Crónicas Murcianas

Abril 2008


Ya fuimos contra los padres y ahora debemos ir contra los hijos

30 de Abril de 2008 - 21:32:15 - José Antonio Martínez-Abarca - 7 comentarios

Los niños es lo que ven en casa. El juez Salvador Calero, hijo de Juan Ramón Calero, el que fuera portavoz protolassalliano o antesorayano (o sea, derecha colectivista y con ecos de los años treinta disfrazada de "liberalismo social", una imaginativa fórmula que hubiese firmado firme el ademán hasta José Antonio, que sentía por el liberalismo una pasión pareja a la que tenía con el comunismo) de los populares en el Congreso, ha intentado llegar como togado a donde no pudo llegar su papá en vida política. A vengarse del hoy presidente murciano Valcárcel, que acabó con la era de su papá, dándole una patada pero en el culo del pepero alcalde de Torre Pacheco. Y aunque sea aliándose con el comando de zapadores de la Secta, o sea, el ministro Bermejo, los fiscales del callejón oscuro y demás anticorrupciones esencialmente corruptas. Ha tenido un mes en la cárcel al alcalde de Torre Pacheco, por la valoración de una permuta de terrenos que, con los datos que ha dado en la prensa la propia señoría (por la boca muere el juez), fue, no ya correcta, sino exquisita de más. Un mes de cárcel por una cuestión técnica municipal que además resulta que, insisto, por lo que ha declarado el noble por oposición, estaba bien hecha. El fiscal anticorrupción, ese órgano siniestro que ve las cagadas de mosca en el ojo ajeno y no la gusanera de la podre en el propio, pretendía además que el burgomaestre pachequero estuviera en la cárcel hasta que las ranas criaran pelo. También todos los demás de la chupipandi, incluido el juez Calero, el niño que hace lo que ha visto en casa. La Audiencia provincial de Murcia ha sacado de la cárcel al alcalde, y sin fianza. La prensa añade que "la Audiencia respalda la actuación que han seguido el juez y la fiscalía". Precisamente al contrario. Si por la chupipandi zapadora y zetajera fuese, el presunto inocente señor García Madrid no saldría de la trena antes que el señor Charles Manson, de la familia Manson de toda la vida. Bofetada judicial, pues, a la bermejada piafante. Con el poco encaje que tiene Bermejo (quien insulta "ad mulierem" a las periodistas de la región que le preguntan un poquito), se espera que vuelva a la carga con los de la UCO del coronel Hernando, pero esta vez montados en tanquetas de la Brunete. Por abusar de autoridad y de las leyes no va a ser.

Mi mamá mima a mi mami

29 de Abril de 2008 - 12:22:14 - Pablo Molina - 15 comentarios

El "liberalismo social" esbozado recientemente por Doña Soraya, debe ser el responsable de la decisión de la junta castellano-leonesa de enviar a los colegios el cuento en el que se instruye a los niños sobre el rico mosaico de la familia posmoderna. La protagonista del cuento tiene una mamá y una mani, como Dios manda, en lugar de una mami y un papi como venía siendo tradicional.

Los socialistas (de todos los partidos) tienen un grave problema y es que cuando sus deseos chocan con la realidad, lo que ocurre siempre, en lugar de cambiar de opinión niegan la existencia de lo real.

En su mentalidad primaria, no reconocen que el ser humano se organiza socialmente de una determinada manera, no porque lo digan los curas ni porque nos obligara Franco, sino porque la tendencia natural de todo hombre y mujer es conducirse instintivamente de una determinada forma y no de otra.

Es lo que los liberales clásicos definen como "el orden natural" y los conservadores como "la tradición".

La sociedad humana necesita la existencia de unas cuantas instituciones, sin cuyo adecuado funcionamiento el progreso no es posible. Básicamente estamos hablando de la propiedad privada como base de la libertad, el libre intercambio del fruto del esfuerzo personal como forma de organización económica y la familia como célula de organización social.

Ninguna de estas tres instituciones básicas fueron inventadas por un sanedrín de sabios, reunidos en una cueva del Neolítico, sino que responden a la tendencia natural del ser humano en tanto es un ser racional.

Los socialistas (de todos los partidos) intentan socavar estas tres instituciones, pues la única manera de someter al individuo es despojarlo de las herramientas que le hacen libre.

El caso de la ofensiva contra la familia tradicional responde exactamente a este objetivo, igual que ocurre con la supeditación de la propiedad privada al llamado "interes social(ista)" o las cada vez mayores coacciones de los gobiernos contra la libertad del individuo para intercambiar bienes y servicios con sus semejantes.

El socialismo actúa así como un agente descivilizador, un elemento reaccionario que busca despojarnos de las herramientas analíticas necesarias para defender nuestra libertad individual.

Por eso, no importa que el consejero del ramo considere positivo inculcar a los niños la belleza de las relaciones homosexuales. Lo que debería pensar, si es que acostumbra a realizar ese ejercicio de vez en cuando, es que cuando la derecha hace dejación de su principal función, que no es otra sino proteger, defender y salvaguardar las instituciones que nos hacen libres, está haciéndole el trabajo sucio a su rival político.

Pero eso sí, el político que adopta ese perfil queda de un progre inmaculado. Su enemigo jamás le concederá el salvaconducto de demócrata-progresista, pero a algunos le basta con vivir esa ficción.

Que les aproveche.

Los atropellos del Gobierno de Z galvanizan al separatismo murcianístico

28 de Abril de 2008 - 19:29:30 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

No ha habido en Murcia un intento serio de regionalismo desde que un político recientemente fallecido propuso el nombre de "región frutalense", en aquellas fechas previas al estatuto de autonomía, cuando los murcianos no sabían lo que eran ni qué querían llegar a ser pero sí cómo se querían llamar. De esos días acá, el regionalismo ha ido de peor en mucho peor. Nunca ha existido en Murcia un partido regionalista que alcanzase siquiera a pagar el alquiler de su sede en sus edificios de renta antigua y sin ascensor. En Cartagena había unos que se llamaban "partido cantonal", unos vanguardistas cachondos que se basaban para su inspiración política en las volutas de habano de casino del siglo XIX. Pero una vez llegaron al poder en el Consistorio de la ciudad departamental y dejaron las arcas munícipes y nictálopes a buenas noches nos dé Dios, siendo más difícil recuperar lo desaparecido que lo que jamás pagaron a los bancos los de la operación del reformismo de Miquel Roca. 

