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Noviembre 2008


Ultraportátiles, elogio de lo pequeño

26 de Noviembre de 2008 - 18:17:47 - Fernando Díaz Villanueva - 5 comentarios

Al igual que todos los veranos tienen una canción, todas las Navidades tienen un regalo, un gadget fetiche que se reproduce como el virus de la gripe por las estanterías de las tiendas y los sitios web que, tanto usted como yo, visitamos con dedicada entrega. La última Navidad fueron los marcos de foto digitales, la anterior los discos duros multimedia y así sucesivamente hasta la Game Boy, que acaba de cumplir su mayoría de edad olvidada por todos.

Todo gadget de moda empieza su carrera como producto exclusivo al alcance de unos pocos. Generalmente caro (diría yo que prohibitivo) y sólo contemplable a través del cristal de un escaparate. Entonces, nadie sabe cómo ni por qué, el gadget en cuestión sufre una mutación genética y comienza a expandirse casi a la misma velocidad en que se abarata. Los marcos digitales, por ejemplo, eran hace sólo cinco años una curiosidad tecnológica, un lujo asiático (y nunca mejor traído el origen) de esos que miramos embobados, pero que no nos podemos permitir y que si, haciendo esfuerzo, nos los permitiésemos, echaríamos horas pensando cómo vamos a utilizarlos.  


Porque los cacharros tecnológicos son como Gandalf en El Seños de los anillos; llegan cuando tienen que llegar, ni antes ni después. Un marco digital en 2003 era perfectamente inútil para la mayoría de aficionados a la fotografía, que se encontraban sumergidos en un mar de dudas sobre si daban o no el salto a la fotografía digital. Y sin fotos digitales el marco sirve para poco más que para pegarle una foto en papel sobre el LCD. Cuando todos tenían su cámara y las pantallas de cristal líquido eran lo suficientemente económicas llegó su momento y ¡zas!, un marquito en cada casa. Apagado, cierto es, pero exhibiendo orgulloso su pantalla en negro para que todas la visitas pregunten lo mismo. 

- ¡Oye!, ¿y esto como se enciende? 

A lo que nosotros, condescendientes tecnófilos, respondemos llenos de satisfacción: 

- Dale la vuelta y deslizas la pestaña a donde pone ON 

A los ultraportátiles o Netbooks (que es como se llaman ahora) les ha pasado algo parecido. Al principio eran versiones miniaturizadas de portátiles normales, con su pantallita, su tecladito, su panelito táctil... y su sablazo en la Visa. Porque esos mini Sony Vaio o esos mini Samsung o ese MacBook Air todo lo que tienen de minúsculo lo tienen de caro. Tal es la diferencia que, en los últimos años, se había llegado a la convicción que de que lo pequeño, en informática, se paga... y bien.  

OLPC


Pues no, lo pequeño se ha dejado de pagar. Todo gracias a una empresa taiwanesa llamada Asus, que anunció a mediados del año pasado un diminuto portátil equipado con lo mínimo a menos de 300 dólares. En realidad no era nada nuevo, simplemente la evolución de un concepto ya antiguo: el de los portátiles para los niños del tercer mundo puesto al día para los geeks del primero. La idea apadrinada por algunos gurús del intenet de dar un ordenador portátil a los niños de los países pobres nunca ha arrancado del todo. Tal vez porque esos niños, antes que ordenadores, lo que necesitan son escuelas, seguridad y, en los casos más sangrantes, comer a diario. Aunque parezca mentira, algo tan elemental no se lo plantearon. Es como si a mi padre, que las pasó canutas en la posguerra, le hubiesen regalado una calculadora cuando, en realidad, lo que a él le apetecía era comer caliente.

La idea de Asus era ofrecer a los que ya disfrutamos de las bendiciones del mundo desarrollado (entre las que figura comer caliente) un ordenador a medio camino entre un portátil y una agenda electrónica pero, a diferencia de lo que se había hecho antes, al precio de la segunda y no del primero. El anuncio fue a principios del verano de 2007 y no hubo geek en todo el mundo que no desease poseer uno de esos Asus, bautizados por la marca como "eeepc", es decir, easy to learn, easy to work, easy to play. Les faltó una "e" más. Easy to pay, porque el precio de salida iba a ser 299 dólares, cifra redonda y psicológica como lo fue en tiempos las famosas 5.000 pesetas con las que se podía comprar casi de todo.

LG X110

El Eeepc es un aparatito extremadamente pequeño y ligero. Ocupa lo que una agenda normal y pesa menos de un kilo. Es capaz de hacer lo que la mayor parte de la gente hace con el ordenador: navegar por Internet, chatear con los amigos, enviar correos electrónicos y escribir algún texto ocasionalmente. Como es tan pequeño se puede llevar a cualquier parte. Cabe en el bolso de una mujer (en rigor, en el bolso de una mujer cabrían 6 ó 7 eeepc’s) o en la mariconera de un hombre; no, no se ría, esos bolsos masculinos siempre se han llamado así. Sirve para navegar desde la cama, desde la terraza, desde el sofá y desde otros lugares más íntimos, pero inexcusables en el quehacer diario.

Acer Aspire One

Y todas esas ventajas por sólo 299 dólares. Lo anormal es que no se hubiesen vendido. Fueron la sensación de las Navidades (las norteamericanas, no las nuestras) del pasado año y, a lo largo de este, se han puesto a la venta en todo el mundo. En España llegaron tarde, tan tarde como el mes de mayo, momento en que se produjo la eclosión del segmento. HP lanzó su modelo, Acer lo hizo algo más tarde, y fue volver del verano y cada semana una marca se desmarcaba con su Netbook... Dell y su Inspiron Mini, Toshiba y su NB 100, LG y su X110, Medion y su Akoya Mini... Al final hay tantos modelos que cuesta recordarlos todos.

Pero cantidad no significa variedad. Las tripas de todos son prácticamente idénticas. Equipan el mismo microprocesador Intel Atom, parecida cantidad de memoria y pantallas de 9 ó 10 pulgadas. El Eeepc original, que llevaba un Celeron del año catapún y un pantallín minusuculo, ha dado paso a nuevos HP Mini 1000modelos más potentes que han tratado de subsanar los defectos del primero de la saga.

