Crónicas Murcianas

El diputado Pacheco y la bebida

9 de Diciembre de 2011 - 10:00:07 - José Antonio Martínez-Abarca - 3 comentarios

A mi querido diputado del PP por Murcia Arsenio Pacheco, que no ha cometido ningún delito, se le ha castigado en estos días con la pena de telediario, sacándolo en "prime time" con más minutaje que los asesinatos en serie del "Arropiero" o, como dice un amigo común con mucha gracia, que el primer nacimiento en cautividad de un oso panda en el zoo madrileño. Uno está muy de acuerdo en que la hipocresía es esencial en una sociedad civilizada, pero tampoco hay por qué considerar que la retirada del carné de conducir durante ocho meses al diputado Pacheco, porque una noche lo pillaron al volante con unas décimas de alcohol en sangre, es el última gran conmoción mediática de nuestro tiempo, en espera de que se descubra que el Barça de Guardiola no hace el milagro de curar la polio infantil en el mundo rezándole a sus cromos.
 
Yo diría que la bebida es de lo único serio a lo que uno se ha podido dedicar durante las dos legislaturas de Zapatero. Con una realidad tan disparatada, la gente decente se he vuelto hacia la helada claridad analítica del "gin tonic". Pero es que además Pacheco no ha bebido en el total de su vida más de la cantidad que emplearía sir Winston Churchill en aclarar su garganta para un solo discurso. Desconozco los pormenores, pero apuesto a que aquella noche, antes de coger el coche, el diputado habría cenado de postre alguna guinda al marrasquino.
 
Creo que estamos perdiendo la perspectiva. En este país se atiende más a las maneras que a los principios. El diputado Pacheco fue, junto con el también diputado PP Alberto Garre, uno de los dos héroes murcianos (en un parlamento donde, hasta ese momento, el último gesto recordable fue el permanecer sentado ante el teniente coronel Tejero, hace ya treinta años) que evitaron con su negativa a seguir la disciplina de grupo que el Estado aceptara tramitar cualquier Estatuto inconstitucional presentado en el Congreso. Adviértase la enormidad que estoy escribiendo. La presión de los suyos para que Pacheco, aquel insignificante diputado por Murcia, un simple farmacéutico de pueblo con sentido común sanchopancesco, votara "si" fue intimidante. Disuasoria. Pero voto "no". Y no.
 
Pacheco, plantándose, dijo "no" a que el PP aceptase que las Comunidades Autónomas hiciesen y deshaciesen lo que les diera la gana sobre los ríos que pasan por sus territorios (sí, Pacheco del único líquido que entiende un poco es del agua). Es decir, "no" a que las Comunidades Autónomas sustituyeran a un Estado que durante el zapaterismo ha tenido vocación residual. Al final, su "no" iniciático, su inesperada rebelión, hizo que el PP recordase vagamente a qué prerrogativas no debe renunciar nunca España. Y el turbio Barreda tuvo que retirar su nuevo Estatuto, por otra parte perfectamente parecido y tan inconstitucional como el aragonés o el andaluz. Pero si no llega a ser por aquellos dos que quebraron la aplacencia monolítica "de grupo", muy probablemente el PP hubiese tragado con lo que presentase el PSOE, para no crispar.
 
Por menos que lo que logró Pacheco en el Congreso, en Hollywood filman alguna película de espíritu elevado sobre la supremacía de los valores políticos irrenunciables. No muchos en el PP parecen habérselo agradecido, independientemente de su error viario. Para que se entere de que, en España, por apartarse del camino recto (que estos últimos ocho años ha sido "el Sendero de la Mano Izquierda", por emplear la denominación de una conocida secta ocultista y satanista) acabas por lo menos como Mourinho. Pacheco dio la oportunidad al PP en el Congreso, en un mal momento para la entonces Oposición, de recordar cuáles son sus principios. Los mismos que Rajoy no se cansa de airear.
 
Y ahora, cuéntenme otra vez lo de que la retirada temporal del carné a este gran representante de los ciudadanos merece más pena de telediario que la entrada de Barrionuevo y Vera en la Cárcel de Guadalajara.  

