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912: Abderramán III, el promotor del califato de Córdoba

Pedro García Luaces
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El 16 de octubre de 912 subía al trono de Córdoba Abderramán III, un joven pelirrojo, de ojos astutos, que elevaría al emirato cordobés a su máxima expresión política y religiosa, el califato. Según cuentan las crónicas de la época, tenía madera para hacerlo, se movía con una majestuosidad natural y su autoridad era tan sencilla como inapelable. Necesitó de todas estas cualidades, pues heredó un reino que parecía disgregarse por la continua aparición de caudillos locales que rechazaban la jerarquía cordobesa. Por su buen gobierno interior, Abderramán III, que no dejaría de guerrear durante sus cuarenta y nueve años de reinado, sería conocido como El Pacificador.

El progresivo absolutismo del califato permitió a Abderramán aumentar la eficacia de sus acciones militares. En el norte de África, resolvió con solvencia la amenaza del califa fatimí, mientras que con los reinos cristianos alternó importantes victorias, como la de Valdejunquera, con sonados descalabros como el de Simancas. En líneas generales, el califa elevó la relevancia de Al-Ándalus convirtiéndola en una gran potencia a la altura de Bizancio. Abderramán III fomentó en su reino una identidad cultural característica, de herencia oriental pero con rasgos propios distintos de los árabes.

Fruto de una renovada actividad comercial y del botín que amasaba en sus campañas militares, la capital del califato se convirtió en una ciudad próspera y bulliciosa, que muchos cronistas comparaban con Bagdad. Córdoba había alcanzado un notable nivel urbano y arquitectónico, contaba con centenares de mezquitas y baños públicos, canalización del agua, red de alcantarillado e iluminación nocturna. Pero la máxima representación del esplendor y la dignidad califal fue la hermosa ciudad-palacio de Medina-Azahara que, según la leyenda, mandó construir en honor a una de sus favoritas. Para la edificación de sus salones se contó con ricas piezas de mármol rosa y azul, ornamentadas hasta el detalle y tan variadas que aún hoy la reconstrucción de la ciudad resulta una ardua tarea. En cualquier caso, la ciudad fue tan efímera como el propio califato, siendo destruida setenta y cinco años después de su edificación durante las guerras civiles entre clanes, lo que daría lugar a los reinos de Taifas.

Otras efemérides de este día que deberías conocer

1472: Paz de Pedralbes. La corona de Aragón recupera el Rosellón y la Cerdeña. Barcelona reconoce la autoridad de Juan II y se pone fin a nueve años de revueltas.

1813: Se libra la batalla de Leipzig, la más importante derrota sufrida por Napoleón Bonaparte.

1854: Nace Oscar Wilde, poeta y escritor irlandés.

1916: Fallece Henry Sienkiewicz, escritor polaco, Premio Nobel en 1905.

1944: Unos 6.000 comunistas, con Jesús Monzón al mando, entran en España por Francia y se instalan en el valle de Arán.

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1 El villano en su rincón, día

No te fastidia, el alcantarillado, el abastecimiento del agua y los baños públicos existían en Córdoba desde época romana; y los mármoles rosas y azules de Medina-Azahara son, probablemente, piezas reaprovechadas de construcciones previas.

Dicho lo cual ¿qué aportó Abderramán?

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