El regionalismo, en Murcia, ha sido una mera excusa normalmente para dirimir navajeos de comunidad de vecinos, el pequeño y espeso ajuste de cuentas entre unas castas desalojadas del poder contra la casta concreta que en ese momento sí disfrutaba del poder. Nada de extraño que el regionalismo haya venido teniendo mala fama y peor pelaje en esta comunidad autónoma uniprovincial desde que se desgajó de Albacete y el término meteorológico/franquista de "sureste español" se quedase para publicidad pintada a brocha en las viejas tapias de carreteras secundarias, normalmente anunciando marcas de pienso para cerdos o guano de alcatraces para abonar lechugas. Nunca ha existido un regionalismo que no consistiera en un qúitate tú que me pongo yo. El presidente Valcárcel, a quien llaman "barón territorial" para su indignación, en la campaña de estas últimas elecciones dijo que se consideraba "más murciano que del PP, pero más español que murciano". Valcárcel, o la época de moderado desarrollo que ha transcurrido desde que llegó hace catorce años al poder, ha devuelto incuestionablemente a los murcianos el orgullo de identificar su todavía modesto origen por ahí afuera, cosa que antes, en los años de plomo del franquismo y su continuación asfixiante del socialismo no existía en absoluto.

Pero el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha ido mucho más lejos, involuntariamente. No es que haya devuelto, sino que ha resucitado el regionalismo murciano de donde no estuvo nunca (porque no existió jamás), de entre los muertos. Y más que regionalismo, un "sinn feinn" de la panocha, un "nosotros mismos" que ve que de Madrid no se puede esperar nada, porque cuando te lo dan llegan los otros y te lo quitan. La primera y depredadora legislatura de Z con la región ha dado aire a esos tipos que iban diciendo que la morcilla de sangre con cebolla de Murcia es "lo mejón que hay". La primera legislatura de Z ha provocado el hartazgo hacia la centralidad de una región sometida al asedio medieval  por parte de las instituciones de la nación. De momento el naciente regionalismo murciano está contenido dentro de los límites del PP. De momento. Cuando no le sirva el PP porque éste se revele como lo que no ha sido nunca ideológicamente (cosa que corre el peligro de ocurrir), ya veremos qué pasa. Pero es innegable que ha surgido la idea, todavía confusa, de fundar una especie de autosuficiencia regional que no dependa de la abusiva, cuando no escandalosa, política de "ducha escocesa" que lleva a cabo el Gobierno central, ora esté en manos de los amigos (en realidad, demasiado poco amigos para lo que deberían), ora de los enemigos.  El propósito declarado de llegar a pagar, si hiciese falta, un trasvase desde el Ebro o incluso desde Francia íntegramente a cargo de manos privadas es sólo un síntoma de ese profundo resquemor contra las instituciones del país que está cogiendo cuerpo en un, aunque parezca paradójico, separatismo murcianístico de raiz españolista que pretende cerrar fronteras o, todo lo más, servir de pasillo hacia el mar a los españoles no murcianos que deseen seguir siéndolo, españoles, digo. 

Y también late de fondo, reconozcámoslo, un pesimismo radical sobre que las cosas puedan cambiar en España a medio plazo, sobre que la manera de gobernar del Pasmo de Valladolid no cree contagiosa escuela, tanto si tras las próximas elecciones manda el PSOE como si lo hace el nuevo PP de Feijoo, Lassalle, Gallardón y demás. Murcia, nación. Por española, pero nación.  Es el gran legado de Zapatero a Murcia, precisamente el que no nos hacía falta.

Viaje con nosotros (al centro), si quiere gozar

24 de Abril de 2008 - 13:33:33 - José Antonio Martínez-Abarca - 9 comentarios

La otra noche acudí a los premios de poesía "Los Odres" en su primera edición, que prometen ser una referencia prestigiosa, de gran dotación económica y de alcance internacional. Están patrocinados por la fundación López Rejas, vinculada al ladrillo, como casi todo en la estructura productiva española. Por allí andaban desde el académico Gregorio Salvador al cofrade del liberalismo espantado por lo que estamos viendo y oyendo Horacio Vázquez-Rial, o la escritora Dionisia García acompañada de su esposo notario, poseedor de esa sensatez propia de los tiempos en que los hombres eran distinguibles unos de otros y no parecían de molde. A más de una recalcuza de gentes mucho menos respetables y vestidas de color antracita (no falla: o es atavío de Armand Basi, el estilista de Esquerra, o es de mercadillo), cristobitas de la rapsodia que viven de las administraciones del PSOE pero cobran primero de las del PP, que se dan más prisa. 

Conforme envejezco y me entero de más cosas (recuérdese aquello de que el conocimiento no hace más tolerante, sino menos) me parece más abominable la idea de sentarme a cenar con un sector o género que supera la impaciencia que me producen los periodistas, y es el de los culturetas. Monté un pequeño pollo público con un ministro periférico de la Kultur, del que por cierto me considero amigo en cuanto se despoje del personaje de exquisito oficial y vuelva a bajarse del "audi" de la consejería, si es que alguna vez lo hace, y a quien siempre he apoyado desde que era pequeñito (él). "Yo es que soy partidario de que el partido viaje al centro", decía el don ministro periférico. "¿Qué viaje es ese? Todo lo que no es liberal o conservador dentro de la derecha es totalitarismo falangista, es decir, socialista; perdona, es que soy un señor muy antiguo que me quedé en el parlamentarismo inglés de los "pelucones" y los "tories", y esto de los experimentos en España no sé de qué va". "Bueno, yo siempre he sido un liberal con matices". Los "matices" deben consistir en recibir en la consejería nada más que a ésos "performancios", todos zapateristas como su propio nombre indica, que expiden oficiosamente el carné de ingenioso y las credenciales de ocurrente, pagados por el PP con auténticos perús procedentes del dinero público de quienes abrumadoramente no les han votado. Para que no quede duda, le he pedido expresamente al ministro periférico de la Kultur que por favor no me compre con ninguna subvención, bufanda ni nada, que yo seguiré ahí para echarle una mano el día en que sus "agradecidos" y supermillonarios culturetas de hoy estén echándola paladas sobre su ataúd político. Viajar al centro. Viaje con nosotros, si quiere gozar. Un "nosotros" que nos está dejando de incluir, de propósito, a demasiada gente. Como cantaba el primer y añoradísimo Gurruchaga, antes de ser abducido por el PSOE: "Y disfrute de todo al pasar, y disfrute de las hermosas historias que les vamos a contar". Más bien historietas, y de las que son para no dormir. Como esa de los socialdemócratas en el PP.

