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Diario de Verano: Rajoy se equivocó, dice. ¿Cuándo y en qué?

- 21:38:02 -

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La comparecencia de Rajoy para hablar del caso Bárcenas ha tenido lugar bajo el signo del embuste y con bula de trola, hasta el punto de que siendo en el Congreso se ha celebrado en el Senado. Pero en vez de hablar sobre Bárcenas, Rajoy la ha emprendido a palos con Rubalcaba, que, aunque los merezca siempre, nunca ha sido gerente ni tesorero del PP, que yo sepa. Espía, sí. Director de su política antiterrorista, también. Cómplice de todos los déficits económicos y de todas las estafas a la democracia, también. Pero tesorero, lo que se dice tesorero, no.

Faisán sí lo ha sido Rubalcaba. Pero ya se ha encargado Rajoy de que no lo juzguen como colaborador de la ETA. Responsable, como jefe del PSOE, de la legalización de la banda terrorista a través de su facción en el Tribunal Constitucional, sin duda. Pero Rajoy no ha querido anular esa legalización; y por una buena causa: tiene la misma política que el PSOE con respecto al terrorismo vasco, y a Bolinaga me remito. También fue Rubalcaba el gran manipulador de la masacre del 11-M, fechoría criminal que algunos jamás olvidaremos. No así Rajoy, que tras "obviar el 11-M", como dijo Gallardón, se ha empleado a fondo para que nadie lo investigue.

Fue Rubalcaba, sí, portavoz del Gobierno González, el de los GAL. Pero no entiendo por qué Rajoy le arroja citas contra los delincuentes que cantan –Amedo o Bárcenas– en el diario El Mundo. Aquellas ridículas salidas de pata de banco ("quieren cargarse la democracia", "no admitimos chantajes", "no torcerán la política reformista del Gobierno", "es la palabra del presidente contra la de un delincuente") no difieren mucho de las que enhebra Soraya los viernes, pero ¿por qué recordarlo? ¿Acaso Rajoy se siente Mister X? ¿Debemos llamarlo RaXoy? La política de comunicación del PP es tan penosa que el surtido de mendacidades y sandeces que nos sirven el Gobierno y su Brigada del Aplauso es como el del PSOE para defender a González. Y el discurso de Rajoy calcado del de Tigrekán II.

Porque la clave de aquella monumental estafa contra la democracia era negar que el presidente del Gobierno era el responsable político de los GAL (aunque el GAL, decían también, había que entenderlo en su época) se basó en un discurso trapisondista que nunca contestaba las preguntas que la actualidad periodística o judicial imponía, sino que las descalificaba por principio y de raíz, como fétidas emanaciones de viejos conspiradores fascistas, republicanos o comunistas. La misma técnica usada luego para tapar los agujeros negros del 11-M. Cuando no puede haber respuestas, hay que negar la legitimidad de hacer preguntas.

Pero lo cierto es que todas las preguntas sobre la responsabilidad de Rajoy en el caso Bárcenas siguen sin contestar. Con una nueva más: ¿por qué sigue empeñado Rajoy en no contestarlas, ni siquiera en la comodidad de la sede parlamentaria? Dice Rajoy que se equivocó con Bárcenas. Pero ¿cuándo? ¿Cuando le pagaba el sobresueldo del PP pese a ser ya ministro? ¿Cuando percibía gruesas mensualidades en dinero negro? ¿Cuando veía que otros ministros, vicepresidentes del Gobierno o secretarios generales del partido los cobraban? ¿Cuando sus tesoreros cobraban en dinero negro grandes cantidades a los aspirantes a concesiones de obra pública, para financiar –decían– el partido pero –callaban– empezando por los jefes? ¿Cuándo, en los veintitantos años que llevan juntos trabajando en los dos mismos partidos –AP y PP–, se equivocó Rajoy con Bárcenas?

¿Y en qué se equivocó? ¿En creer que resistiría la presión judicial si le pillaban con las manos en la masa suiza? ¿No sabía Rajoy desde 2009, tras estallar el Caso Gürtel, que Bárcenas podía estar sacando dinero fuera? ¿O acaso sabía que no lo sacaba para él solo? ¿Se equivocó en pensar que no lo pillarían pero que, si lo pillaban, callaría? ¿O se equivocó en pagarle los abogados, en mandarle continuos mensajes de apoyo, en pedirle "sé fuerte", en evitarle a la señora de Bárcenas el "paseíllo" hasta el juzgado?

Por desgracia, temo que Rajoy nunca se ha equivocado con Bárcenas. Ni Bárcenas con Rajoy. Pero muchos nos hemos equivocado con los máximos dirigentes del PP, antes, durante y después de llegar al Poder. Y hemos de reconocerlo. Jamás hubiéramos creído en 1995 que un dirigente del PP estuviera cobrando sobresueldos del partido en dinero negro, o que un presidente del PP hablara en el Parlamento como un presidente del PSOE. Pero ahí está.