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El Espartano ha vuelto

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No han pasado ni tres meses desde que Jorge Lorenzo anunciara su retiraba de las motos y ya está de vuelta. El piloto mallorquín, que ha hecho público esta semana su contrato como probador de Yamaha, tal y como adelantó Libertad Digital, ya ha vuelto a casa, ya rueda encima de la M1. Junto a otros 16 pilotos Jorge Lorenzo es uno de los protagonistas de los primeros test de pretemporada que se están llevando a cabo en el circuito de Sepang, en Malasia. Allí el pentacampeón del mundo tiene un cometido, poner a punto la moto de Maverick Viñales, quien ocupó su lugar en el equipo del triple diapasón, y de Valentino Rossi, su archienemigo dentro y fuera del equipo azul.

Está claro que lo que agobió a Jorge, lo que le avocó a la retirada no fueron las motos, sino la presión dentro de un equipo, Honda, diametralmente opuesto a él, en cuanto a la naturaleza de la moto y el equilibrio de fuerzas en el box. Para Jorge rodar, competir con la Honda se había convertido en un infierno, como si cada fin de semana tuviera que caminar por una cuerda floja, con un ancho que no podía controlar y sin parapeto. La pasión se tornó en miedo, en desconfianza, en decepción y un cinco veces campeón del mundo no encaja algo así, necesita escapar de ello. Descansado el cuerpo y la mente, aliviado de los pesos y las miradas Jorge ha vuelto a casa. La casa de las motos, su casa, la Yamaha. Lo hace, como ya lo hizo y eligió el australiano Casey Stoner, sin presiones, con responsabilidad, la de desarrollar la moto, hacerla fiable y sobre todo competitiva, pero sin el peso que da la línea de salida de cada domingo y sobre todo la bandera a cuadros. Bien sabido es que Jorge entre sus virtudes, que son muchas, tiene la de ser meticuloso, enfermizamente meticuloso, algo que ha exasperado en muchas ocasiones a sus jefes de equipo, entre ellos Ramón Forcada. Pero este perfeccionismo enfermizo casi siempre se ha traducido, a excepción de la etapa vivida en Honda, en un mejor desarrollo de la moto, y mayor competitividad de la máquina; y sino que se lo digan a Ducati que tras la marcha de Lorenzo han andado a tientas y corren como locos por el paddock en busca de un piloto que les ayude a que la Ducati, por fin, pueda con Honda, o mejor dicho, consiga ganar a Marc Márquez.

La retirada de Jorge Lorenzo fue un mazazo para el mundo del motociclismo, así que celebramos su vuelta aunque sea ente bambalinas. No creo, sinceramente, que el espartano tarde mucho en saltar a la arena de batalla, cuando su confianza esté lista se armará como siempre y recuperaremos a uno de los más grandes.

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