Presupuestos de la comunidad murciana para 2012: La fiesta continúa

5 de Diciembre de 2011 - 21:28:16 - Pablo Molina - 5 comentarios

La comunidad autónoma de Murcia está tramitando sus presupuestos generales para el año 2012. Como en España nadie lee semejantes mamotretos y en Murcia menos aún, por el buen clima, servidor se ha tomado la molestia de estudiarlos con cierto detenimiento, mayormente para comprobar si es cierta esa austeridad a la que parecen haber sometido los presidentes autonómicos su cerviz, tan dura como pródiga.

Nada de eso. Los presupuestos se reducen menos de un 2 por ciento respecto a 2011, con lo que la ruina no es que será la misma, es que se agravará notablemente puesto que no hay con qué financiar semejante despilfarro.

El propio documento presupuestario murciano así lo reconoce, al contemplar un pasivo financiero -los préstamos que habrá de pedir a través de lanzamientos sucesivos de deuda pública- de casi mil millones de euros, es decir, el doble de lo que ha pedido prestado este año. Sin esos mil millones no cuadran las cuentas y como no es previsible que se coloquen tal y como está la situación y, además, el resto de ingresos no financieros (IVA e IRPF principalmente) van a ser probablemente menores de lo presupuestado, en 2012 Murcia tendrá el honor de encabezar el ranking de comunidades con un mayor déficit anual, cuyo liderato actualmente está en manos de Castilla-La Mancha.

Lo mejor de todo, sin embargo, es el establecimiento de un nuevo impuesto a las empresas eléctricas, pero eso sí, advirtiendo en el documento que se les impedirá repercutirlo a sus clientes. ¿Nos hemos vuelto todos idiotas? La respuesta es no. Simplemente los políticos creen que los ciudadanos lo somos. Por supuesto que las empresas repercuten cualquier aumento de la presión fiscal, y si le impiden compensarlo con alza de precios simplemente despedirán a los trabajadores que haga falta para mantener beneficios. O pagamos más los clientes o los empleados se van a la calle. Que elija el consejero de finanzas la opción que más le guste.

De aurora boreal es un precioso parrafito que adorna el estacazo, según el cual, este nuevo impuesto se hace para promover "las energías sostenibles". Con dos cojones, sí señor, para beneficiar a un sector perjudicamos a sus competidores y si no que paguen los ciudadanos que para eso están.

Los presupuestos de la autonomía murciana para el próximo año son un auténtico desastre, un despropósito monumental que agrava la ruina que padecen ya sus finanzas. Sólo cabe esperar que cuando Mariano llegue a La Moncloa, siente a su alrededor a todos los presidentes autonómicos de su partido y con una caña licera bien larga, para no tener que andar levantándose, les vaya dando en los calcañares hasta que entiendan que ninguno de ellos debe gastar el año próximo ni un euro más de lo que vaya a ingresar. 

Eso supondrá un recorte de un 20%, más o menos, que es lo que tienen previsto endeudarse las autonomías a nuestra costa. Teniendo en cuenta que las diecisiete tenían que estar suprimidas desde hace mucho tiempo, el sacrificio para los políticos del terruño no debería ser tan grande.

Otro cura dando la nota

23 de Noviembre de 2011 - 19:25:31 - José Antonio Martínez-Abarca - 7 comentarios

Me resultan insufribles los curas que pretenden ser curas contra la Iglesia, y algunos incluso contra la propia religión que dicen profesar. Nunca he soportado esa cursilería extrañamente común en esta gente, y su vanidad, tan evidentemente diabólica, pero de muy baja estofa. Tienen soberbia bastante, pero no clase como para ir por la vida de Ángel Caído. Tanto los que salen del armario con alzacuellos para escandalizar al rebaño, como los que confortan a los terroristas (Obispo Setién), como los que predican el estalinismo metafísico, como los que pretenden hacer del catolicismo una religión adaptada a sus insuficiencias, y no al revés. Su alianza posterior con instancias anticatólicas (es la constante, tan previsible, de todos) para causar el mayor daño posible a la Institución que los acogió sin tener la obligación de hacerlo.