La batalla no se ha librado, pues, en el hardware, sino en el sistema operativo. El pionero traía preinstalada una distribución de Linux un poco rara que daba lo que se le pedía y poco más. A partir de ahí empezó la guerra. Algunas marcas se han decantado sólo por Linux, como es el caso de Dell, que entrega sus Inspiron Mini con Ubuntu. Otros dejan elegir al cliente entre Linux y Windows XP que, aunque sea un sistema del año 2001, en esto de los Netbooks goza de una envidiable salud. Por último, algunas marcas sólo ofrecen el XP porque, según dicen, es lo que les pide la clientela. Ahora viene la pregunta. Si son tan parecidos, ¿no debería costar demasiado elegir uno u otro para regalar(se) estas Navidades? Pues no. Aparentemente son iguales, luego cada uno tiene sus cosas, sus detalles y sus intangibles que ponen la elección bastante más difícil. A eso dedicaré los próximos artículos. Si se quiere enterar, ya sabe, permanezca conectado. 

Tablet PC, el futuro que nunca lo fue

21 de Noviembre de 2008 - 19:15:21 - Fernando Díaz Villanueva - 2 comentarios

HP Pavilion TX 2000En los últimos años la historia de Microsoft puede contarse por sonoros fracasos. Y no sólo el Windows Vista, del que echan pestes hasta quienes no lo han usado en su vida, o la última edición de Microsoft Office... sí, sí, esa misma que guarda los documentos de Word en un formato tan rebuscado que usted y sólo usted puede abrirlos. Aparte de estos dos tropiezos que, bien visto, no lo han sido tanto, porque Vista es el sistema operativo con el que se venden casi todos los ordenadores del mundo, y Office sigue siendo la principal (casi única) aplicación para las cosas de la oficina, hay otros proyectos muy personales (y muy desconocidos) de Bill Gates como los Tablet PC o los UMPC que se han pegado un batacazo antológico.

Samsung Q1En su momento se vendieron como el futuro de la informática personal, como las nuevas estrellas de la galaxia tecnológica en torno a las cuáles íbamos a terminar girando todos. Al final han terminado siendo productos minoritarios, de nicho, que dice la gente que sabe de márketing. El UMPC no es que haya fracasado, es que ha sido asesinado vilmente por sus primos pobres, los Netbook, en un estallido de lucha de clases inédito en este mundillo. Allá donde el UMPC (siglas de Ultra Mobile PC) costaba mil y pico euros (con un pico muy alto) los Netbook se han quedado en la cálida región de los 300, frontera psicológica que separa el desenfundado inmediato de Visa del mantenerla en su sitio esperando mejor ocasión. Los UMPC, además, tenían (tienen, porque no están del todo muertos) una forma un poco rara. Consisten en una pantallita táctil con cuatro botones a los lados, procesador de ordenador grande, prestaciones de ordenador grande y precio de ordenador muy grande. Lo peor es que, después de toda esta exhibición de potencia y miniaturización, están dirigidos al tipo que quiere conectarse a internet desde la cama. En suma, piden demasiado por demasiado poco. Por eso nadie tiene uno (o casi).

Los Tablet PC, en cambio, parecen un ordenador portátil y, hoy por hoy, cuestan lo que un ordenador portátil. Quizá porque, en realidad, no son más que un ordenador portátil. Se anunciaron a bombo y platillo hace 6 ó 7 años. Era una apuesta personalísima de Gates que, en un arranque de heroísmo propio de un químico del siglo XIX, se aplicó su propio experimento y prescindió en su despacho de otro equipo que no fuese un Tablet. Como en aquel entonces Gates era el hombre más odiado del mundo, una especie de Bush de la tecnología, todos le dieron crédito y los periódicos se hincharon a hablar del ordenador del futuro. Hasta yo, que soy desconfiado de naturaleza, me veía en el año 2008 con un Tablet bajo el brazo tomando notas en las reuniones con un lápiz óptico mientras un robot nos servía café a todos los asistentes. Porque, esto era el futuro, ¿o no? Lo cierto es que a las reuniones sigo llevando la agenda de papel y un boli Bic (generalmente mordido) que acabo de robar a un redactor despistado. Lo más probable, por lo tanto, es que para 2015 toda la renovacion que experimenten mis reuniones sea la agenda.

HP TouchSmart


El hecho es que los Tablet PC, lejos de morir, han sabido adaptarse a ciertos mercados, especialmente al educativo y al sanitario. Los profesores y los médicos trabajan de pie, así que un aparato que les permita tomar apuntes en la sacrificada postura bípeda supone un gran avance. Algo semejante sucedió con los PDA, que han dejado de ser un gadget y se han convertido en parte del equipo de trabajo de enfermeras, camareros y encargados de almacén, profesionales del no parar y del estar de pie. El resto de los mortales trabajamos sentados, comemos sentados y nos entretenemos sentados. Algunos, como los funcionarios o los maquinistas del metro, diríase que hasta se reproducen sentados. De ahí que no veamos tan necesario un invento concebido para moverse, y más cuando ese invento sale por un ojo de la cara y exige cierto aprendizaje. El Tablet presume de entender lo que escribes, pero no siempre es así, de hecho, casi nunca es así. Probé uno hace un par de años y tardé un cuarto de hora en conseguir que el sistema de reconocimiento de caligrafía comprendiese a medias que quería poner "Hola, me llamo Fernando y esto es un Tablet PC". Increíble pero cierto. Lo dejé por imposible a la mitad de mi nombre.

De eso hace dos años, claro. Hoy cuentan que las cosas han mejorado. También lo han hecho los precios. De los casi 2.000 euros que costaba el original Tablet disléxico que pasó brevemente por mis manos se ha bajado a los 800 pelados, por lo que hasta puede perdonarse que la maquinita no entienda del todo que uno quiera escribir “Torschlusspanik” en cursiva, palabra alemana de difícil traducción que se aplica a las mujeres cuando se les ha pasado el arroz. Por el precio y porque “Torschlusspanik” no es una palabra que se escriba a diario, la opción del Tablet empieza a ser factible para aquellos que, como usted, se han puesto a leer este artículo buscando refuerzos positivos para comprarse un Tablet.

