Más de 100.000 razones para pedir un BBK Live

Viernes 27 de julio de 2012 - - redacción - 1 Comentario
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Amigos, Blog n´ Rolla tiene el honor de publicar la crónica de una de las mejores profesionales que tenemos en esRadio. María Martínez. La cual estuvo hace dos semanas en el BBK Live y ha tenido el maravilloso gesto de escribir una reseña sobre el mismo para esta sección. Sí, sabemos que ya es tarde, pero ha sido por circunstancias personales. Así que dejad los comentarios absurdos a un lado y leer la crónica de mi compañera, que realmente merece la pena. Con vosotros, el BBK Live desde los ojos de María Martínez.

La palabra “crisis” no entiende de cócteles en los que se mezclan cinco partes de lo mejor de lo británico como The Cure y Radiohead. Tres partes de Garbage, Mumford & Sons, The Kooks y Bloc Party; y otras dos que le dan el toque justo para que todo lo demás case perfectamente: Vetusta Morla, Lori Meyers, La Habitación Roja y Supersubmarina. Todo esto sin olvidar el toque de The Maccabees, Biggot, Glasvegas o The View.

Si sumas todas las proporciones correctamente, le añades hielo, lo agitas bien y lo viertes sobre Kobetamendi (Bilbao); sale un cóctel al que acuden 103.083 personas (sin sumar organización, más de 400 periodistas acreditados y todo el personal de los grupos que acudían a la cita).

El jueves, 12 de julio, y a pesar de las ganas que tenía de ver de nuevo a Lori Meyers, tuve que olvidarme de la idea nada más contemplar la cola de gente que había para entrar en alguno de los autobuses del festival, que salían de las inmediaciones del estadio de San Mamés. Tras una hora larga esperando, un trayecto de 10 minutos y otro a pie de quince; Band of Skull tocaba en el Escenario Uno del recinto, cuando por fin pude acceder a él.

A medida que avanzaba la actuación de los ingleses la gente se iba animando y se vino arriba con la segunda visita de The Maccabees al BBK Live. Ya iba oscureciendo cuando La Habitación Roja se subió al escenario de la Carpa Vodafone. “Fue eléctrico” es el título de su último trabajo y lo que vimos y escuchamos allí hace honor al nombre. Tocaron temas de ese disco mezclados con sus clásicos “El Eje del Mal”, “Voy a Hacerte Recordar”, “Nunca Ganaremos el Mundial” o “Van a por Nosotros”. Guiños a The Cure con unos acordes de “Boys don’t cry” y cerrar el setlist con “Ayer” hicieron que la carpa -y alrededores- se llenasen de gente que coreaba todos los temas de los valencianos.

Ya había comenzado Snow Patrol cuando conseguí salir de la carpa. El Escenario Uno estaba lleno y sonaron los temas que han llevado a la fama a los escoceses. “Called Out In” o “Chasing Cars” hicieron que mucha gente cantase, mientras otra mucha buscaba ya un sitio para ver al grupo liderado por Robert Smith.

Su concierto estaba programado para las once y cuarto de la noche. Pasaban los minutos y sólo veías a técnicos correr de un lado a otro del escenario, dejando en evidencia que algo iba mal. Con más de cuarenta minutos de retraso, las miles de personas que esperaban, vieron salir al propio Smith, que explicó que había un problema con los teclados. Unos minutos más tarde, el líder de The Cure decidió salir acompañado de su guitarra acústica y tocar “Three Imaginary Boys”, “Fire In Cairo” y “Boys Don’t Cry”. Acto seguido -y con el público más animado- se fue a buscar a su grupo argumentando -él mismo- que todos habíamos ido a ver a The Cure y no a Robert Smith.

Con todos los miembros del grupo sobre el escenario, hicieron un repaso de tres horas de gran parte de su discografía. En Kobetamendi se escuchó “Just Like Heaven”, “Lullaby”, “The Lovecats” y -de nuevo, pero con banda- “Boys Don’t Cry”. Canción con la que los británicos pusieron el broche de plata a su actuación. Y escribo “de plata” porque quizá tras el plantón de más de 50 minutos y siendo un festival de tres días; le habrían sobrado tres cuartos de hora al concierto. Además, la espera hizo que la mayoría de la gente no pudiese ver a Bloc Party. Los londinenses no atrasaron su concierto tras la demora de The Cure y la mayoría sólo pudo atisbar a escuchar “Flux”.

El viernes, 13 de julio, las supersticiones ni se acercaron Bilbao. Fue el día que más gente congregó: Alrededor de 39.400 personas. El bochorno apretaba, mientras la fila para coger el autobús en la Avenida Zunzunegui era tres veces más larga (literalmente) que la del día anterior. El retraso implicó que sólo pudiese ver acabar el último tema de Mumford & Sons “The Cave”, algo que me queda pendiente para otro concierto y que se me quedó clavado como una espina.

