Crónicas Murcianas

Enero 2010


De tortillas desectructuradas y espumas nitrogenadas con aroma de nabicol

31 de Enero de 2010 - 22:14:22 - Pablo Molina - 4 comentarios

 Interesante la polémica incipiente que ha provocado la afirmación peregrina de mi conbloguero sobre la nueva cocina incluida en el post anterior. A Martínez-Abarca, no obstante, tengo que reconocerle que no es un ultraortodoxo de los platos tradicionales, porque de ser así no hubiera comido todas las marranadas de insectos, platelmintos y nematelmintos que se ha metido entre pecho y espalda en sus viajes por los confines asiáticos. Por eso sorprende más aún su desdén hacia las maravillas que hacen Adriá y los de su cuerda. 
Nuestro contertulio "lfb" afirma, con razón, que cualquiera es libre de hacer con su dinero lo que mejor le parezca oportuno, por ejemplo, gastarlo en un restaurante a base de platillos sofisticados. Ahora bien, eso no implica que no se pueda opinar al respecto, así que ahí va no mi opinión, sino mi declaración de lealtad eterna a los nuevos cocineros y sus maravillosas creaciones.
Fernando Adrián (o Ferrán Adriá, como él prefiere llamarse, supongo que para que Montilla no le ponga una multa) es un puto genio, amigos. Ya sé que a muchos la presentación de un plato con una porción ínfima de comida en el centro, coloreada con trazos de salsa de varios colores, les parece un engaño, pero eso es, como en el anuncio de la tónica, porque lo han probado poco. Para ir a un restaurante de nueva cocina hay que hacerlo sin prejuicios establecidos. Se trata sólo de sentarte y disfrutar de unas sensaciones palato-nasales que no vas a experimentar en ningún otro sitio.
El alimento sigue siendo el mismo, pero su elaboración es tan sofisticada que sorprende comerlo de forma tan distinta a la habitual y comprobar cómo la esencia de su sabor y textura permanecen intactos pero con más poder sensitivo. 
Eso hay que saber hacerlo, claro, porque hay algunos restaurantes crecidos a la sombra del prestigio de Adriá cuyos cocineros no tienen ni puñetera idea, por lo que el engaño sólo funciona con los snobs, incapaces de apreciar lo que tienen delante, que acuden a esos sitios únicamente porque están de moda o para fardar con los amigos y la familia.
Y es que la nueva cocina no es una técnica que se pueda aprender aisladamente. Primero hay que saber hacer unos muy buenos michirones, una excelente caldereta de cordero, unas fastuosas alubias con manos de cerdo y excelentes paellas. Una vez dominada la técnica básica, los más arriesgados pueden intentar ir un poco más allá en las técnicas de elaboración. Unos triunfarán, como Fernando Adrián, y otros se pegarán el estacazo. Esto es como la poesía libre, que aprecias perfectamente si el autor ha hecho antes de lanzarse a la aventura los preceptivos diez mil sonetos correctamente rimados.
Por cierto, Fernando Adrián tiene también un negocio de cocina tradicional, así que no es un vivales que ha aterrizado para esquilmar el dinero de los tontainas con pretensiones de gourmet. Por otra parte, si fuera tan absurda su cocina ¿Iba a estar en la cima de la profesión durante tantos años seguidos?
Y finalmente una recomendación. Se trata de un restaurante de nueva cocina que descubrimos mi mujer y yo hace relativamente poco: La Salica. En Espinardo, Murcia. Si al tercer plato no están llorando de emoción envíenme a mí la cuenta. (Después de pagarla, me refiero).

Supersticiones Mariloli de Cospedal S.A.