Asus EeePC 701La oferta de Tablet es amplia, no tanto, lógicamente, como la de Netbooks, que se encuentran en plena metástasis tras el exitazo del EeePC, pero suficiente para tener donde elegir. Dell los fabrica, Fujitsu-Siemens, Toshiba y Lenovo también, pero es HP la que más decididamente los ha apoyado. Llevan varios años perfeccionando el concepto y puliendo las líneas de diseño para hacerlos vistosos al consumidor medio. El último lo acaban de anunciar. Se llama TouchSmart y promete ser plenamente funcional cuando Windows 7 entre en escena el año próximo. Windows 7, que es un Vista mejorado, admite pantallas multitáctiles como la que actualmente equipa el iPhone. Eso hará posible, por ejemplo, que al abrir una foto podamos acercarla o alejarla con los dedos pulgar e índice. No es gran cosa pero mola bastante.

Si la conjunción de Windows 7, precios contenidos y diseños atractivos es favorable quizá el Tablet PC renazca y volvamos a ver como unos y otros empiezan a hablar del ordenador del futuro. Yo, que sigo siendo desconfiado, lo más probable es que vuelva a creérmelo y me recree de nuevo con ensoñaciones de un futuro sin agendas de papel y robots que sirven café. El futuro, a fin de cuentas, siempre será lo que uno quiera que sea.

El gato que adivinó los números de la Lotería de Navidad

20 de Noviembre de 2008 - 12:29:12 - Fabián C. Barrio - 3 comentarios

Señores,

Hoy haré tres predicciones infalibles.

Hay un hermoso pueblo de pescadores en la costa sur de Galicia llamado Moaña, cuya belleza sólo es equiparable a la singularidad de sus gentes. Como podrán imaginar, la vida en las calles de piedra y musgo de Moaña es muchísimo más sencilla que en una gran ciudad de asfalto y acero. Moaña vive enredada en los caracoles de la melena del mar, pelea con el viento mareiro en desigual batalla, con el sol y la salitre, con la lluvia que cae eternamente sobre el lomo de Galicia, Moaña arrebata al mar mareas de plata de sardinas trémulas y, bajo el cielo gris pálido que cubre las lomas suaves de sus cerros verdes, retumban los ecos de los mugidos lastimeros de las vacas y los tañidos tristes de sus esquilas. En los mercados de Moaña, las cestas panzudas de mimbre rebosan de vida brotada de la tierra: calabazas gigantes, verduras altivas, tomates fragantes, frutas de piel tersa y delicada, huevos de gallina preñados de vida, vinos de sabor ácido, patatas crujientes, quesos de aroma intenso y carnes níveas, músculos rojos y torneados de terneras lechales. Las gentes de Moaña llevan labrada en su piel la perpetua lucha contra los elementos y en su mirada el infinito azul metálico del horizonte del Atlántico.
Uno de estos hombres para a otro por la calle y le pregunta si tiene Internet en casa. Como estamos en noviembre, el vaho de sus alientos se arrebuja a su alrededor y la bruma y las nubes grises del otoño se enredan tercamente en las copas de los pinos y en las antenas de televisión. El aludido le contesta que sí, que su hija tiene Internet, y el primero entonces saca de su chaqueta de gruesa lana azul marino un trocito de papel arrugado, y le cuenta:
- Es que acabo de volver de vacaciones. Estuve en Mallorca. Y desde la ventana del hotel vi como un gato se metía entre dos coches. Pero como amagando, ¿sabes?. El gato amagaba. Así que tuve un presentimiento. bajé corriendo, y apunté las matrículas de los coches. Son estas- y le acerca el papel a su interlocutor-. Necesito saber dónde venden lotería de navidad con esos números.
Se quedaron mirando ambos el papel un rato, sopesando la situación, hablando brevemente del tiempo, y luego se despidieron, y el interpelado aseguró a su interlocutor que su hija adivinaría dónde se venden esos números de la lotería. La muchacha lo consultó aquí.
Cuál no sería la sorpresa de todos al adivinar que, de esos dos números, uno de ellos se está vendiendo en la propia Moaña, en una administración de lotería como cualquier otra, con sus paredes grises tapizadas de posters de calvos en blanco y negro y perritos con gafas de sol, con sus potos al borde de la desintegración senil y el espumillón reciclado de años anteriores colgado alrededor de la caja registradora analógica. Por lo tanto, primera predicción, tengo el placer de anunciarles que, este año, la lotería tocará en Moaña.

El ejemplo del hombre completamente ajeno al universo digital que recurre a Internet para saciar sus necesidades o que se atreve con la tecnología está resultando cada vez menos exótico. Hace ahora dos años, se montó un gran revuelo alrededor de A mis 95 Años, un blog creado por María Amelia, una nonagenaria coruñesa. También constituyó un fenòmeno en Youtube la historia de Geriatric 1927, un viudo de 81 años que, desde sus arrugas y su sofá, cuenta en vídeos cómo vivió dos guerras mundiales. Pero ya apenas nos asombran esas historias, nos da igual que los monjes Shaolin abran una tienda online, que se vendan mariscos o naranjas directamente del productor, o que haya webs dedicadas al punto de cruz o a los burros ibéricos. A lo que quiero llegar es que, pese a la popularización de Internet a un ritmo frenético, cuesta un poco más de lo que debería porque, para acceder a él, todavía hay que hacer frente al muro insalvable de un teclado y un ratón. No obstante, incluso eso se está disolviendo, porque los teclados y los ratones no han sido pensados para ser manejados por los seres humanos, los teclados y los ratones son impedimentos y obstáculos que las máquinas nos ponen porque son incapaces de ir tan rápidas como nosotros, son incapaces de cumplir nuestros deseos a tiempo, y por lo tanto, nos ponen difícil aposta la comunicación con ellas. Se ha hablado mucho de la nevera que detectará cuándo falten CLICK HERE TO FIND OUT MORE!!!yogures y pedirá una nueva remesa por Internet, o la calefacción que se conectará a un feed RSS para ver la predicción meteorológica y actuar en consecuencia. Pero, por ejemplo, el éxito de la consola Wii radica en que no tiene un mando al uso, tiene una especie de hacha de guerra que puedes blandir de forma natural. Y una empresa francesa parece haber empezado con el paso definitivo hacia la internetización de la vida cotidiana. Se trata de Mir:ror, un lector de etiquetas similares a las de los comercios, que puedes pegar a cualquier objeto. Luego, si tienes tiempo -cosa que parece que sobra al internauta medio-, puedes programar acciones en tu ordenador asociadas a la etiqueta. Pongamos un ejemplo: Pegas la etiqueta a mando del garaje. A las siete de la mañana coges el mando porque estás a punto de salir, y lo pasas sobre el lector. En ese mismo momento, se activa en tu pantalla la predicción meteorológica, se abre la imagen en directo de las webcams del departamento de tráfico de tu ciudad, y se te envía un email a tu trabajo que contiene la agenda de hoy. Además, se actualiza tu Twitter con el status: " saliendo hacia la oficina :( ". Y quince minutos después, tu ordenador se apaga, porque se supone que ya has salido de casa. La idea de Mir:ror es bastante revolucionaria porque, si se popularizara, cualquier objeto podría tener una etiqueta. Así, compraríamos libros que, al pasarlos por el lector, abrirían páginas web con información de su autor o con recomendaciones de novelas similares. O bien pasaríamos yogures por el lector y éste nos devolvería su información nutricional. Y una etiqueta en nuestro reloj podría ir encendiendo cosas como la ducha, la cafetera, la calefacción o el coche a nuestro paso. He de reconocer que la idea de que todo esté conectado y la información de todo esté accesible para cualquiera resulta demasiado sugerente como para dejarla escapar. Mi segunda predicción es que, en menos de 10 años, nadie hablará ya de Internet en las calles de piedra y musgo de Moaña, porque Internet será Moaña y Moaña será Internet.

