Confesiones de un cinépata

'Asesinos de élite'

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Póster

Un servidor ha perdido la cuenta de las películas que ha protagonizado o rodado el exnadador olímpico Jason Statham a lo largo de este año. Sin entrar en sus capacidades interpretativas, que a la vista están, lo cierto es que el londinense se ha convertido en el heredero más natural y eficiente de los Willis, Stallone y Schwarzenegger de turno: las películas que interpreta a menudo carecen de pretensiones artísticas y sólo pretenden complacer a los fans del cine de acción más esencial, aunque ahora moviéndose más en la esfera de producciones de serie B más o menos lujosas y no como buques insignia de los grandes estudios.

En esta línea anda Asesinos de élite, por mucho que el guión de la cinta –basado en la novela del exoficial Ranulph Fiennes, The Feather Men- apunte no pocos elementos políticos, y que el reparto esté adornado por nombres de clase A como los de Clive Owen y Robert de Niro (por cierto, quién le ha visto y quién le ve). La película dirigida de forma harto impersonal por Gary McKendry se ambienta en 1980 y relata la vuelta a la acción de Danny (Statham), un mercenario que se lanza al rescate del que considera su mentor (de Niro), secuestrado por un jeque árabe que busca venganza después de la Guerra de Omán. Para huir de sus garras, Danny tendrá que conformar de nuevo a su equipo de asesinos y acabar con los miembros de las SAS británicas que el anciano considera causantes de su desgracia.

Decíamos que Asesinos de élite apunta algo más alto que la exitosa saga Transporter, que dio la fama a Statham y le catapultó a los papeles protagonistas que ahora ocupa. Las referencias a la Guerra de Omán y la panorámica que se ofrece de la política y los servicios de espionaje británicos tratan de incrementar el interés y trazar algún útil paralelismo con la situación global actual, y lo cierto es que, en este sentido, a la cinta le basta la brillante introducción para conseguirlo. Pero aunque Asesinos de élite tenga más contenido de thriller político del esperado, lo que impulsa el relato y también el interés del mismo sigue siendo la pura acción, que McKendry destaca sin personalidad pero con limpieza.

Es ese ritmo más o menos urgente lo que salva la cinta y ordena un tanto el desaguisado, porque aunque el guión trate esforzarse en presentar referencias políticas, la planicie de los personajes y la escasa claridad de la exposición, que culmina en un último acto desordenado y aburrido, impide a McKendry levantar el vuelo en este sentido. No obstante, tanto esto como la labor eficiente de su trío de actores (mención especial para Clive Owen) consigue que Asesinos de élite se disfrute como lo que realmente es, sin que lo demás estorbe.

Comentarios (1)
1 mrsambo, día

Me gusta bastante Clive Owen, además lo destacas entre todos.

CON FALDAS Y A LO LOCO (1959) Billy Wilder, última parte de la crítica.

http://cinemelodic.blogspot.com/2011/11/con-faldas...

Las otras.

http://cinemelodic.blogspot.com/2011/11/con-faldas...

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