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Nico Rosberg no nació para ser piloto

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Pero fue piloto. Cuántas veces hemos visto padres y madres que vuelcan en sus hijos sus frustraciones y sus sueños. Cuántas veces los hijos no son exactamente lo que quieren ser, sino lo que sus padres les enseñaron a veces casi de forma obligada. Cuántos abogados de familias de abogados, cuántos médicos han querido que sus hijos llevaran su misma carrera... y en el mundo del motor la historia no es distinta. Nico Rosberg no jugó en su infancia con un balón de fútbol, ni con una raqueta. Nico jugaba con coches hechos a su medida en circuitos construidos en su casa a medida para el primogénito de la familia. Su futuro estaba escrito antes siquiera de él saberlo: iba a ser piloto. Es evidente que, además de quererlo, uno tiene que tener al menos algo de talento, y lo tenía. Su padre, todo un campeón del mundo de Fórmula 1, Keke Rosberg, le enseñó todo lo que sabía, le llenó de ambición y le metió en un mundo que para Nico durante mucho tiempo fue el único mundo posible.

La historia a veces sale bien y el esfuerzo de los padres y el sacrificio de los niños, que pasan su infancia y su época de juegos alejados de amigos jugando con juguetes de mayores, tiene su recompensa. Nico la ha tenido, ha sido campeón del mundo, tal y como siempre quiso su padre, pero... ¿es lo que él realmente quería? Pues después de todo, tengo mis dudas. La tensión, el sufrimiento que ha pasado hasta llegar a ese momento denota que Nico era lo que otros querían que fuera y cuando pudo liberarse de ese objetivo, cuando creyó que ya no debía, ni tenía que demostrar nada a nadie, se retiró.

La reflexión no es gratuita. Recientemente, Rosberg aseguró en una entrevista que "la vida es algo más que dar vueltas a un circuito, y que él es un hombre y no un hámster".

Yo no comparto esta idea y creo que hay poca gente que lo haga, nadie piensa que los pilotos de la Fórmula 1, que se juegan la vida en cada carrera y en cada entrenamiento, sean simples cobayas del entretenimiento. Alguien que ama este deporte, y no tiene porque practicarlo, lo ve como un deporte de riesgo, de valentía, de técnica, concentración y coraje. Uno no se sube en el coche a dar vueltas como un hámster, de forma inconsciente sin sentido y sin ambición de ser el mejor.

La verdad es que me sorprende que Nico haya llegado a donde ha llegado teniendo estas ideas. O es una pura justificación o me parece una falta de respeto a su trabajo y al de todos sus compañeros de profesión. Puede también que la infancia que ha vivido Rosberg y que es comparable a la de otros pilotos le haya pasado factura. Cuanto menos da pena esas palabras del expiloto alemán y me alegro que se haya ido de los circuitos si tan poca estima tenía a su profesión. Una de las cosas que me gusta, que me engancha del motor, es que quien se sube a un monoplaza o a una moto lo hace siempre con la idea de ganar, de ser el mejor, de ir en cada curva y en cada recta más rápido, más acoplado a su máquina. Porque el motor se lleva dentro, se vive y se ama.

Es cierto que la vida no es sólo dar vueltas a un circuito y creo que Hamilton, Alonso y Vettel lo saben. El problema quizás es que Rosberg creció con el convencimiento y la educación equivocadas. Un abrazo a todos los padres que buscan lo mejor para sus hijos y no para ellos mismos.

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