Mi ministro periférico de Kultur me dio la velada y finalmente la cena. Como que me marché tras el pescado y sin esperar a que sirvieran la carne, sintiéndome indispuesto ideológicamente por una mala digestión de lípidos "populares" transgénicos. Me imagino que los libros de poesía premiados, dado que han sido comisariados por el catedrático de literatura por el plan antiguo e ideólogo para una nueva educación en España Javier Orrico, serán excelentes, los criterios de selección serios y los galardones llamados a ser los más apetecibles de España tras el "Planeta". Pero, por comparanza, casi estoy tentado para otra vez de aceptar cenas con periodistas retestinados de los que arreglan el mundo cada mañana (bueno, no mañana, sobremesa, cuando se pasa la resaca), que por lo menos me dejan llegar a los postres. Qué melancolía, qué inmensa melancolía.

En Elche, Mariano rajó... ¿Y?

21 de Abril de 2008 - 19:28:51 - José Antonio Martínez-Abarca - 15 comentarios

Un alto cargo del PP me dijo una vez lo siguiente: "He oído que dicen ahora en el partido que tenemos que ser liberales, ¿qué es eso de liberal? Yo no soy liberal porque para ser liberal hay que ser rico, como Rato". Qué nivel, Maribel. Eso es lo que se cuece fuera de los contornos exquisitos de la FAES, y la razón inexcusable de su fundación hace pocos años. De hecho, cuando Juan Ramón Calero, espídico portavoz PP en el Congreso de los Diputados (espídico por "Speedy Gonzales", o sea, por lo visto y no visto en el cargo, que no por patología) dejó el PP para fundar el PADE, lo intituló "gente de principios", porque, según él, el PP los había abandonado. O sea, tipos de fundamentos. Y no precisamente liberales.
 
Lo más liberaloide que yo le he oído a Juan Ramón Calero fue cuando, siendo aún mandamás del PP, telefoneó en el ferragosto estando vacía la ciudad y a deshoras de la noche a casa de mis papás pidiendo a un amigo mío de entonces, Julián Martínez-Iglesias de Torres, mero conocido de una vecina suya, que le fuera a cerrar la puerta de su Palacete de Vinader, do moraba, porque no recordaba si se la había dejado abierta y no tenía en toda Murcia a nadie que quisiera cumplir su orden. Aunque ahora que lo estoy pensando a lo mejor eso de llamar a deshora a las casas tampoco debemos tenerlo por liberal, y deja entrever la cantidad de militantes del PP que estaban entusiasmados por hacerle la merced. 

Va a tener razón Mariano Rajoy cuando se pone a rajar por mitad de la barba y coge, agarra, va en Elche y dice que liberales, lo que se dice liberales, son veinticinco personas en Madrid, y me creo que aún se queda largo. El "novísimo" poeta José María Álvarez rebajaba la cantidad a siete u ocho, pero en todo el mundo, considerándose uno de ellos. Pero uno creía que la ideología liberal, contuberniada con la conservadora, era el metro de platino iridiado del PP, la unidad de medida, como si dijésemos, de cualquiera que deseara saber por qué el PP se presenta a las elecciones para ganarle al PSOE, es decir, contra el PSOE, y por contra no se vuelve soluble en este partido.  Si liberales hay veinticinco tirando muy por lo alto, como estima generosamente Rajoy, yo pensaba que liberalconservadores en cambio eran buena parte de esos millones que votan al PP en España, siendo que los democristianos, esos cristianos raritos, se comieron primero a los leones y luego se devoraron entre ellos o se fueron a perder elecciones como el profesional de eso Javier Arenas, los socialcristianos están demasiado ocupados dando clases de marxismo revolucionario como para ir a votar y los socialdemócratas, desconfiando de la copia, votan al PSOE tapándose la nariz con una mano y con la otra poniéndola "a la egipcia" a ver si les cae algo.
 
Pero las "nuevas formas" en el PP anuncian ahora que no, que hemos cometido un trágico error. Según Rajoy, el PP es un partido "popular", como si eso pudiese ser una ideología, y en él no sobra ni un socialdemócrata, aunque sí todos los liberales y conservadores que lo deseen. Ya decía yo que el problema del PP es que todos estos años me ha venido pareciendo que hay poquísima gente afín al PP en los cargos del PP. No sabía hasta qué punto acertaba con mi intuición sólo aparentemente paradójica y contradictoria. Como que lo próximo que nos revelará el sorprendente Rajoy (a quien sigo queriendo y apoyando, porque ocho malos años los tiene cualquiera, ya lo decía Camba: hay milenios en que uno no está para nada) es que en el PP son de otro partido que no tiene nada que ver. ¿Hay salvación para los que no nos resignamos? Porque para reciclarnos en el marxismo revolucionario de la iglesia afín al frente Farabundo Martí ya a algunos nos pilla algo mayores. 

Mariano "Rojoy"

20 de Abril de 2008 - 15:41:23 - Pablo Molina - 21 comentarios

Así que el partido popular es un excelente refugio socialdemócrata, y si alguien sobra es el elemento conservador y liberal, al que gustosamente acaba usted de indicarle el camino a la puerta. Hombre D. Mariano, esto se avisa.

Fíjese que yo no voté en las pasadas elecciones a Rosa Díez porque su partido es señaladamente socialdemócrata, y yo no comparto ni el papel preponderante que atribuye al estado ni su visión sobre el orden social y económico que debe regir a un país para aumentar el bienestar de sus ciudadanos.

