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Avilés: la desconocida que ya estaba allí

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Por el lado bueno y por el lado malo, Avilés le debe al Centro Niemeyer una presencia inusitada en los medios de un año a esta parte. Presencia muy poco habitual para esta ciudad asturiana que era, frente a Oviedo y Gijón, un poco la hermana pobre de Asturias (desde el punto de vista viajero, por supuesto).

Pero Avilés ya estaba allí, de hecho lleva siglos esperándonos en ese rincón de Asturias, y con Niemeyer o sin Niemeyer (esperemos que con, ya que se ha hecho el gasto) es una ciudad encantadora por la que vale la pena pasar y en la que vale la pena estar.

Por supuesto, Avilés concentra la mayor parte de su encanto en un precioso casco viejo de piedra húmeda y soportales, lleno de casas señoriales, con algunas pequeñas iglesias, muchos bares y un sabor a mitad de camino entre lo montañés y lo marinero, bastante propio y original.

Soportales

Lo más característico del Avilés de toda la vida son sus calles con soportales, una verdadera necesidad dado el húmedo y caprichoso clima de la ciudad. Pero una necesidad que se ha cubierto con profusión, elegancia y, sobre todo, variedad: desde los señoriales del Ayuntamiento, amplios y altos, espaciosos; hasta los de alguna callejuela en los que casi no podemos pasar de pie.

En estos soportales se encuentran los vecinos, se ponen al día de los sucesos cotidianos y se apuran los chatos de vino o las cañas de cerveza, sobre todo desde que fumar es un problema en el interior de los muchísimos bares, también de todo tipo, que encontramos.

La calle Galiana es el mejor ejemplo de esto: levantada en el S XVII (es decir, no forma parte de la zona medieval de la ciudad intramuros) tiene casi 300 metros de soportales, en su tiempo pensados para que los artesanos trabajasen al aire libre, ahora llenos de bares, vinoteras y locales de lo más variopintos.

Hacia la edad media

Bajando por Galiana llegamos a la plaza del Ayuntamiento, que es un espléndido edificio con el que la ciudad empezó a salir del pequeño cerco de la antigua muralla. De hecho, el propio Ayuntamiento miraba extramuros, y a partir de él empezó a nacer la bonita plaza en la que hoy lo encontramos.

Si profundizamos en el casco viejo, hacia la ría, nos encontraremos con las calles más antiguas de Avilés, con rincones con un aire completamente medieval y algunos preciosos palacios, especialmente el del Marqués de Camposagrado, que es un edificio impresionante, de hecho, según algunos es el mejor ejemplo del barroco asturiano.

Muy cerquita está la Plaza del Carbayo, quizá el rincón con más encanto de este casco viejo, con la Iglesia Vieja de Sabugo, pues Sabugo era el barrio de los pescadores fuera de las murallas. Ya estamos muy cerquita de la ría.

Al otro lado está el S XXI, el Centro Niemeyer que de tan moderno que es no sabemos si tiene mucho futuro (esperemos que sí lo tenga con una gestión racional y solvente, es demasiado hermoso para que se pierda sin más), pero a esta parte de la ría Avilés ya lleva siglos esperándonos, ofreciéndonos mucho y recibiéndonos con esa hospitalidad tan especial de los asturianos.

Postdata gastronómica

Hemos hablado de bares y también hay que hablar de restaurantes, porque en Avilés, como en casi toda Asturias cabría decir, se come bien y se come mucho, que es algo que me gusta: las raciones generosas son, efectivamente, un rasgo de generosidad que hay que apreciar.

Se come bien y, como decimos, se come mucho, y además en casi cualquier lugar: en los bares los pinchos son buenos y las tapas deliciosas; en los restaurantes más modestos un menú del día sencillo es una experiencia más que satisfactoria...

Y si bueno es lo medio, mejor es lo mejor: excelentes son los restaurantes de un nivel algo más elevado, como La Posada, una plaza fuerte de la buena gastronomía que hace una cocina moderna pero reconocible, con productos de la tierra a los que se da un aire distinto, tanto en su preparación como en su presentación.

Recuerdo, aunque ya hace demasiado que pasé por allí, unas anchoas sublimes y un atún rojo salvaje con salsa teriyaki que puntúa muy alto en la lista de los mejores platos que he comido en toda mi vida.

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comentarios
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1 Carlos Suárez, día

Avilés ya estaba allí y ... Uds. no lo vieron.
Avilés, desde los años 20, era uno de los centros culturales mas importantes de Asturias. La programación teatral era la envidia de Asturias (la llamaban "La pequeña Atenas") y tenía un espléndido teatro (antes de tener el Centro Niemeyer), el "Palacio Valdés" que Uds. ni mencionan. Hoy en día hay reminiscencias de ello en la casa de la cultura. Si no me creen investiguen un poquito y vean la programación teatral, musical y de todo tipo en los años 60, sale en los periódicos.
La escuela de Artes y Oficios (ejemplo en toda Asturias) y algo que no mencionan y fue la primera de Asturias (es cierto que casi desaparecida) la Reposteria (los buñuelos de viente en Galé, la pastelería Polledo, la Gil, las herraduras de Sto. Tomás, los mojís y croasanes de San Francisco). Casí todo perdido y que desde luego no pensamos que vaya a venir con el Niemeyer (Jackson Browne, Mayall, Winter, etc).
Esto es y era Avilés y no la caricatura que cuentan Vds. ¡Ah! y la playa de Salinas y los alrededores de Avilés (campo y buena gastronomía). Pero también gracias por no mencionar Ensidesa.

