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Berger, un compañero de lujo en pista

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Tengo que confesar que después del GP de Italia me puse más contento por Gerhard Berger que por Sebastian Vettel. Aunque el alemán se merece todos los reconocimientos después de redondear un fin de semana perfecto, el austriaco ha entrado en un terreno en el que muy pocos creíamos que podría tener éxito. Algunos de sus colegas en la F1 como Alain Prost no las tuvieron todas consigo. Pero Berger ha sabido arrimarse a un equipo con grandes perspectivas sobre todo por el respaldo económico que tiene detrás (Red Bull).
 
Ahora –en realidad desde hace un par de años– que tanto se habla de los número uno y número dos de las escuderías, me viene a la mente este piloto que se caracterizó por su frialdad, tranquilidad y compañerismo pero también por su alegría. Algún problema habrá dado pero llama la atención que se llevara tan bien con alguien aparentemente más serio como Senna. De hecho, Berger dijo alguna vez: "Senna me enseñó mucho sobre el deporte; yo le enseñé a reír". Su gran relación con el piloto brasileño fue una característica de sus tres años juntos. Por eso, 1994 fue probablemente uno de sus peores años a nivel personal. Aunque fue tercero en el mundial con Ferrari, perdió a dos amigos: Senna y Roland Ratzenberger. Ese fatídico fin de semana en Imola merecería una entrada uno de estos días.
 
La carrera de Berger está relacionada directamente con tres marcas: Benetton, Ferrari, McLaren y BMW. Aunque llegó a la F1 en 1984 a bordo del ATS, el austriaco llegó a Benetton dos años después tras pasar por Arrows, todos con motores BMW. Logró su primera victoria en México en 1986, lo que representó también la primera de la escudería. Coincidentemente, también logró su última victoria y la del equipo en 1997 en el GP de Alemania. Llegó a Ferrari en 1987 y no tuvo una buena temporada pese a ganar los dos últimos grandes premios en Japón y Australia. 1988 parecía su año pero tuvo la mala suerte de encontrarse con los impresionantes McLaren-Honda de Senna y Prost que ganaron 15 de las 16 carreras del año. Berger se encargó de ganar la única que le dejaron, nada menos que en Italia, sólo algunas semanas después de la muerte de Enzo Ferrari. Eso le permitió convertirse en ídolo para los tifosi.
 
Como no hay nada mejor que mostrar un par de vídeos (intento hacerlo cuando puedo), quiero ahora contar rápidamente dos momentos que le marcaron. El primero de ellos se refiere al accidente en Imola en 1989. Mientras era quinto, Berger tuvo un problema en su Ferrari en la fatídica curva Tamburello y sufrió un accidente muy serio. Su coche se incendió y por un momento se temió lo peor. No sufrió fracturas pero sí algunas quemaduras en sus manos. Sólo dos carreras después ya estaba listo para correr otra vez aunque ese año fue desastroso con muchos abandonos y sólo una victoria y dos segundos puestos. El otro momento fue en el GP de Japón de 1991. Senna se había asegurado su tercer mundial cuando aún quedaba el GP de Australia. Mientras era primero a muchos segundos de ventaja de su compañero de equipo, el brasileño fue esperando a Berger para dejarle pasar después en la chicane de entrada a meta y regalarle el primer puesto. Aunque algunos absurdamente trataron de compararlo con la bufonada de Austria 2002 cuando Barrichello dejó pasar a Schumacher, este gesto de Senna fue un regalo merecido a su amigo y compañero de equipo.
 
 
Berger nunca fue campeón del mundo y tal vez –a diferencia de otros como Gilles Villeneuve– nunca lo mereció. Era muchas veces centro de burlas (el genial dibujante Fiszman lo retrataba con una almohada en la excelente revista francesa AutoHebdo por sus continuos abandonos) y hasta se llegó a dudar sobre su valía. Pero los que trabajaron y corrieron contra él nunca tuvieron ninguna palabra en su contra. Sabía ser un buen compañero de equipo, sabía ir rápido y sabía ganar carreras (10 en su palmarés). Aunque también es verdad que tuvo muchos abandonos que pocos lograban explicar.
 
Desde hace algunos años está en la Fórmula Uno pero fuera de la pista y dentro del paddock. Fue uno de los responsables junto a Mario Thiessen del desarrollo del motor BMW por lo que los buenos resultados de Kubica y Heidfeld tienen que ver también con su trabajo. Ahora Red Bull le ha confiado la dirección de Toro Rosso, y no sólo ha ido mejorando sus actuaciones sino que además hemos visto un trabajo insuperable en el último GP de Italia.
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