30 de Octubre de 2008 - 09:58:50 - Fabián C. Barrio - 2 comentarios
Señores,
Una de las webs más gaciosodivertidosatíricocurrente que hay en USA, The Onion, ha sacado un vídeo en el que Obama, para paliar esa falta de experiencia en cuestiones gubernamentales que dicen que tiene, se ha apuntado como becario fotocopiador y portacafés... en la Moncloa.
¿No es maravilloso?. España vuelve a estar en el ojo del huracán, en el centro informativo del mundo civilizado. En el núcleo del poder del planeta. En la reserva cultural y socioeconómica de occidente.
27 de Octubre de 2008 - 09:17:51 - Fabián C. Barrio - 3 comentarios
Señores,
Seré breve. Cuando tenía yo diecisiete años y era un adolescente traumatizado, granujiento y larguirucho, estuve un año en Colorado haciendo que hacía el COU. Fui adoptado temporalmente por una benévola familia useña típica, con lo que conseguí una hermana de por vida, a la que llamaremos Wendy Sullivan para preservar su anonimato. Esa benévola familia tenía caballos, veía doce horas al día la televisión, y comía todos los días gallina asada y ensalada de patata con ketchup. En todo caso, centrándonos en Wendy, ella quería ser escritorastronauta, se encerraba horas y horas con el novio en su inmensa y caótica habitación, tenía un coche que consumía doce dinosaurios por metro y chillaba muchísimo, es decir, era una típica teenager useña. Con el tiempo llegó a casarse con aquel novio, adoptó su apellido, engendró dos hijos y multiplicó su volumen por diez o doce. Es decir, está teniendo una vida envidiable. En el otro lado tenemos a un chino, al que llamaremos Yu-yi LaRue. Ese chino me usurpó los papeles de Willy Wonka y de oficial Javert en sendas representaciones escolares de Willy Wonka y la Fábrica de Chocolate y Los Miserables, y por ello le guardaré rencor absoluto toda mi vida. Se estarán preguntando qué tiene todo esto que ver con las Nuevas Tecnologías e Internet. A eso voy. Un día el chino, Yu-yi LaRue, no sé por qué, me encontró en el Facebook, asumo que para restregarme que hace seis mil años hizo un excelente Wonka y un no menos sublime Javert. Como la mayoría de los fantasmas del pasado que te agregan al Facebook, se quedó dormitando en una esquinita sin molestar, aunque pude observar por su album personal que se había convertido en un egregio gafapasta. Luego, a través del chino Yu-yi LaRue me encontró Wendy, me enseñó las fotos de sus hijos -mis sobrinos-, me contó lo feliz que era, nos vimos y saludamos por el Skype y comprobé sádicamente que su marido ha perdido casi todo el pelo y yo no, en fin, esas cosas hermosas que son vivir.
A lo que VOY. Hace como dos semanas, el chino, Yu-yi LaRue, cambió su nombre en el Facebook, y pasó a llamarse Yu-yi Hussein LaRue. No le presté la menor importancia, porque tal y como están las cosas, podría haberse casado con un señor de Cuenca y haber cambiado de apellido perfectamente, uno ya no sabe qué pensar. Pero de repente, empezaron a aparecer los Husseins, brotaron como la caspa, como los hongos, como las humedades en una pared. Una inmensa mayoría de mis conocidos useños pasaron a apellidarse Hussein. Y hace dos días, observé petrificado cómo a Wendy le ocurría lo mismo. Wendy Hussein Sullivan. Estaba la posibilidad de que hubieran dormido todos al lado de unas bayas alienígenas, por supuesto, pero investigué un poco más.