28 de Enero de 2010 - 12:35:55 - José Antonio Martínez-Abarca - 7 comentarios

A la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, después de prestar estos días un inestimable servicio a la gárrula psicosis nuclear genuinamente celtibérica, ya no le quedan demasiadas supersticiones populares a las que dar pábulo, con tal de ser un día presidenta de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Apenas confirmar, con la autoridad que le da su cargo a dedo y sus múltiples lecturas que probablemente nunca ha tenido, que si sales a actuar en un teatro ataviado de amarillo vas a morir en el escenario, que tocar la joroba de un giboso da buena suerte, que si tiras accidentalmente la sal debes echarte luego un pellizco por detrás del pescuezo si no quieres atraer a las furias y las potencias, o que si te cae la oruga de la procesionaria en el pelo desde un pino te quedas calvo. Porque las otras supersticiones contemporáneas de la España profunda esta ilustrada postmoderna ya las ha abonado muy a su sabor: que si mandas agua del Tajo a Murcia allí la utilizan no para la agricultura sino para regar "insostenibles" campos de golf para ricos y que los residuos nucleares son eso que indefectiblemente se
termina filtrando al ecosistema y dando lugar al crecimiento de ajos de Pedroñeras gigantes, perdices de La Roda del mitológico tamaño del ave Roc y manchegos mutantes con la cabeza igual de voluminosa que José Bono.
 
Esta señora, después de sus últimas hazañas dando gusto a lo peor de las consejas de viejas progresistas, se va a apuntar próximamente, me imagino, a las reputadas tesis científicas a la par que progresistas de que las antenas de telefonía móvil producen tumores malignos en las cabezas de las comunidades de vecinos o que en una de cada dos hamburguesas de cadenas norteamericanas se han encontrado incisivos de rata. En eso de hablarle "en necio" al Pueblo no le gana Lope de Vega. ¡Como que ni Bono, y ya es decir, le gana en rústica demagogia!

Cospedal ha llevado demasiado lejos lo de querer ganar las elecciones de su barrio expedientando al alcalde castellanomanchego de Yebra que se ha mostrado a favor de acoger un depósito de residuos nucleares en su término municipal. No interesa aquí la cuestión de si ese burgomaestre quería ese depósito en su pueblo porque es o no parte interesada. Si es un corrupto, que se lo demanden. Porque aquí la cuestión es saber si el infundamentado temor popular hispánico contra la energía nuclear, bien regado por las tesis altermundistas y en definitiva soviéticas desde el 68, va a sufrir un impulso o no desde las propias filas de la derecha conservadora, a la que se suponía a salvo de esta superstición. Ya hemos visto que, en efecto, la derecha conservadora va a hacer todo lo posible por seguir aquellas ya rancias tesis venidas directamente de Moscú que alentaban contra el desarrollo del primer mundo, siendo la energía nuclear un objetivo principal.
 
Si de Cospedal, quien ha ha demostrado ser absolutamente irresponsable para tener aunque sea un cargo de pedánea en el PP y abrumadoramente incompetente para ser la segunda de Rajoy, ya se había puesto en contra de una política hidrológica nacional y ahora de una política energética también nacional (nadie había hecho tanto, ni los batasunos hace treinta años contra Lemóniz, por excitar los atavismos de los españoles contra la energía nuclear), nada obsta para que la secretaria general del PP siga en su vena populista en clave local y, cuando gane las elecciones internas de su tierra, declare que sobre el espacio aéreo de su terruño sólo pueden ya sobrevolar las grajas y las milanas bonitas. 

CODA: Adjunto abajo, con el ánimo declarado de iniciar una agria polémica con mi conbloguero Pablo Molina, amante del "nada en en plato, todo en la cuenta", una columnilla publicada esta semana con mi firma en un diario gratuito "Crónicas del Sureste", sobre el cierre previsto del restaurante "El Bulli" para dentro de dos años y la inquietante amenaza de su "chef" de volver, tras ese lapso, con más intelectualidad de la fina.



