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Fernando Alonso no se ha equivocado con el Dakar

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Independientemente de lo que ocurra en las últimas etapas que le restan a este Dakar, creo firmemente que Fernando Alonso ha callado muchas bocas y ha demostrado tener un talento prodigioso para conducir con brillantez cualquier cosa que lleve cuatro ruedas y algo más. Si tenemos en cuenta que hace menos de un año el piloto asturiano ni siquiera sabía subir y sortear una duna, su actuación en su primer Dakar está resultando increíble. Muchos puristas y entendidos en raids y rallys habían criticado o visto con escepticismo la decisión de Alonso de participar en la carrera más dura del mundo. Muchos creyeron incluso que tras su decisión no había otra cosa que ganas de figurar y puro marketing y sí, Fernando es puro marketing, pero no porque él lo busque sino porque su talento y su talante le convierten en el foco de todas las miradas.

Su objetivo es terminar; nadie dijo y creo que nadie se creyó que Alonso pudiera ganar una prueba que tiene otros dueños, profesionales que desde hace años llevan luchando con la arena, dándose de bruces con las pistas y llorando cada avería. Pero él, Alonso, está rodando prácticamente como los mejores, está sabiendo medir e interpretar un terreno siempre cambiante. Algo que tiene más mérito si recordamos que viene de una especialidad en la que la pista nunca cambia, tampoco las frenadas, ni el punto en el que tienes que acelerar o adelantar al contrario. Todo con una presión que persigue a Alonso como una maldición, una seguimiento meticuloso y crítico por parte de casi todos de lo qué hace y cómo lo hace. Ojalá los españoles fuéramos tan críticos con nuestros políticos como lo somos con muchos deportistas que se dejan en la pistas, en los circuitos o en los campos mucho más que la mayoría de señorías que ocupan el Congreso de los Diputados.

Así que chapeau por Fernando por ponerse el mundo por montera, por hacer lo que le apetece y por hacerlo con una calidad y una capacidad de mejora que no se si estamos siendo suficientemente conscientes del monstruo, en el buen sentido, que hemos parido en este país. Seguro que muchos de los favoritos del Dakar, como Peterhansel, Al-Attiyah o Sainz, ya no se tomarán con tan buen humor si el próximo año Fernando Alonso decide repetir en las dunas, porque el ritmo de aprendizaje, y al ritmo que conduce el asturiano pasará de ser una anécdota brillante a un adversario más que batir.

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