El Escenario Dos acogió a partir de las nueve y cuarto de la noche a The Kooks. Primero salió solo Luke Pritchard más tranquilo de lo que acostumbra en directo. Luego apareció toda la banda y no faltaron sus éxitos “Do You Wanna”, “Always Where I Need To Be” y “She Moves In Her Own Way”. Una actuación ágil, rápida y con el particular ritmo los Kooks, con el que nadie pudo tener los pies quietos más de un minuto.

Aún sonaban los últimos acordes de su actuación, cuando el público se marchaba al escenario en el que una hora más tarde aparecería Radiohead al completo ¿Qué pasó durante esa hora? Four Tet.

Un DJ que actuó a las 22.35 horas de uno de los festivales más importantes de este país, porque en realidad se trata de Kieran Hebden (productor británico con bastante importancia), que comparte gira y suele telonear a Thom Yorke y compañía. Se hizo largo y fue un sin sentido que pinchase casi una hora de electrónica, mientras a todo el mundo se le iban alargando los dientes.

A la hora prometida (23.30) Thom Yorke, Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O’Brien y Phil Selway saltaban al escenario con “Bloom” y empezaba el baile de York. La escenografía acompañaba a la banda en directo. Compuesta de más de diez pantallas que enfocaban a los componentes, magnificó todavía más la actuación de los de Oxford. Sobre todo se centraron en sus dos últimos trabajos “King Of Limbs” y “In Rainbows”; pero los miles de asistentes también escucharon “Kid A”, “Karma Police” o (mi esperada) “Idioteque”.

No miento si digo que ha sido el concierto mejor ecualizado al que he ido. Todo encajaba a la perfección. El cielo estaba a punto de empezar a llover, pero luchaba por contenerse y no perder ni un segundo de Radiohead. Se trataba del segundo concierto del grupo, tras el triste accidente de Canadá, y -a pesar de eso- fue épico. Si en algún momento del repertorio dejabas de mirar al escenario para fijarte en las caras de los de alrededor, veías miradas extasiadas. Caras que reflejaban y gritaban que en ese momento no querían estar escuchando otra cosa, ni estar en otro lugar. La guinda del pastel la puso “Paranoid Android” -ya en los bises-, con la que Yorke y compañía acabaron un recital de tablas y talento que casi alcanza las dos horas.

Acto seguido Vetusta Morla aparecía en el Escenario Dos. Los de Tres Cantos tocaron casi al completo “Un Día en el Mundo” y “Mapas”. Nada más empezar el cielo decidió soltar todo lo que había contenido hasta ese momento… Entre gota y gota pudimos oír “Boca en la Tierra”, “Lo que te hace grande”, “Valiente” o “La Cuadratura del Círculo”. Los madrileños se metieron el público en el bolsillo que no dejó de bailar ni en las canciones más lentas. Personalmente, me encantan sus dos trabajos, casi todas sus letras y me gustan sus directos… pero me saben a poco. Sigo defendiendo que a sus conciertos les falta improvisación. Les falta rabia sin guión. Demostrar que son buenos, sin tenerlo preparado. Diez minutos antes de que el reloj diese las tres de la mañana, todo el mundo abandonaba el recinto o se iba a la Carpa Vodafone coreando el final de “Saharabbey Road”.

Mención especial merece -antes de acabar con la crónica del viernes- la sesión del DJ Victoria Secret. Un “temazo” detrás de otro. Una selección impecable que se parecían a la mayoría de los setlist personales de todos los que pasamos por allí.

Al día siguiente, sábado 14 de julio, sólo había que mirar por encima el cartel del BBK Live 2012 para saber que iba a ser el más flojo. La confirmación llegó cuando al acercarte a San Mamés comprobabas que no había nadie esperando al autobús. The View acababa de empezar cuando llegué al recinto. Los cuatro escoceses hicieron que la gente bailase y cantase, cuando ya no les quedaba más baile ni voz en el cuerpo. Aunque el empeño se agradeciese, el Escenario Uno les quedaba bastante holgado.

Los baezanos Supersubmarina empezaron con los acordes de “Para Dormir Cuando No Estés” a las nueve en punto de la noche. Hilando “Ana”, “Tecnicolor”, “Santacruz” y “Ola de Calor”, consiguieron que la Carpa Vodafone se quedase muy pequeña. Entre curiosos que no los conocían y gente que sabía al dedillo los temas, la mitad del aforo se tuvo que quedar fuera, aunque veían casi mejor que dentro. “Chino”, Pope, Jaime, Juanca y -la nueva incorporación – Javi; tocaron apenas una hora pero casi hicieron que el suelo de la carpa cediese, cerrando el concierto con “Puta Vida” y “Cientocero”. Keane ocupó el Escenario Uno a partir de las diez y cuarto de la noche. Mucha gente se acercó a verlos pero no llenaron. Había cansancio acumulado, a pesar de que los ingleses no se olvidaron de sus éxitos “Somewhere Only We Know”, “This Is The Last Time” y “Everybody´s Changing”.

