tener el mando durante los primeros años de turno rotatorio y, previsiblemente, no se iba a dejar mangonear alarmó al vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda de Camps, Gerardo Camps.  Curioso, que un vicepresidente se sintiera alarmado y su señor presidente, no. A no ser que estuviesen conchabados, ya saben, "poli bueno" y "poli malo". Desde Murcia, en cualquier caso, se echa la culpa al vice y consejero del fracaso de la operación. "Pero qué caja es esa", se ha llegado a decir", "en que un subalterno enmienda la plana a las intenciones de un presidente y sin hacer caso de los criterios técnicos de la Caja, qué poca seriedad".
 
Porque no fueron precisamente los expertos de las cajas, los técnicos, los que, contra lo que se dijo, iban a llevar la voz cantante. Fue, una vez más, un critero puramente político, y más allá de político, taifesco, de casta cerrada y bloqueada, el que se impuso sobre el interés económico general, o lo que es lo mismo, de la ciudadanía. Ya se ve que por Valencia no se han enterado de la delicada situación financiera en la que se encuentra el país, ya que, está comprobado, tampoco se han enterado de en qué situación pone a la Oposición española su presidente autonómico. 

La sanidad pública es cojonuda. Lo dice el Rey

11 de Mayo de 2010 - 20:03:38 - Pablo Molina - 8 comentarios

Está bien que Juancar se opere en la clínica que prefiera, que para eso tiene un buen sueldo, pero, hombre, estaría mejor que no tomara por idiotas a los que le pagamos el salario.
Al Rey de España lo han operado los cirujanos de una empresa de sanidad privada, aunque hayan utilizado instalaciones sanitarias públicas para llevar a cabo el procedimiento. Dicho esto, S.M. puede afirmar que, en su opinión, no contrastada jamás en primera persona, la sanidad pública es excelente, pero si lo hace cuando abandona la planta privada de un hospital, está dando a entender que él mismo ha utilizado esos servicios cuando no es cierto.
Peñafiel, que seguramente ha estado acompañándolo al lado de la cama durante el postoperatorio, habrá sido testigo del trato privilegiado que ha recibido el monarca, como corresponde a su posición, pero ese no es el servicio que recibimos los que pagamos la sanidad pública.
Recuerdo que hace unos años, al salir de una revisión rutinaria en una clínica de superlujo, el Rey recomendó a todos los españoles que hicieran exactamente lo mismo que él. Ya no volvió a repetir el consejo, porque alguien le advertiría que eso de que en unas horas te hagan radiografías, análisis de sangre y de orina, revisión oftalmológica y demás pruebas y los especialistas te comenten los resultados no es un servicio que ofrezca precisamente la sanidad pública que él tanto admira (desde lejos). Para hacerte una radiografía te dan cita dos meses más tarde (un mes si es "urgente"), para ver el resultado con el especialista un par de semanas y para que tu médico de cabecera te prescriba el tratamiento unos días más, así que, con un poco de suerte, y si tu médico de cabecera te concede el honor de hacerte una revisión integral, en ocho meses puedes haber pasado esa ITV.
Recomiendo al Rey de España que no se prive de los placeres de la sanidad pública y que, de ahora en adelante, toda la familia real, con él a la cabeza, los experimente en primera persona. Así, cuando felicite a los españoles por ese extraordinario servicio público sabremos que lo hace con conocimiento de causa y no nos dará la risa floja.

P.S.: Extraordinaria la charlotada celebrada al alimón entre la Casa Real y la Generalidad catalana sobre el pago de la factura de la operación. Dado que tanto el dinero para una como para la otra sale de nuestros bolsillos ¿Qué cojones nos importa la entidad que finalmente se haga cargo del pago? Definitivamente han creído que somos todos imbéciles.

Cuando la política hídrica del PP es... la del PSOE

10 de Mayo de 2010 - 13:15:57 - José Antonio Martínez-Abarca - 6 comentarios

He oído estos días de todo en relación al fracaso del Estatuto de Castilla-La Mancha a causa del Trasvase del Tajo, y, curiosamente, no estoy de acuerdo prácticamente con nada de lo que se ha dicho. Tiene mucho mérito, porque las versiones y lecturas, dependiendo de los barrios, han cubierto todo el llamado "espectro": que si ha sido un triunfo personal del presidente murciano Valcárcel contra los demás, que si la secretaria general del PP y aspirante a la presidencia manchega María Dolores de Cospedal ha entrado por fin en el buen sentido, que si el Estatuto bueno era el propuesto por el PP y el propuesto por el PSOE era el Estatuto malo, que si el presidente manchego Barreda no sabe cómo ocultar su humillación ante su electorado y por eso le echa la culpa al PP... No se crean nada. La verdad ha resultado mucho más extraña, y contradictoria. Yo diría que hasta inusitada, inexplicable.