     Dos años son muy pocos para arreglar la situación de la gastronomía

     El estrepitosamente célebre restaurante El Bulli ha hecho tanto daño a la gastronomía que en sólo dos años en que va a permanecer cerrado, según su responsable Ferrán Adrià ("para investigar"), va a dar tiempo a arreglar bien poca cosa. Se tardan miles de años en llegar a comer como es debido, según delata la historia de la humanidad, y cuatro reportajes satinados para ricos "snobs" en dejar de hacerlo. Sí, soy uno de esos energúmenos a los que les gusta mancharse los dedos de grasa multisecular, que estiman que la cocina no es una secta anabaptista dedicada a la fisión nuclear sino una artesanía propia no de creadores sino de honrados copistas, y que están convencidos de que todo anda raro en el mundo desde que la experiencia coquinaria está secuestrada no por los pecadores de gula sino por los intelectuales. No dudo de que Ferrán Adrià sea un genio pero por esa genialidad tenemos que sobrellevar como podemos en provincias a otros tropocientos mil millones de criptoadriàs, paradriàs o pseudoadriàs que
hacen que la existencia del original termine por no compensarnos. Bienvenidos sean nuestros imitadores, dirá este catalán maestro de la quimioterapia palatal, porque de ellos será la culpa. Ferrán Adrià ha tenido el inmenso mérito de descubrir algo no tan evidente: que hay mucha gente que odia comer. Recuerdo lo que me decía siempre el hoy profesor de Derecho Penal de la UMU, José Muñoz Clares: "me jode comer". El cliente ideal de Adrià si no fuera porque le jode también pagar. Escribió Camba que los ingleses comen por cumplir deportivamente con el trámite. Está visto que el éxito mundial de Adrià consiste en que hay una buena porción de público que si pudiera viviría del aire a condición de que se lo cobraran.




Detalles que explican por qué los EEUU son una gran nación

22 de Enero de 2010 - 13:12:28 - Pablo Molina - 21 comentarios

Por cosas como éstas.
Así recibe el pueblo norteamericano, de forma espontánea, a sus héroes cuando regresan de Irak. Imágenes tomadas en un aeropuerto:



Y así recibe el pueblo norteamericano a sus héroes cuando vuelven caídos en combate.



No. Allí Karma Chacó no tendría posibilidades de ser Secretaria de Defensa.
Deberes para éste sábado: ver online la película "Taking Chance", interpretada por un maravilloso Kevin Bacon. La tienen en su página habitual de películas online en versión original subtitulada.
Buen fin de semana amigos.

En el parlamento europeo a veces pasan cosas como esta

19 de Enero de 2010 - 22:32:58 - Pablo Molina - 32 comentarios

A ver si algún político español es capaz de decir algo parecido a lo que suelta Mr. Godfrey Bloom en los mismos morros de los burócratas de la UE. Para votarle, digo. Se trata de un eurodiputado del UKIP (UK Independent Party) cuyo principal objetivo es retirar a Gran Bretaña de la Unión Europea. Es el cuarto partido político más votado en GB y actualmente cuenta con 13 eurodiputados en Estrasburgo. Olé sus... bombines.

El solar murciano que será reivindicado por Al Quaeda

17 de Enero de 2010 - 21:04:10 - José Antonio Martínez-Abarca - 15 comentarios

Ante el impresionante clamor que me llega desde las masas de lectores preguntándose por qué todavía no hemos tratado aquí el asunto del "parking" de San Esteban, palpitante actualidad que sonará a arameo a otras masas también pendientes de lo que escribimos Pablo Molina y yo pero que no son de Murcia, debo contar, sin poder callármelo ya, los sin duda oscuros motivos de nuestro silencio.
 
