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Márquez, todo un regalo para la afición

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El aficionado a las motos, en particular, y a las pruebas de motor en general siempre sueñan con un piloto que no se guarda nada, que no conserva, que no da nada por perdido. Ese es Marc Márquez. Un piloto que pese a que durante los últimos años se ha asentado, que calcula sin presión la ventaja en el campeonato, le sigue pudiendo más su honor, su orgullo, su ambición por ganar y ganar ganando. Pero todos los que seguimos, aunque sea un poco, este deporte, sabemos que tal actitud tiene un riesgo, no todo el mundo se lo puede permitir, no todo el mundo tiene la calidad para salir tan airoso como Márquez. Tras la valentía demostrada en Aragón el piloto de Honda lo ha vuelto hacer en Tailandia.

Salía desde la pole después de convertirse en el primer piloto que conseguía la primera posición de la parrilla viniendo desde la Q1 de la clasificación, y el domingo ha dejado claro que no se rinde y que ahora mismo no hay quien le bata, da igual si tiene la mejor moto, es el mejor piloto. Pocos en la historia del motociclismo han movido la moto como lo hace Márquez, la maneja, la lleva, da igual el circuito, la condiciones, parece como si la moto le obedeciera. Es una delicia verle conducir, aunque a veces, es cierto, que da hasta miedo, y lo mejor es que aún a estas alturas de su carrera todavía no sabemos dónde está su límite y hasta dónde será capaz de llegar.

¡Tiembla Valentino! El hito de los nueve mundiales que atesora el piloto italiano es un reto que se antoja pequeño para un jovencito que tiene un palmarés de veterano y al que todavía no hemos visto perder ni un suspiro de aliento, cansancio o desgana. El séptimo título está casi hecho, si no es Japón será Australia la que le verá coronarse de nuevo para convertirse, con permiso de Ángel Nieto que seguro que nos lo daría, en el mejor piloto de motociclismo español de todos los tiempos y en uno de los mejores de toda la historia. Seguro que hay quien critique la forma de pilotar de Marc, muy al límite, muy agresivo y prefiere una técnica para fina, más depurada en la que destacan otros pilotos como Jorge Lorenzo pero una cosa está clara, cuando Márquez pilota no tira nunca la toalla y eso para quienes le siguen desde la grada o al otro lado del televisión es un regalo. Esperemos que dure muchos años, porque como pasa con otros grandes deportistas de otras modalidades, se ocurre Rafael Nadal, tardará mucho en ver a alguien hecha de la misma pasta y de la misma categoría.

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