Soñadoramente,

Fabián, su Chico Gurú De Internet Que Hace Predicciones Infalibles A Medio Y Largo Plazo

Fabián C. Barrio es analista de topografías de red complejas y consultor en recuperación de catástrofes informáticas

 

Prada Phone, siempre nos quedará el lujo

19 de Noviembre de 2008 - 13:31:29 - Fernando Díaz Villanueva - 1 comentario

A falta de otras novedades tecnológicas de mayor relumbrón, LG, que es una marca coreana que lo mismo te hace una lavadora de carga superior que un navegador GPS, acaba de anunciar su teléfono más exclusivo: el Prada Phone (o Pradáfono si los fabricantes escogiesen nuestra eufónica y delicada lengua para denominar sus productos). Se trata de un terminal muy aparente, todo en negro y plata, con un teclado deslizante que se esconde detrás de la pantalla y que, por descontado, no tiene tecla asignada a la sacrosanta eñe.

Desde el punto de vista técnico es un smartphone modelo. Lleva de todo y hace de todo. Se conecta a redes HSDPA (previo pago del megabyte a precio de oro a la operadora) y, lo más llamativo, le han incorporado un equipo fotográfico digno de una cámara compacta. 5 megapíxeles, flash, estabilizador de imagen y, según pone en las características, objetivo Schneider-Kreuznach certificado (sic), lo que me ha dado que pensar que quizá existan por ahí lentes Schneider-Kreuznach sin certificar, lo cual no deja de ser preocupante.

Con todo, el Prada Phone no justifica lo que cuesta con camaritas, pantallitas táctiles o acelerómetros sino con la marca de lujo que exhibe bien grande encima de la pantalla. En la escala de deseabilidad esto le sitúa un peldaño por encima de la competencia, es decir, de los Nokia serie N que tanto se ven por ahi. Llevar en un bolso de Prada un teléfono de Prada es el recolmo de la exclusividad y, no digamos ya, sacarlo del bolso y ponerlo encima de la mesa durante la comida para que el resto de la humanidad restaurantil muera de envidia. A estas alturas los teléfonos móviles, por si no se habían dado cuenta, son más un objeto de autoafirmación individual que algo inventado para hacer llamadas (casi siempre).


El Prada es, sin embargo, algo más que un envidiófono. Los ingenieros de LG han creado un sistema dual teléfono-reloj de pulsera que, conectado por Bluetooth, informa al segundo de lo que pasa en el primero. Es decir, que si una, en un error imperdonable, se deja el móvil en el bolso (de Prada) y llaman, automáticamente el móvil se lo dice al reloj y salta una alarmita. Una excusa perfecta para sacar entonces el móvil y fardar de todo a la vez: de bolso, de reloj y de teléfono. Como ven, está todo pensado. 

El problema del lujo es que es no está al alcance de todos los bolsillos. El Pradáfono estará a la venta antes de Navidad por unos 600 euros. Sólo el teléfono, claro. Si lo que quiere es el paquete completo de móvil + reloj tendrá que sumarle otros 300 euretes. Para muchos será un disparate gastarse casi 1.000 euros en un simple móvil, para otros el modo ideal de pulirse la paga extra de diciembre. Ahí lo tienen, baílenlo.

Usted es un pequeño esclavo, pero todavía no lo sabe

18 de Noviembre de 2008 - 14:04:44 - Fabián C. Barrio - 5 comentarios

Señores,

Vamos a retroceder grácilmente al siglo XVIII. Les presento a Wolfgang von Kempelen, un notorio inventor y caradura originario de Pressburg (Bratislava) que aseguró, en 1769, haber construido una máquina que era capaz de jugar al ajedrez e incluso ganar la mayoría de las partidas. Consistía en un cajón de madera del que sobresalía un maniquí con forma de señor turco, que se movía y manipulaba las piezas del ajedrez, aparentemente sin intervención humana. Cuando Wolfgang abría la caja, mostraba a su asombrada audiencia un incomprensible mecanismo de relojería, supuestamente capaz de mover las piezas sobre el tablero con gran éxito. Obviamente, se trataba de una farsa: dentro del cajón había un maestro ajedrecista -al parecer veterano de guerra que había perdido las piernas y por eso cabía dentro- precariamente encajado, que movía el maniquí del Turco desde su interior. En cualquier caso, el Turco se hizo famoso por haber sido exhibido en la corte de la emperatriz de Austria María Teresa en 1770, o por haber ganado al ajedrez al mismísimo Benjamin Franklin. Tras la muerte de su creador, el Turco siguió de gira y llegó a vencer a Napoleón Bonaparte en Schönbrunn, convirtiéndose de este modo en, posiblemente, la primera leyenda urbana de la historia.

