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Alonso, en busca del espíritu de Senna

Un día soñó que sería igual que él, igual de rápido, de ambicioso... Mientras Ayrton Senna luchaba contra Alain Prost o Schumacher por ganar el título mundial, Alonso soñaba con la Fórmula 1 mientras que recorría cientos de kilómetros con su padre para acudir cada fin de semana a los campeonatos de Karting. Senna era su piloto favorito, su ídolo. Tanto que su habitación estaba forrada con fotos del tricampeón y todavía hoy recuerda con nostalgia y con ilusión en sus ojos aquel kart que su padre le hizo a su hermana a imagen y semejanza de aquel McLaren-Honda que un día pilotaron no sólo el gran Senna, sino también su archienemigo el francés Alain Prost.

Aquellos colores, blanco, rojo y algo de negro, con Marlboro de patrocinador, han quedado en la memoria y la retina de muchos aficionados. Y también de un campeón, Fernando Alonso. Aquel sueño está hoy está más cerca. Senna nunca volverá pero si algún coche, algún equipo refleja su espíritu competitivo y humano es aquella magistral unión entre McLaren-Honda. Y ha sido precisamente aquel recuerdo, aquella época la que han elegido en el equipo anglo japonés, que ahora lidera Alonso, para iniciar el camino.

Romanticismo y mucha nostalgia de una época no tan lejana pero muy diferente a la que hoy vive la F1, sobre todo distinta por los coches que conforman la parrilla, sin ayudas electrónicas, sin medidas de seguridad hoy imprescindibles. Hay quien dice que era la Fórmula 1 de cuando los hombres eran hombres de verdad.

Tras cumplir uno de sus sueños, pilotar y competir para Ferrari, donde el asturiano creyó un día que se retiraría, ahora Alonso ha cumplido otro sueño, liderar la nueva unión entre McLaren y Honda. Porque si bien es cierto que el piloto español ya ha estado en la escudería británica -corrió junto con Lewis Hamilton en 2007-, las cosas ni son iguales ni se parecen.

Sí sigue Ron Dennis, aquel hombre que en 2007 apostó por su pupilo Hamilton enfrentando a sus pilotos y regalando el Mundial a Ferrari, a Kimi Raikkonen. Precisamente, fue aquella la última vez que la escudería del Cavallino Rampante ganó un título. Pero ni Fernando es el mismo y ni siquiera Ron Dennis parece el mismo. En aquel 2007 fallaron las personas porque el coche era ganador.

Ahora las dudas no están en el material humano sino en el técnico, en los propulsores japoneses. El presupuesto de Honda, cercano a los 500 millones de euros nos hacen tener esperanza en el rendimiento y fiabilidad de sus propulsores, pero la FIA no lo pondrá nada fácil porque la próxima temporada habrá menos horas para probar en los simuladores y los equipos dispondrán de menos motores a lo largo de la temporada.

Será bonito ver el nuevo diseño del coche, una vez sea el definitivo. Será emocionante ver a Fernando Alonso pilotar de nuevo un McLaren y quién sabe si rozar un sueño y conseguir como lo hizo Senna uno de sus títulos con este equipo que vuelve para reeditar la historia.

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