Pensábamos todos que del duelo político irrefragable entre la candidata manchega Cospedal y el presidente murciano Valcárcel habría un muerto y una viva, no que de ese duelo entre dos el que saldría más fresco que una lechuga es alguien que pasaba por allí, un tercero, el presidente manchego Barreda. Entre dos concepciones antagónicas sobre política hídrica dentro del PP (la que mantenía Cospedal en Castilla-La Mancha y la que mantiene Valcárcel en todas partes) ha resultado que de ese enfrentamiento la concepción que ha salido triunfante en el grupo popular es... algo que se parece inquietantemente a lo propuesto por los socialistas. Que el Estatuto manchego no haya sido aprobado es lo de menos. Otras normas vendrán que llorar nos harán. No creo en absoluto que Valcárcel se haya cobrado una víctima en Cospedal, porque Cospedal, siendo desde luego víctima porque le va a costar explicar lo suyo a sus electores, se ha cobrado a ella misma. Y sin necesidad, porque si leemos la letra pequeña de lo propuesto por su partido unánimemente lo suyo se parece mucho más a un triunfo.
 
Porque es el primer caso conocido, el de Cospedal, de que, haciendo valer en realidad su tesis, que por lo visto son también las de Mariano, dentro del PP (cifrar las "necesidades hídricas"  manchegas en 4000 hectómetros cúbicos es tanto, si no exactamente lo mismo, que poner una "reserva hídrica" de 4000 hectómetros cúbicos en el preámbulo del Estatuto, sólo que el hambre en lugar de venir mañana viene pasado mañana), tiene que actuar, dentro del paripé absoluto que es la política española, como si hubieran fracasado. Tiene que establecer diferencias artificiales con Barreda, hablando de "cerrazón" y de "intolerancia", para que, primero, parezca que dentro del PP han llegado a una postura común cuando la redacción final estatutaria que expelió el PP lo que indica es que a lo que llegaron es a una confusión común, a un acertijo común, a un trabalenguas común. Y, segundo, para que el PP en Castilla-La Mancha parezca que mantiene algo distinto a Barreda, que desde luego no lo parece. Y no lo parece porque, si nos echamos a la cara (y encima tenemos la manía de leerlo) el papelito que sacó García Tizón como homenaje a la sofística en forma de propuesta final del PP para el Estatuto manchego, en realidad no hay nada sustancialmente distinto a lo que quería el PSOE. En el PP, ganando todos aparentemente, han perdido todos. Y a quien va de ofendido, Barreda, no le cabe la sonrisa interior bajo su faz de cemento armado.

La mentira sobre el trasvase del Tajo que vd. no se atrevía a preguntar

6 de Mayo de 2010 - 12:59:58 - José Antonio Martínez-Abarca - 7 comentarios

"El agua del Trasvase se utiliza para regar campos de golf". Esto se basa en una ecuación previa, también completamente falsa, y muy repetida en los telediarios de la Primera: Murcia igual a campos de golf, Murcia paradigma del golfismo insostenible. Pero el golf es siempre sostenible. No hay otra actividad con sostenibilidad mayor, excepción hecha, quizás, de la energía nuclear.
 
El líquido que riega campos de golf no es agua de ningún trasvase, porque precisamente hace mucho que dejó de ser agua. Al menos como algo incoloro, inodoro e insípido. Lo de los campos de golf es un circuito cerrado de líquido depurado y reutilizado, e impotable. Incluso en el caso de que algún campo de golf en Murcia utilizara líquido innominado que originariamente proviniese, según garantía de origen controlada, del río Tajo, asegurar que "se está regando con agua del Trasvase" sería tanto como decir que el agua de "Perrier" pertenece a la lluvia o que la propiedad intelectual de los cubitos del whisky se sitúa en Polo Norte. La relación directa entre una cosa y otra se perdió hace mucho, por el camino.
 