Que los dirigentes del PP son socialdemócratas, al contrario que su base social, era algo conocido. Pero muchos pensábamos que se trataba de una mera estrategia de imagen diseñada por Arriola a efectos de márketing electoral. Es cierto que el programa del partido popular no era un canto a la revolución liberal-conservadora que con tanto éxito se llevó a cabo en otros países hace un par de décadas, pero al menos intuíamos que los principios básicos del pensamiento liberal-conservador eran el núcleo programático de un partido al que, precisamente, votan todos los liberales y conservadores españoles.

Por eso voté al Partido Popular, a pesar de que la sensación de todos era que iba a perder las elecciones contra Zapo. Por poco pero las iba a perder, como finalmente sucedió.

Ahora bien, si resulta que la socialdemocracia no es un señuelo electoral sino uno de los elementos básicos del pensamiento popular. Si resulta además que los liberales y conservadores "podemos irnos a otro partido cuando queramos" (porque en el PP no se necesitan esas ideas), pues entonces D. Mariano votaremos a Rosa Díez, que tiene más cojones que usted. Puestos a perder elecciones y a sufrir a Zapo veinticindo años, lo haremos apoyando a la única diputada que, en los asuntos importantes, no acepta ni consensos ni diálogos y, además, no necesita esperar a ver cómo se desenvuelve en el día a día el gobierno de Zapo para saber que es el mayor peligro hoy en día para la unidad de España y la libertad de sus ciudadanos.

Si hubiera explicado usted su opinión unos días antes del pasado nueve de marzo se lo hubiéramos agradecido más aún. En todo caso más vale tarde que nunca.

Gracias Señor Rajoy por haberme solucionado ese pequeño dilema.

Los píos no pían sobre el trasvase por el riesgo de que les dé votos

17 de Abril de 2008 - 22:54:00 - José Antonio Martínez-Abarca - 17 comentarios

Después de decir abiertamente durante un mitin en Zaragoza, en la última campaña electoral, que si ganaba iba a hacer el trasvase del Ebro, ahora Mariano Rajoy calla supongo que porque todo el perjuício electoral que podía causarle el anuncio a su partido ya está hecho. Y para qué va a perder el tiempo, claro, denunciando algo que podría beneficiarle ante el electorado, a él y al partido, como la cuestión del innombrable (por los malintencionados llamado trasvase), entre el Ebro y Barcelona. El mal (necesario) ya está causado, reconociendo Rajoy lo que más podía perjudicarle en el sitio justo, y en las fechas adecuadas, como hombre de una sola pieza que es. Pero ese trabajo ya está hecho. No hay por qué seguir defendiendo en todas las partes de España el trasvase del Ebro cuando los socialistas ya no pueden beneficiarse porque lo han resucitado ellos, no vaya a ser que el electorado se anime y desalojen a la leal oposición de donde está para ponerla en el Gobierno, cuando han cogido la postura al sofá.

Ahora no se trata de que por aquella valentía de reconocer lo más incómodo se enfade todo el electorado aragonés y por ese enfado quizás se perdieran triunfalmente las elecciones, sino algo mucho más pavoroso, ante lo que Mariano no puede por menos que recular: que se le enfaden Soraya o Pío García Escudero, el que no entiende que la socialdemocracia se sienta más cómoda con él que con Esperanza Aguirre, con esas "nuevas formas" inauguradas sin contar con el electorado por las que están dispuestos incluso a ver en el ministro Bermejo un estadista o en la ministra Mardalena Arvale (pronúnciese con la voz del gato "Jinks") una tecnócrata, que ni Santa Lucía podría hacer más por aguzar esa vista.
 
No se puede renunciar a los principios aunque se pierdan las elecciones, pero sí se puede si el precio a pagar es mayor, o sea, que la niña haga un mohín. En Génova, 13 deben estar pegados a las televisiones y radios amigas para informarse al minuto sobre la celebración del nuevo concilio ecuménico que va a decidir la nueva cuestión teológica, casi angélica, prácticamente d'orsiana, de nuestro tiempo, si lo de Barcelona es agua o bien son flores.  "Si al final se demuestra que lo de Barcelona es un trasvase, pediremos con toda contundencia que éste se extienda a otras comunidades autónomas". "Soraya, chst, que dicen los socialistas de Aragón que después de ponerlo en papel tornasol y aplicarle un reactivo sí que parece lo que sin temor a exagerar podría llamarse un trasvase". "Bueno, pues si al final se demuestra que el que parece un trasvase es de verdad un trasvase pediremos con toda contundencia que también parezca que éste se extiende a otras comunidades autónomas". Un martillo por boca, Soraya. No se nos entusiasmen pasándose en masa al PP por su cerrada defensa postelectoral del trasvase del Ebro, que tienen la centralita bloqueada y se nos quejan. O, como hubiese dicho Lola Flores a sus fieles, "si no se os vais de la Iglesia mi hija no se puede casar". Su hija, casar, y la portavoz, figurar.

Un trasvasito con cargo "al resto del Estado"

15 de Abril de 2008 - 22:43:14 - Pablo Molina - 31 comentarios

Cualquier gestor que hubiera decidido llevar a cabo un negocio tan ruinoso como la derogación del PHN, que contaba con financiación externa gratis total, para a continuación hacer esas mismas obras con cargo al bolsillo de sus accionistas no sólo sería despedido fulminantemente y expuesto al escarnio público para que no pudiera dirigir ni una tienda de velocípedos. Es que además hubiera tenido que dar muchas explicaciones a la justicia por un delito de negligencia con gravísimo perjuicio para propietarios del negocio.

Porque el negocio "España" no es propiedad de los políticos. Ellos son solamente gestores temporales que cada cuatro años se someten al escrutinio de los accionistas, que somos todos los electores. Por tanto es necesario exigirles responsabilidades cuando se perjudican de forma tan notoria nuestros intereses comunes.

Las manifestaciones que pueden estar preparando los presidentes de Valencia y Murcia no servirán para mucho, pues el daño ya está hecho, las subvenciones europeas devueltas y las obras del trasvasito catalán a punto de contratarse con cargo al bolsillo de los ciudadanos "del resto del estado".

Zapatero es la ruina para España como el ágrafo en dos idiomas Montilla lo es para Cataluña. Sin embargo ambos están ahí porque lo han querido los accionistas. Por mi parte que me digan dónde hay que devolver los dividendos que lo hago inmediatamente.

