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Octubre 2009


¡Qué me dices Alex!

20 de Octubre de 2009 - 17:13:20 - Fernando Díaz Villanueva - 0 comentarios

Los próximos años van a ser los de la consolidación del libro electrónico y, como consecuencia de ello, los de la reestructuración de la industria editorial a la que, muy probablemente, le pase algo parecido a lo que le ha sucedido a la discográfica en esta primera década del siglo. Y no digo esto porque que quiera ver a los de Planeta morder el polvo por darle un premio a Maria de la Pau Janer (¡la madre que los parió!), sino porque está siendo ahora cuando el coco, es decir, la otra industria, la tecnológica, está empezando a ofrecer cacharros lo suficientemente útiles y baratos como para que merezca la pena dejar de leer en papel.

Esta misma semana han anunciado dos dispositivos que apuntan maneras. Los dos en Estados Unidos, y los dos irresistiblemente atractivos para el gadgetero. No hace falta que recuerde a mi estimadísima audiencia que no estarán disponibles ni en Espein, ni en el resto de Yurop al menos en el corto plazo, luego, si ven que eso, pues ya lo venderán aquí por un riñón. El primero se llama "Que" y está fabricado por la compañía Plastic Logic, es decir, Plástico Lógico traducido literalmente y pu** plástico traído al español de un modo más literario.  El "Que" mola porque tiene sólo 8 milímetros de grosor, 11 pulgadas de pantalla y conexión 3G. Eso, claro, sólo en Estados Unidos, y sólo a partir del 7 de enero, fecha en que será lanzado oficialmente coincidiendo con la feria CES. Lo que no mola del "Que" es el nombre que, conociéndonos, dará a lugar a conversaciones de besugos como la que sigue:

- ¿Sabes que Lorenzo ha vendido el capote de su tío abuelo y se ha comprado un "Que"?
- ¿Qué?
- No, que no qué, que se ha comprado un "Que"
- ¡Qué de qué!, ¿me estás vacilando o qué?
- ¡Qué no, que se ha comprado un "Que"!
- Oye, ¿me estás toreando o qué?
- Mira que te doy...
- ¿Con qué me vas a dar berberecho?
- Pues con el "Que" de Lorenzo.

Y ya se ha liado. Propongo al CEO (inglés: SIOU) de Plastic Logic que cambie el nombre en los países de habla hispana, vamos, que lo cambie en Estados Unidos, que en breve va a ser la primera nación hispana del mundo mal que le pese a los hablantes de la lengua de Chespir.


El otro invento que se ha presentado esta semana mola aún más. Esto es así porque tiene dos pantallas. Una de tinta electrónica y la otra un TFT de toda la vida. Se puede leer un rato y navegar por el interné otro rato. Se pueden descargar libros con una pantalla y leerlos con la otra. Una maravilla. Se llama Alex y la empresa que lo fabrica Spring Design, es decir, literalmente, "Primavera Diseño". De verdad que a veces pienso en la crueldad de obligar a nuestros hijos a aprender a hablar como Toro Sentado y me estremezco. Bueno, a lo que vamos, en el "Alex", como tiene dos pantallas, hay que sacrificar espacio en la principal, que se queda en 6 míseras pulgadas, dejándole otras 3,5 a la inferior que es realmente enana, un poquito más grande que las pantallitas que vienen detrás de las cámaras de fotos. Poco se podrá leer ahí, pero saca de un aprieto internetero y digo yo que cuando hagan la mula para libros ajustarán el software a ese tamaño minúsculo. El software que trae el "Alex" es conocido por todos, se trata del Android que llevan ya algunos móviles y que por ahora muerde el polvo frente al iPhone de un modo lamentable (inglés:lamenteibol).

Si alguna vez tengo uno de ellos ya le contaré con más detalle. Entretanto, no olvide leerse la sección de Internet completa, incluyendo, claro está, la columna de Daniel Rodríguez Herrera y los mensajes de nuestros patrocinadores. Total, a usted no le cuesta nada y a nosotros nos da la vida... y el plato de la comida.


10 años de Messenger

5 de Octubre de 2009 - 12:19:27 - Fernando Díaz Villanueva - 4 comentarios

Uno de los inventos que más y mejor han hecho perder el tiempo a la última generación de españoles acaba de cumplir 10 años. Quien lo diría. Recuerdo como si fuese ayer por la tarde, la primera vez que alguien me dijo aquello de "oye, agrégame al messenger  y chateamos luego". Como no estaba preparado para ninguna de las dos cosas pues a ese alguien ni le agregué ni chateé.  Y así sigo, sin haber agregado a nadie en el Mesenger, básicamente porque nunca lo he utilizado.

Pero, claro, que yo no haya hecho uso de ese programita de mensajería no significa que no sea útil y que tenga un ejército de enfervorecidos fans que serían capaces de prescindir de casi cualquier cosa menos de su sesión nocturna de Messenger. Y digo nocturna porque su hora punta, su prime time, coincide con el de la televisión. Es lógico. El Messenger es gratis, y sirve para chatear, para hablar y para verse en persona a través de las ya ubícuas webcam. Para las parejas de novios ha sido todo un descubrimiento, es más, muchas parejas jóvenes se preguntan hoy como antes se podía vivir sin Messenger y cómo hacían las parejas para comunicarse.

Pues lo hacían, primero por carta y luego por teléfono. Lo que no podían, claro está, es hacer guarreridas españolas por la güebcam, ni ser ciberinfieles, ni hablar con 6 ó 7 personas a la vez, ni recibir sabios consejos publicitarios en mitad de la conversación. Por teléfono la cosa era más íntima. El Messenger es una ventanita por lo que entra todo, lo bueno y lo malo, lo que nos apetece y lo que no nos apetece. Es una metáfora de la sociedad, por eso los asociales como Fabián C. Barrio y los que nos gusta llevar la contraria, como un servidor, no tenemos ni tendremos jamás Messenger.

Somos, eso sí, muy pocos. Patricia Tablado, una amiga muy messengerófila, me cuenta que hay 140 millones de personas en todo el mundo que se conectan al Messenger cada día. Es decir, el equivalente a toda la población de Rusia. Y así todas las noches. Pues eso, congratuleisions al Messenger porque, a pesar de ser un invento concebido para el noble arte perder el tiempo, se lo merece. 
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