« Loeb, el más grande de todos los tiempos | Principal | Segundas escuderías encubiertas »
10 de Noviembre de 2008 - 13:14:55 - Martín Higueras
como Madrid no tenga un circuito en condiciones para recibir carreras de F1, de turismos o de motociclismo. Me refiero al GP de España de 1981. En plena época del turbo de Renault (cierto, merece un post), cinco pilotos se disputaron palmo a palmo la victoria. Los dos Williams-Ford comenzaron mejor pero Gilles Villeneuve (que largó séptimo con su Ferrari 126 del que hablé hace algunos días) se puso tercero en la primera curva, adelantó a Carlos Reutemann y aprovechó después el error de Alan Jones para ponerse primero. El final de carrera fue trepidante. Entraron a la última curva pegados el canadiense, Jacques Laffite (Ligier-Matra), John Watson (McLaren-Ford), Carlos Reutemann y el enorme Elio de Angelis (Lotus-Ford). ¿Las diferencias con respeto al ganador?: +0,22, +0,58, +1,01 y +1,24. Más no se puede pedir.
extremis el Mundial gracias al infortunio del león británico. En Jerez, Ayrton Senna se quedó, para variar, con la pole mientras Mansell perdió algunos puestos en la partida y quedó por detrás de Piquet, Prost y Rosberg. Sin embargo, fue recuperando lugares hasta adelantar a Senna en la vuelta 39. Ya con Piquet fuera de carrera por un problema en el motor Honda, el inglés no logró aguantar a Senna y después a Prost. A nueve vueltas del final entró a boxes, cambió sus slicks y comenzó una remontada increíble recortando hasta cuatro segundos por vuelta a los dos primeros. Dejó atrás al francés en la penúltima vuelta y su ataque a Senna fue implacable. En la última curva salió mucho mejor que el brasileño y en la línea de meta quedó segundo por sólo... 14 milésimas. Esos tres puntos que dejó de ganar en el circuito español pudieron darle el Mundial al final de año (Prost ganó por sólo dos puntos).