Por cierto, no veo a ningún ecologista quemándose a lo bonzo en la plaza de San Jaime como protesta por este gravísimo atentado al ecosistema del Ebro. ¿O es que el delta distingue también entre trasvases progresistas y fascistoides?

El "barón" de Valcárcel es su amigo Camps

14 de Abril de 2008 - 20:34:31 - José Antonio Martínez-Abarca - 13 comentarios

Se empeña, doña erre que erre, la prensa nacional en llamar "barón" a Valcárcel, el presidente de la comunidad murciana y también del próximo congreso PP de Valencia. Lo que no sabe la prensa nacional, o hace como que lo desconoce, o más bien será que acaba de descubrir a Valcárcel y de paso a Murcia, que como todo el mundo sabe es un sitio que fundaron los primeros colonos de Mariano Rajoy tras los resultados electorales del mes pasado, es que Valcárcel, puestos a elegir, se hubiese quedado más bien con un marquesado al sol como el del aguileño Alfonso Escámez y que políticamente el "barón" de Valcárcel es... Camps.

Valcárcel es fiel a Rajoy, pero no tiene con él un pacto de sangre como el que tiene con Camps, el de la generalidad valenciana. A Rajoy Valcárcel no le traicionará a pesar de que le unen más concomitancias ideológicas y sobre todo de métodos con Esperanza Aguirre y hasta un modo de sentir la política similar, liberaloide, nada democristiano y menos socialcristiano, espontáneo y alguna vez incluso desafiante, abstracción hecha del pudor invencible que le produce al presidente murciano el "madrileñeo" de aquella. Esperanza no es políticamente prudente, y Valcárcel tampoco, los dos son igual de gallegos, o sea, nada, ni falta que les ha hecho con los resultados a la vista. Valcárcel estará con Rajoy mientras toque y sea un lugar común que "es lo mejor para el partido", es decir, lo mejor para ese núcleo centrípeto de nobles por lo administrativo que ignora porque desprecia lo que opina el auténtico partido, el de las bases e incluso el de los simpatizantes y votantes sin carné. Valcárcel, elegido a dedo por Rajoy como uno de sus "agradadores" de cámara porque viene de uno de esos sitios donde "se ha trabajado más", está sin reservas con Rajoy... como antes ha estado sin reservas con Aznar y con todos sus ministros excepto los que se empeñaron de forma muy meritoria en hacérsela gorda (como Álvarez Cascos). Y estará también sin reservas, porque no le cuesta ni tiene intereses en otra cosa, con Esperanza Aguirre si alguna vez llega a la candidatura para la presidencia del partido o del Gobierno. En otras palabras: que el barón Valcárcel ni es barón ni está en las guerras intestinas del partido que se pudieran producir. Excepto que está con Camps, por facilidad de comunicación, por una entente de afinidad que se formó cuando Camps se las tuvo tiesas con Zaplana, de quien Valcárcel llegó a decir "yo no copio de Zaplana; Zaplana copia de mí", por esas cosas de la amistad personal y, claro, también por múltiples objetivos e intereses comunes entre la comunidad valenciana y una comunidad uniprovincial mayoritariamente no valencianohablante (excepto algunas zonas del Altiplano) que nunca ha desestimado del todo el unirse como cuarta provincia al corredor levantino.

Así que ténganlo presente los de la endógena prensa nacional que cree que Murcia tiene consistencia mensurable desde el mes pasado: Camps es una bicefalia, o al revés, Valcárcel es bicéfalo. Son una criatura bifronte: Camps y Valcárcel. Si fuéramos malvados diríamos que a éste eje se le ha unido oportunamente el derrotado/exitoso Rajoy, en previsión de que se le adelantara Esperanza, que por cierto no cae ni mucho menos mal a nuestra criatura bifronte...

Es el debate ideológico, estúpidos

13 de Abril de 2008 - 19:52:21 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

Un partido sin ideología termina, no por ser un partido que no molesta a nadie (como pretende Mariano Rajoy y sus consejeros serpentinos que se le enroscan a los pies y lo mantienen petrificado en su trono), sino un partido que no convence a nadie. Una misión apostólica a domicilio para explicar las ventajas del uso del "tupperware" o de los jabones "avón". Un partido "catch all" o coge todo (como ya denunciaba hace nada menos que diez o doce años Alejo Vidal-Quadras, precursor) pero al que termina por no votarse. La ilusión es un componente básico en política, y es difícil que la haya cuando el PP se limita a decir que quiere nuestro voto, pero sin explicarnos con qué fines y silenciando el debate sobre los medios para conseguirlos. El PP es un partido que precisa de una urgente ideologización, como ha puesto sobre la mesa la presidenta madrileña Esperanza Aguirre, pero no en sus bases, que están perfectamente ideologizadas, sino en sus mandos.
 
Lo tengo escrito por ahí: el inmenso problema del PP es que lo dirige gente que no cree en los principios que lo refundaron, sino en otra cosa que no se sabe lo que es, o sí se sabe lo que es, caso de Gallardón. En lo que se llama falsamente "partido" y en realidad es una superestructura que no representa a nadie y que no responde de qué rumbo quiere tomar ante el partido propiamente dicho. El PP necesita una transición desde la sociedad estamental feudal a la democracia interna. Hay que dar entrada en el partido a la ideología de los que le votan, siquiera un poquito. Uno sabe casi a la perfección la lectura que puede hacer un votante tipo del PP de un acontecimiento, de un suceso, de una noticia, y por contra no tiene ni la más remota idea de qué se le pasará por la cabeza a un pasillero de Génova, 13. Porque el votante tipo del PP se basa en un inmanente, en un sistema claro de valores y principios aproximadamente liberales que ya se enunciaron hace dieciocho o diecinueve años en aquel congreso de Sevilla, y el pasillero genovita no se basa en nada sino que aguarda a que le venga el menudeo sobre lo que tiene que pensar por conducto interno. Yo sé qué ideología tiene Mariano Rajoy y, con sus meteduras de remo, me resulta deliciosa, imprescindiblemente previsible. Pero no podría decir lo mismo de ninguno y ninguna de los que tiene colocados y hablan de "nuevas formas", que son todos menos Esperanza Aguirre.