Ante todo, aclarar para los no murcianos que "lo" del parking de San Esteban consiste, para no hacerles perder la paciencia, en lo siguiente, y por sus pasos: un grupúsculo de izquierda altermundista, antidesarrollista y sostenible apoya a unos vendedores ilegales sin licencia para que no sean trasladados de las inmediaciones del Palacio de San Esteban, sede de la presidencia regional, sabiendo que allí se iba a construir un "parking", símbolo del capitalismo frente a la bicicleta vagamente maoísta. A media construcción del "parking", se encuentra debajo, como en cualquier parte del casco viejo de la capital de la región, unos residuos de adobe pertenecientes a la Murcia árabe. El grupúsculo de sostenibles sufre entonces un acceso cultural transitorio y ponen el socavón de esos residuos a la altura, por lo menos, de los templos griegos de Agrigento. Después de diversas peripecias, y ante la perplejidad de no pocos, el presidente regional Valcárcel desautoriza a otras autoridades del PP, declara héroes cívicos a los del grupúsculo, asegura que los residuos de reverendísimo cieno son algo que jamás vieron los siglos y ordena la paralización definitiva de un "parking" cuya indemnización la pagarán los contribuyentes con lo que no hay en caja pública ni tampoco en nuestra cartera. Sobre poco más o menos, ésta es la historia abreviada para uso de no murcianos. Y ahora vamos con los oscuros motivos del silencio en estas páginas, que ha sido interpretado como escapismo o silencio ante determinadas ocurrencias del Poder político.

Pues,  señores, el silencio se debe, en exclusiva, a que ya he tratado en tropocientos mil artículos el tema del "parking". Lo que ocurre es que de esos tropocientos mil artículos ninguno se ha publicado en Libertad Digital. Hipotecas del pluriempleo. Me apuesto mi cabeza al Diablo a que nadie ha escrito del asunto del dichoso "parking" más que el que suprafirma, aunque lo que no voy a hacer nunca es duplicar lo que se publica en un sitio, siendo su repercusión aproximadamente nula, para trasladarlo aquí, donde la repercusión es desde luego infinitamente mayor. Agradecería a los quejosos cuando no maliciosos lectores que dicen estar deseando, con grave tendencia a no conciliar el sueño, saber mi opinión al respecto que consultaran las hemerotecas de lo que se viene publicando en papel y en Murcia. No lo repetiré.
 
Sólo añadiré dos apuntes, para aquellos que no tengan acceso a lo que he publicado en otros medios: sobre los residuos de la tolerante Murcia musulmana, no creo caer en la imprecisión si digo que me sorprendería que fuesen mucho más que excremento sacralizado por motivos no arqueológicos sino progresistas. Su importancia no es desde luego monumental sino política (sorprendente, o ya no tan sorprendente, que el PP esté también en ello): representa un ladrillo más, aunque sea en mal estado, para esa edénica construcción de las ambiciones territoriales retrospectivas sobre el sur de España que proclaman los, así llamados, "ideólogos" de Al Quaeda.  Los ininteresantes barrillos del pasado que pueden servir, sin embargo, para construir el esplendente futuro de una islamizada "Eurabia", sobre un solar que damos motivos para que reivindiquen. De ahí que la izquierda altermundista y en definitiva antioccidental, cuyas afinidades están claras, haya hecho "casus belli" del mantenimiento de los residuos, llamando incluso a los telediarios nacionales en su ayuda. Por supuesto. Y con cierto entusiasmo, ay, de la derecha. Me gustaría ser "conspiranoico" en esta ocasión. Pero tal y como van las cosas en Occidente, y como aconsejan algunas grandes empresas a sus ejecutivos, "sólo los paranoicos sobreviven". 

Un "blog" con derecho a lloriqueo

12 de Enero de 2010 - 18:16:50 - José Antonio Martínez-Abarca - 27 comentarios

Algunos lectores, enbravecidos por mi "post" anterior, al que tildaron de "neurasténico" "lloriqueante" y "derrotista", han hecho ver por extenso, en estas mismas páginas, que yo no debo ser muy consciente de estar en una "guerra" política desde marzo del 2004 y que, dado que se trata de una guerra, no me puedo permitir el lujo de escribir cosas tristes o de ver el futuro del país, o el mío, color de hormiga, si es que lo veo de cualquier forma. Al futuro. O al presente, que tampoco lo veo del todo. Les tengo que dar absolutamente la razón a los lectores críticos. Mi "post" anterior, y no sólo el anterior, era neurasténico, derrotista, triste, lloriqueante y hasta deprimente. Cosas del temperamento melancólico. Y, en efecto, estamos en una guerra contra el dogma "progre", entre otras luchas. Contra todo esa amalgama que, como escribiría Chesterton, es sencillamente "lo que está mal en el mundo".

