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Diario de Verano: La Tata de Messi nos sale politóloga

- 12:26:44 -

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Hace mucho que el fútbol ocupa en España el lugar de los toros como "escuela de costumbres", que decía Ortega, o de muchedumbres, que es lo mismo. Permítanme, pues, los compasivos lectores de este blog agosteño que nos acerquemos a la última cogitación politicofláutica que, con el PP y el PSOE aún de vacaciones, enfrenta al Real Madrid y al FC Barcelona a cuenta del último fichaje madridista, el del ídolo británico Bale, el más caro de la historia... hasta el próximo, naturalmente.

El presunto politólogo, en rigor perito en borceguíes, que ha apelado a la opinión pública y fingido escándalo por los casi 100 millones de euros pagados legalmente por Bale es ni más ni menos que el "Tata" Martino, nombrado entrenador azulgrana por la familia Messi y que ha roto una de las viejas costumbres del Barça, la de tirar la piedra y esconder la mano. La otra es la de disfrazarse de FC Senyerona y exhibir los colores pontificios de la Corona de Aragón como cosa exclusivamente suya. El último catedrático de heráldica futbolera que ha dictado una lección magistral al respecto es Gérard López, prometedor mediocentro de la cantera del Barça, rechazado por su club, fichado por el Valencia y recomprado a un precio disparatado por el Barça donde fracasó definitivamente. López, de los catalanísimos López de la Lopecera, es, ya digo, catedrático de gnoseología y fenomenología esferopunterable, o sea, comentarista de fútbol, y ha dicho, refiriéndose al partido de la Supercopa de España, que el que no quiera ver la senyera que no vaya al fútbol. Nos saldría mejor a todos que los lerdos antiespañoles no jugaran en España. Pero, claro, viendo al mediocentro obtuso en plan hegeliano, Martino el Tata, popularmente conocido como "la tata de Messi" por la casa en que sirve, se nos ha puesto vaticanoperonista, eticofáustico y presupuestólogo y va y dice que pagar la millonada que el Madrid, regio club con superávit, abonará por Gareth Bale es "un desprecio al mundo actual".

Lo que más me gusta de esta salida grotesca de la Tata de Messi es que rompe una recia tradición de doblez e hipocresía que era de rigor entre los entrenadores azulgranas, al menos antes de ser señerillos. Con Guardiola, la pomposa palabrería menottiana alcanzó cotas nepalíes. Nadie como él, pero antes que él casi todos, para exhibir una humildad quejumbrosa, falsa como sus agravios, achacados al Madrid, a Franco, a España o a Isabel la Católica, a la que ahora combaten ataviados con la enseña aragonesa y española de Fernando. No siempre fue así el Barça. No siempre dio tanto asco su prosodia tribal. Ser un hipocritón de tomo y lomo no era necesario para prosperar en aquel club de Cruyff y Rexach del que se decía: "Més que un club, un puticlub". Pero eran aquellos tiempos aún muy españoles, cuando dicen que Charly, o sea, Rexach se encontraba con la murciana Bárbara Rey en el Hotel Corona de Aragón de Zaragoza. Hoy el Barça es "Més que un club, un patrioclub". Y todo vale para el convento, hasta lo que del claustro barra Fray Escoba.

Cabe objetar a la lección de Tatamessi -el Papafrancisco de la Bota- que ofende más al mundo actual el sueldazo que el riquísimo FC Barcelona le paga a él, mero fámulo de los Messi, como sucesorcito de Guardiola. O que sabemos lo que el Madrid paga legalmente por Bale, pero no sabemos lo que el Barça ha desembolsado realmente por Neymar, ora al padre, ora al hijo, ora a la banca suiza. Ni siquiera ha pedido nadie cuentas al presidente del FC Senyerona, Sandro Rosell, qué hay de esas comisiones fraudulentas de la selección de Brasil que, según denuncian la prensa y varios jugadores cariocas, han ido a parar a las cuentas de Rosell con destino final incierto. ¿Ha sido ese el mecanismo de pago de Neymar? ¿Y no ofende más al mundo de las favelas la millonada en negro y turbio por el astro brasileño que al mundo de los adosados con jardín la millonada legal por el galés?

Concluyamos. Dijo la tatasartén al cazo: "apartáte, que me tiznás".