2 Narciso Ordoñez, día

Avilés mi segunda patria. A la que quiero y estaré siempre agradecido, a sus gentes por su amabilidad y acogimiento, a sus instituciones, etc.
En ella volví a nacer, despues de una muerte súbita, gracias a una avilesina que con su entrega y profesionalidad logró recuperarme.
Estaré eternamente agradecido. Gracias Aviles.
Os deseo lo mejor, de lo mejor a todas sus gentes

3 acabose2, día

Avilés, que recuerdos tan maravillosos. Mi familia, padre y tíos, eran marinos. Avilés era su segunda casa. Quien no recuerda el Dakar, Bar y punto de reunión de las tripulaciones de los barcos. Un recuerdo para Daniel, su dueño y amigo de la familia.

Hoy en día Avilés es una Villa limpia y cuidada, nada que ver como era en los setenta.

Un recuerdo para las maravillosas herraduras, se me hace la boca agua.

4 Dámaso Peinado Manzano, día

A finales de los 70 tuve la oportunidad de viajar por las cercanías de Avilés, y desde lo lejos me llevé una impresión poco agradable, me pareció una población envuelta en la contaminación.
Pasado el tiempo, ya casi en los 90, unos amigos de esa ciudad nos la pasearon, ¡menuda sorpresa!, lo que era contaminación se había reconvertido en una ciudad limpia y preciosa; con un inmenso jardín lleno de gran diversidad de árboles y muy propicio para disfrutar al aire libre, situado en la parte alta, es un pulmón para la ciudad.
La parte vieja del centro rezuma cultura y arquitectura asturiana, soportales y grandes alerones salientes en los antiguos y nobles edificios. Es una delicia recorrerla. Especialmente siempre me ha encantado pasear por Galiana, sobre todo recorriéndola en subida, yendo hacía la Tata Guya (perdón si no se escribe así), taberna-restaurante, donde se puede degustar desde un chorizo a la sida, en las mesas corridas de la taberna, hasta las excelencias de la cocina asturiana en el restaurante con mesa y mantel de copetín.
Gracias a los amigos que nos introdujeron y por motivos de trabajo he tenido oportunidad de disfrutar en muchas ocasiones de esa ciudad y sus gentes abiertas y cercanas, algo muy valorado por un castellano como yo. Por supuesto tendría que resaltar el enclave donde está situada y lo bien rodeada que está de pequeñas y pintorescas poblaciones.
Todavía no he tenido la oportunidad de conocer el Centro Niemeyer, la guinda que faltaba, aunque llegué a ver las obras bastante avanzadas; por lo que pronto tendremos que volver a esa encantadora ciudad.

5 Máximo, día

Nací y viví hasta los 16 años en esta villa. Recuerdo que era salir a la calle con una camisa clara y,después de un "pasein",volver con ella tiznada a casa...casa en las que,como en todas las de la villa, te podías peinar mirando el suelo de la vivienda......la vida me llevó 42 años fuera. Pero, en una rápida visita en el 2000, la calabaza de Cenicienta se había conv ertido en una hermosísima carroza...ahora, vivo en Asturias, cerca, y puedo ir a verla cada poco tiempo.....nunca me cansa........su hermosura y mis recuerdos.....mi ciudad, que "guapina yes".

6 Jesús G.Cañedo, día

Aviles la mal querida de Principado de Asturias. Para los que nos criamos en ella siempre sera guapina llena de recuerdos buenos porque los malos se olvidan con la morriña de no poder seguir recorriendo sus calles dia a dia. Lo triste de Aviles es que disfruto y padecio de la mayor industria pesada de la region y no hemos sido capaces con la llegada de la recombersión industrial de crear industrias de valor añadido, en las que nuestros hijos ( una de las generaciones mejor formada)pudiesen trabajar hoy en día, es triste pero es una realidad. Nos tragamos toda la contaminación avida y por aver y nunca hemos conseguido un duro, como recompesa a los daños sufridos. Nunca hemos tenido politicos que lucharan por la ciudad, siempre fueron siervos serviles de Gijon y Oviedo por esto y alguna cosina mas, yo llamo a mi querida ciudad " LA MAL QUERIDA" espero y deseo que deje de serlo pronto hay mucho que hacer manos a la obra PUXA AVILES

7 Jorge Luis Martinez, día

Avilés sin duda es una hermosa y encantadora ciudad, envuelta de historia, y gente amable.
Son muchos los detalles que podemos agregar a este ameno reportaje, entre ellos la característica Sidra, bebida que sin duda es forma parte de la gastronomía Asturias. Un culin.... para todos nuestros lectores.

No dejen de visitar este paradisiaco lugar que envuelve esta ciudad.

Vengan y disfruten de sus alrededores.

8 Nachete, día

Aviles es una ciudad preciosa. Tiene todo lo necesario para disfrutar de la vida. No os dejeis engañar por la entrada desde la autopista. Hay gente que no ha etado nunca en el centro y dicen que es fea. Pero es por la industria que hay a la entrada, tiene esa "mala suerte". Pero una vez que llegas al centro y paseas por ella, te sorprenderá su belleza, es acogedora y auténtica.

Saludos suizos

9 Enrique José Santos Peláez, día

!!!VIVA AVILËS, que es mi Villa!!!

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