Resulta que todo empezó cuando algunos republicanos, que están llevando a cabo una campaña electoral equiparable a la de Rajoy, hicieron un énfasis antinatural al middle name de Barack Hussein Obama, intentando enfatizar los orígenes musulmanes del candidato demócrata. Los seguidores de Obama empezaron a inquietarse y a asegurar que ellos se llamaban también Hussein, y de hecho empezó a ser lo más cool del mundo firmar posts en blogs como Blablablá Hussein. Y claro, a partir de ahí las cosas empezaron a dispararse exponencialmente. Al parecer, el punto álgido de todo esto tuvo lugar en Febrero, cuando un locutor de radio bastante conocido, Bill Cunningham, se pasó un poco en antena con el tema. Así que los usuarios de Facebook se pusieron en masa a cambiar sus apellidos. Parece ser que a Facebook el tema no le gusta demasiado, de hecho rechaza cosas como Mortimer Legalización Ramirez, o Rolando Eutanasia_ya López, te hace firmar una cosa en la que reconoces que te apellidas así o mal rayo te parta y lo que le suena sospechoso lo hace revisar por un ser humano no vaya a ser. Pero la cosa es que Hussein lo deja pasar sin filtro de ningun tipo, lo que está causando una cierta incomodidad entre los seguidores de McCain, porque está claro que ponerse ese apellido constituye una toma de posición política. El que parece estar encantado es Obama, quien al parecer tuvo un gesto de complicidad ante uno de sus supporters, un tal Richard Fizdale, cuando vio que éste había imprimido tarjetitas de visita con su nuevo nombre. La iniciativa, que no tiene apoyo institucional de ningun tipo, se está haciendo notar de un modo asombroso, como sólo las iniciativas virales digitales se hacen notar en estos días convulsos. Si nos paramos un poco a pensar en ello, esta acción de guerrilla digital es bastante useña. Por ejemplo, en el año 93, en el pueblo de Billings, en Montana, a raiz de una serie de incidentes antisemitas, los vecinos pusieron centenares de menorahs en sus ventanas. Y en nuestras retinas están, claro, escenas cinematográficas como la de "yo soy Espartaco", la de "yo soy gay" de In&out o la de "oh capitán mi capitán". Les gusta mucho autoinculparse en masa ante la injusticia, o lo que sea eso. Por cierto, una cosa que me ha dejado asombrado es visitar las página de los demócratas estos días. No se cortan un pelo, nada más entrar tienes un formulario en el que se pide tu tarjeta Visa. Imagínense qué pasaría aquí si el PP hiciera eso en la portada de su web.
24 de Octubre de 2008 - 20:01:59 - Daniel Rodríguez Herrera - 2 comentarios
Ya que Isaac ya no está entre nosotros, seré yo quien recuerde que hace medio siglo se creó el primer videojuego. Se llamaba Tennis for Two, y empleaba un osciloscopio como pantalla. Era una cosa tal que así:
Fue creado por David Higinbotham como demostración para los visitantes del Brookhaven National Laboratory, donde trabajaba. No lo patentó. Si lo hubiera hecho, quizá los videojuegos fueran propiedad intelectual del Gobierno de Estados Unidos. Unos años, al menos. Me estremezco sólo de pensarlo.
23 de Octubre de 2008 - 13:34:00 - Fabián C. Barrio - 7 comentarios
Señores,
Debo reconocer que no recuerdo el primer contacto que tuve con Wendy Sulca. Supongo que sería alguno de esos enlaces que vuelan por correo electrónico y que se propagan exponencialmente como una enfermedad viral. Es posible que generara en mí sentimientos encontrados de diversión morbosa, vergüenza ajena, compasión y perplejidad. Pero, desde luego, Wendy no puede dejar a nadie indiferente. Se ha convertido en una de esas celebridades que emana la red periódicamente como antaño lo hacía la televisión, con su fugaz momento de gloria, expuesta a la pública vejación durante un lapso breve de tiempo, olvidada en menos tiempo todavía. Antes, para asistir a estas cosas, uno tenía que esperar a que hicieran un casting para algun programa vergonzante. Hoy, la naturaleza democrática de la red hace que se produzca una selección natural espontánea y casi inmediata. De los locos exhibicionistas que cuelgan vídeos o de las víctimas que terminan en el ojo del huracán digital involuntariamente, sólo un grupo selecto termina siendo la broma del día en la oficina y viajando por los adormecidos bits de los correos virales, y sólo tres o cuatro se convierten en iconos populares, casi siempre involuntarios, y en muchas ocasiones seguramente desconocedores de su propia fama -como seguramente ocurra en el caso de Wendy-. El primero de ellos fue Star Wars Kid. Luego, convivimos con el Niño Loco Alemán, el Niñato del Metro de Valencia o Edgar. Me ha maravillado siempre que la gente tenga tiempo y paciencia que dedicarles, que la turba se ensañe con ellos por puro entretenimiento, que se vuelquen tantísimas horas de creatividad oculta para completar las historias de su deshonra y dedicarles montajes, karaokes, versiones coloristas con efectos especiales, o finales alternativos.