Ahora bien, tengo una contra que hacerles a los lectores críticos, como dirían los argentinos: sólo faltaría que en un "blog" no se pudiera uno mostrar neurasténico, derrotista, entreguista, triste, lloriqueante, deprimente, protosuicida, cataclismático o cualquier otro afán que traiga el día. Señores, orden, que esto es un "blog" en libertad en el sitio más liberal de España y por tanto un "blog" rabiosamente personal e intrasferible (si es que se quiere que contenga víscera y autenticidad, cosa que estoy seguro prefieren los lectores), y no es un espacio para recortar y pegar ponderados edictos en lenguaje editorial. Ni una mera crónica "bélica" para escribir al dictado de los airosos y, a pesar de lo que cae, optimistas lectores a los que no les parece bien que exista el "spleen" en la prensa, por cierto de tan venerable tradición. Creo modestamente que en este punto los lectores se extralimitan algo en sus funciones porque en mis dictados mando yo.

Los "blogs" de los cronistas políticos sirven, qué quieren ustedes, para poner las cosas que de una manera u otra no caben en los periódicos de papel donde escriben. Este "blog" sirve para poner las cosas que de una manera o de otra no nos caben ni a Pablo Molina ni a mí en el periódico de no papel donde escribimos (LD). Entre otras cosas porque se supone que la actualidad murciana no interesa a todo el mundo. Pero es un "blog" con todas las de la ley y con su fuero especial, íntimo, diría yo, y así unos días en "crónicas murcianas" escribimos de Murcia, otros de lo que no es Murcia y estotros de lo que no es ni Murcia ni no Murcia: por qué no, escribimos de nosotros mismos, no de lo que pasa sino de lo que nos pasa (como diría González-Ruano). Que, mirándolo bien, también se trata de Murcia. Porque "somos" Murcia.

Si en un "blog" no puede uno hacer literatura, hacer introspección, hacer derrotismo, hacer lloro o ni siquiera eso, hacer un poco de interpretación honradamente subjetiva de, como digo, lo que pasa o lo que nos pasa, no es un "blog": es un programa de radio de Francino en la "SER". Y en mis dolidas subjetividades sigo mandando yo. Aunque estemos en guerra. 

Que la certeza de nuestra derrota no nos vuelva derrotistas

9 de Enero de 2010 - 15:29:35 - Pablo Molina - 4 comentarios

El brillante post anterior de mi conbloguero ha suscitado cierto debate entre ustedes, queridos lectores, sobre el que no diré que haya habido una mala interpretación, porque en esta materia las interpretaciones de los que visitan el blog son lo sustantivo, más allá de las intenciones del autor principal. Así pues me limitaré a aportar mi opinión, que es de lo que se trata.

El pesimismo es la única actitud racional del hombre libre. Yo siempre he sospechado de los optimistas, porque el ver el vaso medio lleno cuando es evidente que le falta la mitad sólo puede llevar a tomar decisiones catastróficas. Si el vaso está medio vacío uno toma las medidas pertinentes para aprovechar hasta la última gota, al contrario del que piensa en sentido contrario, que acaba por dilapidar lo que resta del envase.

Ahora bien, el pesimismo no implica renunciar a la lucha. Al contrario, como escribió mi maestro Gómez Dávila, uno no debe renunciar a defender sus ideas simplemente porque tenga la absoluta seguridad de que no van a triunfar nunca. Se trata de cumplir con nuestro deber sabiendo que estamos derrotados de antemano, lo que añade un toque de heroica dignidad a nuestra batalla cotidiana.

Pero es que, además, es la única manera de que algún día la Providencia nos sorprenda poniéndose de nuestro lado y concediéndonos el éxito inesperado. Alguna vez ha pasado y no tiene por qué dejar de ocurrir en el futuro. En los años ochenta todo el mundo coincidía en que el sistema comunista iba a perdurar al menos un milenio más. Sin embargo hubo un presidente norteamericano, una primer ministra británica y un Papa de Roma que, a pesar de compartir esa certeza no renunciaron a cumplir con su deber. El resultado es que antes de que acabara la década el imperio más ominoso que había conocido la humanidad se fue a las cloacas por el desagüe de la Historia.

