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722: Don Pelayo resiste en Covadonga

Pedro García Luaces
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El 28 de mayo de 722 un reducido grupo de astures y cántabros mandados por don Pelayo resistió el empuje de las huestes moras desde la cueva de Covadonga. Don Pelayo era un godo de cierta nobleza, vinculado al último de sus reyes, don Rodrigo, de quien llegó a ser asistente personal. Tras el desastre de Guadalete se refugió con su hermana en las montañas asturianas, al oeste de los Picos de Europa, de donde probablemente procedía su estirpe, y residió allí como un pequeño propietario más sometido al gobernador de la provincia, un bereber llamado Munuza. Quiso la casualidad que Munuza se prendase de su hermana Adosinda y decidió matar dos pájaros de un tiro enviando a Pelayo a Córdoba como rehén: de un lado suavizaba la resistencia del pueblo y de otro despejaba el camino hacia la joven. No tardó Pelayo en escapar del cautiverio y regresar a tiempo de impedir el enlace, pero su intromisión le convirtió en blanco de los sicarios de Munuza y no tuvo más remedio que huir a las montañas. Un espíritu más dócil hubiera dado por zanjado el episodio dejando que el tiempo enfriase los ánimos. Pelayo hizo justo lo contrario. Aprovechó su causa personal para despertar el carácter indómito de los astures y formar un ejército de sublevados que hiciese frente al opresor. Durante unos pocos años sus ejércitos camparon a sus anchas, atacando a las guarniciones moras y liberando pequeños asentamientos que se unían a la causa. Sin embargo, una dura derrota en Tolosa cambió las prioridades del nuevo valí cordobés. Formó un gran ejército y puso al frente a un capitán de nombre Alqama, que penetró en Asturias sin problemas hasta acorralar a los insurrectos en la garganta de Covadonga. Cabe asegurar que el repliegue de don Pelayo no fue casual. En torno a la cueva de Covadonga el valle caía profundo y la garganta parecía asfixiarse. No existía mejor emplazamiento para que unos pocos se enfrentasen a muchos. Los rebeldes guardaban la ventaja de la altura y la estrechez de la garganta impedía que los moros aprovechasen su número. Para colmo los montañeses conocían el terreno y se movían con extrema agilidad, atacando en grupo para romper las filas enemigas y replegándose por salientes y vericuetos cuando perdían ventaja. En una de las embestidas astures falleció Alqama, y su ejército, confundido y desbordado, se batió en retirada. En su torpe huida por los altos riscos, la retaguardia mora cayó en multitud de emboscadas y fue literalmente aniquilada por los bravos astures. Con este heroico episodio se puso en marcha la Reconquista.

Otras efemérides de este día que deberías conocer

1480: Ordenamiento de las Cortes de Toledo.

1741: Se firma el Tratado de Nymphenburg entre Felipe V de España y el elector Carlos Alberto de Baviera, futuro Carlos VII de Austria.

1767: Tratado de paz con Marruecos que establece el comercio y libre navegación por el Estrecho.

1785: Carlos III aprueba los nuevos modelos de pabellón nacional y civil español, que acabarían por sentar las bases para la moderna bandera de España.

1871: Cae el movimiento conocido como la Comuna de París.

1972: Fallece Eduardo VIII, rey de Inglaterra y duque de Windsor.

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