Mensajes en la categoría Dulces y postres varios

Fuente bloc.com

Llegó el verano y con él las nada queridas olas de calor que tanto asfixian. Y es que salir a la calle con estas temperaturas se convierte en toda una hazaña. Con este sofoco constante lo único que apetece son comidas ligeras, nada de encender el horno ni digestiones pesadas. Y qué mejor postre que un buen helado, digestivo y refrescante. Y subrayo “buen” helado. Porque helados hay muchos, pero los artesanos y de calidad parece que están en peligro de extinción.

No me considero ninguna experta sobre la materia. Solamente he aprendido algunas cosas desde que estoy en Francia haciendo helado con un grandísimo pastelero que es Campeón del Mundo de Pastelería. Así que este post tan solo pretende servir de orientación, no tiene otra pretensión.

1. Busca helado artesano

Esta entrada es un alegato en defensa del helado artesano. Así que primer consejo: ¡conviértete en rastreador y localiza lugares donde ofrezcan helado de calidad! Parece fácil, ¡pero no lo es en absoluto! No te dejes guiar por los letreros gigantes de “Heladería Artesana Pepito” porque no es ningún indicativo que garantice esta cuestión. No sé hasta qué punto se legislan este tipo de cosas (ya que desde mi punto de vista como publicista, se trata de publicidad engañosa como la copa de un pino) pero lo que sí que sé es que muchos establecimientos que empezaron hace décadas siendo 100% artesanos, con el cambio de generación al cargo del negocio y los tan golosos productos industriales para la elaboración de helado, han dejado a un lado las producciones de toda la vida en un intento de simplificación del trabajo, sacrificando la calidad, el sabor…

Si encuentras helado en una pastelería, no dudes que es artesano. E incluso algunos restaurantes producen o compran helado de calidad.

2. Huye de los colores estridentes

Fuente stylistic.fr

En los últimos años nos hemos hecho muy amigos de los colorantes. Cuanto más chirríe algo, parece que más nos llama la atención.  Yo personalmente huyo de estos productos a no ser que sea “necesario”. Hay pastelerías/heladerías cuya  nota característica son los colores llamativos. Bien. Y venden más, claro. Cada uno está en su derecho de consumir lo que más le guste. Y si un color fosforito para alguien es equivalente a buen sabor, adelante. Pero amigos míos, sed conscientes que por muy “apetitoso” que parezca, es química pura lo que da ese color que parece sacado de ordenador. Y digo esto porque… ¿alguien ha visto alguna manzana triturada que sea verde fluorescente? ¿o algún tipo de alimento azul o color pitufo? ¿o un zumo de limón que sea más amarillo que el subrayador que usabas en el colegio? El uso de colorante no quiere decir que el helado no sea artesano, ojo.

También he de indicar que algunos tonos pueden inducir a confusión… y digo esto porque en Alain Chartier se elabora helado completamente artesanal, y si no fuera porque yo formo parte de esa producción, jamás me creería que un sorbete de fresa, o de frambuesa, o de cactus, o de sidra… pudieran tener ese tono tan intenso y bonito! De modo que el color se debe tener en cuenta, pero algunas tonalidades pueden ser confusas…

nota: el helado de plátano y de limón si son naturales son muy claritos! No amarillo pollito…

Sorbete de frambuesa. Fuente tkapoentje.be

3. Diferencia entre helado y sorbete

Factor fundamental. Y es que no está de más saber qué estamos comiendo… Yo antes pensaba que un sorbete era una especie de granizado o algo así. Era un concepto que no tenía muy claro… Pues bien, sorbete y helado digamos que aparentemente son lo mismo, y digo aparentemente porque a pesar de que su elaboración consta del mismo proceso, se diferencian en su composición y si nos fijamos bien, un poco en su aspecto.

Lo que caracteriza a un sorbete es la ausencia de grasas. Una crema helada habitual contiene leche, yemas, nata… así que la diferencia es bastante grande. Hay quien afirma que el sorbete se caracteriza por la ausencia de lácteos o por la presencia de fruta. Esto no es cierto del todo, ya que también puede haber helado (con lácteos y grasas) de fruta, y a su vez un sorbete puede contener hasta un 2% de leche en polvo descremada. Asimismo, un sorbete no es necesariamente de fruta (en Alain Chartier hacemos sorbete de chocolate, lo que es un sueño para los intolerantes a la lactosa).

También cambia la textura. Un helado es mucho más cremoso que un sorbete.

4. Si tienes alguna alergia alimenticia, ¡cuidado!

¿Todo el mundo tiene claro que el helado contiene yema de huevo? Porque creo que no… Y cada vez hay más alérgicos al huevo… Y los alérgicos a la proteína de la leche no toméis sorbete confiados en que no contiene lácteos, porque puede tener polvo de leche 0% grasa, lo cual es bueno para los intolerantes a la lactosa, pero no para los alérgicos a la proteína, ¡así que cuidado! Normalmente un sorbete no lleva leche en polvo, ¡pero puede que sí! Así que lo mejor es interrogar a nuestro heladero de confianza. Y digo interrogar, porque normalmente quien está atendiendo no tiene la menor idea de qué se compone el producto que vende… de modo que deberemos ser un poco insistentes para que se informe y consigamos una respuesta fiable.

