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Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona: allí donde La Mancha se convierte en un vergel

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El Parque Natural del Valle de Alcudia y Sierra Madrona

Personalmente, me gusta el paisaje árido y minimalista de La Mancha: las amplias extensiones de terreno en las que los cambios son sutiles, donde aprecias el valor de un único árbol, en las que los colores se presentan intensos y parecen combinados por alguna mente genial, gigantesca y de paleta un poco quijotesca.

Conozco bien ese paisaje manchego y me deleito con él cada vez que lo visito o simplemente lo atravieso para ir de Madrid a casi cualquier punto del sur o del este de España, por eso cuando conocí el sur de Ciudad Real me llevé algo más que una sorpresa: allí el paisaje se ondula en colinas suaves, cada vez más altas, y va cambiado los tonos ocres y amarillos por otros más verdes -aunque La Mancha también es verde cuando así lo decide el trigo-, los árboles son cada vez más abundantes y, por momentos, parece que estemos en otra España o, al menos, en otra Castilla.

Pero dejemos de divagar y vayamos a los hechos o, en este caso, a los lugares. Situémonos más al sur de Almodóvar del Campo -por cierto, cuando estén por allí no dejen de parar por la Bodega del Cacho que es un imprescindible absoluto-; la carretera se estira en largas rectas que suben y bajan como rutas del medio oeste, hasta que tras un cambio de rasante algo más pronunciado el paisaje se abre gozosamente ante nuestros ojos, que contemplan ahora un valle perfecto, amplio, verde, cruzado por corrientes de agua…

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Una vista del Valle de Alcudia | Wikipedia/Camino de Gaia

Llegué a sentir la necesidad de detener el vehículo para disfrutar de ese panorama tranquilo e idílico, que casi se podríamos poner al lado de la palabra "valle" en la enciclopedia.

Mientras atravesábamos las rectas interminables que cruzan el Valle de Alcudia -apunten también esta N-420 por la que es absolutamente delicioso conducir- nos maravillábamos ante un paisaje literalmente desbordado: pasábamos por allí después de dos semanas de intensas lluvias y los ríos y los arroyos bajaban violentos y fuera de sus cauces. Un paisaje de una belleza extraña, en cierto modo poco española, un paisaje al que no estamos acostumbrados y que, desde luego, nunca podríamos pensar que sería la extensión de esa Mancha de la que es tan distinto.

El mayor espacio natural de España

Más allá de la belleza que contemplábamos extasiados, el Valle del Alcudia tiene unos valores naturales que han hecho que toda la zona se preserve dentro de un gran Parque Natural que une el propio valle con la cercana Sierra Madrona. Es, si no me equivoco al contar, el cuarto mayor parque natural de nuestro país, pero si tenemos en cuenta que al otro lado de las montañas, ya en Andalucía, nos encontramos con otros parques naturales más -el de la Sierra de Andújar y el de Sierra de Cardeña y Montoro- resulta que estamos en el mayor espacio protegido de España: más de 260.000 hectáreas de naturaleza poco menos que virgen.

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Espectacular naturaleza | C.Jordá

Por supuesto no tenía estos datos en mi cabeza mientras conducía en dirección sur, con la carretera cambia poco a poco y se adentraba cuesta arriba en las montañas. Curvas suaves que exigen poco esfuerzo del conductor y de nuevo un paisaje maravilloso, diferente, ahora boscoso y quebrado, con el verde alcanzando una nueva intensidad. Estábamos en la Sierra Madrona, parte de esa Sierra Morena con un nombre tan bandolero y evocador.

Fuencaliente oficia de capital de la zona, a pesar de ser sólo un pequeño pueblo de algo más de 1.000 habitantes colgado de la sierra como de un anfiteatro. Allí me reúno con David, uno de los responsables de MadronActiva, una buena opción para recorrer y descubrir una zona que no sólo tiene que ofrecernos la belleza de la naturaleza, sino un patrimonio histórico e incluso prehistórico.

Lo mejor es que en algunos lugares encontramos las dos cosas -naturaleza y patrimonio- prácticamente en el mismo sitio. Por ejemplo, en la Chorrera de los Batanes, una espectacular catarata que con las últimas lluvias se había convertido en un torrente que se diría que estamos ante las mismísimas fuentes del Nilo, para sorpresa de los lugareños que llegan en grupos a verla asegurando casi todos que "nunca la había visto así en toda mi vida".

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La Chorrera de los Batanes | C.Jordá

A unos metros del brutal salto de agua en un abrigo de la pared rocosa el observador atento podrá encontrar las pinturas rupestres esquemáticas que dejaron allí nuestros antepasados hace miles de años. Aún más conocidas son las de Peña Escrita, pero a aquellas no nos dejaron llegar los torrentes desbordados.

No esperen la belleza realista de Altamira, desde mi desconocimiento casi absoluto les diría que se trata de un arte rápido y utilitarista, pensado para un uso fugaz, aunque varios milenios después nos siga sorprendiendo y haciendo que nos sintamos llamativamente cerca de aquellos humanos que decidieron que, justo en ese lugar junto al agua, era donde debían dejar ese mensaje, quién sabe si para el futuro.

Hay varios enclaves más con estas pinturas y más partes de la historia que conocer: un patrimonio minero que viene de los romanos y que también es muy interesante y, sobre todo, hay una naturaleza bellísima de montañas, valles, cascadas, robledales… que seguramente ustedes no esperan encontrar en Ciudad Real, pero es que resulta que en esta provincia con tantas sorpresas quizá la mayor sea que, allá al sur, La Mancha se convierte en un auténtico vergel.

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