Ahora, vámonos a los primeros años de Internet. No sé si recordarán que la gente se instalaba una cosa llamada Seti@Home, un programa que empleaba las horas muertas de tu PC en las que no estabas usándolo para procesar datos que le llegaban en paquetitos, con la vana pretensión de encontrar patrones que demostraran que hay vida inteligente en otros planetas y que nos están atiborrando a mensajes profundos enviados desde el espacio estelar. Hum. Muchos proyectos que requieren gran cantidad de tiempo de proceso se han creado con la misma dinámica. Así, tu ordenador puede ayudar a buscar púlsares, predecir el clima o las interacciones entre proteinas, en fin, cosas del todo fascinantes que seguramente te proporcionarán horas y horas de fascinante tertulia de café. Prácticamente toda actividad compleja funciona en el mundo del mismo modo: distribuyendo la carga de la tarea entre múltiples ejecutantes. Desde un hormiguero hasta una orquesta, pasando por una fábrica, la caza de mamuts, la fotosíntesis o una granja de servidores web.

Pues bien, me gustaría unir ambos conceptos (la máquina engañosamente movida por seres humanos y la distribución de carga de trabajo en unidades elementales) en este asombroso servicio de Amazon. Amazon ha llegado a la conclusión de que hay muchas micro-tareas que no pueden desempeñar -todavía- las máquinas, y por lo tanto, ha construido una herramienta que permite, por un lado, que los empresarios especuladores esclavistas compren unidades infinitesimales de tiempo de trabajo escasamente cualificado y altamente repetitivo, y por otro los pobres obreros explotados vendan segundos de vida a cambio de incentivos económicos siempre insuficientes. Para que se hagan una idea, las tareas pueden ser evaluar los resultados de una búsqueda de un buscador, identificar caras, grabar datos, decidir si determinados sitios web son para todos los públicos, encontrar imágenes de pájaros, reescribir frases conservando el sentido, grabar sonidos, buscar productos que hagan lo mismo y con distinto precio, diseminar enlaces por la blogosfera para engañar a Google... Como verán, se trata de cosas espantosamente aburridas, terriblemente mecánicas, pero que requieren que un ser humano con un cociente intelectual ligeramente superior al de una anémona les preste una mínima cantidad de tiempo. A cambio, el usuario final se verá retribuido en su cuenta de Amazon con cantidades sumamente variables. Por ejemplo, reescribir una frase se paga con $0.04, comentar y votar un artículo con $0.03, encontrar la dirección física del propietario de una web, con $0.02, en fin. Yo deduzco de todo esto que, al final de su vida, habrá muchos internautas que se arrepentirán de no haber gastado esos segundos de tiempo en besar a su hija o hacer macramé. Al final, la ganancia de la gente en Internet se cuenta en céntimos, pequeños céntimos que van entrando poquito a poquito, una visita, un céntimo, un click, otro click.

La conclusión de todo esto es que Internet es un gigantesco complejo de pirámides en construcción, en el que los tres faraones GYM que se disputan la cantera nos emplean como microsiervos a su voluntad. Arrastramos bloquecitos de bits en este impresionante desierto por colonizar a cambio de casi nada, pero sin nosotros todo el castillo se desmoronaría. La inmensidad de Internet se queda pequeña sin un post en este blog, sin un hombre haciendo click en un anuncio, sin un diminuto enlace en un foro olvidado o sin un tipo que disputa una palabra en un artículo de la Wikipedia. Somos unos enanos gigantes abandonados a nuestra suerte en esta maraña de cables de colores.

Diminutamente,

Fabián, su chico clickador.

Fabián es un ex-miope y astígmata converso

 

Storm, una tormenta de Blackberry

13 de Noviembre de 2008 - 21:04:47 - Fernando Díaz Villanueva - 2 comentarios

La única batalla que se pierde es la que no se presenta. Eso es lo que han pensado (casi) todos los fabricantes de teléfonos móviles desde que, en junio del año pasado, saliese a la venta el ubicuo iPhone de Apple. Al igual que sucedió con los que quisieron en su día hacer la competencia al iPod, a los aspirantes a destronar al teléfono de la manzana se les ha motejado (con cierto desprecio, eso sí) iPhone killers. Es decir, asesinos del iPhone, que ya son ganas de llevar la pelea a sus últimas e inevitables consecuencias en toda guerra que se precie, ya sea comercial, religiosa o por un quítame allá ese trozo de tierra: el asesinato del contrario.

El hecho es que, año y medio después de su lanzamiento y a punto de cumplirse el segundo aniversario de su anuncio en la Macworld Expo, killers, lo que se dice killers, no ha habido ninguno. Y no será porque no lo han intentado. Los principales fabricantes, con el omnitodo Nokia a la cabeza, han cargado su artillería de munición para aguarle la fiesta al teléfono con el que sueña media humanidad. A la vista está que no lo han conseguido... al menos hasta ahora.

Faltaba por mostrar sus cartas el otro fenómeno telefónico de nuestros días: Blackberry, que, en realidad no se llama así sino RIM, pero, bueno, para el caso es lo mismo. El principal problema que tenía Blackberry para competir con el iPhone de igual a igual era que sus terminales iban todos dotados de obsoletos y antiestéticos teclados físicos, un crimen de lesa majestad que dejaba a Blackberry siempre al margen de las quinielas de asesinos potenciales. Los ingenieros (canadienses para más señas) de RIM se pusieron las pilas para ingeniar un Blackberry que no pareciese un Blackberry. Un Blackberry sin botones, de pantalla completa, un Blackberry táctil, en suma, un Blackberry iPhonizado.

El ingenio en cuestión se ha terminado por llamar Blackberry Storm, en homenaje, supongo, a la tormenta de ideas que le ha precedido en la mesa de diseño. Es un terminal precioso, a caballo entre un Blackberry de los nuevos y... adivínenlo... un iPhone de los de siempre. Sirve, por este orden, para presumir de tener lo último, para hablar por teléfono, para enviar y recibir correos electrónicos y para unas cuantas cosas más que no vienen al caso. El Storm salió hace un mes y gustó a todo el mundo, pero faltaba saber su precio. Caro carísimo decían. Eso es lo que viene ahora.