Wendy, en este caso, se distingue porque ella sí hace una clara autopromoción de su entorno vital y sus presuntas habilidades, de sus miserias y sus filias. A saber la de horas que habrá practicado, a saber de dónde habrá sacado ese esperpéntico grupo musical de tísicos arrítimicos danzarines dementes, cómo habrá intentado mejorar su acento, cuántos besos le habrá dado su madre por hacer de sus ubres una musa musical, a saber quién está haciendo dinero con esa pobre niña arrancada del vientre de alguna paupérrima comunidad andina en la que se habla algún lecto quechua y en la que el aterrador traje bordado que exhibe en todos sus vídeos es el culmen de la sofisticación. ¿Cuántas horas de ilusiones perdidas, de lucha con una estrofa, con una rima peleona, cuántos llantos, sobresaltos, angustias, alegrías desbordantes habrá detrás de la misérrima y desgañitada y lastimera tetita de la canción de Wendy?.
De Wendy sé que era pobre, que tiene nueve años, que ahora graba algun disco de difusión local y participa en conciertos casposos ante hordas de alcohólicos y menores de edad y menores de edad alcohólicos, que su padre tocaba el arpa, y que se murió, motivo por el cual le canta. Como casi todos los artistas surgidos de la mugre, el barro y el lodo, trova al alcohol, a la muerte, al suicidio, a la nutrición, a la fiesta pagana y, con una vocecita muy muy débil, al amor. En vista de todo esto, se me ocurren un par de asuntos para rematar esta reflexión de cafetería: 1) Si en España surgiera una Wendy Sulca hablando de tetas, suicidio y cerveza, sus padres serían ingresados en prisión fulminantemente y ella sería adoptada por una familia de gafapastas que inhibirían su creatividad con insulsas clases de solfeo y la traumatizarían a golpes de diván. Dado que tengo la certeza de que Wendy es y va a ser feliz en esta vida, y que todo lo que está pasando a su alrededor, tetas, cerveza y suicidio incluídas, sólo la hará más fuerte, valiente y recia como persona, mientras que los hijos de los gafapastas dicen cosas como "no me amuermes" para justificar que tengan que quedarse en cama todo el día escuchando el Ipod, deduzco que desde el altivo primer mundo desde el que nos reímos de Wendy aposentados en nuestras cálidas oficinas mandándonos emails virales, nos estamos equivocando en algo. Y 2) la verdad es que no tengo ni idea de si Wendy sabe qué es Youtube, y no sé si lee los comentarios aberrantes que la gente deja sobre ella descargando su ira y su bilis y sus cotidianas frustraciones, pero entre ver a Wendy viviendo una vida de anonimato mortecina y gris con un matrimonio insatisfactorio y temprano, muchos hijos no deseados, masa de pan todas las mañanas, el deseo frustrado de cantarle a una teta, y un horizonte limitado por las altísimas montañas, y ver a una niña que de vez en cuando se viste de princesa y canta y la gente le aplaude y sonríe y es por unos minutos el centro de este triste universo aunque en Youtube la masa de mediocres la insulte amparada en el anonimato de un teclado, me quedo sin duda con lo segundo.