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La oportunidad de conocer el Lago de Sanabria… ¡también bajo el agua!

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El Lago de Sanabria en fotos

¿Un viajecito en barco por el Lago de Sanabria? Bien, puede ser agradable, pensé; bonito y seguro que alguna foto maja sacaré, me convencí. Pero estaba equivocado: fue agradable, sí, y alguna de las fotos ha quedado bonita -juzguen ustedes mismos en la galería- pero la excursión fue mucho más y, finalmente, resultó extremadamente interesante: no todos los días se puede conocer un lago por encima de las superficie… pero, y esto es mucho más original, ¡también por debajo!

La culpa en un proyecto bastante sorprendente que tuve la oportunidad de conocer también: la Estación Biológica Internacional DueroDouro, un grupo que combina la investigación científica, la conservación y el turismo, en un cóctel del que creo que hay mucho que aprender.

Su propuesta en el Lago de Sanabria –hay también otra opción en los Arribes del Duero que seguro que también vale la pena- es un paseo peculiar en un barco peculiar en un paisaje, sí, bastante peculiar. Vamos por partes.

El mayor lago glaciar

Empezaremos por lo último: el Lago de Sanabria es, siempre nos lo dicen, el lago de origen glaciar más grande de España. Lo cierto es que es una imponente extensión de agua dulce: varios kilómetros de longitud y uno y medio de anchura, en mitad de un paisaje montañoso imponente, bellísimo ahora en otoño.

Tiene el lago una característica especial, sobre todo en días como el que me tocó a mí en los que el viento brillaba por su ausencia: su superficie refleja como un espejo el paisaje de la orillas en un efecto espectacular, una cosa de esas que no te cansas de ver y, sobre todo, de fotografiar.

Un barco único

Esto nos lleva al barco, que es –nos dicen- absolutamente único: es el primer catamarán eólico y solar de Europa. Esto puede importarles mucho si sus preocupaciones ecologistas son muy intensas o algo menos, pero además de salvar la tierra tiene consecuencias prácticas para su viaje: los motores eléctricos son absolutamente silenciosos, por supuesto no hay humos ni olores y hasta el fondo del barco está diseñado para que levante una ola mínima, que casi ni altera el espejo de la superficie del lago.

Más que navegar parece que caminemos sobre las aguas y que, además, lo hagamos de puntillas, como queriendo no molestar. Obviamente, es así: la razón primordial para todo ese esfuerzo tecnológico es perturbar lo menos posible el medio natural, pero como viajero usted lo notará en una navegación tranquila, relajante y muy placentera.

Pero no todo en el barco es relajarse y disfrutar del paisaje, puesto que estamos en territorio científico vamos a tener la oportunidad de acercarnos al trabajo que allí hacen los investigadores: conocer algunos de los instrumentos básicos para la investigación en el entorno acuático, ver como se recogen muestras…

De esta parte lo más llamativo será, probablemente, la recogida de muestras de plancton que luego se someten a examen a través de un microscopio cuya imagen podemos ver en una pantalla mientras nos dan las oportunas explicaciones. La sorpresa de la abundante vida microscópica en el lago y contemplarla literalmente en movimiento resultan fascinantes.

Conocer el lago también bajo el agua

Por último, llega el que quizá es el plato fuerte de la excursión: seguir en directo la inmersión de un buzo que nos retransmite las imágenes de lo que está viendo en cada momento y con el que podemos hablar por teléfono mientras está en el fondo del agua.

La cosa es sorprendente aunque técnicamente no sea tan compleja –el gran secreto es un móvil con unos cables largos y que se va moviendo por encima del buzo en una barquilla- pero el hecho es que no sólo vamos viendo en directo el fondo del lago: sus plantas, rocas o incluso algunas cosas que forman parte de experimentos de la EBID. Y encima, podemos hacerle al buzo nuestras propias preguntas: qué son esas algas, de dónde vienen esas rocas, qué peces estás viendo…

La inmersión nos da por tanto una sensación estar presentes inaudita en estas cosas: no sólo nos lo están contando, es que lo estamos viendo con nuestros propios ojos…. Y encima sin mojarnos, aunque no descarto que en los más pequeños se genere alguna vocación de hombre o mujer rana.

En definitiva, no sólo es la oportunidad de acercarse a un paisaje muy bello y de aprender algunas cosas interesantes sobre el entorno y la investigación, sino que es una de las excursiones más originales que me he encontrado, porque… ¿a que nunca antes habían podido conocer un lago también por debajo de la superficie?

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