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No hay duda, Alonso ha hecho historia

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¿Por qué uno de los mejores deportistas españoles parece tener que estar continuamente justificándose? Mi pregunta es, ¿qué estamos haciendo mal? Tras ganar las 24 Horas de Le Mans Fernando Alonso aseguró, "cuando puedo gano y cuando no lo intento, lo que nunca hago es rendirme". Y eso es precisamente lo que ha demostrado el piloto español durante una de las pruebas más exigentes y míticas del mundo del motor. Cuando tiene coche, porque la superioridad es tan manifiesta que es por eso que gana, y cuando no tiene coche, claro está, también es culpa suya porque no sabe elegir. No entiendo al típico aficionado que parece disfrutar con el fracaso ajeno, y no le pasa solo a Fernando. Cuántas veces hemos retirado a Rafa Nadal, o llamado gafe a Carlos Sainz o tirado piedras contra el piloto Jorge Lorenzo, todo un ídolo mundial.

Sí, Fernando corría las 24 Horas de Le Mans con el mejor coche, la mejor estructura, el mejor equipo, pero para los que no sepan cómo funciona una carrera de resistencia, eso no basta. Fiabilidad, compenetración y mucha suerte porque en 24 horas pueden pasar cientos de problemas, errores, lo pilotos pueden sufrir altibajos y eso, sobre todo de noche, te puede hacer perder la carrera.

Dicho esto, que creo que es importante, es innegable que Fernando Alonso no se rindió en ningún momento. Voló en la noche de Le Mans, se vino arriba cuando se dio cuenta que el otro coche Toyota no sólo les llevaba la delantera sino que se estaba escapando y con él la opción del asturiano de lograr la doble corona, GP de Mónaco y las 24h de Le Mans. Al asturiano le toco salir cuando las cosas no iban bien, el Toyota número 7 se escapaba mientras que Buemi, el compañero de Alonso, era castigado con una penalización de minuto y medio en el pit por exceso de velocidad en una zona limitada. Alonso salió a la noche de Le Mans con la espada de Damocles sobre su cabeza, y cómo bien dijo no se rindió. Tal y como aseguró a la prensa después, sacó el martillo y empezó a destrozar el crono, vuelta tras vuelta sin descanso, casi en trance como, él mismo describió. Y entonces, apareció el mejor Alonso, ese que nunca se ha ido, pese a los altibajos, ese que sigue buscando ganar, correr, porque es lo que siempre ha hecho, porque le apasiona, porque le llena de vida y porque le permite ser él mismo. No es de extrañar entonces, que Alonso dude si seguir en la F1 donde la victoria, esa que le hace sentirse vivo, sigue siendo una quimera. Hay quien no está hecho para ser mediocre y Alonso lleva demasiado tiempo a un nivel que no le corresponde. Seguro que habrá quien reste méritos a esta victoria, no seré yo. Bravo Fernando y gracias por ilusionarnos de nuevo.

¿Por qué uno de los mejores deportistas españoles parece tener que estar continuamente justificándose? Mi pregunta es, ¿qué estamos haciendo mal? Tras ganar las 24 Horas de Le Mans Fernando Alonso aseguro, "cuando puedo gano y cuando no lo intento, lo que nunca hago es rendirme". Y eso es precisamente lo que ha demostrado el piloto español durante una de las pruebas más exigentes y míticas del mundo del motor. Cuando tiene coche, porque la superioridad es tan manifiesta que es por eso que gana, y cuando no tiene coche, claro está, también es culpa suya porque no sabe elegir. No entiendo al típico aficionado que parece disfrutar con el fracaso ajeno, y no le pasa solo a Fernando. Cuántas veces hemos retirado a Rafa Nadal, o llamado gafe a Carlos Sainz o tirado piedras contra el piloto Jorge Lorenzo, todo un ídolo mundial.

Sí, Fernando corría las 24 Horas de Le Mans con el mejor coche, la mejor estructura, el mejor equipo, pero para los que no sepan cómo funciona una carrera de resistencia, eso no basta. Fiabilidad, compenetración y mucha suerte porque en 24 horas pueden pasar cientos de problemas, errores, lo pilotos pueden sufrir altibajos y eso, sobre todo de noche, te puede hacer perder la carrera.

Dicho esto, que creo que es importante, es innegable que Fernando Alonso no se rindió en ningún momento. Voló en la noche de Le Mans, se vino arriba cuando se dio cuenta que el otro coche Toyota no sólo les llevaba la delantera sino que se estaba escapando y con él la opción de l asturiano de lograr la doble corana, Mundial de F1 y las 24h de Le Mans. Al asturiano le toco salir cuando las cosas no iban bien, el Toyota número 7 se escapaba mientras que Buemi, el compañero de Alonso, era castigado con una penalización de minuto y medio en el pit por exceso de velocidad en una zona limitada. Alonso salió a la noche de Le Mans con la espada de Damocles sobre su cabeza, y cómo bien dijo no se rindió. Tal y como aseguró a la prensa después, sacó el martillo y empezó a destrozar el crono, vuelta tras vuelta sin descanso, casi en trance como, él mismo describió. Y entonces, apareció el mejor Alonso, ese que nunca se ha ido, pese a los altibajos, ese que sigue buscando ganar, correr, porque es lo que siempre ha hecho, porque le apasiona, porque le llena de vida y porque le permite ser él mismo. No es de extrañar entonces, que Alonso dude si seguir en la F1 donde la victoria, esa que le hace sentirse vivo, sigue siendo una quimera. Hay quien no está hecho para ser mediocre y Alonso lleva demasiado tiempo a un nivel que no le corresponde. Seguro que habrá quien reste méritos a esta victoria, no seré yo. Bravo Fernando y gracias por ilusionarnos de nuevo.

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