Queremos tener un país decente, en el que se respete la propiedad privada, la vida, la familia, la libre interrelación entre los seres humanos, que se enorgullezca de su historia, unido y en paz, queremos que la democracia deje de ser una entelequia para que cada ciudadano se sienta representado por sus delegados políticos, que el invento autonómico, fuente de tantos males, sea arrumbado en el trastero de las ideas fracasadas y que las instituciones públicas se dediquen a preservar el bien común en lugar de oprimir al ciudadano en función de cálculos partidistas. 

Por supuesto tenemos la constancia de que eso no va a ocurrir, pero lo último que haremos será dejar de defender una idea decente de la vida, por más Zapateros y Pajines que el futuro nos depare.

Y mientras tanto seguiremos disfrutando con la prosa de autores como Martínez-Abarca, que, además de compartir seguramente este criterio, escribe la mejor literatura que se publica en la prensa murciana. Ustedes le tienen también aquí en exclusiva. Disfrútenlo... hasta que venzamos.

Vale.

Realidad manoseada en este nuevo año que ya está acabado

7 de Enero de 2010 - 21:20:47 - José Antonio Martínez-Abarca - 14 comentarios

Siempre he recordado una frase maravillosa de Plà recién acabada la guerra, mirando él a través de los cristales de un autobús laminado en materiales de fonda barata el paisaje desdentado que pasaba: "en España, hoy, hasta los árboles parecen sobados y manoseados". En la España convaleciente del año 40 no había ni para reparar el aire de la atmósfera. Ha empezado el año apenas y ya el año parece usado, como gastado. Veo el país como dado de sí, desgargolado. Sin ánima, ni "pneuma", ni ángel, ni fundamento, ni sustancia, ni desde luego hombres de Estado. Nunca tuvo excesiva alegría popular esto de España, contra lo que creen ciertos hispanistas anglosajones, pero existía aquella especie de desesperación expansiva que podía ser confundida fácilmente con pasión y genio. Nos hemos ido quedando en nada, y lo más que veo por la calle son sombras de españoles que un día fueron, estándares contemporáneos que podrán acabar en cualquier parte que les ordenen. Los españoles existieron como alguna cosa distinta a lo de ahora, eso no hay que ponerlo en duda. Yo mismo conocí a los últimos, en mi infancia, y sé que no se parecían a lo de ahora, hasta tenían otro empaque. Los artículos de estos días, empapados del estado de ánimo propio de la realidad, nos salen, me temo, como lana mojada, cálidos, aún con cierto abrigo pero con un perceptible deje agrio.
 
También estas jornadas en que el cielo está color de borra de abrigo ayudan a no verle buena pinta ni al país ni a nada. El sur donde vivo cuando llueve se queda paradójicamente como sucio, como si le hubiese caído encima un cubo de agua emborronada de fregar, justo al revés que los sitios acostumbrados a mojarse, que lucen. Hasta los patios interiores en este enero huelen a gasógeno, cuando es imposible porque ya no hay gasógeno. Es un gasógeno en presencia fantasmal. Estos días España, o al menos el trocito insignificante de país al que alcanza mi vista doméstica, es un sitio digno de incluirse en lo que algunos antifranquistas retrospectivos han venido llamando "los años de plomo". Para plomo, éste, a falta de haber vivido el otro. Al menos hasta no hace demasiado España sólo era un país lleno de un público desagradable, como anotaron aquellos viajeros que comparaban la España que recién nacía al turismo, la de los camareros sabios y los mutilados reverenciosos, con la España aíta de cuarenta años después, pero ahora, sobre desagradable, se ha llenado de colectivos aburridísimos. Quizás estoy exagerando algo porque no veo el final de la crisis o, por mejor decir, veo un falso final de crisis que se convertirá en endémico. Vamos, que no le veo mucho futuro al país como para que hasta los árboles dejen de parecer manoseados. 