Ahora le toca a un tal José Antonio Fernández Martínez, sacerdote murciano casado y con cinco hijos que apoyó otro cierto Movimiento Pro Celibato Opcional que se dice "dentro de la Iglesia" y que consideran el aborto "un problema personal que no puede ser prohibido por ley" (esto significa automáticamente estar fuera de la Iglesia, por propia definición). La Iglesia, a través del Estado Español, no consideró que el cura Fernández fuese ideal para dar clases de religión católica, cuando debería más bien recibirlas. No le renovaron el contrato de profesor. El asunto ya va por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. La prensa, que cree que la Iglesia Católica es el "club del filete" que fundó James Boswell para poder estar con los amigotes, está moviendo indignada el asunto. He visitado la página oficial de ese presunto movimiento "eclesial" (www.moceop.net) en el que se dejaba ver Fernández Martínez. Lo de menos es que la página ataque a los obispos o se exija que en vez de Papa haya Papisa, o, supremo oxímoron, algunos curas se declaren contra el "clericalismo". Lo de más es que se elogie a los ateos. ¿De qué fe estamos hablando entonces, exactamente?

Por supuesto, la única razón por la cual la vieja y sabia Iglesia Católica no ha puesto en su sitio aún a todos los de ese Movimiento es su infinita misericordia, su infinita lentitud y también, quiero creer, su infinita indiferencia o, mejor, desprecio hacia muestras tan indigentes de teología indolora, que no alcanzan ni la categoría de herejía. Que el Movimiento Pro Celibato Opcional, cuyas reuniones el cura Fernández apoyaba con su presencia (¡y con su ejemplo!), se diga dentro de la Iglesia Católica, o dentro de cualquier religión que no se parezca a la congregación de Waco, Texas, es un imposible doctrinal y un imposible metafísico. La Iglesia, al no renovarlo como profesor de Religión, constató que este señor se habia situado, con toda claridad, y en público, fuera de la Iglesia y de la matería que enseñaba, y cerca de un Movimiento que en algún aspecto es indistinguible de lo anticristiano. Ningún movimiento "dentro de la Iglesia" puede, como hace la página oficial de los célibes, aparcar el "no matarás" en nombre del buenismo ante el aborto y del cronómetro, dependiendo de las semanas de gestación, jalear el ateísmo y ser la versión incensada y turiferaria del relativismo líquido. Hay quien no considera el aborto un crimen y, como los del Movimiento Pro Celibato Opcional, lo tiene por un "problema personal", pero siempre fuera de la Iglesia, y sin cobrar como profesor de lo que ataca.

El cura Fernández Martínez (que tal vez no ha sido todavía excomulgado al ser tan insignificante que la Iglesia no ha reparado en él), y si quiere seguir impartiendo su más que dudoso magisterio religioso, sólo le queda fundar una secta que lleve su nombre, como acaba de hacer el padre de la niña Juan José Cortés con su "Iglesia Evangélica Juan José Cortés": qué tal "Iglesia Renovada Fernández Martínez para el Problema Personal". Esperemos que se realice así, y deje la Iglesia Católica para la gente un poco más seria, que después de 2000 años ya no está para prestar la más mínima atención a esta especie de postzapaterismo ultraterreno.


 

La vieja tradición autonómica de los tres presupuestos ficticios

14 de Noviembre de 2011 - 15:22:45 - Pablo Molina - 2 comentarios

Me acuso, hermanos, de haber sido durante veinte años funcionario y además de una autonomía, para mayor desdoro. Haber sido funcionario y liberal es como ser español y del Barça, una contradicción que cada uno sobrelleva de la mejor manera posible. Pero los cuatro lustros en la administración autonómica me sirvieron para conocer de primera mano los numerosos desmanes que con toda naturalidad se han producido en las autonomías, muy principalmente mientras las gobernaba el PSOE.

Por ejemplo, el caso de los tres presupuestos ficticios para tramitar un gasto menor, puesto de relieve en la denuncia contra Urdangarín, fue durante lustros la manera habitual de gestionar contratos públicos para que los ejecutaran los amigos de los poderosos.

A comienzos de los noventa el límite del presupuesto del contrato para poder tramitarse con la simple presentación de tres presupuestos era, creo recordar, de dos millones de pesetas. Así pues, se fraccionaban los contratos hasta que sus partes individualmente no superaran ese tope, y el contratista con el que el político había contactado previamente se encargaba de presentar dos presupuestos de colegas de profesión y el de su empresa, que casualmente era más barato en unas mil pesetas, pues hasta esos extremos llegaba la voracidad sociata.