Lo más fuerte del PP como dicen por ahí, sí, son sus bases porque no estoy nada seguro de que la cúpula (y lo dice un marianista hasta hace poco canónicamente papista, aunque ya, visto lo visto, coqueteando con el protestantismo) pertenezca al PP más que en el carné. Demasiadas veces últimamente tengo la vívida impresión de que al PP lo dirigen unos señores que no tienen nada que ver con él, y no me refiero precisamente a ningún grupo mediático ni a otras siglas políticas. Aguirre ha puesto la cuestión que va a marcar al PP en estos cuatro próximos años: es la ideología, estúpidos. Es el debate ideológico. Es ver qué se quiere, las fórmulas, todas inventadas ya, para conseguirlo, y qué apoyos de la base reales tienen quienes dicen hablar en nombre de gente anónima que no vemos por ninguna parte. No puede ser que las bases no tengan duda alguna sobre la política a seguir y luego venga un señor que no se ha presentado jamás ni a ideólogo de su comunidad de vecinos como Arriola y que no sabemos cuántas divisiones tiene detrás y decida que lo que quieren diez millones de votos no vale nada porque para eso está él, que es el que cobra (y al parecer no poco).
 
Desde esta tribuna animo a una colecta popular para proporcionar a Arriolas y Elorriagas, Sorayas y Pitufinas, Píos y Pío Píos, cucos que ponen los huevos en una parte y cantan en otra y doñas urracas varias seiscientas firmas de compromisarios cada uno para presentar candidatura y medir sus fuerzas entre sí, pero sobre todo medirse con y contra las propias bases, que me temo que piensan ligeramente distinto y hasta yo diría que no pertenecen al mismo partido.

Si eso no se produce, que no extrañe al PP que pueda surgir, o haya surgido ya, una agrupación política que puede llegar a reflejar de forma más fresca y libre el pensar irreductible de esas masas que no tienen puesto de engorde que salvaguardar. Porque el mayor partido de la oposición salido de esplendente derrota de las últimas elecciones generales cada día se acerca más a la definición irónica e inquietante que daban de Brasil, "ese país que tienen un gran futuro, y siempre lo tendrá". Porque están conformes con que el presente tenga eternamente otro dueño.

Rosa 10

10 de Abril de 2008 - 16:45:25 - Pablo Molina - 27 comentarios

El mejor discurso en el debate de investiblanda fue, sin duda, el de Rosa Díez, a quien ya podemos llamar Rosa 10. Entresaco uno de los párrafos que más me gustó, sobre todo porque es algo que jamás se ha dicho en las Cortes, lugar en el que se da por supuesto que el estado de las autonomías es lo más fascinante que ha ocurrido en España en los últimos quinientos años, además de ser el motor de la modernidad de nuestro país. Sólo hay que ver la evolución de los nacionalismos periféricos para darse cuenta de que la realidad es la contraria.

Sostuvo Rosa 10:

No apoyaremos a ningún gobierno que no se plantee, como objetivo prioritario de esta legislatura, impulsar un Pacto de Estado para la Educación y devolver al estado la competencia educativa a través de la reforma de la Constitución. España no puede permitirse diecisiete sistemas educativos divergentes, localistas y ajenos a la enseñanza de lo mucho que nos une a los españoles.

Sobre la parrafada que le dedicó al solemne a cuenta de sus tratos con la ETA y su brazo político es imperativo ver las imágenes para contrastar la mirada firme de Rosa 10 con la del candidato socialista, impropia de alguien a quien se están formulando acusaciones gravísimas.

Es una lástima que la asesora de imagen de Rosa 10 le aconsejara ponerse ese blusón deconstruido, que no le favorecía en nada, cuestión que espero sea subsanada de aquí en adelante. Lo dejaremos, por tanto, en Rosa 9,5, lo que no está nada mal para ser una principiante en el foro.

Por qué el PSOE jamás ganará en Murcia, Madrid o Valencia

8 de Abril de 2008 - 11:27:49 - Pablo Molina - 15 comentarios

En los análisis que ha hecho la izquierda tras las pasadas elecciones aparece con especial énfasis la cuestión de por qué las comunidades autónomas más prósperas votan masivamente al Partido Popular. No han sido pocos los intelectuales que desde posiciones de izquierda tratan de encontrar respuesta a esta cuestión, obviamente para crear nuevas estrategias que reviertan la situación a favor del socialismo.

Pero como la izquierda no suele ser realista (la dura realidad jamás se impone a sus construcciones ideológicas), en vez de intentar descubrir qué es lo que hace bien la derecha en esas regiones para captar el voto de amplias capas de la sociedad, enfocan su análisis desde la perspectiva de que las clases modestas han traicionado a los socialistas, a quienes debían haber votado masivamente aunque su nivel de vida haya progresado mucho más con gobiernos de signo contrario.

La tesis esgrimida grosso modo es la de que los gobiernos populares de las regiones costeras y las ciudades importantes están practicando un urbanismo salvaje que, aunque les ha facilitado una gran prosperidad económica de la que disfrutan todos los ciudadanos en mayor o menor medida, está acabando con los valores medioambientales y paisajísticos además de corromper gravemente la pureza prístina del ser humano, como probarían los casos detectados últimamente en la región murciana. Para la izquierda, la clave del éxito electoral del PP en estas zonas es que ha sabido urdir un cuidadoso chantaje al que la clase obrera se ha sometido de forma acrítica y que corre el peligro de implosionar en cuanto ya no queden más recursos naturales que destruir o ¡más suelo que urbanizar en las ciudades! (resulta asombroso, pero la izquierda sigue opinando que en España hay escasez de suelo, cuando la realidad es exactamente la contraria: vivimos en un país prácticamente deshabitado, comparado con la mayoría de nuestros vecinos).