Los Blackberry no se venden en las tiendas. No es el clásico teléfono que uno llega, lo ve, lo compra, se lo lleva a casa, le mete la SIM y se pone a hablar con él. Nada de eso. Si uno quiere un Blackberry tiene que pasar por caja, esto es, por la operadora. En España los distribuyen Movistar, Vodafone y Orange, pero no todos los modelos ni en todos los tipos de contrato. Para tener algo tan prosaico como una Blackberry Curve hay que ser autónomo o tener la suerte de que se lo pongan a uno en la empresa que trabaja. Esto es un problema para el gadgetero, es decir, para usted, porque Blackberry es la antítesis de la compra impulsiva. No se pasa delante de uno y se lo lleva puesto. Hay que querer tener uno y emprender una dura negociación con la operadora, leerse el contrato, elegir tarifa y todas esas cosas desagradables que te quitan las ganas de comprar.

El milagro es que tengan tantos y tan devotos usuarios. En esto tiene mucho que ver el hecho de que fuesen los ejecutivos los que empezaron a llevarlo y, como todo el mundo sabe, no hay fuerza más poderosa en el mundo que la de la imitación, mayor incluso que la de la gravitación. También ha influido que, desde un Blackberry, el internet móvil sea real, pues las conexiones van incluidas dentro de una tarifa plana sin trampas en la que no hay que contar los minutos ni los megabytes. Sea como fuere, lo innegable es que, de todas las marcas que en el mundo son, Blackberry es la mejor situada para, sino asesinar, si al menos para propinar un sonoro collejón en la arrogancia sin cuento del iPhone.

El tiempo lo dirá. Por de pronto Vodafone lo acaba de sacar en España a un precio muy, pero que muy competitivo: 19 insignificantes eurillos a cambio, claro está, de venderles tu alma. No piden demasiado, ¿verdad? El diablo ofrece acuerdos parecidos y no da ni un mal teléfono a cambio. Como para pensárselo.

Olympus E-30 y olé

11 de Noviembre de 2008 - 23:09:40 - Fernando Díaz Villanueva - 3 comentarios

Olympus no es la mejor marca de cámaras fotográficas del mundo, pero se le acerca bastante. Dejando a un lado que soy el orgullosísimo poseedor de cuatro de ellas y que siempre es una mala noticia que saquen un nuevo modelo al mercado que deja aún más obsoletas las que ya tengo, saber que Olympus sigue dando guerra (con la que está cayendo), es un refuerzo a los que pensamos que esa marca y esas lentes lujuriosas merecen la pena. Decidieron ir por libre creando un sistema digital propio, el Cuatro Tercios, concebido desde cero que ni es ni pretende ser compatible con su sistema anterior: el OM. Decidieron no fabricar videocámaras, ni fotocopiadoras, ni reproductores de MP3. Decidieron tener una red de distribución pequeña, en algunos lugares inexistente. Decidieron llegar a sólo unos pocos aficionados de esos que, como yo, nos gusta llevar la contraria hasta en lo de la fotografía. Decidieron ser más caros que el resto y, aunque no fue decisión suya, no les importó demasiado condenar a sus usuarios a padecer uno de los peores mercados de segunda mano del planeta Tierra (Luna y asteroides cercanos incluidos).


Pues, a pesar de todo esas decisiones, Olympus sigue siendo Olympus y sigue poniendo en los escaparates auténticas virguerías. La última se llama E-30 y es la sexta réflex de su colección actual. Con esta poco le tiene ya que envidiar a Canon y nada en absoluto a Nikon. El nuevo miembro de la familia viene cargada de tecnología sin concesiones. Veamos:
  • 12,3 Megapíxeles (4/3 Live Mos)
  • Filtro antipolvo de ondas supersónicas
  • Visor que abarca el 98% del campo de visión
  • Previsualización en pantalla
  • Proceso de imagen TruePic III
  • LCD HyperCrystal II Multiangular de 2,7" abatible
  • Sistema AF de 11 puntos
  • ISO 100-3200
  • 5 fps en RAW
  • Estabilizador de imagen
Además de todo esto le han incorporado unos filtros digitales que yo, personalmente, no utilizaría ni aunque me estuviesen poniendo un cuchillo jamonero en la garganta. Por lo demás es simplemente fabulosa. Y muy bonita, con un regusto clásico de cámara de toda la vida, negra como el sobaco de un grillo, rugosa en la empuñadura y lo suficientemente compacta como para llevarla al cuello y no deslomarse (sé lo que me digo, créame).

Si a esto le restamos la caja de cartón en la que viene empaquetada y le sumamos las ópticas Zuiko de la casa (la 50-200mm 2.8-3.5 sin ir más lejos) me sale un equipo para disfrutar de lo lindo durante, al menos, tres o cuatro años. Estará disponible en enero a mil y pico euros. Lo bueno, definitivamente, sale caro, pero sólo un pelín. Si esta buscando una cámara de gama media que no defraude y por la que no pase el tiempo hágase con una. Luego, si no le convence, no se preocupe, que ya llegaremos usted y yo a un acuerdo.

Manos secas (y calientes)

9 de Noviembre de 2008 - 19:52:24 - Fernando Díaz Villanueva - 1 comentario

¿Le sudan las manos o, por el contrario, las tiene usted más secas que la mojama y se le quedan heladas en estos días de otoño? En cualquiera de los extremos que se halle de la infinita amplitud térmica que soportan nuestras preciadas manos, un japonés ha encontrado el remedio para que, al menos delante del ordenador, sea más llevadera. Se trata del primer teclado con ventilador. Algo tan simple como conectar (por uesebé, naturalmente) el teclado al equipo y una suave corriente de aire generada por tres ventiladores se deslizará entre sus dedos; secándoselos o calentándoselos, al gusto.


Es un invento tan tonto que lo sorprendente es que no se le haya ocurrido a nadie antes, a un español, por ejemplo, que aquí, para este tipo de ñapas nos las pintamos solos. Ahora bien, el utilísimo teclado "USB cooler keyboard" todo lo que tiene de práctico lo tiene de feo así que, ya sabe, tendrá que elegir entre teclear cómodamente a 36 graditos (que es la temperatura del cuerpo humano, ente nada abstracto al que pertenecen sus manos) mientras aparta la vista del teclado, o aguantarse el frío pero poder presumir por ahí de teclado extrafino como esos que vende Apple a riñón y medio.