El que se iba a quedar con la adjudicación se encargaba hasta de confeccionar los otros dos presupuestos, para que sus dos colegas sólo tuvieran que firmar y poner el sello, pero coño, al menos el adjudicatario nos los traía en mano a la oficina para, al menos, guardar ciertas formalidades. Nunca se les ocurrió, Urdangarín, hijo, ¡enviarlos desde el mismo número de fax!, porque en el Tribunal de Cuentas hay gente muy benévola pero sus miembros no son tontos del culo. 

Eso pasa por confiar en los políticos y seguir sus consejos a rajatabla en lugar de preguntar a los funcionarios del ramo cuál es la manera correcta de ejecutar el trinque.  La soberbia de unos y otros ha hecho que la ilegalidad cometida en ese contrato de 60.000 euros del gobierno balear sea una evidencia incontestable. Ahora que aguanten el tirón y que se vayan preparando para lo que llegue a continuación, porque me huelo que este peculiar contrato, como ocurría cuando yo estaba en una oficina de contratación autonómica, no va a venir sólo. Una vez puestos, los contratos menores se encadenaban como los chorizos, y que nadie extraiga conclusiones precipitadas por la metáfora utilizada.

Desde el mismo fax, señores,desde el mismo fax, ¿es para cabrearse o no es para cabrearse?

Bono echa una mano (al cuello) al PSOE

7 de Noviembre de 2011 - 19:26:44 - José Antonio Martínez-Abarca - 2 comentarios

Corre por ahí un chiste sobre los socialistas en Murcia, que no es tal chiste porque no parodia o exagera, sino que constata. Dice el falso chiste, en realidad la más brillante síntesis sobre el futuro del socialismo murciano que he escuchado nunca: "El próximo presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia después de Valcárcel será socialista: heredará la región el hijo de María González Veracruz". La joven González Veracruz es candidata número 1 del PSOE por Murcia por su casa -su padre es el actual Delegado del Gobierno-, y su hijo, el "heredero socialista" de Valcárcel, todavía no ha nacido porque ni siquiera ha dado noticia de embarazo (y no sé si se le conocen otros amores que el partido). Lo cual da idea de cuán largo se lo fían en esta región al PSOE, aunque Valcárcel quisiera dejar mal al chiste y retirarse a otro cargo prematuramente, cuando apenas lleve dieciocho o veinte años como presidente autonómico. Eso no cambia las actuales perspectivas socialistas de llegar al poder, que se espera, aproximadamente, para cuando el progreso tecnológico permita a la humanidad fundar colonias de pioneros en algún lugar de la constelación de Andrómeda.

Y es que con cada cosa que hacen los socialistas en Murcia van a peor, y también con la que no hacen. Incluso aunque sea la misma cosa, la hagan o no la hagan, van sistemáticamente a peor. Si es que dicen, van a peor, ni no dicen, también, pero siempre peor. Si no hacen oposición, porque la ciudadanía no los conoce, si la hacen, porque entonces los conoce demasiado. Es terrible no saber qué camino tomar teniendo la convicción (acertada) de que seguro que será el equivocado porque la elección sólo será pésima cuando ellos la tomen, no antes, ni después.

Un ejemplo muy esclarecedor: en los meses previos a las últimas elecciones autonómicas creyeron ganar la calle, con la coartada del recorte de unos pocos euros a la nómina de los funcionarios. Cada semana la Oposición convocaba una manifa y reunía progresivamente a mayor número de protestatarios, hasta alcanzar, tal vez superar, el número de manifestantes que hubo en Murcia a favor de la Constitución tras el Golpe de Estado del 23-F, y también contra el terrorismo tras el 11-m, o para pedir agua. En Murcia nunca hubo tanta gente en la calle para tratar de provocar, a veces violentamente, la dimisión de un Gobierno, y tampoco habrá en la historia occidental de la democracia parlamentaria tanta gente que después de exigir la dimisión de un Gobierno haya votado de nuevo unos días después a favor del mismo Gobierno. Con que cuarto y mitad de los que en marzo gritaban hasta enronquecer consignas del PSOE hubiesen votado luego en mayo efectivamente al PSOE la Oposición murciana habría sacado unos resultados bastante por encima del cuasiextraparlamentarismo en que hoy se mueve. Al final, poner en aprietos a Valcárcel (que lo pusieron) no sólo les quitó los votos de los que nunca los votaban, sino, por extraño que pueda parecer, de los que sí los venían votando.