El éxito de la derecha en Madrid, Valencia, Murcia y las ciudades más importantes de Andalucía es que ha sabido instaurar políticas de crecimiento económico, que básicamente se reducen a intervenir lo menos posible en los procesos emprendedores de los individuos, o sea, que la mejor política es la ausencia de política, según demuestran con su ejemplo estos dirigentes populares. La derecha de estas zonas ha devuelto su dignidad social a la figura del empresario y, partiendo de esta premisa, actúa bajo el principio de que lo que debe hacer el gobierno es facilitar, o al menos no entorpecer, el proceso continuo de creación de riqueza que llevan a cabo los individuos. La construcción ha sido uno de los principales motores del desarrollo de estas regiones, que aún hoy siguen conservando en sus zonas costeras un volumen de edificación mucho más bajo que otras comunidades autónomas gobernadas por los socialistas desde hace tiempo. La crisis del sector, que no tiene nada que ver con los mecanismos de oferta y de demanda sino que proviene de un déficit de financiación externa, es para los atolondrados analistas de izquierda la prueba del nueve de que el modelo es insostenible.

Lo que resulta insostenible es su discurso decimonónico, según el cual el empresario es un ser sospechoso que explota al obrero. La izquierda sigue pensando que el empleo y la riqueza los crea el gobierno, cuando éste último es el principal obstáculo para que los procesos de interacción social se produzcan con fluidez. Si admitieran que las empresas son el motor del desarrollo de las sociedades su discurso político se vendría abajo. De ahí que en lugar de exaltar al empresario y hacerle la vida más fácil, la izquierda prefiera meterlo en la cárcel. ¿Y aún se preguntan por qué el PSOE se pega batacazo tras batacazo electoral en las regiones emprendedoras?

De empollón a empollón, de Calero a Calero

4 de Abril de 2008 - 19:00:11 - José Antonio Martínez-Abarca - 17 comentarios

Una breve "addenda" al comentario anterior: el señor juez sustituto que atiende (más problemático sería decir "que entiende") al asunto Torre Pacheco es... tachán, tachán, el aventajado retoño del ex fugaz portavoz de AP en el Congreso de los Diputados y ex líder de la derechona en Murcia, Juan Ramón Calero, quien no ha ocultado durante todos estos años el mal perder que lo echó de la política de primera línea hace ya más de quince años. Por lo probable, el togado tan vernal y tempraneras resuta tan estudioso y ensoberbecido como su hacedor, quien después de perder el congreso regional del PP con el actual presidente autonómico Valcárcel se dedicó, en su resentimiento personalista, a ponerse del lado de lo peor del socialismo porque "cuanto peor, mejor", aunque sin llegar a los extremos cantinflescos de algunos de sus fieles, que lindan en sus opiniones publicadas con la extrema izquierda antisistema, partiendo de muy cerca, de la extrema derecha también antisistema.

Lo que si bien se mira tiene una secreta coherencia: Calero padre, empolloncete que gustaba de que le enumeraran los títulos académicos por los altavoces en los mítines de AP, elogiaba al teniente coronel Tejero con lo del golpe de Estado (en libro memorable), y el vástago, otra flor de flexo, ha acabado vengando la humillación política del padre aliándose con lo más sectario de la izquierda (y con lo más inquietante de la Guardia Civil, ahora no con Tejero sino con el coronel Hernando, por supuesto) y según cuentan, aunque no he podido confirmarlo, hacerse de la asociación "progre" jueces para la democracia, para hacer todo el daño posible a los liberales que mandaron al desván de la historia a la ranciedad intervencionista si no colectivista del partido de su papá. El asunto Pacheco ya no parece desde luego judicial ni democrático, sino más bien un ajuste de cuentas "a la corsa" entre clanes de la Trapería trufado de ese inconfundible hedor a los albañales del Estado que nos dejó el simpático ex preso Rafael Vera. 

El caso Torre Pacheco o la supuración de una Justicia dejada y abermejada

3 de Abril de 2008 - 20:08:21 - José Antonio Martínez-Abarca - 19 comentarios

Lo publiqué en este "blog" tras ganar las elecciones el PSOE y tras la mayoría a la búlgara en Murcia pero para el PP. Lean lo que predije, "sin poner ni quitar una coma", como gusta de escribir Luis María Anson cuando cobra dos veces el mismo artículo y de paso presume de augur y de saber escuchar el graznido de las ocas del Capitolio, repitiendo el texto en el periódico cuando ha pasado un tiempo. "Nadie en su sano juicio duda de que [el ministro de Justicia y candidato al Congreso por Murcia] Bermejo regresará a por la revancha, no contra el PP, sino contra los ciudadanos murcianos que lo han humillado incluso más que sus propios compañeros de la carrera fiscal, que siempre lo tuvieron por segundón" "...Que por cierto vaya memoria que deja [Bermejo] en Murcia. Nada que no pueda ser superado en cuanto reúna fuerzas y vuelva a la carga con la UCO del coronel Hernando y sus Trescientos aprovechando que en tres o cuatro días que llevamos de zapaterismo segunda edición han sido tomados los penúltimos objetivos militares contra un Poder Judicial independiente o siquiera pudoroso..." (13 de marzo de 2008). Tal cual ha ocurrido.

Escribía uno aquello cuando habían pasado unas pocas fechas del día de autos electoral. Ahora no han pasado ni tres docenas más y, como ya se sabía fácilmente, porque no hay que ser Anson para leerlo en el vuelo bajo de las águilas romanas, Bermejo ha vuelto a sus bermejadas, a lo único que sabe hacer, ahora en Torre Pacheco, donde un juez interpuesto, con esa diligencia que emplean los jueces cuando conviene a los dueños del país, ha detenido al alcalde del PP y ha declarado "imputado" al presidente de una conocida e impecable empresa inmobiliaria (con qué frivolidad se pone la etiqueta de "imputado": eres inocente pero no te la quitas en la vida) al más puro estilo "totanero", que es el estilo de meter dos meses en la cárcel al alcalde de Totana, o a cualquier otro, mientras se decide por qué. De hecho han pasado cuatro, meses, digo, y quien lo metió en la cárcel aún no lo ha pensado. Trabajar el ministro de Justicia, no trabajará, solucionar huelgas, no las solucionará, pero como comisario político y conspirador profesional nos ha salido irreconducible, el tío. La ciudadanía respondió al PSOE murciano, en las últimas elecciones, expresándole con su voto (como ya se lo dijo en las pasadas autonómicas) lo que piensa de los supuestos casos de corrupción urbanística que han descubierto en Murcia el coronel Hernando, alguna jueza por el turno de noche (de noche cerrada), la fiscalía futurista detectora de los delitos en fase de pensamiento o el propio jefe del invento, el ministro Bermejo. Sesenta y dos por ciento de votos para el PP, y aún un porcentaje mucho mayor en municipios como Torre Pacheco, pueblo por cierto del líder del PSOE en Murcia Pedro Saura, porque, como me decía el diputado Alberto Garre, "el porcentaje de votos contra el PSOE crece espectacularmente allí donde los conocen". Una mayoría de votos contra el PSOE (mejor que a favor del PP) en Torre Pacheco, o "Pacheco" a secas para los amigos y vecinos, una mayoría que ya es más albanesa que búlgara, es decir, casi más votos contabilizados para el PP que censados en el municipio, no podía quedar sin respuesta por parte del candidato por Murcia que más está haciendo por hundir a la Región de toda la Historia. 