También en las mismas tablas -pero dos horas más tarde- saltaba a escena Shirley Manson y compañía. El regreso de Garbage creó expectación… ¿Quién no tuvo entre sus manos aquel “Version 2.0” de portada naranja, en 1998? Al final, la expectación se convirtió en asombro, porque el grupo demostró que si han sacado un disco después de 7 años de vacío, ha sido por algo. El segundo tema fue “I Think I’m Paranoid”, interpretado por una Manson que confirmó que es un animal de escenario. No dejó un metro cuadrado sin pisar, no dejó de bailar, ni de hablar entre canción y canción. Sonaron “Cherry Lips”, “Special” y muchísimos temas más, hasta que llegó el turno de “Push it” y el sonido de pronto… desapareció.

Todo el grupo estaba utilizando monitores de oído, con lo que ni se percataron del asunto hasta que -un minuto y pico después, pero todavía en la misma canción- el sonido de nuevo hizo acto de presencia ¿Qué pasó entonces? Entendieron lo que había pasado (probablemente alguien se lo explicó por los monitores) y decidieron dejar ahí el concierto con un cabreo visible hasta en las últimas filas. El desconcierto era general. Quedaban más de diez minutos de concierto -según la programación- y la gente no sabía si irse o esperar. Al cabo de varios minutos, Garbage volvió. Explicaron que había sido un problema en la mesa de sonido y acabaron el setlist con “Only Happen When It Rain”.

El último grupo que actuó en el BBK Live de este año fue SUM 41. El grupo a medio camino entre el punk y el rock intentó hacer bailar a todos los que se acercaron al Escenario Dos. Subió a varios fans al escenario y repasaron temas de los noventa -que entonces los hicieron triunfar- sin olvidar su último disco de estudio: “Screaming Bloody Murder”. Por último, llegó el turno de los DJ´s. La Carpa Vodafone empezó a llenarse cuando Daniless arrancó el repertorio con Oasis. El Dj habitual del Independance Club de Madrid, mezcló éxitos inolvidables, dando muchos saltos en el tiempo y acabando -como siempre hace- con The Beatles.

La organización del Bilbao BBK Live ya ha confirmado fecha para el año que viene. El festival será los días 11, 12, 13 de julio. En este caso -y sin que sirva de precedente- ya no valdrá la excusa de no contar con el don de la omnipresencia, porque el FIB se celebrará del 18 al 21 del mismo mes. ¿Y qué hago yo pensando ya en el año que viene? La sombra de The Cure y Radiohead es alargada. Tengo claro, por ahora, que de ir a uno sería BBK y quién sabe… Lo mismo también se apuntan al carro The Black Keys, The Strokes, Wilco o Arctic Monkeys. Por pedir, que no quede.


Lo peor del Bilbao BBK Live 2012:
Claramente faltaban autobuses para ir desde Bilbao a Kobetamendi. A día de hoy, todavía no me explico cómo el concierto de Lori Meyers se programó a las 18.40 del jueves. Aunque los haya visto cuatro veces este año y otras tantas el anterior, es uno de mis grupos de cabecera y si los llegan para dejar para el domingo, habría sido la pieza que faltaba para que el último día no cojease. Tampoco entiendo por qué coincidieron los conciertos de The Kooks, We Are Augustines y Biggot. Los urinarios brillaban por su ausencia. Faltan muchísimos. Festivales mucho más pequeños triplican la cantidad y eso dificulta (por las colas) que puedas ver parte de muchos conciertos. También ocurre lo mismo con los Tickets para las consumiciones. Sólo había un punto de venta en todo el recinto, con lo que la pérdida de tiempo es evidente.

Lo mejor del Bilbao BBK Live 2012: No hubo ningún problema a la hora de conseguir programas, una vez dentro del recinto. Parece una idiotez, pero en muchos festivales de esta magnitud (y de mucha menos) suelen cobrar por ellos. El recinto… Kobetamendi es precioso. El precio de las bebidas -para ser un festival- está muy bien y también es destacable que los tickets de esta edición (por ahora), valgan para otros años. Por supuesto los mayores puntos a favor fueron The Cure y Radiohead, habría sido difícil que el BBK batiese récords de asistentes sin estos dos cabezas de cartel.

María Martínez
esRadio


1 Comment

  1. febrero 25, 2013 at 7:53 pm | Permalink

    Pedazo crónica del BBK. Felicidades María, como si hubiésemos estado allí sin perder detalle.

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