En Murcia el PSOE se siente perdido haga una cosa, la otra o la de enmedio. Por eso ya no cuidan ni la propaganda, algo inusitado en ellos. Por hacer propaganda convidaron estos días, en plan "guest star", al presidente del Congreso de los Diputados, sr. Bono, a dar un mitin en Cieza, capital de la Vega Media del río Segura, y con lo que dijo -en realidad quiso decir otra cosa- el PP tiene para que los murcianos lo voten durante al menos treinta años más. Bono es un político acostumbradamente hábil, pero, como a Rubalcaba, puede que ya le haya llegado la decadencia, si no la chochez. Para acusar al PP de que ya no diga nada del trasvase del Ebro recomendó que Murcia fuera quitando su huerta "porque el Tajo no da para más". Quedó como que él personalmente se iba a encargar de quitarles el agua a los murcianos. Justo lo que la gente está deseando escuchar, y en campaña. La campaña en Murcia ya la ha hecho Bono, pero para el PP. Quizás espere que Rajoy le ofrezca la embajada ante el Vaticano.

 

Del agua, Rajoy ni gota

31 de Octubre de 2011 - 15:12:25 - Pablo Molina - 3 comentarios

El primer avance ofrecido por el Partido Popular sobre su programa de gobierno no incluye ni una sola palabra sobre el controvertido tema de los recursos hídricos, a pesar de su importancia para la vertebración de un país que todavía padece las consecuencias de una política hídrica insuficiente, en especial en la región del sureste.

Ha habido altos cargos del PP murciano que han anticipado su dimisión si el programa de su partido no incluye una referencia expresa al mantenimiento de los trasvases existentes y a la realización de cuantos sean necesarios para acabar con un problema vergonzoso en una nación moderna del Siglo XXI. No sé si llegará el cargo al río, pero al menos en este avance de las 100 grandes ideas para sacar adelante el país no hay ni una sola referencia a tema tan trascendental.

En cambio, sí sabemos por boca de Rajoy que el sureste español ya se puede ir despidiendo del trasvase del Ebro para siempre y por la de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, que el que proviene del Tajo tiene los días contados. Esta última, por cierto, ha presentado ante el Supremo una denuncia contra el último desembalse de 230 hectómetros, autorizado por la comisión de explotación, del que más de 60 tienen como destino el consumo humano. Estamos, como se ve, ante dos políticos preocupados del bien común en contra de las banderías territoriales que, al parecer, sólo son patrimonio de los nacionalistas.

En realidad Rajoy lo tiene muy fácil. Sólo tiene que poner en su programa que el Partido Popular, si llega al poder, cumplirá lo establecido en la Constitución Española en materia de recursos hídricos. La constitución dice simplemente que es una competencia exclusiva del gobierno central, ergo, los dirigentes autonómicos pintan un mojón en este asunto por más que vociferen al respecto.

Es más, la ley de aguas de Felipe González -creo que data del año 1985- establece la necesidad de que el gobierno central, no las autonomías, claro, elabore un Plan Hidrológico Nacional que gestione los recursos hídricos llevando agua desde donde sobra hacia donde hace falta, algo completamente natural en cualquier país decente pero que en la España de las autonomías es una empresa irrealizable.

El PSOE es un partido traidor a los intereses nacionales, pero eso ya lo sabíamos. Lo que queda por dilucidar, de aquí al 20-N, es si el PP lo superará o no en vileza en lo que al agua se refiere.

¿Y qué?

20 de Octubre de 2011 - 22:43:13 - Pablo Molina - 5 comentarios

El ratero que opera en mi barrio puede llenar las farolas con copias de un comunicado diciendo que "cesa definitivamente su actividad delictiva", ahora bien, si lo trinca la Guardia Civil o la Policía, el tío va al cuartelillo y después a la cárcel a responder de sus delitos. Siendo esto así, no se explica por qué la justicia y el orden público han de actuar de forma distinta con estos otros delincuentes de la ETA.

