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Heroicas acciones en la F1

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Ahora que estamos en plenos entrenamientos y mientras no podemos sacar conclusiones muy claras sobre claros favoritos para el próximo mundial que comienza dentro de poco más de un mes, he tenido ganas de recordar algunos episodios trágicos de la F1 y que ha generado la actitud casi heroica de algunos pilotos. Actitud que ahora no se ve mucho ya que felizmente la seguridad ha mejorado notoriamente. El cambio fue radical desde el accidente mortal de Ayrton Senna.

El brasileño era uno de los pilotos que más luchaba en su época para mejorar las condiciones de los pilotos y de su seguridad. Junto a los demás, siempre intentó que los circuitos tuvieran todas las medidas para evitar desgracias. De hecho, todos recordarán su preocupación después del accidente que le quitó la vida a Roland Ratzenberger. Exigió ir a ver la zona donde ocurrió y estuvo muchos minutos hablando con los comisarios y también con el doctor de la F1 Sid Watkins (en la imagen).Un día antes, Rubens Barrichello también sufrió un violenta salida de pista. Un día después lo sufrió el mismo Senna en la tristemente recordada curva Tamburello. Años antes, Senna sorprendió a todos cuando en las clasificaciones del GP de Bélgica de 1992, vio la salida de pista de Eric Comas. Su reacción fue dejar su coche y correr para ayudar el piloto francés poniendo su vida en peligro ante otros coches que pasaban por ahí.

Pero no fue el único que lo hizo. Hay varios casos pero he encontrado la buena acción de Mike Hailwood, uno de los pocos hombres que se atrevió a competir en el mundial de motociclismo –fue campeón en 1962, 1963, 1964 y 1965– y en el de Fórmula 1. Aunque era un hombre respetado por todos, el británico se ganó la admiración del mundo entero cuando libró de una muerte casi segura a Clay Regazzoni cuando éste estaba atrapado en su coche en llamas. Ambos habían chocado entre ellos en la segunda vuelta y el suizo se llevó la peor parte. Su acción fue recompensada con la George Medal, la segunda más alta condecoración que un civil puede lograr en el Reino Unido.

Por último –hay otros casos claro– quiero recordar el accidente mortal de Roger Williamson en el GP de Holanda 73 en Zandvoort. Su coche, envuelto en llamas recorrió muchos metros hasta acabar contra las protecciones. El piloto David Purley, que era su amigo, paró inmediatamente para ayudarle. En su caso, los esfuerzos fueron inútiles y las imágenes demuestran su desesperación por salvarle ante la pasividad de los demás. Alguna crónicas apuntan que Purley llegó incluso a oír los gritos de su amigo. Purley también recibió la misma condecoración que Hailwood.

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