Piénselo bien porque tiempo no le va a faltar. Por ahora el teclado autoventilado se vende sólo en Japón, aunque es muy posible que, como sucede con estas cosas, a lo largo de los próximos meses terminen ofreciéndolo aquí, en Uropa, donde todo llega tarde pero con mucha energía. Supongo que se podrá comprar por internet, pero sin eñe, lo que significa que es como no comprar nada, porque una eñe a un teclado es como el corazón al cuerpo, sin ella el resto de teclas pierden su sentido.


Si quiere echarle un vistazo con más detenimiento aquí tiene la dirección del fabricante, que se llama Thanko. Le confieso que lo único que he entendido es que vale 6.980 yenes (de oferta), para el resto consulte con el profesor de japonés de su vecina, si tiene vecina, claro.

Vídeos de gordos bailando, o el sentimiento de afiliación en el Metaverso

6 de Noviembre de 2008 - 11:39:58 - Fabián C. Barrio - 4 comentarios

Señores,

Cuando yo era un chaval, un día se estropeó la aguja del tocadiscos. Cuando uno es muy joven se queda impresionado por las cosas más inverosímiles, determinadas experiencias te cambian la vida. A mi, en cierto modo, me la cambió ir a buscar una aguja de tocadiscos nueva. De repente, fui consciente de la existencia de las agujas de tocadiscos. De estanterías y estanterías repletas a rebosar de todos los tipos de agujas de tocadiscos posibles, de todos los materiales y precios imaginables. Visité decenas de tiendas de electrodomésticos y sonido, y todas tenían expositores de agujas de tocadiscos en los que, en circunstancias normales, jamás habría reparado. La conclusión inevitable de todo esto es que hay otros mundos, pero están en este. Seguramente hoy, enfrentado al hipotético problema de una aguja de tocadiscos, habría acudido a algun foro del socorrido metaverso de Internet, donde decenas de locos de las agujas de tocadiscos me habrían aconsejado, me habría hecho amigo de ellos, y quizá habría terminado chateando con alguna fan de agujas de tocadiscos de San Juan de Miraflores (Lima, Perú) llamada Wendy, y habría acabado casándome con ella en algún lugar al otro lado del océano. En cualquier caso, fantasías románticas aparte, el tema de las agujas de tocadiscos me enseñó que cada pequeña cosa de este mundo (los pomos de las puertas, las suelas de los zapatos, los percheros, los guantes de látex, las encías, los Back Street Boys, la resina o el macramé) tienen a muchísima gente detrás innovando, pensando, haciendo catálogos, fanzines, blogs, folletos, visitando a mayoristas, quedando para discutir sobre ello, y montando, en definitiva, una pequeña micro-sub-cultura a su alrededor.

Ahora les voy a presentar a alguien que tiene muchísimo que ver con las agujas de tocadiscos de mi infancia. Se trata de un muchacho estadounidense de veinte años con obesidad mórbida, The Pimp Masta. Un pimp masta es aquel chulo que chulea de tal manera que convoca una multitud de hembras a su alrededor, según el Urban Dictionary. El gran hobby de The Pimp Masta es bailar en calzoncillos mientras se toma batidos hipercalóricos, como puede verse en su colección de vídeos (desaconsejo el uso de este enlace, no contiene imágenes agradables y no es apto para todas las audiencias) El caso es que The Pimp Masta, aparte de una nutrida colección de insultos, tiene también fans enfervorizados y personas que, compartiendo obesidad con él, se contestan en video-respuestas y en comentarios, suben vídeos de características similares, y gozan en general de un interesante sentimiento de afiliación (este enlace es incluso más chocante, advertidos quedan). Las herramientas de video-respuesta, comentarios y vídeos relacionados han generado en Youtube micro-comunidades extraordinariamente activas de personas de vidas muy dispares pero con pequeñas aficiones comunes, como grabarse fumando puros enormes, modificar la XBox360 para que tenga aspectos absolutamente inverosímiles, tocar el theremin o hacer arreglos florales japoneses. Llevo muchos años viendo cómo florece la afiliación en cuanto dejas un resquicio a la comunicación entre usuarios, cómo los usuarios adaptan o pervierten servicios que habían sido diseñados para otra cosa y han terminado siendo páginas de contactos. Durante mucho tiempo, estuvo de moda criticar Internet con el argumento de que, si te enganchabas a la red, dejabas de relacionarte con los demás. Pero el tiempo y la experiencia han ido demostrando que la gente tiene una tendencia innata a asociarse y que la red es un herramienta fascinante que permite extraños compañeros que no habrían surgido si no hubieran tenido abierta esa vía digital.

El eminente psicólogo social Abraham Maslow (1908-1970) postuló en su obra que algunas necesidades prevalecen sobre otras, y que sólo cuando las más bajas están satisfechas, el ser humano se dedica a satisfacer las siguientes. Para ello, diseñó la Pirámide de las Necesidades del Ser que he traido a colación aquí, a la derecha. Sólo cuando has cubierto tus necesidades fisiológicas -tienes algo que comer y que beber y puedes respirar - empiezas a buscar refugio. Sólo cuando has comido y te has refugiado, necesitas pertenecer a un grupo. Sólo cuando has comido, dormido y te has asociado exitosamente con los demás requieres que te aprecien y respeten. Tras haberlo conseguido, es cuando intentas de veras ser lo que de veras puedes ser, algo que según Maslow sólo consigue un 2% de los individuos.

El hecho de que surjan espontáneamente los grupúsculos sociales con tanta fuerza en la Red, me hace pensar que, como sociedad, hemos cubierto ya dos escalones muy importantes en la Pirámide de Necesidades de Maslow. Con la industrialización, el hombre occidental y civilizado consiguió dejar de pasar hambre. Al acabar las dos grandes guerras mundiales, vivió una sensación de seguridad sin precedentes. Es lógico que el gran reto de los años venideros sea conseguir una sensación sólida de pertenencia, y para ello hemos adaptado inesperadamente Internet, nuestro nuevo Universo Paralelo, el emergiente Metaverso, para conseguir asociarnos con el vecino (no con el vecino físico, entiéndase) y atar fuertes lazos con él. Creo que los que vaticinan un futuro en soledad para el hombre se equivocan. Y me da un poco de pena que no llegaré a ver de qué forma sorpresiva resuelve la raza humana las dos últimas necesidades de la pirámide.

