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El mejor Carlos Sainz hace resurgir a McLaren

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Trabajo, trabajo y trabajo. Dicen que es lo que mejor funciona con Carlos Sainz. Éste es su secreto. El madrileño ha llevado a la escudería de Woking a recuperar algo del nivel que se le presupone y que, año tras año, se ha ido dejando en cada carrera. Prácticamente desde que Lewis Hamilton abandonara la escudería que le viera nacer como piloto, incluso un par de temporadas antes, McLaren se perdió, perdió parte de su acierto en el diseño y perdió su motor Mercedes. Y ya saben cuál fue la alternativa, Honda, que terminó por ponerle la puntillita a una década negra, como nunca antes habían visto. Ni la mano ni el buen hacer del gran Fernando Alonso pudieron remendar la situación y devolver a McLaren a su lugar natural, tanto que esta espera terminó por desesperar al bicampeón del mundo: el asturiano decidió entonces probar suerte en otros escenarios de la velocidad y dejar la Fórmula 1.

La llegada de Renault al equipo ha dado un respiro a la escudería porque le permitió darse cuenta de que no sólo fallaba Honda, sino que el chasis, la propia McLaren, también se había dejado mucho trabajo por hacer. Pero ahí, en ese momento preciso con una necesidad de trabajo inmenso, llegó Carlos Sainz, heredando el proyecto de Woking y de la mano de Fernando, que estoy segura que ha estado en la sombra ayudando, dando buenos consejos sobre un coche y un equipo que conoce bien.

Pruebas, perseverancia, empatía... están detrás del éxito de Sainz, que se ha acercado más que nunca a los puestos a los que todos los pilotos creen están llamados a copar. La sexta posición del piloto madrileño en la general se ha conseguido a base de pico y pala y, por supuesto, a base mucho talento, pues, de lo contrario, no hay pico y pala que valga. La sexta posición de Carlos supone colarse entre los llamados 'pata negra', los favoritos a ganar el Mundial, y demuestra la gran regularidad y fiabilidad de Sainz, habilidades y dones que este año le han premiado con su primer podio, el logrado en Brasil.

Quizás Carlos Sainz no sea un piloto tan agresivo y temperamental como Max Verstappen, aunque el español cada día saca más las uñas. Demuestra una elegancia poco común y una actitud infatigable, necesaria y deseable para cualquier equipo. Y aquí está el gran logro de Carlos, el éxito de este 2019 debe ser su oportunidad; es decir, debe dejarse ver, mostrarse atractivo para aquellas escuderías hartas de divos mimados, que ya no rentan como Sebastian Vettel, y que buscan introducir en sus equipos savia nueva, trabajadora y comprometida no consigo mismo, sino con todo un equipo.

Ganar un Mundial es algo muy complicado, aunque ahora a los españoles nos parezca algo más sencillo desde que lo lograra Fernando Alonso durante dos año consecutivos (2005 y 2006). Pero lo cierto es que no lo es en absoluto y la competencia es terrible, aunque en el caso de Carlos Sainz por algún sitio hay que empezar, y este empezar ya se ha iniciado para el piloto madrileño.

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