Mientras no entreguen todas las armas, explosivos y demás material y se presenten voluntariamente a la justicia todos los que tengan alguna causa pendiente, este asunto de la ETA y sus comunicados siguen siendo competencia del negociado de la Guardia Civil. 

En casa de Sarah Palin (IV)

17 de Octubre de 2011 - 18:16:11 - José Antonio Martínez-Abarca - 4 comentarios

SIN MÍSTICA

Con la edad, me siento inseguro, no ya en Alaska, sino más allá de quinientos metros a la redonda de mi dormitorio. Tal vez sólo estemos ya para aquel viaje interior (al interior de las sábanas) del que hablaba González-Ruano en su célebre columna febril "viaje a la cama". Fuera de ese círculo de seguridad, si oso traspasarlo, me acompaña en todo momento la sombra del "perro negro", no aquella metáfora utilizada por Winston Churchill para referirse a la depresión (aunque ésta no deja de olerme nunca las canillas, y yo la aparto a patadas), sino esa vieja leyenda inglesa del misterioso sabueso que sigue de a los viajeros cuando se internan en los descampados, y que sirve como recordatorio de los problemas, o los crímenes, que los viajeros intentan dejar atrás. Los problemas, o la mala conciencia, en la distancia siempre se acrecientan: el "perro negro" tenía, según el folklore anglosajón, las proporciones de un ternero.

Busco en el paisaje de Alaska algo que me alivie y eleve el espíritu por encima de la neblina exterior con la que amanecen aquí las mañanas y la turbiedad que yo ya llevo por dentro de fábrica. Pero no encuentro ninguna mística de ésa que los budistas hallan en paisajes tan desmesurados como éstos. El espíritu de los ríos, el hielo o las cumbres consisten en que ninguna de esas cosas tiene espíritu. Uno en la inmensidad sólo detecta que la geología tiene la pereza del león, esa pereza que es lo único que le impide levantarse contra tí y aplastarte, durante su siesta. La naturaleza no te tolera, como humano: simplemente casi nunca se toma el trabajo de matarte.

Aunque este océano del golfo alasqueño no sea mi mar, hay desde luego siempre algo amniótico que me atrae, no como las montañas, cuyo llamado nunca he sentido. Mercado de pescado de Seward, un pueblito prefabricado, como todos aquí. Un poblado chabolista bien pintado. Una de las costumbres nacionales es abandonar las cosas justo en el lugar donde dejan de tener utilidad. Electrodomésticos, caravanas, tractores, domicilios. Evidentemente, no es una estampa de Suiza. Sin embargo, este puerto de Seward se encuentra razonablemente limpio. Me sigue sorprendiendo, como mediterráneo, ese espesor mate de estas aguas tan productivas y de tono decididamente acrílico, como fotogramas en viejo "technicolor". En el puerto el mar se espesa aún más, y aunque estoy convencido de que no está contaminado, el agua parece como de lavadero público en que se hubiese empleado aquel entrañable producto de la autarquía española, el "azulete", y jabón "lagarto".

Veo reatas de jubilados catatónicos procedentes del resto del país, que tienen a esta "última frontera" como un parque temático (¡a su edad, y todavía jugando!). Se hacen fotos junto a unos pelados fletanes, o halibuts medianos, que en ese momento limpian algunos operarios. Hay codazos entre los jubilados por figurar junto a las piezas, como si no hubiesen visto pescado sin freír en su vida. Veo en sus ojos esa perplejidad del niño de piso cuando se entera de que los pollos vivos tienen plumas. Lo único que diferencia esto de nuestras lonjas barriales son la ausencia de comadres arreglando el mundo en un momento. La sociedad del espectáculo consistía en esto: en que se considera espectáculo lo que hace veinte o treinta años, al menos en España, era rutina nada espectacular. Ver sacar las tripas de animales muertos. Con una manguera unos señores vestidos de plástico limpian una sangre fresca anaranjada y desleída que tiene un lejano olor a óxido. Estos un tanto deformes pescados árticos parecen funcionar con líquido descongelante, tecnológico. Son, inequívocamente, uno de los alimentos del futuro.