Rajoy se equivoca radicalmente y puede hacerlo definitivamente

1 de Enero de 2010 - 15:18:32 - José Antonio Martínez-Abarca - 48 comentarios

Si Mariano Rajoy, a falta de conocer, a hora de este minuto en cuyo segundo escribo, otros datos que puedan cambiar del todo esta consideración, está dispuesto a apoyar hasta el final que el Estatuto de Castilla-La Mancha establezca una reserva permanente de 6.000 hectómetros cúbicos (lo que equivaldría a reservar Tajo y medio todos los años: el fin del Trasvase), resulta que tiene un problema irresoluble con el sureste español que puede hacerle perder las elecciones generales. Que, como de aquí hasta que se vote en el Congreso el Estatuto de Castilla-La Mancha no cambie, o bien el texto del Estatuto o su atolondrada posición sobre el trasvase del Tajo, va a hacerle perder las elecciones generales casi con toda probabilidad. Ojo, Mariano, que por lo que barrunto no sabe usted aún con qué se está jugando las perras. Que en Murcia han tirado a una Virgen a la acequia (la de la Arrixaca) por mucho menos, por faltar a su "promesa" en cuestiones hídricas, por decepcionar a unos parroquianos que con esto del agua secularmente no admiten bromas ni plegarias no atendidas. Y, por muy mariano que sea Mariano, de momento no llega al culto que tuvo, y aún tiene en ciertos círculos exquisitos y revisionistas, la Virgen de la Arrixaca.
 
Cuando el presidente murciano, a falta de conocer otros datos sobre el texto definitivo del Estatuto que modifiquen esta consideración, dice que "no voy a ceder ni un ápice" sobre su oposición a esa reserva hídrica, no está exagerando, ni amenazando. Porque, como diría el otro, no le hace falta amenazar. Detrás de ese ápice que no va a ceder Valcárcel hacia los 6.000 hectómetros cúbicos, que, incluso traduciendo del lenguaje político al castellano, es algo de lo que no tenemos ninguna duda, está, no una posición personalista de un pequeño "barón" de una provincia periférica, algo que se podría solucionar montándole una gestora, sino la entera población de esa región, un granero de votos del PP, fundamentales para que el PP de Rajoy gane las elecciones generales, ayer como pasado mañana. 

 A Valcárcel no le hace falta amenazar a Rajoy como a Rajoy sí le hizo falta recibir el apoyo incondicional  y preventivo de Valcárcel antes del Congreso de Valencia, cuando arreciaron las discusiones sobre la idoneidad de un perdedor de dos elecciones consecutivas a Presidente del Gobierno para encabezar una tercera candidatura. Ni a los diputados del Congreso por Murcia les hace falta "rebelarse" ni "insurreccionarse" ni volverse unos facciosos contra la disciplina de voto que ordena la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal. Guardémonos las grandes palabras. Basta con que los diputados pretendan cumplir a rajatabla las tres cosas por las que fueron elegidos por sus electores, sin timarles ni cometer fraude representativo: uno, la Constitución española, de la que se deriva que el agua es un bien común cuya administración corresponde al Estado, dos, el programa electoral del PP por el que se presentaron, y tres,  los intereses más esenciales de la circunscripción electoral que les eligió. Será Cospedal (y detrás de ella, Rajoy) quienes se apartaran del programa electoral del PP, más allá, de los principios fundacionales del PP, y más allá aún, de la Constitución española si votan un texto así.

Serán ellos los rebeldes, los insurrectos, los facciosos. Sin temor a exagerar, podemos decir que incluso los mentirosos (Rajoy, en la clausura del último congreso del partido en Murcia, no hace ni un año, dijo que su posición sobre el agua era la misma que tradicionalmente había mantenido el partido: ya vemos que no es así). Porque, como acabamos de empezar el nuevo ejercicio y no estamos para términos ampulosos ni tirar las patas por alto, no vamos a escribir aún "los traidores a los votantes". Aún. Que no den lugar a eso. 
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