En puridad, los campos de golf, para su riego, no necesitan agua, ni del Trasvase ni de ningún sitio, sino algo que alguna vez lo fue, como la calavera que identificó Chateaubriand por su "encantadora sonrisa" perteneció una vez a la apetecible María Antonieta. Aunque Barreda trate de convencer a la opinión pública de que estamos hablando de lo mismo, no es exactamente lo mismo, porque se ha producido una alteración fundamental sobre el objeto principal de la discusión que quiebra todo el discurso (por muy encantadora que fuese la sonrisa del cráneo, según le pareció a Chateaubriand, el beso se habría, claro, desnaturalizado desde que lo recubrían unos labios de cereza).
 
Castilla-La Mancha podría denunciar, y no mentiría, que el agua de su río se utiliza parcialmente, en muy pequeña proporción (ya que la agricultura se lo traga prácticamente todo) para regar los gaznates de los que vienen a Murcia a jugar al golf. Pero eso sería considerado "consumo humano". Y cuando se pone lo de "humano" la demagogia no vende lo mismo. "El agua del Trasvase la utiliza el Gobierno Murciano para dar de beber a jubilados ingleses". Evidentemente, el impresionante efecto vomitado por la prensa sensacionalista, que es casi toda, se reduce. No. Se dice que el agua del Trasvase se destina a regar campos de golf en lugar de decir la verdad, que va a regar las vísceras de los que juegan al golf. Como se evita contar la realidad de que el agua reutilizada una y otra vez de los campos de golf es "no agua", y que por tanto tienen la misma relación lejanísima con el caudal del Tajo que la etiqueta de "anís del mono" con Charles Darwin.

Y ahora Urdangarín

3 de Mayo de 2010 - 18:15:07 - Pablo Molina - 2 comentarios

No ganamos para disgustos en "estepaís". Ahora que las "dificultades transitorias" de carácter económico han comenzado a dar paso a una explosión primaveral de brotes verdes financieros (bueno, todavía no, pero es cuestión de unos cuantos "semestres" más, según ZPeich), van los duques de Palma y aparentan cierto desapego público que podría hacer pensar en que muy pronto se va a producir lo que, según los funcionarios del palacio de la Zarzuela, se denomina "interrupción temporal de la convivencia".
Dios no lo permita, claro, pero la modernización de las casas reales, sobre todo si son tan campechanas como la borbónica, hace que sus integrantes se comporten en su vida personal como cualquier honrado empresario de la alcachofa. Aquí se divorcia, perdón, "interrumpe su convivencia temporalmente" hasta el Tato.
Si es cierto lo que nos cuentan y, en efecto, la infanta y su churri ya no se hablan, tengo para mí que el anuncio de la interrupción etc. etc. etc., se producirá el próximo mes de julio, justo cuando Zapatero tenga que pagar los intereses de la monstruosa deuda pública que ha generado y para captar el dinero de nuevos incautos no tenga más remedio que hacer un ajuste de esos que se recuerdan durante varias generaciones. Hasta es posible que se vea obligado a reducir las subvenciones al cine español y al resto de colegas de la zeja. 
Ahora bien, con un sonado divorcio, aunque sea "interruptus", en la Casa Real, no cabe duda de que la atención del maduro pueblo español se dirigirá hacia éste otro asunto capital para el desarrollo de la nación española. Después vienen las vacaciones y cuando vayamos a darnos cuenta los duques habrán encontrado nueva "pareja sentimental". ¿La economía? Buah, para esas fechas ya estaremos a punto de ser intervenidos o conquistados, que igual da. Venga, otra de gambas pero "arroceras", que no está el asunto como para tirar el dinero.

La película de Alicia que hubiese filmado ZP con su "Pensamiento Alicia"

2 de Mayo de 2010 - 23:03:44 - José Antonio Martínez-Abarca - 1 comentario

Fui a ver la última versión cinematográfica de "Alicia en el país de las maravillas" (Tim Burton) por ver si sacaba algo en claro sobre la España de hoy, ya que dice el filósofo Gustavo Bueno que el presidente del Gobierno padece, o disfruta, de "pensamiento Alicia". Me aburrí, me desesperé y me entregué a todos los diablos desde el minuto uno de proyección, así que en efecto es la película que podría haber dirigido Rodríguez Zapatero en persona. Pero no creo que esto se parezca a lo de Alicia, la de verdad. Se podrá parecer mucho a esta España, pero nada a Lewis Carroll.

La mejor película dirigida por el autor de esta Alicia, Tim Burton (que no Rodríguez Zapatero), en mi opinión, es una película que no dirigió. Aunque la supervisó, él estaba ocupado por entonces con la secuela de su "Batman", que, vista hoy, en vez de veinte parece que haya sido realizada hace aproximadamente ciento cincuenta polvorientos años, si comparamos su "hombre murciélago" con el memorable "tuneo" del personaje que se ha venido haciendo últimamente, y no hablo, señores críticos marxistas, de la tecnología de los efectos especiales.