Como la comida aquí no pasa de tener un marcado carácter adolescente (pero en según qué días uno se siente joven), gastronómicamente me acabo interesando mucho más por los matices de las distintas aguas. Metiéndome a agüista, como Azorín. Recordaba haber bebido una vez, sin embotellar, agua fósil de Iceberg de varios millones de años. El compactado azul celeste del casquete polar, esa petrificación del cielo. Me sorprendió, entonces, que el sabor fuese tan limpio, tan libre de presumibles dramas geológicos, como si la acabaran de hacer. Pensaba que por los grifos de Alaska salía eso. Sin embargo, y para mi sorpresa, encuentro que no es del todo inaceptable pero tiene un como deje a rana, donde a lo mejor curiosamente no las hay. Cuando niño, siempre me recomendaron beber de charcas donde se veía verdín ranero, con confianza. Era indicio de agua limpia. Pero tampoco hay que entusiasmarse. La lección que compruebo es que naturaleza incontaminada no equivale necesariamente a excelencia. La extrema pureza no siempre está donde se la presume. Por los grifos de la Villa y Corte de Madrid sale algo infinitamente más delicado.

 
 

Feliz día de la Hispanidad

11 de Octubre de 2011 - 23:15:09 - Pablo Molina - 5 comentarios

España debe ser uno de los pocos países del mundo, sino el único, en el que no está del todo bien visto celebrar la Fiesta Nacional.

Entre el odio de los progres a la idea de la patria y el disimulo culpable de los que no quieren significarse, lo cierto es que cosas tan elementales como ponerse de pie en casa cuando suena el himno nacional son consideradas actitudes extravagantes de gente interesada en llamar la atención.

A mí me gusta mucho el desfile del 12 de octubre y eso que sólo hice la mili quince días, hasta que el alto mando me declaró inútil total por una antigua lesión de la columna vertebral. Oiga, pero quince días que estuve en Infantería de Marina. Un respeto, que aquello no era cualquier cosa.

Hoy veré de nuevo el desfile de la Fiesta de España. Cuando se realice el homenaje a los caídos se me caerán lágrimas como bellotas, cuando desfile la legión le mandaré un beso a la cabra y cuando aparezca Zapatero le silbaré en la distancia. Llámenme sentimental, pero es un día que disfruto mucho. Espero que ustedes también lo disfruten. Sin alardes pero sin complejos.

Feliz Día de la Hispanidad, felicidades a todas las Pilares y todos los Pilaros (que haberlos haylos) y felicidades también al benemérito cuerpo de la Guardia Civil. Viva España, coño.

El crecimiento del paro es una oscura maniobra más del PP y los mercados

4 de Octubre de 2011 - 23:15:20 - Pablo Molina - 4 comentarios

Las tres superficies de mayor dureza conocidas en la naturaleza son el corindón, el diamante y el rostro de los gestores socialistas del empleo. Por ese orden. Así que el gobierno no tiene responsabilidad en las cifras vergonzosas de paro en España porque no es el encargado de contratar y despedir a los trabajadores. Pues nada, estupendo. Que los sindicatos de izquierdas preparen una concentración de agradecimiento a las puertas de las sedes del PSOE en todas las provincias para certificar su inocencia en la ruina de España y agradecerles sus esfuerzos por evitarlas.

Esto del paro debe ser una conspiración de los empresarios españoles, sin duda orquestada desde las zahúrdas del PP, partido empeñado en arruinar el país para alcanzar sus objetivos electorales. 

Así pues, a tenor de las declaraciones de los responsables socialistas del ramo, debemos creer que los empresarios españoles han decidido arruinar a sus empresas y despedir a sus trabajadores simplemente para joder a Zapatero.

Lo peor de todo es que el votante socialista medio sí cree en esas conspiraciones y en otras peores que harían enrojecer de vergüenza ajena al tonto de mi pueblo.

CODA: D. José Blanco, estudiante frustrado de Derecho, no por falta de capacidad sino porque sus inquietudes políticas juveniles le impidieron asombrar al Foro con sus aportaciones, aparece relacionado con un oscuro expediente de tráfico de subvenciones en tierras gallegas. Habrá quien pida que se aplique el cuento y renuncie a ser candidato en las elecciones del 20-N, pero serán sólo los que desconocen la máxima socialista, según la cual, "un candidato del PSOE no está sujeto a los estándares éticos que los socialistas exigen al resto de partidos". Amén, amén.

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