Menú

Castillos del Rin holandeses: jardines y postales

2

La provincia holandesa de Limburgo no es parte del circuito turístico más habitual, pero sí resulta un destino realmente estimulante por varias razones, entre ellas la posibilidad de volar hasta un aeropuerto cercano (Weezer-Dusseldorf) por algo menos de 50 euros ida y vuelta.

Además de eso, y una vez allí, nos encontramos con ciudades interesantes, parques naturales, lugares por los que la historia parece no haber pasado, ríos míticos y un paisaje muy distinto y que, al menos a un servidor, le parece bastante cautivador.

Pero una de las cosas que más sorprenderá al viajero español serán los castillos, muy distintos a nuestras recias fortalezas medievales y con más aspecto de palacio, que es lo que en el fondo eran aunque les llamen schloss en alemán o castle en inglés.

Palacios en los que vivían hasta hace muy poco condes, duques o príncipes, que además gustaban de tener unos cuidados jardines: enormes extensiones de terreno en las que cada rincón, casi cada palmo, estaba cuidado al máximo detalle.

Estaba y sigue estando, porque en el país de los tulipanes, una nación que enloquece por la jardinería, estos parques se han convertido, ya sin condes, duques o príncipes, en una atracción turística. De hecho, probablemente ahora tienen incluso mejor aspecto: fundaciones o consorcios los cuidan sin demasiados problemas presupuestarios (al menos no lo parece) lo que quizá no era la tónica en sus últimos tiempos de nobleza.

Castillo de Arcen

Conocí un buen ejemplo de esto en mi reciente visita a Limburgo: el Castillo de Arcen y sus fastuosos jardines, fruto de siglos de historia y de dos grandes restauraciones, una en el S XIX y otra hace poco, en 1988.

El resultado, lo que hoy en día podemos ver y pasear, es espectacular: un jardín que reúne en su interior media docena de tipos distintos de jardín, animales, construcciones, un invernadero con plantas tropicales... Según algunos son los mejores jardines de Holanda, a falta de conocerlos todos, dudo que los haya mucho mejores.

Soy consciente de que en España nuestra tradición de jardines es muy distinta y es difícil que pensemos en parque como este en, casi, un espectáculo; pero les aseguro que los del Castillo de Arcen pueden ser considerados, y disfrutados, como tal.

Un castillo de postal...

O digno de ser uno de esos puzzles de 2000 piezas que tanto entretienen, el bellísimo Castillo Dyck es uno de esos lugares de una hermosura tan perfecta que parece irreal: al llegar, con un sol precioso de mañana y un cielo de un intenso azul me daban ganas de pedir que quitasen el decorado.

Pero no había decorado, sino una deliciosa construcción del rococó, completamente rodeada de agua por un lago en el que el amarillo de sus paredes se reflejaba como en un espejo.

También tienen jardines, algunas zonas más delicadas con hermosas flores, otras en un estilo más inglés, con bellísimos y centenarios árboles...

Pero creo que será el propio castillo lo que más les cautivará: su lujosísimo interior es visitable y, aunque por desgracia no guardan todo el fantástico mobiliario que sus propietarios acumularon durante siglos, sí encontramos pinturas, techos con hermosos frescos e incluso paredes absolutamente fastuosas, como la de una habitación prácticamente cubierta por completo con un increíble tapiz de seda china.

Además, en este interior hay habitualmente exposiciones de arte moderno, que no es que tengan mucho que ver con el palacio y que serán, como suele ocurrir en estos casos, de calidad variable, pero que ofrecen un curioso contraste y, en suma, no creo que le resten interés sino más bien lo contrario.

Por otro lado, también la propia historia del castillo es excepcional y llamativa: ha pasado 900 años en manos de la misma familia, hasta 1999, cuando se constituyó una fundación para preservarlo.

A cuerpo de príncipe...

Algunos castillos del Rin quizá sean menos espectaculares, pero ofrecen otras posibilidades, más... sabrosas, para que nos entendamos. Era el caso de un pequeño castillo que se está reconstruyendo como un delicioso hotel y restaurante, el Daelenbroeck, un lugar más que recomendable para hacer parada y fonda.

Allí tomé una excelente comida, con un servicio de primera y platos realmente ricos y, por supuesto, en un entorno de esos que hace que todo sepa (aún) mejor.

Otra opción hermosa para dormir es el Wissen: un buen ejemplo de cómo alguno de los castillos de esta zona junto al Rin no sólo tienen un pasado impresionante a sus espaldas sino que todavía tienen mucho que dar al viajero.

2
comentarios
Escribir comentario
1 Javier, día

Hola. No es que estos castillos parezcan palacios, son palacios. Schloss en alemán significa palacio. Lo que nosotros en España llamamos castillo ellos lo llaman Burg. Es más, y al revés, Incluso hay Schlösser que parecen Burgen como Schloss Neuschwanstein que nosotros traducimos como castillo cuando es un palacio. Cosas de la vida.

2 Junguer, día

Yo creo que lo más destacable de Holanda es la gran mezquita de Rottherdam que ya la quisieran en muchos paises árabes...es un buen símbolo junto con los cofeshops de qué es Holanda(actualmente un vertedero)

Herramientas