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Sainz, una oportunidad perdida y gran Segundo ganado

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Nos tuvo en vilo hasta la última vuelta, como en los buenos tiempos de Fernando Alonso. Pero el sueño de Carlos Sainz comenzó desde los primeros metros del gran premio. La convicción del madrileño de que este domingo era el suyo le impulsó desde la mismísima, salida en la que se colocó detrás de Hamilton en una segunda posición soñada. Lo mejor, como aguantó el piloto español, como no le perdió la sombra a Lewis Hamilton y tampoco dejó que por detrás se le acercaran. Una segunda posición que sabía a victoria en este momento, teniendo en cuenta que era un Mercedes el que lideraba, pero el domingo guardaba algunas sorpresas.

La nefasta salida de pista de Leclerc, que vive su propio drama dentro de Ferrari, obligó a parar la carrera y entre cambios, buenos y malos, regulares e irregulares a Carlos le tocó de nuevo luchar y construir un podio que no quería dejar escapar por nada del mundo. 17 vueltas a contrarreloj en las que hemos visto al Carlos más combativo, al Carlos más ambicioso e inconformista; ya no valía la segunda posición si era Pierre Gasly en lugar de Hamilton el que lideraba la carrera. Lloraba el madrileño, pero no de felicidad, y eso que hasta la fecha es su mejor resultado en la F1, sino por lo cerca, por lo factible que era ganar, conseguir su primera victoria y sólo faltó una vuelta más, sólo una vuelta para la gloria. Y lloraba porque bien sabe el piloto español que no siempre los Mercedes tendrán problemas o sufrirán una sanción y porque sólo así es posible ganarles a las flechas plateadas.

Monza nos ha mostrado varias realidades, la primera que Ferrari no puede caer más bajo, segundo que un F1 sin Mercedes sería más divertida y entretenida, y tres que Carlos ya está preparado para ser uno de los grandes. La lección del sábado en calificación, su determinación en carrera y su ambición creo que de cara al paddock vale más que una victoria. Parece cosa del destino que el madrileño consiga en casa de Ferrari, el que será su próximo equipo, su mejor resultado deportivo mientras ve como el que será su coche la próxima temporada no aguanta en su casa y nadie les echa de menos tras caer la bandera a cuadros.

Ilusión, Carlos representa la ilusión de quien no se rinde y a golpe de pico y pala construye los sueños, se construye su destino. Un destino, que en su mejor momento como piloto le llevará en 2021 hasta Ferrari, en el peor momento de la escudería italiana; sin duda, un reto para Carlos pero no imposible tal y como ha demostrado en Monza.

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