La mejor película de Burton que no ha dirigido Burton es, por supuesto, "Pesadilla antes de navidad", "un clásico instantáneo", como dicen los anglosajones. Antes de eso y después, ha habido de todo en este creador, pero más de una cosa que de la otra. Tim Burton va a resultar al final que no es el genio que todos queríamos y necesitábamos; que todos celebrábamos entusiásticos al amor del fuego de la postmodernidad, sino sólo un magnífico creativo. Y en no pocas ocasiones ya un hábil "decorata" (no vamos a cometer la crueldad de recordar aquella distinción que hacía Ortega entre ideas y ocurrencias, porque además sería injusto: Burton, dependiendo de los ratos, ha tenido a veces algo más que ocurrencias, y otras veces bastante menos).

Entre lo bueno de Burton está la inevitable "Ed Wood", aunque tampoco es, por utilizar el modo de hablar de mi tierra, "digamos que digamos". También "Eduardo Manostijeras", aunque no digamos que no digamos. Las (si no las comparamos, como digo, con la serie contemporánea) dos películas de Batman, la peguntosa e infravalorada "Charlie y la fábrica de chocolate", la irregular pero por momentos emocionante, mucho más por lo que se cuenta que por el destartalamiento de cómo se cuenta, "Big Fish". También debe figurar, claro, "Sleepy Hollow" (para cualquier aficionado al fantástico con criterio es lo mejor de su carrera). Entre lo peor, más de lo que ya sería aconsejable: Aquella cosa suya de los marcianitos en "stop-motion", que nos empeñamos durante mucho tiempo -¡somos fanáticos de los alienígenas y de Tom Jones, qué quieren, y necesitábamos creer en ellos!- en que era una divertida película rompedora, hasta que la visión número veinte nos reveló la verdad incómoda. Su

"Planeta de los Simios", incluso más insignificante que el "King Kong" de Peter Jackson. Esa cosa que parece un descarte de "Pesadilla..." pero que no funciona, en modo alguno, como lo hacía ésta, o sea, "La novia cadáver"... Y, desde luego, su "Alicia en el país de las Maravillas", lo más maravillosamente desganado de todo cuanto ha acometido. Tan tontuela, abrumadoramente contrainspirada y sin una sola idea que llevarnos a la voz de la conciencia que es difícil de creer que uno está viendo el petrefacto que está viendo.

La mejor y única película sobre "Alicia" digna de citarse es, parecidamente a lo que decíamos de "Pesadilla", una que no va sobre Alicia, pero en realidad va. La única y, de largo, mejor película sobre la auténtica "Alicia" de Lewis Carroll es la ochentera "Dentro del laberinto", de Jim Henson (el de los teleñecos). Sí, aquella con David Bowie haciendo, convincentemente, de Tino Casal. Jim Henson es el Tim Burton que Alicia estaba buscando (no, Alicia tampoco estaba buscando a Zapatero). En cinco minutos de la maliciosa "Dentro del laberinto" hay más auténtica Alicia que en toda la carraca de Burton, como en medio labio de cereza (aquí en españa se diria "de fresa") de una entonces adolescente Jennifer Connelly hay más Alicia también que en toda Mia Wasikowska aquí, una especie de mosquita recién muerta en un tarro de crema de leche para diabéticos. Johnny Depp no es el "sombrerero loco" que precisábamos, y ya cansa verle de metraje en metraje ataviado de "perroflauta" de lujo para consumo de góticas inadaptadas de la vida que matan, o no, compañeras de clase. Así hasta el desproporcionadamente (incluso para esta película) ridículo final.

"Alicia", la de verdad, es una pesadilla matemática. Alicia, la otra, es un confite industrial políticamente correcto con grasas polinsaturadas y poblado de peluches más pusilánimes que el osito mimosín del conocido suavizante. ¿Película tenebrosa, he oído, "típica del particular universo de su autor"? Entonces necesitamos otro tormentoso genio gótico, que a lo mejor el que creíamos que teníamos no nos sirve. Parafraseando lo que escribía Quevedo de Roma, "buscamos a Burton en Burton, y en Burton mismo a Burton no lo hallamos". Lo que hallamos en esta Alicia es algo muy parecido al programa del actual Gobierno español para salir de la crisis. A las (ya no tan) niñas de Zapatero les encantará.
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