Solitariamente,

Fabián, su Chico Cumpleañero

Fabián C. Barrio es domador de dálmatas

Llamar y recibir

4 de Noviembre de 2008 - 19:12:49 - Fernando Díaz Villanueva - 3 comentarios

Para poco más sirve el último grito en telefonía móvil que está haciendo furor entre los usuarios más, digamos, analógicos. Se llama Hop-on 1800 y es un móvil que tiene dos funciones básicas: llamar y recibir. Así de simple. No se pueden enviar mensajes, ni tiene bluetooth, ni GPRS, ni cámara de fotos... por no tener no tiene ni una mala agenda para llevar los contactos, y aunque la tuviese, de nada le serviría porque el Hop-on carece de pantalla. Es, por decirlo suavemente, un móvil puesto a régimen, despojado de toda la farfolla tecnológica que cumple con lo mínimo imprescindible que puede pedírsele a un movil: hablar.



El diseño es infame (no he encontrado mejor adjetivo) y, a modo de guiño a la modernidad, incorpora timbres polifónicos para que el espartano dueño del Hop-on ponga algo de música a su triste terminal. Los politonos suenan, eso sí, a todo trapo porque el espacio de la pantalla es, en este modelo, un inmenso altavoz.  A cambio de tantos sacrificios tecnológicos y estéticos el Hop-on es barato, extremadamente barato. En su país de origen (los Estados Unidos, como no) cuesta 10 dolarillos de nada, vamos, lo mismo que el menú del día en el bar de abajo. Y si se cansa de él al cabo de dos días no hay problema, el Hop-on es en su totalidad reciclable, es decir, que puede deshacerse de él sin mala conciencia medioambiental.

Queda demostrado que, al igual que hay gente pa' to, hay móviles pa' to.

Exilim W63CA, el camarófono

3 de Noviembre de 2008 - 20:31:56 - Fernando Díaz Villanueva - 0 comentarios

Los móviles llevan cámara de fotos desde hace lo menos cinco años, es algo a lo que nos hemos acostumbrado y si hoy alguien pretende vendernos un móvil sin cámara pensamos seriamente en demandarle por estafa. Es una prestación básica. Básica pero deficiente, porque casi todas las cámaras que incoporan los telefonos móviles suelen ser de una cálidad pésima. Reflejo de ello son las galerías de fotos que se ven en Facebook y lugares similares, en las que, según ve uno la primera foto, abandona inmediatamente la galería (por si se le pega algo, mayormente)

Pues bien, lo que faltaba era hacer cámaras con teléfono incorporado. Camarófonos dirigidos a aquellos que lo que hacen es tomar fotografías y, ocasionalmente, hacen o reciben alguna llamada. Sé que no son muchos, pero haberlos haylos, y más de los que usted piensa. Me remito a las galerías del Facebook, donde el orgulloso poseedor de un Nokia con cámara de 3,2 megapíxeles tira más fotos en una noche de copas que llamadas hace durante todo el año. Se siente identificado, ¿verdad?, pues eso.

Hace dos o tres semanas presenté en Conectados una ocurrencia de Motorola que consiste en pegar un teléfono Motorola a una cámara Kodak Easyshare. El resultado es un teléfono muy convincente por un lado y una cámara bastante menos convincente por el otro. El híbrido se llama Motozine ZN5 y, por si le sigue interesando, aqui tiene una pequeña galería de fotos del mismo (no está hecha con el Motozine of course, como era de esperar ellos no se administran su propia medicina)

Ha sido salir el Motozine y la competencia, que siempre está alerta a lo que hace el de al lado, se ha puesto las pilas para seducir a ese pequeño -pero apasionado- nicho de mercado de fotógrafos de reportaje-social-en-bares-de-copas-a-altas-horas-de-la-madrugada y sin muchos conocimientos fotográficos. Casio ha sido la que ha dado el paso y Exilim W63CA es como han llamado a su invención (que ya tiene mala leche el nombre). A diferencia de Motorola, el Casio parece una cámara de verdad y parece un teléfono de verdad. No hay que darle la vuelta, tan sólo abrirlo como, todo hay que decirlo, un Motorola de toda la vida.

En lo que toca a las tripas del cacharrito es un movil con el que se puede hablar, mandar mensajes y todo eso con una cámara de 8 megapíxeles en la tapa. La lente es de Casio y tiene detector de caras. Nada nuevo pero original. Pesa poco (124 gramos), es muy pequeño (5 x 10 cm) y muy delgado (2 cm). Un gadget perfecto (y hasta útil) que uno desea tener aunque sólo sea por llevárselo por ahí de copas y subir luego las fotos al Facebook.

Más fotos aquí, pero, ojo, en japonés (el texto, no las fotos)

Lencería con GPS

3 de Noviembre de 2008 - 00:50:51 - Daniel Rodríguez Herrera - 2 comentarios

Lencería con GPS de LindelucyUna brasileña ha puesto en el mercado un conjunto de lencería con GPS incorporado llamado "Encuéntrame si puedes", que cuesta entre 800 y 1.100 dólares. No sólo es para mujeres, sino que sólo pueden comprarla ellas, que siempre pueden desconectarlo si no quieren ser localizadas. ¿Para qué sirve? Pues según su diseñadora, permite por ejemplo a un hombre "preparar la sorpresa de un encuentro".

Por supuesto, las feministas han protestado. "Bajo el presunto encanto de la novedad tecnológica se perpetúan los viejos patrones de relaciones entre los sexos, reconfigurados con ropaje seductor"; "una vez más, se utiliza el cuerpo de la mujer como un objeto"; "sobre un pretexto romántico, se exalta el dominio del hombre sobre la mujer". ¿Que harían con su vida si no se indignaran ante cualquier pretexto?

Al parecer sólo se han vendido unas pocas unidades del "Encuéntrame si puedes". Y es que, la verdad, no parece tener mucha utilidad, aunque su creadora asegure que "ciertas mujeres se interesan en la colección como un medio de protección".

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