Y así ha sido. Un representante de la prestigiosa y como se sabe nada infiltrada por las directrices del Partido Socialista Justicia Española, situada esplendente entre el caso "Mari Luz", el del presunto asesino del Grapo absuelto y la cochambrosa instrucción de lo de Totana, ha mandado detener muy suelto de cuerpo a quien le ha petado, que luego ya llegará la realidad con las rebajas. Detén, imputa, publica, que algo queda, aunque se sea más inocente que al pan ácimo. El alcalde de Torre Pacheco, en conversación telefónica con el presidente murciano Valcárcel antes de las elecciones, le aseguró a éste, puesto en la dicotomía de dimitir o ser cesado si reconocía la más mínima desviación de la ética política, que no había hecho nada ilegal o ilegítimo que pudiese avergonzar a su partido. Cuenta con la presunción de honradez por parte de su localidad, reforzada por la convicción generalizada (que comparto punto por punto) de que ésta de Torre Pacheco, continuadora de la de Totana y antecesora de la de Fuente Álamo con Librilla al fondo, es otra de esas operaciones de hedor inconfundible diseñadas por las alcantarillas del Estado, es decir, del Ministerio, o sea, del Partido para matar civilmente a gente influyente que no es de los suyos, arruinar las expectativas económicas de una zona o un sector que depende de la buena imagen, quebrar la confianza de los funcionarios y provocar la parálisis de la administración en comunidades y ayuntamientos del PP y de paso vengarse por los resultados electorales. 

"Ni olvido, ni perdono", dijo un falangistón famoso sobre el bando contrario de la Guerra Civil. Que no fue contra todo lo que ustedes piensan el padre del ministro Bermejo, sino otro ministro que lo fue de Franco, Rafael Sánchez-Mazas. Aunque si no lo dijo el padre muy bien ha podido decirlo el hijo.

Cataluña acaba de inventar esa cosa a la que llaman agua

2 de Abril de 2008 - 18:48:35 - José Antonio Martínez-Abarca - 31 comentarios

La misma cosa no es la misma, al parecer, si la dice un catalán que si la dice un murciano. Igual que los gramáticos mantienen que hasta que no existe una palabra que designe al objeto no existe el objeto, tampoco nada es reconocido en su realidad material hasta que, por lo visto, la dice un catalán. No sólo por el idioma, ya que "transvassament" es palabra hay que reconocer que más impresionante que sólo "trasvase", el manual de estilo socialista no la tiene proscrita como innombrable y encima nada indica que vaya contra la famosa sentencia de Rodríguez Zapatero ("no creo en los trasvases", sí, pero ¿y en los "transvassaments"?). España no ha reparado en la incompetente política del agua del Gobierno de Narbona, Zeta y los marcelinos hasta que se han lamentado los catalanes.
 

Aquí, y digo aquí como antes hemos estado allí, allá o acullá, podemos desgañitarnos los murcianos para pedir algo tan teóricamente sencillo de entender como agua, que el agua no será agua hasta que no la pida un catalán si puede ser cabreado y sobre todo socialista, lo cual ya está ocurriendo. Hasta hace pocas fechas, el agua era una cosa improbable que puede que existiera, si acaso, en las rocas del "whisky en las rocas", como dicen los mexicanos y los dibujos animados de la tele única de antes, pero nada más. El ministerio de Medio Ambiente negaba su existencia. Los elementos primordiales de la naturaleza eran tierra, aire y fuego, para los occidentales, y tierra, fuego, metal y madera para los chinos, pero del agua, ni rastro. Para el Ministerio de Medio Ambiente, el agua no era agua, sino una especie de néctar espeso y nauseabundo de origen extraterrestre y mágico que se expende en farmacias y que, meándola y reutilizándola, meándola y reutilizándola hasta el infinito, sirve para el progreso humano sostenible. El agua era lo que trasegaba la ministra Narbona en chupitos cada vez que inauguraba la desaladora de San Pedro del Pinatar, municipio murciano paredaño a Alicante que tiene mucha tradición en inaugurar desaladoras porque siempre es la misma, a la que vuelven a cortar la cinta después de arreglarla cuando se rompe, que es un lunes sí y otro no. Pero alguien en Cataluña ha hablado de "agua" y resulta que ésta ha cobrado fisicidad mensurable. El agua por fin existe. Y no sólo existe el agua, sino que existe el río Ebro. E incluso su afluente el Segre.
 

Rodríguez Zapatero no creerá en los trasvases, pero tiene que admitir que es posible que un planeta muy, muy lejano haya una cosa llamada "transvassament", y que, aunque le parezca inconcebible, sirve para dar de beber a los ciudadanos cuando a éstos no les llueve, y que no es sustituible por ningún otro invento. Hasta que no lo han dicho los catalanes nadie había reparado en lo vacía que está la cabeza de la ministra Narbona, la insoportable levedad de su sostenibilidad, esa especie de timo del nazareno que es el programa "A.G.U.A." (sic), los millones de folios malgastados, los recursos del Estado malversados por las ocurrencias de una reducido somatén de delincuentes (o no tan reducido) y todos estos años que se han perdido miserablemente y se siguen perdiendo. Si lo dice un murciano, ni flores, porque ya se sabe cómo son los murcianos. Pero si lo dice un tal Blas, a condición de que no sea de Murcia, punto redondo. Y si el tal Blas es encima un "hijo de la polla roja" de Barcelona, tan de Barcelona como el "Avui" y "La Razón", punto redondo, saque y "match ball".
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