5. No comas helado ultra congelado

El helado se debe vender a -17º aproximádamente, pero su degustación no es tan fría. El helado no tiene que dejarnos la boca inmovilizada como si chupáramos un glaciar. Así que lo ideal es esperar un poco para que suba unos grados. Ahora bien… hay vitrinas de heladerías con mil sabores permanentemente abiertas que  no están bien climatizadas, de ahí que a veces nos acaban de servir una tarrina ¡y ya nos chorrea por todos lados…! También es cierto que cuanto más aire tenga el helado (sí señores, al helado se le mete aire. Pagamos por aire. Y cuanto más industrial, más aire. Lo que se traduce en mayor rendimiento económico) más fácilmente se derrite. De ahí que los helados de la marca de moda goteen a la mínima que nos descuidamos un poco.

 6. Beneficios del soft o “helado de yogur”

Este tipo de helado se ha hecho en unos años bastante común por su distribución en grandes cadenas. Es una crema helada menos calórica que el helado habitual (pero más que el sorbete). Contiene leche, nata, yema… y yogur.

Normalmente en estos establecimientos hay una gran oferta de los conocidos toppings que suelen resultar bastante tentadores. Hay toppings muy saludables como son los trocitos de fruta, y otros que son de los que encogen la ropa. Así que para quienes consuman este tipo de helado por aquello de engordar menos, os diré que no sirve de nada si después lo recubrimos con mil millones de chocolates y golosinas. Es como aquello de tomar el café con sacarina y acto seguido zamparse un donut.

fuente marketing4food.com

7. Barquillo crujiente ¡gracias!

Es una cuestión de calidad en el servicio. El barquillo es un producto delicado que reblandece fácilmente en contacto con el ambiente, estamos de acuerdo. Pero si pago un dinero por un cucurucho, que tenga un barquillo en condiciones. Y sí es artesano, mejor.

8. Haz caso omiso de los helados de moda

Sé que pueden resultar tentadores, que son los más fáciles de encontrar, que son más baratos… Pero son más calóricos, con más conservantes, colorantes y demás químicos, y por supuesto, es mejor contribuir con un artesano y productor local que nos va a vender calidad, que no con la multinacional de turno.

9. Olvida las decoraciones grotescas y los toppings innecesarios

Porque si el helado es bueno, no le hace falta ningún complemento. En Alain Chartier la carta de sabores es casi infinita, y mucha gente me pregunta cuál es el mejor. Y os puedo decir que el “simple” helado de vainilla o de fresa puede hacer que se te salten las lágrimas. Porque si el producto es bueno, el helado puede ser un placer de dioses.

10. Consume helado todo el año

Porque el helado es digestivo y aporta múltiples beneficios. No limites su consumo a los meses de verano. Yo estoy ahora mismo en Bretagne (Francia) produciendo helado, y os puedo asegurar que aquí tenemos de todo… menos calor ;)

Feliz verano!

Blog Appétit!

Con el grandísimo Jordi Roca en El Celler de Can Roca

No me gusta demasiado hablar de mí. Lo reconozco. Muchos bloggers cuentan en sus posts hasta las veces que les suena el despertador por las mañanas.  El caso es que llevo ya unos cuantos posts en los que os cuento los líos en los que ando metida, que básicamente son: abandono Madrid y mi profesión anterior por motivos personales, me vuelvo a mi Alicante natal y decido hacerme pastelera de la mano de Paco Torreblanca. Bueno, pues la historia sigue! Y me gusta contaros mis aventurillas porque sé que son de ayuda para muchas personas que están planteándose tirarse a la piscina tal y como hice yo. LEER MÁS »

Hoy os traigo una receta de lo más sencilla, rápida y creo que bastante vistosa. Es difente y aporta una combinación de sabores que poca gente conoce.

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Hace algunos días os comentaba la invasión de fruta de temporada que tengo en casa debido a que mi madre cada vez que se pasa, trae una bolsa nueva.  La fruta en cuestión (cerezas, albaricoques, nísperos…) proceden de la caseta de mi tía (que es como denominamos en Alicante la casa del campo), y están espectaculares. De hecho mi madre obsequió con cerezas a unas compañeras mías (de nacionalidad mejicana y colombiana) y decían que nunca habían comido unas cerezas tan ricas. LEER MÁS »

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Seguimos preparando dulces de navidad. Para los que no sois muy aficionados a la repostería, os parecerá una pesadez… pero los dulces que estamos proponiendo son de una elaboración tan sencilla, que son perfectos para pasar una tarde divertida con los peques de la casa en la cocina, o para los golosos que tienen miedo a hornear. LEER MÁS »

Llegan ya las navidades, esas fechas tan queridas por unos y detestadas por otros. A mí la verdad es que me gustan mucho. Será porque vivo alejada de la familia, y lo asocio con unas mini vacaciones perfectas para pasar unos días en casa. LEER MÁS »

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